ROSA LIÑARES

La vuelta de las vacaciones estaba siendo muy dura para Susana. Por un lado, el hecho de sincerarse con Isabel y Sergio había supuesto perder a sus amigos. Por otra parte, su madre había empeorado. La enfermedad había vuelto a aparecer; el tratamiento no había funcionado como esperaban. Era otro golpe duro. Pero ya lo habían superado anteriormente y en esta ocasión no tenía por qué ser distinto.
Tenía que seguir siendo fuerte, pero a veces flaqueaba y se derrumbaba. Charo estaba continuamente pendiente de ella y dándole ánimos y eso al menos la reconfortaba. Siempre se necesita una mano amiga. Pero ahora mismo ella no podía hacer nada por cambiar la situación en la que se encontraba.
De momento, le quedaba esperar que a Isabel se le pasase el enfado y accediese a volver a hablar con ella. Sabía que le llevaría su tiempo.
Lo de su madre, estaba pendiente de la decisión de su doctor; si tenía que volver a dar sesiones de quimioterapia o había alguna otra alternativa. Por primera vez se empezaba a preguntar qué pasaría si su madre no aguantaba y no se curaba. No quería pensarlo. Hasta ahora siempre había sido positiva, pero la última vez que fue con ella a la consulta, las palabras del doctor no le parecieron las más esperanzadoras y sintió miedo.
Intentó contactar con Isabel varias veces, pero ella no le cogía el teléfono. Charo le decía que tenía que darle tiempo. Que estaba dolida y necesitaba asimilarlo, pero seguramente acabaría entendiendo que Susana no era culpable de nada y no podía hacerla pagar por lo que había hecho Ramón.
En realidad, Susana ya no sentía rencor. Solo sentía nostalgia. Le hubiese gustado conocer a su padre siendo niña; haber podido disfrutar de unos hermanos. Pero no había sido así y no había posibilidad de cambiarlo. Ahora solo le quedaba esperar a
poder disfrutar del tiempo que pudiese con ellos. Todavía no se había acercado a Sandra y no sabía si Sergio e Isabel la habían puesto al tanto de la situación. Si no lo habían hecho, tendría que hacerlo ella. Obviamente, Sandra tenía que saberlo; también era su hermana y era parte también de esa historia.
http://www.lallavedelaspalabras.wordpress.com

Un comentario sobre “Otra vida (49)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s