ECONOMISTA

Salió de la ducha y se afeitó la poca barba que tenía, había quedado con Mariola a las 19:00 de la tarde en su casa y luego con los colegas a las 23:00 para salir de fiesta. Todavía no podía creerse que fuera a hacerlo. Al principio se lo había tomado como una broma de su amigo Lucas, pero había insistido tanto con el tema diciéndole que era en serio que al final terminó aceptando.

Aún así seguía pensando que era un juego entre Lucas y Mariola y que le habían metido en medio a él y que no iba a pasar nada. Al fin y al cabo era “la chica” de su amigo, la que se estaba follando desde hacía meses, se le hacía muy rara la situación y que a Lucas le diera igual que él también se acostara con ella, pero es que se lo había puesto tan fácil. El propio Lucas le había cerrado la cita el jueves por la noche.

– Me ha dicho que si te viene bien quedar en su casa a las 19:00.

Y es que como Mario no se decidía Lucas preparó un partido de padel con Mariola y otra chica el jueves por la tarde.

– El jueves echamos un partido, juegas con ella y así la ves un poco y rompéis el hielo.

Efectivamente así lo hicieron, jugaron un partido y Mario hizo pareja con Mariola. Estaba muy nervioso con la posibilidad de follarse a aquella milf. La novia de Lucas estaba muy buena para tener cerca de 40 años, unas piernas bonitas, un cuerpo firme y un culazo de impresión que marcaba descaradamente con unas mallitas puestas para lucirlo frente al chico. Era una mujer de las que dan mucho morbo.

Cuando terminaron de jugar se despidieron tímidamente y Lucas le dijo en el vestuario.

– ¿Que te ha parecido, está buena, eh?
– Mmmmmmmmmmmmm, pero que muy buena.

Lucas le enseñó el móvil a su amigo.

– Mira que mensaje me acaba de mandar Mariola.

“Me encanta tu amigo, ¿está dispuesto a quedar el sábado?”
– Venga vale, lo que tu digas, dime una hora y quedo con ella, encendido después de haber jugado con ella, dijo Mario.
– Muy bien, ese es mi colega, dijo Lucas dándole una palmada en la espalda, luego concreto la hora con ella y te mando un mensaje, prepárate a follar con una mujer de verdad…

La hora y el día habían llegado, se vistió y fue andando hasta la dirección que le había dado su colega. En la cazadora llevaba una caja de preservativos que había comprado en la farmacia por la mañana. Llegó puntual al portal y llamó al timbre. Hasta última hora esperaba que fuera una broma de Lucas, entonces escuchó la voz de Mariola por el interfono.

– Sube.

Cuando llegó tenía la puerta abierta y ella le esperaba allí.

– Hola que tal?, pasa, le dijo dulcemente dándole dos besos.

Ella le guió hasta el salón y Mario no sabía muy bien como se suponía que tenía que reaccionar.

– Me dejas la cazadora?
– Si, claro.

Al poco volvió Mariola, llevaba unos pantalones vaqueros súper ajustados por encima de los tobillos y en los pies unos calcetines tobilleros, en la puerta de arriba llevaba como un jersey algo amplio de color negro y parecía que no llevaba nada debajo tal y como se le marcaban los pechos.

– ¿Que quieres de beber?
– Una coca cola zero, por favor.
– Siéntate que ahora vengo.

Al poco apareció Mariola con una bandeja donde llevaba un par de bebidas y unos cuencos con patatas y algún fruto seco para picar. Le dió la coca cola en la mano.

– Gracias.

Luego ella se sentó a su lado.

– Bueno, estuvo genial el partido del otro día, juegas una pasada, ya me ha dicho Lucas que eres casi profesional.
– Tanto no diría, pero si juego torneos en primera y alguna pre previa del world padel tour, pero para eso hay que entrenar mucho y yo quiero centrarme en los estudios…
– Me parece muy bien que tengas las ideas tan claras…
– Gracias.
– Y encima bien educado, tu madre estará contenta contigo.
– Si, no se queja, jajajajaja.
– Jajajajaja, lo tienes todo y además muy guapo.

Mario se puso rojo de vergüenza al momento, Mariola iba directa al grano, le quitó el vaso de coca cola de la mano y se acercó a él.

– Eres muy mono, dijo dándole un pequeño beso en la boca.

Comenzaron a enrollarse en el sofá, Mario metió la mano por debajo del jersey y efectivamente ella no llevaba nada debajo, se encontró las tetas de Mariola que acarició muy suave. Luego la milf le desabrochó el pantalón y le agarró la polla por encima del calzón. No estaba para perder el tiempo.

– Tengo condones, dijo él muy nervioso.
– Tranquilo, ya habrá tiempo para eso, dijo Mariola pajeándole por encima de la ropa interior apretando y soltándole el paquete.

Seguían morreándose y Mario también le soltó los botones del pantalón para intentar meter la mano en su entrepierna, pero los llevaba tan ajustados que no podía, además Mariola le estaba masturbando tan bien que no podía concentrarse en otra cosa. Se la había agarrado por el sitio exacto y con la presión necesaria. No le había sacado la polla del calzoncillo y ya estaba a punto de correrse.

– Mmmmmmmmmmmmmmm me gustas mucho, jadeó Mariola mientras le comía el cuello y el lóbulo de la oreja.

El chico no pudo mas, intentó agarrar a Mariola por el brazo para que se detuviera, pero ella siguió como si nada.

– Para, me corro, me corro…dijo Mario intentando evitarlo.

Pero ya era tarde, estaba empapándose el calzón con la primera corrida de la tarde. Mariola no dejó de mover la mano en ningún momento haciendo que el chico se corriera en apenas 3 minutos.

– Lo siento, dijo avergonzado.
– No pasa nada, es muy normal, tranquilo tenemos toda la tarde, vete a limpiarte si quieres.

Mario se metió en el baño, había quedado echo un asco, menos mal que se había depilado los pelos y le fue fácil limpiarse. No pensó que se iba a correr tan rápido. No llevaba ni 10 minutos en el piso de la MILF y ya le había hecho correrse en los pantalones. Cuando salió del baño Mariola seguía en el sofá esperándole como si nada, se puso de pies y fue a por él dándole otra salvaje beso en la boca.

– ¿Todo bien?
– Si, bien.
– Vamos al dormitorio si quieres, le dijo ella llevándose al chico de la mano.

Poco a poco se fueron desnudando mientras no dejaban de besarse, Mariola tenía intención de chupársela para ponérsela dura de nuevo, pero se dió cuenta de que no hacía falta, Mario ya estaba empalmado tan solo con los besos y el hecho de ir desnudándola. Aún así lo hizo, el chico se tumbo en la cama de Mariola y ella poniéndose a cuatro patas comenzó a mamársela muy despacio. No quería que se volviera a correr.

Cuando Mario ya estaba muy excitado le hizo ponerse un condón y que se la follara en un misionero bastante normalito hasta que se corrió dentro de ella. Mariola se dió cuenta de que Mario era muy dulce follando, todo lo contrario a Lucas. Esperó a que se le volviera a poner dura para ponerse sobre él y cabalgarle despacito, en un polvo lento, pero muy rico.

Que fuera tan dulce a Mariola la gustaba, pero después de montarle un rato necesitaba algo mas duro para poderse correr, quería que el chico la insultara, o la pegara algún buen azote, pero Mario no dejaba de acariciarla el culo, así que ella le llevó la mano hasta su pequeño agujerito a la vez que incrementaba el ritmo de la cabalgada.

– Ahhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, méteme un dedo por el culo, méteme un dedo por el culo, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh….

El chico cumplió lo que le pedían y justo cuando lo hizo Mariola comenzó a correrse e inmediatamente fue él el que también terminó dentro de la MILF.

Menuda tarde de sexo.

– ¿Te quedas a dormir?, le dijo Mariola.
– No puedo, había quedado con los amigos dentro de un rato, aunque si me gustaría pegarme una ducha.
– Si, sin problemas, te doy una toalla limpia y al menos te preparo algo para cenar antes de que te vayas…
– Muchas gracias.

Estuvieron cenando y cuando terminaron, antes de que el chico se fuera con sus colegas de fiesta Mariola se puso de rodillas y le hizo una mamada para que la echara en la boca las últimas reservas que le quedaban. Se despidieron con un beso.

– ¿Volveré a verte?, le preguntó Mariola.
– Claro, cuando quieras, si a Lucas no le importa…tienes mi teléfono…
– Venga pásalo bien…

Mientras bajaba en el ascensor Mario iba como en una nube. Mariola era tremenda en la cama, no se imaginó que había mujeres así y eso que Lucas ya le había puesto en aviso de lo guarra que se ponía mientras follaban. Se había corrido en su boca, le había metido un dedo por el culo y eso solo el primer día que habían quedado. No le apetecía nada salir de fiesta, estaba agotado y solo quería llegar a casa y meterse en la cama a descansar, le temblaban hasta las piernas y a pesar de todo solo en pensar en Mariola hizo que se le volviera a poner dura.

Cuando llegó abajo en el ascensor se quedó pensando unos segundos si subir de nuevo, ella le había invitado a pasar la noche y tenía ganas de volvérsela a follar. Así que cogió el ascensor y volvió a subir. Llamó al timbre y Mariola se sorprendió al verle.

– ¿Pasa algo Mario?

El chico se lanzó sobre ella dándole un muerdo en la boca.

– Me apetece quedarme otro rato…
– Mmmmmmmmmmmmm, me encantáis a estas edades, no se os pasa el calentón ni aunque os corráis 15 veces, dijo Mariola empujándole para dentro mientras le sobaba la polla por encima del pantalón…

Un comentario sobre “Cornudo (125)

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