JESÚS FUENTES

                                                   

Bajo la tenue luz de la habitación, me platicas tus alegrías y deseos que se parecen a los míos, vibrando cada una de tus locuras, como las gotas de lluvia, que caen, una tras otra, arremeten contra los cristales de la ventana, suavizando tu voz.

Agitadas nuestras respiraciones se pretenden. Luego, el instante dónde nuestros momentos se unieron. Mis manos tocando tu cuerpo que caía en espiral de ansia y desenfreno concedida. La tempestad  y el escándalo de sus relámpagos ahogo nuestros gemidos, ante el roce de tu pelvis y la mía.

Después para mitigar tu cansancio, te recostaste en mi regazo. Tu sonrisa disfruta de mi rostro exhausto por tan importantes y redoblados espasmos. La lluvia se alejó.

Abrazados nuestros cuerpos; el sosiego arropo la habitación y también nos hizo suyos.

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