CAPITÁNTRUENO

De vuelta a casa, en el coche, mientras Andrés conducía, Elena, que viajaba en la parte trasera junto a Sara, le preguntó:
-¿Tú no sabías que mi tía y tu padre eran socios?
-Sí, creo que algo me dijo mi padre, pero nunca me ha interesado.
-Pues es tu negocio.
-Otra vez. No es mi negocio, es el negocio de mi padre
-Pues va a ser tuyo

Andrés se quedó pensativo, al día siguiente tenía que ir a ver a Julia. A ver que le contaba.
Giró a la derecha, para subir la calle hasta la entrada a la urbanización. Un coche giró detrás de él.
Al llegar a casa, entraron directamente al parking, colocando, como siempre, el coche de Elena a la derecha, dejando hueco para el suyo más tarde.
Entraron en la casa y mientras Elena subió con Sara a las habitaciones de la planta superior. Andrés llamó a un taxi, y en menos de 15 minutos, ya estaba camino de la zona de copas, donde había cenado con sus amigos, la noche anterior.
Por el camino, casi no hablo con el taxista, más que lo imprescindible.
Fue casi llegando al destino, cuando el taxista dijo:
-Qué casualidad, le recojo en la urbanización, salé un coche a la vez que nosotros y llegamos al mismo sitio. Se podía usted haber ahorrado mis servicios.
-Qué casualidad. Respondió Andrés.

Ambos rieron, mientras el taxista le decía cuanto era la cuenta. Y Andrés pagaba la misma.

Al llegar al coche se encendió un cigarro antes de entrar al mismo, y se apoyó sobre la puerta. Estaba degustando el tabaco, absorto en pensamientos que iban y venían, cuando escucho una voz:
-Hola. ¿Ya me echas de menos?
Se giró y se encontró con Yenni.
Hola…esto. ¿Yenni? ¿Qué tal? ¿No trabajas?
-Hola… sí yenni. No sé cómo te llamas
-Andrés, le dijo mientras se acercaba y le daba dos besos a modo de presentación.
-Hola Andrés, no, no trabajo, acabé mi turno y me voy a casa, y tu ¿Qué haces por aquí?
-He venido a verte, ja ja, no en serio, a recoger el coche
-Que buen ciudadano
-Normal ¿no?
-Sí, sí, que era broma, me parece correcto.
-Anda que graciosilla eres ¿no?
-Es que ya me han soltado, y fuera del bar vuelvo a ser yo. Alegre, divertida, traviesa…
-¿Traviesa?
-Jajaja ¿solo te has quedado con esa palabra?
-Y guapa, dentro del bar y fuera.
-Gracias
-En serio, me parece que estas muy guapa, influirá la minifalda o el escote, o no sé.
-Mira, como se fija Andrés.
-Para no fijarme. Estas muy bien. Y el escote….
-Anda, anda
-Bueno Yenni. Me voy a ir yendo para mi casa.
-¿No quieres tomarte algo conmigo?
-Eh….
-Vivo en este portal
-me encantaría, pero tengo un poco de prisa
-Claro
-De verdad, otro día.
-Tú te lo pierdes.
-No me digas eso, que al final……
-Te vas. Has perdido una oportunidad
-Ja ja De verdad. Me tengo que ir.

Le dio dos besos y se metió en el coche. Mientras pensaba en aquel escote y ahora que la veía alejarse hacía el portal, se fijaba en las piernas tan bien esculpidas. Yenni al llegar al portal se dio la vuelta y besando su mano, la soplo, como mandándole el beso.

Andrés puso el coche en marcha y antes de llegar al final de la calle, la pantalla del coche le indicó que el teléfono estaba dispuesto.
-Llamar a Raquel
Una voz metálica respondió:
-Llamando a Raquel móvil
-¿Si?
-Hola Guapa
-Hola Andrés
-¿Estas libre?
-Ni soy puta ni soy taxi
-Huy tienes mal día
-no. Estoy bien
-Entonces… ¿voy a verte?
-¿Hoy si te viene bien?
-sí, no sé, ¿voy o no voy?
-Claro, te espero
-Cinco minutos
-Vale

Andrés conducía por una ciudad casi vacía, la diferencia con el tráfico de entre semana era abismal. Paró en un stop, antes de girar a la derecha, y miró por el retrovisor. Un coche negro, estaba detrás de él. Giró igual que él. No le prestó atención.
Al llegar a la calle donde vivía Raquel, aparco. Mando un mensaje a Raquel
-Estoy aquí
Y vio al coche de antes, parado al final de la calle.
Ya en casa de Raquel.
-hola preciosa.
-Hola
-Tienes mal día?
-No, estoy bien, no se
-Invítame a una cerveza anda
-Vete para el salón, que te la llevo

Raquel se encaminó hacia la cocina, mientras Andrés se quitaba la chaqueta y se sentaba en el sofá del salón. Cuando Raquel volvió con las dos cervezas en la mano, servidas en dos copas, Andrés se fijó en cómo iba vestida. Llevaba una camiseta larga, no llevaba sujetador, y se le marcaban perfectamente los pezones.
-Toma anda
-Gracias, ¿tienes frio? O ¿te he puesto cachonda?
-Gracioso viene el señor
-No joder, es que mira como los tienes
-Andresin, como siempre, chaval, como siempre. Mis pezones siempre están duros
-Anda yo también tengo algo siempre duro
-Más veces de las que debieras
-Estás… ¿celosa?
-¿Yo? Ni de coña, celosa tendría que estar Elena
-No sé porque dices eso Raquel
-Tú sabrás, a mí mientras sigas comiendo conmigo, hablando conmigo, bromeando conmigo….y de cuando en cuando vengas a follarme….
-Joder, dicho así suena…
-Suena a lo que es. Somos amigos y de vez en cuando follamos.

Raquel seguía de pie, caminaba por el salón mientras hablaban, parecía que estaba nerviosa.
Salió al balcón y se encendió un cigarrillo
-¿No lo habías dejado?
-Si. Pero algunas veces, me compro un paquete, y lo tengo aquí para por si me apetece.
-Eso no es dejarlo
-bueno, pues no lo he dejado
-Tía, estas rara de cojones.
-No, a lo mejor es que, cada vez nos vemos menos, y estoy cambiando, y tú no te das cuenta
-Comemos juntos todos los días
-Digo vernos a solas, en la intimidad, en mi casa, en tu casa, en un hotel, en la casa de la playa, en la cabaña de sierra azul….
-Vale, lo he pillado

Andrés salió con Raquel al balcón, era amplio, de unos 5 metros de ancho por 3 de fondo. Tenía una barandilla cubierta con cañas marrones, y todo el suelo era de césped artificial. En el centro había una mesa de hierro con la encimera de cristal y cuatro sillas, también de hierro con cojines marrones, alrededor.
Andrés dejo su cerveza en la mesa, y agarró a Raquel por detrás, abrazándola. Aparto el pelo de un alado de la cara y le dijo al oído:
-Sabes que eres lo mejor que tengo
-Y tú lo mejor que tengo yo
-Te quiero, y lo sabes
-Me quieres a tu manera
-Te quiero
-Ya. Pero si me echara un novio….
-Pues me apartaría de ti
-Ja ja ja no te lo crees….
-No me pongas a prueba. Ósea de verdad, No, no me pongas a prueba.
-jajaja que listo. En el fondo eres un egoísta.

Andrés se separó de Raquel y cogió la cerveza.
-¿de verdad lo crees?
-A veces creo que si

Se sentó en una de las sillas y tiro de Raquel hacia él, sentándola sobre sus piernas
-No creo que tú puedas tener ninguna queja de mi Raquel
-No las tengo. Esta es la relación que elegí
-Pero???
-No hay pero.
-Si lo hay, dímelo
-A ver Andrés. Cuando heredes ¿seguirás conmigo?
-¿Cuándo herede? ¿Qué sabes tú de eso?
-Nada, es un supuesto

Raquel se levantó de nuevo y dándole la espalda se apoyó en la barandilla del balcón
-¿Nada? Y ¿porque hablas de heredar?
-Algún día heredaras ¿no?
-No sé, quizás

Raquel seguía apoyada en la barandilla con la mirada perdida. Al fondo de su calle vio un coche en doble fila, negro, parado.

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