MOISÉS ESTÉVEZ

El nombre en clave de la operación era Zeus, lo que casi nadie de la
comisaría entendía. Ocurrencia del Capitán.
Nuestros concienzudos inspectores se afanaban en escudriñar todo lo
requisado en la empresa de Forrester esa mañana cuando decidieron hacer un
receso.
– Con el material que tenemos, creo que no vamos mal encaminados. –
Comentó Mark, al tiempo que hacía una histriónica mueca al sorber el
contenido de su taza. – Este café sabe a rayos. –
Jones abrió los ojos con dificultad, le zumbaban los oídos, intentó
localizar desde su posición y con la vista un poco nublada a su compañero y al
resto de agentes. Le costaba trabajo moverse. Tumbada bocabajo ignoraba
qué tiempo llevaba así, cubierta de cascotes y restos de mobiliario de oficina.
– ¡Jones, estás bien! – Le gritó Mark.
Creyó decirle que sí, pero no estaba muy segura de si habría articulado
bien sus primeras palabras después de lo que suponía había sido la explosión
de una bomba.

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