ECONOMISTA

Teníamos comida familiar en una de los bodegas que tienen mis suegros. Nos juntamos mas de 40 personas, todos los Álvarez con sus parejas e hijos. Salió un día muy bueno y en lo que los mayores terminaban de preparar la comida los niños salieron a jugar a la calle. Yo estaba sentado en la puerta de la bodega cuando llegó mi cuñada Carlota.

Apenas la había visto un día que se pasó por la fábrica desde lo de Salamanca, pero era la primera vez que íbamos a estar juntos. Estaba bastante acojonado de como iba a reaccionar, se bajó del coche con unas enormes gafas de sol, venía vestida informal con unos vaqueros, botas planas y un jersey ancho, enseguida se vió rodeada de niños que fueron a darla besos, luego vino andando hasta mi, me levanté y nos dimos dos besos sin hablar nada, se metió en la bodega y bajó las escaleras. Al poco vinieron Pablo, Marina y los 4 peques. Estos fueron algo mas efusivos en su saludo, Pablo muy cordial como siempre y Marina ya pendiente de los niños que estaban deseosos de jugar con el resto por el campo.

Pablo también se metió en la bodega y Marina se quedó a la puerta conmigo.

– ¿Te apetece una cerveza?, pregunté.
– Si, con limón por favor.

Tenían un pequeño arcón con bebidas a la entrada y saqué una lata para ella. Todavía me acordaba de lo que había pasado en la última casa rural cuando ella y yo nos quedamos solos de madrugada en la piscina, como me enseñó las tetas y se dió cuenta de que me había provocado una erección. A pesar de vestir informal con unos vaqueros y unas tenis blancas, estaba guapísima como siempre.

– Ayer te estuvimos viendo en la tele, nos gusta mucho el programa que haces…
– Ah gracias, si, la verdad es que el de ayer quedó muy bien.

Estuvimos hablando un rato hasta que nos llamaron de abajo que la comida estaba lista. Al bajar me encontré a Claudia hablando con su tío Gregorio, al que todos llamaban Goyito, estaban hablando de trabajo y él la estaba poniendo al día sobre ciertos políticos que mi mujer había conocido o con los que en un futuro iban a tener reuniones.

Por desgracia nos tocó en frente nuestro a Carlota que cuando se dió cuenta intentó cambiarse pero ya era tarde, así que tuvo que quedarse allí. Yo intentaba estar lo mas normal posible y actuar como si nada, pero Carlota estaba mas borde si cabe. Cruzamos la mirada un par de veces, seguro que ella se acordaba perfectamente de como me la follé en Salamanca contra aquel árbol, empotrándola desde atrás, haciendo que mis huevos rebotaran contra su enorme pandero y como me corrí dentro de ella.

La había dejado mi semen calentito de recuerdo para que se acordara de mi.

A mi pensar esas cosas me excitaban mucho, pero por otro lado iba a estar toda la vida con la duda de que Carlota un día decidiera contar lo que había pasado, aunque ya me lo dejó claro al día siguiente en el hotel de Salamanca.

“Estábamos muy borrachos y no nos acordamos de nada”

Una de las veces, no me acuerdo muy bien que dije, pero hice una pequeña broma, tampoco fue nada ofensivo y menos contra ella, pero me echó una mirada que casi me mata y Claudia se dió cuenta, tampoco es que fuera a sospechar nada porque sabe que Carlota y yo nunca nos hemos llevado muy allá.

Después de comer estuvimos un rato por la bodega, los niños salieron al campo a jugar y yo estuve dando un paseo por allí junto con Marina. Era una agradable tarde otoñal con las hojas por el suelo, llegamos a una pequeña fuente que había.

– Está muy bonito esta zona ahora, dijo ella.
– La verdad es que si, dije haciendo un par de fotos con el móvil a la fuente y los árboles. ¿Te apetece que te haga una foto para el Instagram?
– Ahh pues si, que cuando me las haces tu siempre quedan muy bien, toma mi móvil.
– No, da igual, las hago con el mío que le controlo mejor y te puedo hacer algún efecto.

Eso solo era una excusa, lo que yo quería era tener fotos de ella para luego poder pajearme, si las hacía con su móvil no iba a poder tenerlas. Se puso en la fuente apoyando un pie en ella y quitándose las gafas de sol, le hice varias, con gafas, sentada al lado de la fuente, otra de espaldas a contra luz, 8 o 10 fotos. Luego nos sentamos y estuvimos mirándolas con detenimiento. Habían quedado bastante bien todas.

– Te voy a hacer mi fotógrafo oficial para el Instagram y te lo digo en serio.
– Yo encantado, ya lo sabes…

Estuve editando casi todas las fotos y luego se las mandé a Marina por bluetooth para que no perdieran calidad.

– Bueno deberíamos volver, dije yo poniéndome de pies y dando la mano a Marina para ayudar a levantarse.

Estuve haciendo fotos de la comida, de los niños jugando, un poco todo en general. No quería que cuando Claudia viera las fotos solo estuvieran las de Marina. Al poco se me acercó mi cuñada, había subido dos fotos de las que la había hecho a su Instagram. A mi me encantaba saber que las fotos que subía eran las mías. Me daba mucho morbo.

Tampoco dió para mucho mas el día, después de merendar nos fuimos para casa. Yo estaba deseando llegar para hacerme una buena paja. Quería descargar la tensión que me había provocado volverme a encontrar con Carlota, aunque en el fondo también me había calentado mucho al verla recordando lo que pasó, un doble sentimiento difícil de explicar y por otra parte estaba Marina, cada foto que la hacía era una punzada en mis testículos y notaba como a ella le gustaba que las tuviera yo en mi móvil, jamás me hizo una insinuación de que luego las borrara o algo así, ni tan siquiera las que salían mal.

– Veo que te sigues llevando genial con mi hermana, dijo Claudia sacándome de mis pensamientos.
– Ehhhhhh…si…bueno, por que lo dices?, dije yo en alerta.
– Creí que con el viaje a Salamanca os ibais a llevar luego mejor, pero ni por esas…
– Ya sabes Claudia que nunca he sido muy santo de la devoción por parte de tu hermana y eso no va a cambiar, me supongo que Gonzalo tendría mucho que ver, para él no era mas que un enchufado y un mantenido, mas o menos como él, pero eso no lo veía…
– Puede ser…en fin, que ganas tengo de llegar a casa…

Es verdad que después de pasar el día en el campo estábamos cansados, las niñas ya estaban dormidas en el asiento de atrás y Claudia iba medio adormilada. Cuando llegamos a casa y en lo que mi mujer en pijama se lavaba la cara y los dientes yo me metí en la cama con el portátil para pasar las fotos. Iba a esperar a que se durmiera Claudia para luego para luego hacerme una buena paja con la carpeta donde guardaba las fotos de mis cuñadas. En esto que se me ocurrió abrir el Skype y casualmente estaba conectado Toni, hacía casi un mes que no chateábamos con él.

– Está conectado Toni, dije a mi mujer.
– Hoy no habíamos quedado con él, llevamos tiempo sin hablar.
– ¿Te apetece?
– Buffff, estoy cansada, la verdad es que si me apetece…pero no sé…

– Hola
– Cuanto tiempo, donde os metéis?, escribió Toni.

– Me ha escrito, que hago, ¿le contesto?
– Bueno, ponle algo, dijo mi mujer.

– Hola, que tal todo?, si la verdad es que me hemos estado liados, escribí yo.
– Digo, estos ya no quieren nada conmigo, está Claudia por ahí?
– Si, está en el baño, me da recuerdos para ti.
– Mmmmmmmmmmm, tengo ganas de verla, como va vestida?
– Pues hoy no muy sexy, está con el pijama, jajajajaja.
– Así también me gusta, ya sabes que tu mujer me gusta de todas las maneras.
– Espera que viene ahora y hablas un poco con ella.

Al poco vino Claudia y se metió en la cama.

– ¿De que habláis?
– Nada, nos estamos saludando, quieres hablar con él?
– No mucho, estoy cansada y como empecemos ya sabes como vamos a terminar, me advirtió Claudia.
– No me importa, me apetece verte, dije yo.
– Ah si?
– Toma el portátil, habla con él…

Claudia se quedó medio sentada en la cama y empezó a chatear con Toni, yo a su lado leía la conversación, estuvieron mas de media hora hablando del trabajo, mi mujer le estuvo contando lo de su nuevo puesto, lo de Basilio.

– ¿Así que tienes nuevo jefe, eh?, escribió Toni.
– Si, le gusta mucho agarrarme por la cintura, tiene la mano demasiado suelta.
– Ummmmmmmmmm, me encanta, al cornudo le gusta que tu jefe te ponga la mano encima?
– Claro que le gusta, aunque Basilio no le cae muy bien, no se fía de él.
– ¿Y a ti te gusta?
– No, es un tío mayor, no es nada atractivo…
– Entonces no hay posibilidades de que pase nada con él…
– Pocas, no es que sea atractivo, pero tiene otras “virtudes”
– ¿Ah si?, por ej?
– No sé, se desenvuelve perfectamente en todos los sitios, parece que siempre tiene controlada la situación, le gusta mandar y que se haga lo que él dice…es como que lo tiene todo planificado y le gustan que se hagan las cosas como él quiere…
– Lo que dicen de la erótica del poder…
– Si, mas o menos…
– Mmmmmmmmmmmmmm, entonces me da a mi que vas a acabar con la polla de Basilio dentro de tu culo…

En cuanto leía aquello el pito me palpitó debajo del pijama.

– Joder Claudia, ¿de verdad te gusta ese tío?, dije yo tocándola los pechos.
– Yo no he dicho eso.
– Pero te estás poniendo caliente de pensarlo, te ha pasado como a mi, en cuanto has leído esa frase de Toni, ¿verdad?
– ¿Ya la tienes dura, cornudo?, dijo Claudia tocándome el paquete.
– Vamos a poner la cam, quiero desnudarte para Toni, que se haga una buena paja mientras te voy desnudando para él.
– Estoy en pijama.
– Da igual, estás muy sexy también…
– Eres un puto cornudo, me dijo mi mujer mientras me metía un dedo en la boca para que se lo chupara.

– Chicos, estáis ahí?, escribió Toni.

Estuvimos un par de minutos sin contestarle, estábamos preparando todo para conectar la cam. Pusimos una mesita en frente de la cama y el portátil encima y nos sentamos en un lateral, yo detrás de Claudia, como hacíamos siempre. Luego hicimos una video llamada.

– Hola, dijo Toni al contestar.

Nosotros saludamos con la mano, yo desde atrás estaba manoseando las tetazas de Claudia para que él lo viera.

– Mmmmmmmm, me encanta. Ya estás cachonda Claudia?
– Siiii…
– Es decirte que tu jefe te va a follar como una buena zorra y empaparte en un segundo…

Yo apreté mas fuerte las tetas de Claudia que gimió en bajito echando la cabeza hacia atrás, algo que no pudo escuchar Toni desde el otro lado.

– Vamos cornudo, quítale la parte de arriba del pijama, enséñame las tetas de tu mujercita…

Yo lo hice, dejando a Claudia con un sujetador blanco normal.

– ¡¡Dios que tetas, sóbaselas bien fuerte joder, haz que gima esa zorra!!

Aunque Toni no lo apreciara mi mujer hacía ya hacía un par de minutos que respiraba mas fuerte, yo le besaba el cuello y Claudia suspiró mas alto para que Toni escuchara sus gemiditos.

– Mmmmmmmmmmmmmmm, muy bien cornudo, sigue así…

Claudia echó la mano hacia atrás y me agarró el paquete moviendo su mano de arriba a abajo.

– ¡¡Para, para o me correré!!

– Vamos cornudo, eso es, ahora quiero que Claudia se quite el sujetador para mi, ¡¡vamos zorra enséñame las tetas!!

Inmediatamente mi mujer se echó las manos hacia atrás y se soltó el broche. Se sacó el sujetador por los brazos y lució orgullosa sus dos preciosas tetas delante de la cam. Toni se puso de pies y de un tirón se abrió el pantalón vaquero, luego se sacó la enorme polla para golpearse con ella la mano como si fuera una porra.

– ¡¡Que tetas mas ricas!!, me encantaría meterte la polla entre ellas…¿te gustaría verlo cornudo?
– Si, dije yo.
– Hazlo tu, enséñame como lo haces, quiero ver como tu mujercita te hace una cubana…

– Claudia, dije yo medio preguntándola.
– ¡Está bien, hazlo!

Bajamos la cam apuntando un poco mas hacia abajo para que no se la viera la cara y Claudia se puso de rodillas. Yo de pies me era difícil meter la polla entre sus tetas ya que me quedaba muy bajo, tuve que flexionar las piernas y la posición no me era nada cómoda, pero pude acomodar mi miembro entre sus pechos.

– Ohhhhhhhh que pollita, jajajaja, me encanta…eso es, venga, fóllate las tetas de tu mujercita…

Los pechos de Claudia estaban súper duros y calientes, ella se los apretaba hacia dentro para aprisionarme la polla y los movía de arriba a abajo, yo acompasaba los movimientos de ella con mis caderas, follándome sus tetas. Claudia gemía excitadísima.

– Ummmmmmmmmmm Claudia…mmmmmmmmmmmmmmmm…

– Eso es cornudo, me encanta sigueeeeeeee, dijo Toni pajeándose delante de la cam.

– ¡¡No puedo mas, no puedo mas!!, dije yo.
– No pasa nada cornudo, jajajajaja, córrete en sus tetas y ya está…verdad Claudia que quieres que se te corra encima?, pídeselo, dile que se corra encima de ti…
– ¡¡¡Córrete encima de mi cornudo, córrete encima!!!!

Mi polla empezó a escupir semen mientras Claudia gemía al ser bañada por mi leche caliente, incluso bajó la cabeza sacando la lengua en un gesto obsceno, como si quisiera que la alcanzara en la boca, pero yo no tenía la potencia suficiente para ello. Entonces me incorporé un poco y me atreví a meterle la polla en la boca. Claudia no solo no se apartó sino que me la chupó con fuerza haciéndome descargar los últimos restos de mi corrida.

– ¡¡¡Eso es cornudo, córrete, córrete!!!, nos animaba Toni.

Yo tenía a mi mujer sujeta de la cabeza sin dejarla respirar sintiendo la lengua de ella jugando con mi capullo, hasta que la sensación dejó de ser placentera.

– Para, para, dije apartándome y cayendo sentado en la cama.

Entonces Claudia me miró, estaba de rodillas, desnuda de cintura para arriba, tenía las tetas cubiertas de semen y por la comisura de los labios se le escapaba algún rastro de mi corrida, dejó caer lo poco que tenía en la boca hacia sus tetas, un espeso pegote mezcla de semen y saliva que le quedó pegado entre la barbilla y el pecho.

La imagen era muy impactante.

No nos habíamos dado cuenta, pero Claudia se había agachado un pelín mas de la cuenta. Lo justo para que Toni pudiera ver la escena, la imagen se cortaba por arriba a la altura de la nariz de mi mujer.

– ¡¡La madre que me parió!!, ¡¡¡que puta!!!, ahhhhhhhhhhhhhhhhh, dijo Toni acelerando su paja para comenzar a correrse también.

Una potente e interminable lefada, que no tenía nada que ver con la mía y que salía disparada acribillando sin piedad su cam y que dejó la pantalla de nuestro portátil cubierta de blanco. Claudia se puso de pies cachonda y jadeante, ni se había limpiado todavía. Se fue al armario y sacó la caja de nuestros juguetes, entonces cogió el último que le había regalado hacía unos meses.

Una enorme polla transparente de silicona de mas de 25 cms de longitud y de 5,5 de grosor, era tan grande que solo la habíamos utilizado una vez y no fue muy del agrado de Claudia, pero ahora en el estado en el que se encontraba estaba claro que buscaba sensaciones muy extremas. Me lo lanzó a la cama.

– ¡¡Quiero que me folles con esto!!

Se sentó en el extremo frente a la cam, no podíamos ver a Toni, pero en el recuadrito de abajo donde se nos veía a nosotros Claudia se abrió de piernas mostrándole el coño. No tardamos en escucharle al otro lado mientras limpiaba su cam.

– ¡¡Joder!!
– ¡¡Vamos métemela, métemela!!, me ordenaba Claudia con su barbilla y los pechos cubiertos de semen.

Me arrodillé frente a ella con el juguete en la mano. Al otro lado de la pantalla Toni seguía hablando.

– Eso es cornudo, tu mujer necesita una buena polla no como la tuya…jajajaja, puedes follarla con eso o tampoco?

Claudia se abrió mas de piernas y se acarició el coño metiéndose un dedo.

– ¡¡Vamos, vamos!!
– Golpéala el coño con esa polla antes de metérsela, hazme caso, ya verás, me dijo Toni.

Yo le hice caso y solté un golpecito en su abierta vagina. Claudia gimió a lo bestia echando la cabeza hacia atrás.

– Mas fuerte cornudo, dala mas fuerte, ¿no ves que la gusta?

El siguiente golpe fue mas fuerte, PLOP, casi como un latigazo que puso el cuerpo de Claudia en tensión elevando las caderas. Parecía que Toni me estaba enseñando a satisfacer a mi mujer.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh…
– Eso es cornudo, otra vez, golpéala otra vez…

PLOP, PLOP, PLOP, castigué varias veces a mi mujer con un ruido que me encantaba como sonaba al estrellarme contra su coño tan húmedo. Claudia solo gemía deseando que continuara con mi castigo. Comenzó a acariciarse las tetas y recogió el pegote de semen que tenía entre su cuello y el pecho y se lo metió en la boca chupándose los dedos como una puta.

– ¡¡¡Sigue, sigueeeee, me voy a correr!!!, dijo abriéndose el coño para mostrarme donde tenía que darla.

Yo continué golpeando y Claudia cada vez mas tensa gemía mas alto. Estaba a punto de correrse, entonces se me ocurrió acercarme para chuparle el clítoris y hacerla llegar al orgasmo, pero cuando mi mujer sintió mi boca en su entrepierna me apartó.

– Quita, eso noooooo joder, dame con la polla, ¡¡¡ sigue dándome con la polla!!!

PLOP

– Asiiiiiiiii, ahhhhhhhhhhhhhhh, asiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…massssssssssssssssssssss…
– Muy bien cornudo, sigue, ya la tienes…

PLOP, PLOP, PLOP, PLOP…

– Massssssssssss, masssssssssssssss, massssssssssssssssss

PLOP PLOP PLOP, PLOOOOOP.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhh, métela ahora, métela ahora…¡¡¡métemela!!!

Agarré firme la polla y con esfuerzo logré meter un poco la cabecita, era enorme comparado con el pequeño coñito de mi mujer, poco a poco fui metiéndose hasta llegar casi a la mitad, Claudia pegó un golpe de cadera tan fuerte que el juguete se me soltó de las manos, el cuerpo de mi mujer se movía arriba y abajo con media polla de silícona colgando por su coño.

Claudia lo agarró ella misma y se pegó varias embestidas follándose con el juguete hasta que comenzó a chillar alcanzando el orgasmo.

– Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, diossssssssssssssssssssss, diosssssssssssssssssss, ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh….

Luego se dejó caer y se sacó el juguete de golpe como si la molestara, lanzándolo al suelo.

– ¡¡Joder que bueno!!!

Ni nos habíamos dado cuenta que al otro lado Toni estaba volviendo a pajearse, Claudia tumbada en la cama parecía que no la importara que se la pudiera ver la cara. Tenía un primer plano del coño abierto de mi mujer.

– Joder, vaya posición que se ha quedado, vamos cornudo, aprovecha y fóllatela, me dijo Toni.

Yo que estaba de nuevo empalmado con la escena que había protagonizado mi mujer, le hice caso y me puse sobre ella. Claudia no protestó cuando mi pequeña polla entró en la enorme cueva que se la había quedado por tener dentro el pollón de 25 cms. Es una gozada metérsela a tu mujer después de que otra polla la haya dado de sí el coño, es una puta gozada.

A los cornudos nos encanta eso.

Apenas notas nada y ella ya ni os cuento, Claudia ni se inmutó mientras me la follaba, pero es tan morboso y humillante que prácticamente te corres al momento. Y eso es lo que me pasó a mi. Me corrí casi a la vez que Toni volvía a hacer lo propio mientras me decía.

– Eso es, córrete dentro de tu mujercita cornudo, córrete cornudo…

Aquella sesión de sexo fue fantástica. Claudia prácticamente ya no le decía que no a nada y se excitaba con una rapidez que a mi me sorprendía. Era solo cuestión de tiempo que en ese estado que se encontraba follara con otro. La pregunta era, ¿quien sería el afortunado que me iba a volver a hacer un cornudo?

Un comentario sobre “Cornudo (124)

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