FABIANA ECHEVARRÍA

 

La eterna pena.

El eterno reproche

de no poder instalarse de una vez por todas

en la alegría de lo simple

de lo bello, de lo mundano,

de la vida que se habita

y no se quiere.

Pero si a quienes habitan en ella.

La vida que no se puede dejar de elegir,

porque la perdida involucra

una salida del purgatorio

cuyo próximo destino se desconoce

¿Paraíso o infierno?

La incertidumbre

La falta

La falla

El agotamiento

de cargar con el peso del

silencio.

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