ISA HDEZ

 

Los nubarrones,

la tarde estaba triste,

y silenciosa.

 

Presentimiento,

manaban reconcomios,

se lamentaba.

 

Grito del alma,

ecos de su garganta,

llanto doliente.

 

Llueven sus ojos,

manantiales de rosas,

con sus espinas.

 

Vuelan sus alas,

sendero de libertad,

salto en el viento.

 

Tiembla el ocaso,

se apagaron las luces,

tornó al alba. ©

Un comentario sobre “Alma libre

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