CAPITÁNTRUENO

Capítulo 8

Cargado de pensamientos, pero con los huevos descargados, Andrés cogió el coche para volver a la oficina. Antes de arrancar, cogió el móvil y mando un mensaje a su grupo de amigos (Esteban y Carlos)
-Es Viernes, Nos vemos esta noche en Dickens?
Guardo el teléfono y enfiló hacia la oficina.

Esteban y Carlos eran los dos amigos de Andrés, eran esas personas que siempre hacen que se te olviden los problemas. Con ellos salían algunos fines de semana, solos, sin mujeres. Sin intención de ligar, salían a despejarse, a beber, a divertirse. Y aunque tenían mucha confianza los tres, siempre había cosas que no se contaban. De hecho sabían que se beneficiaba a Raquel desde hace años. Pero desconocían sus otros líos…. ¿para qué contarlo? Andrés nunca contaba a nadie sus escarceos, aunque ahora sabía que tenía que ser más discreto, porque Raquel le había confesado que lo sabía.
A Esteban y Carlos los conocía desde pequeños, se habían criado juntos. Cada uno había hecho su vida. Pero seguían en contacto. Habían asistido a sus bodas, bautizos, comuniones, funerales. Seguían siendo amigos, a pesar de todas las cosas que pasan en la vida.

Andrés mientras conducía, seguía dándole vueltas a la cabeza. No entendía los mensajes, pero lo que no entendía era porque Elena le había dicho que vería a su madre y no fue a verla, y ¿qué hacía en aquellas fotos?
Cuando aparcó en el parking del edificio, antes de salir, miró el móvil
Esteban: Claro, a las 8:30 os viene bien
Carlos: Vale, pero llego un poco más tarde
Esteban: Pues a las 8:45. Confirma Andrés
Andrés confirmó, y subió a la oficina.
Lo siento Andrés, no sabía…
-No te preocupes Maria. No sabes todo
-Ya pero aun así.
-Tranquila. ¿Me ha llamado alguien?
-Sí, ha llamado el Señor Ernesto, tu padre.
-¿Mi padre?
-Sí, me ha dicho que estaría toda la mañana reunido, pero que le llames a la hora de comer.
-Ok. Que misterioso el Sr Iriarte.

Y ambos rieron.
Andrés se metió en su despacho, se enfrasco en sus tareas. Revisó el correo, y pasó toda la mañana sin acordarse de sus meditaciones. Cuando a medio día iba a salir a comer, entro Maria en el despacho. Iba realmente guapa. Un pantalón superajustado, una camisa blanca que transparentaba un sujetador también blanco de encaje.
-Dime Maria
-Necesitas algo antes de que me vaya? Acuérdate que esta tarde no vengo.
-Ah sí, me dijiste que ibas a ver a tus padres.
-Exacto, pero si necesitas algo, me puedo quedar un poco

Andrés pensó en decirle que cerrara la puerta y le hiciera una mamada. Pero desecho la idea. Entre Elena y Julia le habían dejado satisfecho.
-No hace falta Maria. Puedes irte. Saluda a tus padres de mi parte.
-Gracias. Buen fin de semana.

Mientras Maria salía del despacho, no pasó la oportunidad de recrearse con su culo, al salir Maria se dio cuenta y le sonrió.
Andrés descolgó el teléfono y marco el teléfono de su padre:
-Andrés, ¿Cómo estás? ¿Has visto a Julia?
-Hola papa. Sí, la he visto. Me podíais haber avisado, ya sabes que Elena…
-Elena, Elena, siempre Elena…. Te ha contado algo?
-Pues no, me ha dicho algo de unos papeles, una venta y firmar…
-Pues eso. A ver Andrés, He vendido la finca de Sotalante. Y con el dinero, me he hecho con las acciones que nos faltaban del grupo. Ahora queda que firmes y hecho.
-Papa, no me entero de nada. Has vendido sotalante para comprar qué?
-Las acciones que faltaban para que IRIARTE, S.A. se quedé con la mitad del grupo MINSE.

MINSE era el nombre del grupo de empresas en el que trabajaba Andrés, y del cual formaba parte la empresa Iriarte de seguros, en la cual trabajaba Raquel. MINSE era Marquez, Iriarte, Nogueira, Servicios Empresariales.
-Vale papá. Tengo que hacer algo?
-Tienes que ver a Julia, ella te explica.
-Pero si he estado con ella esta mañana y me ha dicho que no sabía nada.
-Ya, ya. Pero ya sabe, le he mandado la información. Habla con ella.
-Papa, ¿sabes que hoy es viernes?
-Claro. Habla con ella, y quedáis para ir el lunes a la notaria…
-Entonces ¿para que la mandas aquí hoy?
-Porque ha ido a hacer mas cosas…. Ya te contare. Ahora te dejo. Habla con ella

Y le colgó. Andrés ahora, además de sus movidas, tenía las de su padre.
Se puso la chaqueta, y se marchó hacia el restaurante.
Mientras iba hacia allí se dio cuenta que llevaba sin hablar con Raquel desde que le entraron las imágenes de Elena. Ni siquiera le había comentado que había venido Julia. Tenía que serenarse, los acontecimientos iban muy deprisa.
Al llegar al restaurante buscó a Raquel con la mirada, no la vio. Se sentó en la mesa del fondo, donde lo solían hacer siempre.
MENSAJE
-¿Dónde estuvo Elena ayer?
Andrés empezó a ponerse nervioso, y mando un mensaje a Raquel
-¿Dónde estás?
Mientras esperaba una respuesta, vino Antonio, el camarero.
-Buenos días Andrés, ¿Esperamos? O ¿le voy tomando nota?
-Tráeme una cerveza, por favor
-Muy bien. Esperamos entonces.

Miraba el móvil, no lo había leído. ¿Qué estaba pasando?
MENSAJE
-HUY HUY HUY Elenita saca los pies del tiesto.
Comenzó a sudar, miraba alrededor, como buscando a ver si podía encontrar a quien le mandaba mensajes.
MENSAJE
-Voy, me ha entretenido tu padre. Ahora te cuento
-Ok. Espero

Mientras esperaba, no le dio importancia a lo que Raquel le había escrito. De hecho no lo había leído. Lo había leído, pero no lo había asimilado. Solo leyó “voy”
Cuando Raquel llegó, se quitó la chaqueta, se sentó frente a él.
-Hola
-Hola
-¿Me has echado de menos?
-Me han mandado más mensajes
-Déjame ver

Raquel cogió el móvil. Lo leyó.
-Tío, habla con alguien de seguridad de la empresa. Te espían
-¿Qué dices?
-Es evidente, alguien te espía.
-¿A mí? No. La espían a ella. ¿Sabías que me dijo que iba a ver a su madre, y no fue?
-¿Ahora la controlas?
-No. Ha sido una casualidad, me ha llamado Pilar esta mañana.
-Ah. Pilar. Claro, te ha llamado y te ha dicho. Elena ayer no vino a verme. Estará por ahí follando con alguno. Y ahora eres un cornudo de mierda.
-Ríete, A ver Raquel. Me ha preguntado si vamos a comer mañana, me ha extrañado y le he preguntado qué porque no le preguntó ayer a Elena.
-Pues le saldría otra cosa, se le haría tarde. Yo que sé, hay mil explicaciones
-Ya.

Raquel tenía razón, había mil explicaciones. Pero ¿qué hacía en aquellas fotos? Estaba absorto en su mente.
-¿No me vas a preguntar por tu padre?
-¿Perdona?
-Tu padre. ¿Que si no me vas a preguntar porque me ha entretenido?
-¿Mi padre?
-Tío, estas tonto.
-¿Qué dices de mi padre?
-Que me ha llamado tu padre. Tengo que concertar una visita a la Notaria para el lunes.
-¿Qué sabes de eso?
-Yo, nada. Que he tenido que llamar a la notaria. Y tienes cita el lunes a las 10:00
-Y ¿no te ha dicho porque?
-Y a mí ¿para qué me va a dar explicaciones? Tío estás muy mal eh.
-Ha vendido la finca de Sotalante. Y ha comprado más participaciones de MINSE
-Mira que espabilado ha salido tu padre. Y manda a Julia. Voy al baño. Pídeme algo de comer, me da igual

Raquel rebuscó algo en su bolso, se disculpó y fue hacia el baño. Al marcharse, su bolso quedó sobre la mesa. Andrés vio la cartera de Raquel, abierta y se fijó en el DNI. Nunca se había fijado en su nombre. Raquel Aibizu Nogueira.
Andrés releyó ¿Nogueira?, ¿le he dicho yo que Julia ha venido? ¿Se lo habra dicho mi padre?

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