ALMUTAMID

Volvamos al orden cronológico. María y yo habíamos quedado en hacer el trabajo martes y jueves pues el miércoles era el partido de liga y si ganábamos lo íbamos a celebrar esa noche. La única tarde que me quedaba libre era el lunes y fue el día que quedé con Claudia para estudiar. Volví del comedor a las 16:00 y me eché una cabezada en la cama. Había quedado con ella que me acercaba a su dormitorio cuando estuviera libre. Como a las 17:30 más o menos me levanté. Como iba a quedarme en la residencia ni me cambié de ropa. Me fuí con una camiseta y calzonas que era como andaba en mi dormitorio. El contraste de temperatura entre el pasillo y los dormitorios era brutal, así que la gente andaba vestida de verano a las habitaciones y se abrigaba según el tiempo que anduviera fuera. Yo me puse una chauqueta de chandal para no congelarme en el viaje a su dormitorio en el otro ala de la residencia. Llegué y llamé a la puerta. Me abrió Vanessa.

-Un seg, niño, que me cambio para salir y ya te quedas con la empollona ésta…
-Sí, sí, no te preocupes.

Esperé fuera congelándome y a los 10 minutos salió vestida de calle.

-Que os aburráis mucho, perdón, jajaja, que aprovechéis la tarde…

Pasé y Claudia se levantó de su cama. No la había visto hasta entonces.

-Perdona que te haya hecho esperar fuera. No sabía que Vanessa salía tan tarde. Se suele ir antes.
-No te preocupes- respondí intentando no mirar su ropa.

El calor en el dormitorio era aun peor que en el mío, o yo notaba más el contraste por haber pasado frío en el pasillo. Pero Claudia llevaba unos culottes de deporte hasta medio muslo, negros como a ella le gusta, no dejando rienda suelta a la imaginación de sus formas, y una de sus habituales camisetas ajustadas sin sujetador blanca, con sus pezones clavados en la tela y en mis ojos.

Yo iba a pasar a limpio apuntesde clase y Claudia estaba subrayando un libro gordísimo de anatomía o patología, ya no me acuerdo. Así que yo me senté al escritorio de espaldas a ella mientras ella estaba sentada en su cama apoyada en la pared con las piernas cruzadas y el libro en su regazo. Me vino de perlas estar de espaldas para concentrarme.

Pasamos así un buen rato. Ya era denoche fuera cuando Claudia me propuso hacer un descanso. Me giré para charlar y ella soltó el libro. Tenía una lámpara de pinza que iluminaba su cama y al soltar el libro hacía contraluz su silueta e iluminaba sus muslos. Al contraluz aun se marcaba más la forma cónica de su pezón. Me costaba mirar a la cara entre la longitud de sus piernas y la forma de sus pechos marcados.

-Has estado un poco a lo tuyo, Luis. ¿No seguirás enfadado por lo del poker?- me preguntó.
-Que va, niña. Entre apuntes, trabajos, equipo…no he dejado de estar con la gente de mi facultad. Es agua pasada ,en serio…
-Como te he notado, no sé, como pasando de mí un poco.- insistió.
-Somos amigos ¿no? y ya estamos aquí- respondí quitando mportancia.
-Es verdad…no me eches cuenta.

Seguimos otro rato a lo nuestro y de nuevo me interrumpió:

-¿Qué tal vez a estos dos juntos?- preguntó por Lourdes y Víctor.
-Bien, ¿no?- respondí- Tú has pasado más rato con ellos. Cuentame…
-Bien bien, hacen buena pareja. Pero ¿no crees que nos van a cortar el buen rollito que teníamos?
-Tú vas a clase con Lourdes, ¿qué te cuenta ella?
-La verdad es que no mucho. Y no voy a preguntar por tú ya sabes…-contó.
-Claro, claro. ¿Y las tardes que habéis estudiado los tres?
-Bien, bien. Ni se tocan. Mucha miradita y sonrisita y poco más.
-Menos mal, no me gusta la gente que se va sobando en público delante de los colegas- solté.
-Es verdad- dijo levantándose de la cama y viniendo a mi lado- Eso que si brazo por aquí- dijo pasando su brazo por mis hombros- que si todo el día pegados- continuó sentándose en mi muslo- en plan besitos delante de todo el mundo.

No me esperaba su gesto y me puse un poco rígido. Más aun por la cercanía de su culo a mi polla, con lo rápido que soy para empalmarme me moría de la vergüenza si lo notaba. Afortunadamente se levantó rápido y continuó hablando:

-Si queréis sobaros iros aparte, que digo yo.- dijo sentandose en el filo de la cama.
-Pues sí, pero bueno hay detalles de pareja que no molestan como tocarse la pierna- respondí apoyando mi mano en su rodilla-o ir de la mano por la calle.
-Ya, sí bueno, así es distinto.- contestó volviendo a sentarse al fondo de la cama obligándome a soltar su rodilla.
-Niña, voy al cuarto de baño que me meo, ya vengo- dije levantándome de la silla.
-Vale…

¿Me había mirado el paquete al salir? ¿Era un acto reflejo? No había pasado nada porque ella no quiere nada conmigo. Meé y volví al dormitorio. Ella seguía tan normal. Así pasamos otro rato hasta que me dijo:

-Oye, el 10 de enero es el cumple de Lourdes. Víctor y yo hemos hablado de hacerle un regalo. Algo sencillo, un detalle. Yo se lo compro. ¿Me das el dinero ahora o en enero?
-Voy al dormitorio por mi cartera y te lo doy ya.

Salí de nuevo con la sensación que me había mirado otra vez el paquete. Acto reflejo, como mis miradas a sus tetas. Regresé al momento y se levantó de la cama, se fue al armario y sacó un monederito. Puff como se le marcaba el culo en los culottes.

-¿Cuanto damos?- pregunté.
-Es para un detallito, dame 5 euros…

Cogí la cartera y busqué billetes pero no tenía. Abrí el monedero y lo giré para sacar todas las monedas pero al volcarlo salieron varias monedas y un condón que cayó al suelo. Claudia se agachó a cogerlo y me lo devolvió con una sonrisita:

-¿A qué compañera te estás beneficiando Casanova?
-A nadie- respondí azorado.
-¿y esto?
-Hay que estar preparado.- dije dándole normalidad.
-Dí que sí, chico precavido vale por dos…-dijo devolviéndomelo.
-Bueno, ¿nos vamos a cenar?- corté el tema.

Nos fuimos a cenar tras abrigarnos. Quedamos en vernos en el partido pues quería ver perder a Óscar.

Segundo acto: el partido.

Cuando empiezas a jugar en el equipo de la facultad lo haces por ejercicio, camaradería, romper la rutina, conocer gente…lo que no te imaginas es la expectación que se había generado. Los de Educación Física son los dominadores de todas las ligas deportivas de la universidad, pero este año la facultad femenina de Traducción se había colado en los primeros puestos de fútbol sala y llegaban a la última jornada de la primera vuelta con 3 puntos menos. Si ganábamos empátabamos en el liderato. Esa situación desconocida en los últimos años se había convertido en un reclamo de público hasta tal punto que el pabellón cubierto del campus estaba lleno mayoritariamene de compañeras de Traducción animando.

Cuando salí a calentar me abrumó la presencia de tanto público acompañándonos y al que no queríamos defraudar, pero especialmente me cohibió ver a María entre la hinchada de la facultad y a Víctor, Lourdes y Claudia en la grada de enfrente saludándome y haciendo gestos de darme fuerza. Pero también me encontré lógicamente con Óscar calentando con su equipo. Nos saludamos y su bravuconería habitual salió recordándonos que nos iban a machacar.

Empecé el partido de suplente y no marchaba la cosa. En 10 minutos perdíamos 2-0. Salí con la camiseta rosa, con los colores de nuestra facultad y Óscar me hizo un gesto desagradable poniendo en duda mi masculinidad por el color de la camiseta. Machito…Ante la envergadura de los rivales defendíamos en triángulo zonal de 3 atrás conmigo en punta presionando el balón, por ser el más delgado pero el más rápido. La primera jugada salió bien, rápida salida de balón mía por banda y cuando encaré a Oscar en vez de intentar un regate difícil asistí a mi compañero que entraba por el centro que batió de disparo raso al portero. La grada empezó a animarnos y escuchaba un coro de chicas cantar mi nombre. Claudia aplaudía y me levantaba el pulgar.

A los 10 minutos se repite la misma jugada con mi salida de balón, pero antes de poder centrar Óscar me rebañó el pie de apoyo y caí en mala postura sobre la rodilla. Tarjeta amarilla pero ocasión de gol perdida. Me preguntaron si podía seguir y contesté afirmativamente. Con tan buena suerte que hice una recuperación de balón y me planté solo delante del portero en la siguiente jugada. Pero en el fútbol me pasaba como en el sexo, lo hacía bien pero no conseguía meterla. El portero me paró el balón aunque el rebote le calló a uno d emis compañeros que batió de nuevo fácil al guardameta. Delirio en nuestra grada pero cara de pocos amigos de Óscar. Llegábamos empatados al descanso y yo había sido el revullsivo. Estaba feliz aunque algo dolorido. pero no iba a pedir el cambio.

En el descanso nos dábamos animos y nuestra grada no dejaba de alentarnos. Segunda parte y salté al campo ilusionado con repetir jugada. Misma tónica. Ellos atacaban en estático y salida rápida de balón nuestra. Mi velocidad estaba siendo determinante frente a un equipo muy fuerte pero lento. Desde el principio se vió que iban a por mí. Un primer agarrón y tarjeta azul al otro jugador. Pero lo peor vino en una jugada calcada a nuestro primer gol, ésta vez corría yo por la banda izquierda, encaraba a Óscar que se había cruzado a por mí. Le hice un recorte hacia adentro con mi pierna derecha y de nuevo me dió una patada que me levantó del suelo, que con la velocidad que llevaba caí de muy mala forma. El arbitro se cabreó tanto por la violencia que sacó tarjeta roja a Óscar dejando a su equipo casi toda la segunda parte con uno menos. Yo también tuve que salir pues el partido era ya diferente. Pues eran los nuestros los que encerraban a los de educación física. Yo ya no jugué más pero al final con algo de sufrimiento nos llevamos el partido por 2-3 en una jugada agónica con su portero en el suelo parando tres veces seguidas.

Al final del partido todo era abrazos y celebraciones. Afortunadamente Óscar vino a disculparse y a felicitarme. Temía su reacción en la residencia. Las chicas de la facultad nos abrazaban y daban besos felicitándonos efusivamente. En un momento me giré y ví a mis amigos esperando para verme. Víctor me abrazó y Lourdes me dió palmadas en el brazo pero justo cuando me iba a felicitar Claudia apareció María y se metió por medio dándome un abrazo pgandose totalmente a mi cuerpo mientras me reconocía el partidazo que había hecho. Claudia puso cara de pocos amigos y aproveché para presentarlos pues aun no se conocían incluyendo que María era mi compañera de trabajos, apuntes y estudio y ellos mis amigos de la residencia. El saludo entre ambas fue seco, ¿sería por mí?. No lo sé pero Claudia me abrazó con igual fuerza felicitandome flojito al oído por mi partido y yo no dudé en abrazarla igual. Se separó y se despidieron pues iban a aprovechar la tarde los tres juntos.

María me metió prisa para que me duchara pues había que celebrar el coliderato. En el vestuario más gritos, cánticos y celebraciones típicas y cuando salimos los 12 jugadores del equipo había más de 20 compañeros y compañeras esperándonos incluída María, lo que me sorprendió. Nos fuímos a celebrarlo a un bar muy cercano a la facultad dond eentre cervezas recordamos jugadas. De nuevo me ví hablando con compañeras de clase que hasta entonces me habían ignorado. Al rato se fue María, demasiado tarde para ella. Terminamos la noche tomando chupitos en otro bar cercano y jugando al juego de pasarse una carta con los labios aspirando, de modo que cuando se caía te dabas un pico con la compañera que tenías delante o detrás. Aquelló acabo con más de un beso con lengua indistintamente a un lado o al otro entre el regocijo de los demás jugadores hasta que tuve que irme rápido a dormir a la residencia pues nadie me había invitado a su casa. Por lo menos me había comido la boca con dos chicas de las que no me acordaba de su nombre.

En el dormitorio me encontré a Óscar que de nuevo me felicitó y se disculpó reconociendo su impotencia para parar mi velocidad. Creo que me había ganado su respeto.

Y para rematar el acto final de aquella semana.

El martes por la tarde María y yo habíamos estado haciendo el trabajo en la biblioteca de la facultad. Se trataba de una comparativa entre los cantares de gesta en lengua romance “La chançòn de Roland” y “El Cantar de Mío Cid” con la Leyenda Artúrica. Habíamos recopilado bastante información y el jueves habíamos quedado para montarlo en su casa con el ordenador para poder enviarlo el viernes al aula virtual.

Todo bien, pero cuando el jueves, el día después del partido, y yo con cierta resaca, empezamos a montarlo en su casa nos dimos cuenta que no lo íbamos a terminar antes de las 11, hora en que cerraban la puerta de la residencia entre semana. Otra noche de trabajo en casa de María. A las 10 ya éramos conscientes del retraso por lo que hicimos un descanso para cenar algo. Noté diferente a María. Para empezar la ví muy interesada en saber detalles de Claudia. Aunque su forma de preguntar fue muy sibilina: “Qué guapa la chica que te abrazó después de mí…¿es tu novieta de la residencia?”

-Que va, jajaja, sólo somos amigos. Cenamos juntos, salimos algunos fines de semana…
-Es muy guapa…
-No me había fijado…

Y un mojón. No me había fijado…La había dejado por inasequible, que es otra cosa.

-Pues creo que le gustas…-soltó y casi me atraganto.
-No creo…sólo somos amigos.

Volvimos al trabajo avanzando más lentamente de lo deseado. María me metía prisa al escribir y editar texto, fotografías, citas y notas a pie de página. Debía tener sueño porque desde luego no me podía echar de su casa habiendomela ofrecido unas horas antes. Tanta tensión, tanta prisa, las agujetas por el partido del día anterior, cierta molestia en la rodilla por las dos caídas y la resaca me tenían agotado y empecé a hacer ejercicios de estiramientos de espalda y hombros. María me dijo que descansará un rato, ella escribía y después yo editaba. Fuí al baño, meé, me eché agua en la cara para despejarme un poco y estiré otros musculos.
Cuando volví a su dormitorio me dijo que estaba sobrecargado.

-¿Y cómo lo sabes?
-Mi padre es fisioterapeuta, siempre dice que el stress se termina reflejando en el rendimiento físico.
-Ayer jugué un partido y rodé dos veces por el suelo, digo que algo tendrá que ver…
-Por eso. Ven- dijo levantándose de la silla- termina de editar ésto que es ya lo último, terminamos el trabajo y yo luego te ayudo con la sobrecarga.

Me senté al ordenador cabilando por su remedio y regresó a los 10 minutos. Se había cambiado la ropa de calle por unas mallas y una camiseta suelta. Traía en la mano una toalla y un bote de alguna crema que no distinguí. Se sentó detrás mía mientras yo terminaba. Le enseñé el resultado, lo guardamos en Word y pdf y lo subimos al aula virtual. Me levanté estirandome y me dijo:

-Ahora vamos a arreglar lo tuyo. ¿Dónde tienes las molestias?
-En las piernas y en la espalda.
-Vale, empezamos por las piernas. Quítate los pantalones.
-María, me vas a dejar en calzoncillos…
-Ya te he visto el mandado niño no me voy a asustar de verte en calzoncillos…

Tenía razón. Así que me quité los pantalones y me quedé con los boxers deportivos que me había comprado para sustituir los calzoncillos de abuelo que me había comprado mi madre a principio de curso. Ya sabéis mi facilidad para ponerme contento, por lo que empecé a sudar por la frente temiendo empalmarme. Por suerte no pasé de morcillón dándole a mi paquete un aspecto de modelo de ropa interior.

-Túmbate boca abajo, primero gemelos y después subimos al muslo.

Me coloqué y al poco sentí la crema fría en mis gemelos. María empezó a marcar el contorno de mis músculos con el pulgar apretando cada vez más fuerte. Tanto que empezaba a hacerme daño. Me quejé.

-Los tienes fatal, Luis, hay que destensarlos…

Después de un rato apretándome y separándome los gemelos subió por los bíceps femorales y los abductores repitiendo la faena.Ahora no me hacía tanto daño, incluso me estaba relajando. Empecé a ponerme tenso cuando sus manos llegaron a mis glúteos. Me estaba sobando el culo.

-¿Cómo has aprendido esto?-pregunté.
-Mi padre, me daba masajes cuando volvía de las clases de gimnasia.
-Pues te enseñó bien…-dije mientras cambiaba de pierna subiendo desde el sóleo a los glúteos.

Yo me estaba relajando pero con su sobeteo y la postura boca abajo otra cosa se estaba despertando..

.-Date la vuelta, Luis

Vaya por Dios…me va a ver el paquetón contentillo.

-Venga, niño, que son las 3dde la mañana…

Despacito me giré confiando en qué no se notará mucho, pero al quedar boca arriba era evidente mi tienda de campaña marándoseme todo el nabo en la fina tela del calzoncillo…

María evidentemente se dió cuenta pero no dijo nada aunque ví su mirada dirigirse en varias ocasiones al bulto de mi calzoncillo blanco. Yo esperé a ver que pasaba con el corazón más acelerado por la vergüenza que por el morbo. De hecho estabaapoyado con los codos mirando a María hasta que me dijo:

-Túmbate del todo. Así tensas los músculos…

Y yo pensé “Y otra cosa…”, dejándome caer atrás mirando al techo. Entonces María me cogió una pierna y pegó mi pie a su vientre dejando caer su peso hacia adelante para estirar mis gemelos, pero claro en la operación sentí perfectamente como los dedos de mi pie rozaban sus tetas. Así desde luego no se me bajaba el mástil. Operación repetida con la otra pierna, de nuevo dejando caer su peso sobre mi pie que esta vez ya intencionadamente intenté colocar para sentir mejor sus pechos.

Soltó mis piernas y escuché como abría de nuevo el bote de crema y extendía un poco en mi muslo izquierdo. Lo repartió masajeándoo con fuerza empujando mi músculo desde la rodilla hasta arriba llegando hasta el pernil del boxer. Pero en una de sus subidas me rozó los testículos provocándome un respingo.

-Huy, perdón…
-No pasa nada, que no me esperaba el roce…-respondí.
-Tendré más cuidado.
-Tranquila, me estás dejando nuevo.

Total le daba igual mi empalme y me rozaba los huevos, tu sigue…

-Luis necesito subirte el calzoncillo para completar el masaje a los cuádriceps.
-Mientras no me dejes los huevs colgando…
-Jajaja que cosas tienes…

Sin embargo no hacía nada por lo que levanté la cabeza para ver que pasaba. María me miraba el paquete sin saber que hacer. Supuse que temía subirme el calzoncillo y rozarme la polla por lo que yo mismo me subí la prenda hasta donde no asomaban los testículos o al menos yo no los veía. Entonces María me puso la pierna de lado y untó el interior del muslo de crema iniciando el mismo tipo de masaje pero llegando tan arriba que me tocaba las pelotas ya sin ningún pudor provocándome ese cosquilleo previo a la escitación y que en mi caso casi siempre venía acompañado de las primeras gotillas de líquido preseminal. Me estaba poniendo cachondísimo y más aun cuando al volver a levantar la cabeza para ver su trabajo lo que me encontré es que por la postura se le veían las tetas por el cuello amplio de la camiseta colgando y moviendose al ritmo de su masaje. Dos buenas tetas apretadas por un sujetador blanco. No podía creerme lo que mes estaba ocurriendo.

Me vió con la cabeza levantada y me sonrió, seguramente sin darse cuenta que le miraba las tetas. Cambio de pierna, ahora a por la derecha repitiéndose el mismo masaje. Como me rozaba el calzoncillo tiré un poco más hacia arriba y se salió un huevo. María se detuvo.

-Niño, que se te sale…- dijo levantándose.
-Es que está muy subido. ¿Qué hago? ¿Me lo bajo y subes menos la mano o dejo el testículo fuera?- dije ya perdiendo toda vergüenza.
-No sé. Ya casi termino esta pierna.
-Pues termina y ahora me tapo…

Como si nada volvió a presionar mi músculo con sus manos arrastrando hasta llegar al huevo que tocaba directamente con el dorso de su mano. Fueron tres minutos de muchísima excitación. Pero me chocaba su naturalidad ante mi semidesnudez y mi excitación evidente.

-¿Y esto cómo se te ha ocurrido?- pregunté extrañado.
-Las chicas de la facultad hemos decidido cuidaros para que estéis totalmente en forma para ganar la liga, y como yo sabía hacer masajes pues al decirme tú que estabas tenso pues he querido ayudarte.- contestó como si tal cosa.
-Pues das masajes muy bien. ¿Se los vas a dar a otro del equipo?- pregunté curioso imaginándome ya una especie de orgía de los miembros del equipo con chicas de la clase en mi mente calenturienta.
-Jajaja, ¿Qué dices loco? Qué vergüenza. Contigo que hay confianza, qué cosas tienes…

De perdidos al río. O me la llevo al huerto o me manda a la mierda definitivamente.

-Pues tengo un problema… – dije hablando flojito.
-¿Qué te pasa? ¿Te he lastimado?
-No no, que va. Es que me has relajado una zona pero me has tensado otra….
-¿Dónde? ¿La espalda, el cuello?
-No, no…- respondí dirigiendo mi mirada a mi paquete del que todavía asomaba un testículo.
-!!Ay¡¡ Perdón, ya veía yo eso muy hinchado. ¿Te duele o algo?

¿De verdad era tan inocente? No me lo podía creer. Se estaba haciendo la tonta. No me lo tragaba ya. Pero por si acaso dije:

-No, no es dolor. Es apretura. Ahora hay que vaciarlo para que no me duela después.
-Claro y ¿qué hacemos?- dijo con cara de terror imaginándose algún tipo de daño sexual.
-Podría vaciarlo yo, pero si tú me ayudas es mucho más rápido.
-Claro, claro…¿qué tengo que hacer?

Sin pudor ninguno me quité el calzoncillo quedando desnudo de cintura para abajo. Mi polla saltó como si tuviera un muelle. Desde luego lucía portentosa. Gorda, dura, con el glande brillante con un reguerillo de líquido preseminal cayendo y las venas que parecía que iban a explotar. Además con mi delgadez parecía aún más grande.

En un alarde de físico de tío canijo me subí la camiseta hasta el pecho y aprete la barriga para marcar las abdominales. Al hacerlo se me movió la polla sola, palpitando.

La escena era llamativa. Yo tumbado en la cama desnudo de pecho para abajo con la polla tiesa y María mirando de pie con los ojos desorbitados. Ojalá se sentara sobre mi nabo clavandoselo hasta las entrañas.

-Ven, siéntate a mi lado. -le dije.

Me obedeció sin dejar de mirar mi mástil apuntando al techo y con la voz cortada dijo:

-¿Tengo que desnudarme?

“Ojalá” pensé. Pero mi prudencia me hizo decir:

-Sólo si quieres…
-Ven, dame la mano.

Despacio llevé su mano a mi polla y coloque su palma sobre el tronco rodeandolo con los dedos muy cerca de los huevos para que pareciera más grande. Aun tenía crema en la mano y se deslizó con facilidad.

-Madrid mía, Luis, que duro. ¿No te duele?
-Todavía no… Sube y baja tu mano.

Empezó a masturbarme con torpeza. Arriba y abajo.

-Un poco más rápido- le pedí.-Y con la otra mano puede acariciarme al rededor.

Obedeció de nuevo sin dejar de masturbarme. Aun no me lo creía. Se cansó de mano y sin decirle nada se cambió a la otra. No tenía la destreza de Viqui pero iba a conseguir el objetivo. De hecho no me corría desde mi último puente con ella y eso también colaboraba.

Pude sentir como el cosquilleo de los huevos subía por mi polla y en segundos solté un lefazo espeso que me llegó a la camiseta. María se asustó y me soltó la verga pero le rogué que no parara con la voz lastimosa de un orgasmo y volvió a menearmela con fuerza mientras salían lefazos igualmente espesos manchando mi barriga, muslos y su mano hasta que le pedí que parara.

Qué subidón. Sí, era otra paja. Pero que moooorbo. Llamadme exhibicionista, o conformista. Pero a pesar de su torpeza el pajote de María fue espectacular.

Solté un corridón de los que te tiemblan las piernas después y María alucinaba más que yo. No sé que idea tenía ella preconcebida, o que pasaba por su cabeza inocente, pero se quedó con un jijiji tonto cuando terminé de resoplar y mi polla dejó de soltar lefazos. Estaba tan pillada que no me soltaba la polla aunque ya no me la meneaba. De hecho reacción yo antes.

-Uff, María. Ha sido increíble.
-Chiquillo, normal que te doliera. Lo que ha salido de ahí. ¿Estás bien?
-No te lo puedes imaginar…
-Uys, tonto… -me dijo dándome una palmada en el pecho y soltandome la polla mirándose la mano con carilla de asco.
-¿Tu cómo estás? -pregunté.
-Bien, bien. Alucinada. Pero hay que limpiarse, ¿no?

No mostraba signos de excitación a pesar de haber traspasado la línea de lo que se suponía que era una amistad.

-Levántate y vamos al baño a limpiarlos. Sin hacer ruido.

Me levanté y me quité la camiseta para no mancharla con el semen y cuando María me indicó crucé el pasillo en pelotas hasta el baño. Entramos y mientras María se lavaba las manos en el lavabo yo me metí a la ducha. Salí rápido y María ya me esperaba con una toalla. No os lo váis a creer, pero ahora me daba vergüenza sacarme delante de María. Envuelto en la toalla cruzamos el pasillo de nuevo y rápidamente me puse el calzoncillo y la camiseta y montamos en el suelo el colchón donde yo dormía.María volvió a salir y regresó con un pijama puesto. Nos acostamos y ya con la luz apagada me dijo:

-Nunca me habría imaginado que era así
-Bueno, mejor con un amigo que con cualquiera- respondí.
-Esto tengo que contarlo…
-En la facultad no, porfa… -rogué.
-Noooo, a mis amigas del pueblo. Están tan pérdidas como yo.
-A ver si van a querer venir todas a verme la polla…
-Que tonto eres… Y creído. Ains, no sé. Ha sido muy raro. Pero me alegro de que haya sido contigo. Yo creía que era algo muy malo y mira. No sé, estoy hecha un lío.¿No pensarás mal de mí ?
-Pero niña, si me has tratado como a un rey… Estoy nuevo, superrrelajado de piernas y bueno de…
-Shhh, calla y duerme. Pero que sepas que no me arrepiento porque ha sido contigo…

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