ALMUTAMID

Sin clases y con el calendario de exámenes puesto desde diciembre la rutina era agotadora: estudiar, estudiar y estudiar…Para hacerlo más llevadero quedaba en la residencia con Víctor o Claudia, a veces los 4, a veces de dos en dos. Aunque sólo las chicas compartían carrera se hacía más llevadero estudiar con alguien al lado y hacer descansos periódicos. De hecho cambiamos el ritmo de vida estudiando de noche y durmiendo de día. Otras veces quedaba con María en la facultad para estudiar en la biblioteca y comparar apuntes. Me venía bien pues los suyos solían ser mejores que los míos. Lo único que rompía esa rutina eran los entrenamientos, pues la universidad cortaba el calendario de liga en las fechas de exámenes.

Fueron 3 semanas agotadoras aunque hubo alguna situación significativa. Uno de los días que quedé en la biblioteca con María mientras hacíamos un descanso le saqué el tema de la paja que me había hecho:

-¿De verdad no sabías lo que estabas haciendo?- fue la pregunta que centro mi curiosidad.
-A ver, Luis…-me contestó con cierto hastío- no soy tan pava. Sé que los niños no vienen de París. Pero una cosa es la teoría y otra la práctica.
-Que tampoco follamos…-dije yo mientras mi mente decía: “Ojalá…”
-Ains, que feo suena eso…
-Se llama así…-dije con naturalidad.
-Es más bonito hacer el amor con el chico que te gusta, en un sitio bonito, con velas…
-Llámalo como quieras, pero al final consiste en que el chico le mete la polla a la chica…
-Pero que animal eres. Así no dan ganas…
-No te darán a tí…que nunca habías visto a un tío en bolas hasta que me viste a mí…
-Shhhhh, calla. Jajaja, que te van a oir…-me tapó la boca con dos dedos.
-¿Ves esas parejas? Todos se han visto desnudos mutuamente. Es natural…Además en internet, tú sabes…
-¿Qué dices? Yo no soy una guarra que mire esas cosas…-dijo con cara de ofendida.
-No me estás siguiendo. Lo que digo es que es raro que nunca hayas tenido curiosidad. Ya tienes 18. Yo con 14 ya tenía curiosidad…y me picaba, tú sabes…
-A ver curiosidad sí, pero no me parecía apropiado- se defendió.
-Pues a mí me la miraste…
-Me la plantaste delante- se defendió de nuevo.
-No cerraste los ojos…
-Ya que estaba la veía.
-¿Y a que noda tanto miedo?-pregunté esperando su reacción.
-Al principio era una cosa arrugada y fea, pero después la verdad es que da un poquito de miedo.
-Todas entran por muy gordas que sean, es naturaleza…

Me dió un cate en el brazo.

-Pero que bruto eres.
-Es verdad, niña. Mi polla tiene que entrarte fácil, la has cogido y no es para tanto…

Se puso colorada de golpe y no articulaba palabra.

-¿Te pasa algo, María?
-Desde luego Luis es que dices unas cosas. ¿Cómo se te pasa eso por la cabeza?
-A ver. Que no estoy diciendo que vayamos a hacerlo, pero que es normal que te pudiera caber, vamos…que cuando tengas novio pues eso, que te la meterá…total si ya has tocado una y sabes lo que pasa…

La cara parecía que le iba a explotar como el día que se la enseñé por primera vez. La ví tan cortada y callada con lo que le dije que corté la conversación y le propuse que volviéramos a la biblioteca.

Estaba deseando acabar los exámenes, cambiar la rutina, retomar la liga. Claudia estaba agobiadísima, creía que iba a suspender todo y andaba con un humor de perros. Le agobiaba perder la beca y defraudar a sus padres. Pero yo sabía que lo que realmente la agobiaba era defraudarse a ella misma. Cada vez que trataba de darle ánimo de alguna manera respondía de forma arisca y con evasivas. De hecho los últimos días nos evitamos por su mal humor a pesar de que sabía que no iba conmigo la cosa.

No sé si tener amigos empollones era bueno o malo. Desde luego no me desincentivaban el estudio pero yo necesitaba más actividad social. Y mi carrera me lo permitía. En aquellas semanas toda actividad social se redujo a los desayunos y cenas en la residencia, alguna cerveza después del entrenamiento y mis ratos con María. Pero tampoco podía estar sacándole el tema todo el día por más que me diera morbo. Sin embargo otro día en uno de nuestros descansos en la biblioteca leyendo una texto en francés sobre las termas romanas salió el tema de la desnudez. Yo envidiaba la naturalidad de los romanos y como aparentemente no relacionaban desnudez sólo con sexo. María me lo discutía argumentando que el pudor tiene que ver precisamente con eso. ¿Qué queréis que os diga? Me lo puso a huevo…

-Pues tú me has visto desnudo y no hemos tenido sexo…-solté a bocajarro.

De nuevo colorada como un tomate. Admito que se ponía muy guapa cuando se ruborizaba de aquella manera.

-Pero, pero…tú y yo somos amigos y fue por otro motivo.-respondió titubeante.
-Ya, ya. Fué…¿terapeútico?. Pero ¿ves cómo no fue para sexo?
-Bueno, algo hubo…-no le bajaba el color de la cara y además evitaba mi mirada.
-Pero fue también terapeútico. Para evitar dolores…-insistí quitándole importancia.
-Pero tú…tú…estabas ahí…pues….
-¿Cómo estaba? ¿Desnudo?- me impacienté.
-No…estabas ¿excitado?
-Normal ¿no?, una niña guapa, por muy amiga que sea, masajeandote tan cerca del cimbel…ya te dije que no soy de piedra. Pero vamos que tú lo pareces, una estrella del deporte a tu disposición ahí delante y todo profesionalidad…
-Que tonto y creído eres, jajaja- respondió más relajada- la verdad es que eres un canijo buenorrillo…
-¿Cómo que canijo? Con las abdominales que tengo…-dije levantándome la sudadera.
-Baja eso anda- me hizo el gesto con la mano- que se te marcan de canijo, jajaja. Pero que sepas una cosa…no te faltan admiradoras en la facultad.
-Pues presentámelas , que no me como una rosca…

Se le cambió la cara durante un instante poniéndose seria pero recobró la sonrisa un instante diciendo:

-Pues ya ves, yo pensaba que con lo que te hice te quedabas relajadito…
-Si me lo hicieras todos los días, vale…pero desde entonces…

De nuevo se sonrojó. Cómo se le sube el color a esta chica con las mejillas de un rosado muy vivo que destacaba en la palidez de su piel. Y además se quedó callada. Así que yo continué:

-…aparte. ¿Tú no sentiste nada raro al verme asi?
-A ver, Luis, que no soy tonta. Claro que ví como se te ponía eso, pero que yo estaba dando un masaje deportivo. No me esperaba que eso fuese tan “grave”.
-Si no lo digo por mí. Lo digo por tí. ¿Tienes a un tío bueno -le guiñe un ojo- delante tuya ahí sobándolo y se pone como un toro y tú no sientes nada?
-Claro que sentí, idiota. Pero me lo reprimí. No somos novios ni nada. No soy de piedra tampoco pero porque tú estuvieras así y yo sintiera cosquillitas no me iba a liar contigo.
-¿Tú no te masturbas?

Estaba a punto de explotar. Pero ahora pasaba de la vergüenza a la indignación.

-Eso a tí no te importa…
-Perdoname la pregunta, pero es que es algo natural. Yo lo hago desde los 14 años.- añadí quitando importancia.
-Esas cosas no se le cuentan ni a los amigos.
-Perdoname, María, he abusado de nuestra confianza- me disculpé. -Entonces ¿ya no me vas a dar más masajes?
-Terminando así, no…-respondió tajante.
-¿Y sólo en plan profesional? Porque me dejaste las piernas nuevas. Se te da muy bien.- dije mientras mi mente decía “Y los huevos vacíos…”
-Ya veremos, que no me fío de tí…
-Anda ya, no te fías y somos uña y carne. A tí lo que te hace falta es un novio para que te espabiles…-terminé sonriendo y cogiéndola del hombro.

De nuevo colorada a más no poder sólo fue capaz de decir: “Vamos a la biblioteca que mañana es el último examen”

El día que terminaron los exámenes me extrañó no ver a Claudia en el comedor. Después de cenar subí a su dormitorio preocupado por ella. Llamé y me abrió la puerta. Tenía mala cara.

-No te he visto en la cena y me he preocupado.-le dija al verla.
-Puff. Es que estoy fatal. Los exámenes me han machacado. Me duele, la cabeza, la espalda, estoy hecha una mierda…
-Si quieres te ayudo, puedo darte un masaje y ayudarte a relajarte…

A mí el de María me dejó nuevo. Vale diréis que yo no se dar masajes, pero eso Claudia no lo sabía y yo lo que estaba pensando era imitar los movimientos que María había hecho en mis músculos relajándolos pero en su espalda. ¿Y si con suerte terminaba igual? A ver si colaba…

-¿Estás seguro? Tengo nudos por toda la espalda.
-Ya verás como te relajas…-le contesté más pensando en el final feliz que yo había tenido que en los nudos de su espalda.
-Venga pasa.

Entré al dormitorio y le pedí crema hidratante. Las mujeres siempre tienen alguna. Después le pedí que su tumbara en la cama mientras yo me sentaba a su lado. Entonces me fijé en su ropa. Llevaba unas calzonas de atletismo y una de sus habituales camisetas ajustadas.

-Claudia, con la camiseta no puedo darte el masaje. Súbetela o quítatela.

Claudia sin levantarse de la cama se sacó la camiseta dejando su espalda desnuda a mi vista y sabiendo que sus tetitas estaban desnudas ahí tan cerca y sin poder verlas. Le eché un chorreón de crema y se estremeció, estaba fría. Por fin toqué su piel. Nos habíamos abrazado y dado dos besos, pero nunca había tocado así su piel. Empecé extendiendo suave la crema y localizando los nudos. Su espalda era delgada como todo su cuerpo. Por la postura con los brazos hacia arriba se le marcaban los homóplatos. Le pedí que pusiera los brazos en paralelo a su cuerpo para relajar los músculos y ataqué el primer nudo presionándolo con mis pulgares entre los homóplatos. Se quejó pero al notar como atacaba con decisión el lugar se relajó avisándome cuando dejaba de presionar el nudo. Después busqué sus hombros, estaban muy tensos. Imité los movimientos que María había hecho conmigo pues Claudia de inmediato empezó a agradecerlo:

-Ahí, ahí, muy bien Luis. Nunca me imaginé que tuvieras tan buenas manos….

Ni yo. Pero ahí estaba dándole un masaje a la chica que más me gustaba semidesnuda. Me demoré bastante en la zona porque realmente ya no sabía que más hacer hasta que Claudia me avisó que creía que tenía otro nudo en el dorsal derecho. Tanteé la zona y empecé a ponerme nervioso por la cercanía a su pecho. Efectivamente sentí al pasar la mano el nudo. Le pedí que subiera el brazo para tener más acceso y empecé a presionar con mi pulgar. Pero para hacer fuerza el resto de mis dedos rozaban el nacimiento de su pecho y podía sentir la distinta dureza del musculo y el seno. Vamos que le estaba rozando la teta. Por mi mente pasó la imagen de sus pezones puntiagudos marcados en sus camisetas y tenerlos tan a mano, nunca mejor dicho empezó a ponerme tan nervioso que la sangre tomó otra dirección y empecé a empalmarme. “Luis que se te baje antes de que se de cuenta…” Tan nervioso empecé a ponerme que acorté mi masaje al nudo.

-¿Ya?-preguntó.
-No, no…el otro lado- le dije para evitar que me viera el bulto si se levantaba.

Repetí la operación pero esta vez no sólo palpaba, sino que al estar sentado en ese lado también veía la forma de su pecho aplastado y como mis dedos lo rozaban. Así no se bajaba ni de coña. De nuevo con cierta celeridad terminé el masaje de la zona y para no termianr tan rápido me fuí a la zona lumbar. Ahora lo malo no fue lo que tocaba, sino lo que oía. Claudia totalmente relajada empezó a soltar gemiditos y síes cada vez que presionaba su espalda, que en mi mente se tranformaban en placer sexual. Cuando terminé con la mano intenté recolocarme el bulto pero lo mejor estaba por venir.

-¿Me acercas la camiseta?- me pidió.
-Claro…ten.

Con naturalidad Claudia se tapó los pechos con el brazo y se levantó de espaldas a mí poniéndose la camiseta, instante en el que ví perfectamente la forma de su tetita y creí adivinar la punta del pezón. Se la colocó bien y se giró a mí sonriendo:

-Oye, si llego a saber esto antes te pongo a trabajar antes. Me has dejado nueva.

Se vino y se me acercó abrazándome. No sé si se dió cuenta de mi erección, porque se notaba desde luego en el pantalón de chandal que llevaba.

-Cuando quieras…-le respondí.- Bueno, me voy a mi cuarto…
-Venga, niño, muchísimas gracias. Y relajate tú también…-me dijo mirándome el paquete.

Me puse colorado y sin saber que decir.

-No te cortes, niño, que no pasa nada. Muchas gracias, en serio.
-Pues para lo que necesites…, bueno, tú sabes. Venga hasta mañana….

Y salí del dormitorio directo al baño.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s