ALMUTAMID
El cabreo no se me pasó del todo al levantarme casi al mediodía. Más que cabreo era frustración. ¿Cómo nos habían ganado? Ni siquiera n!os humillaron por tenernos desnudos para su sorna. Apenar 20 segundos duró el “sacrificio”. Además hasta Claudia cambió su tono anterior a la mañana faltando a nuestra virilidad, y más concretamente a la mía, haciendo alusión al tamaño de nuestros genitales halagnado su buen tamaño. No sé si porque realmente lo pensaba, o simplemente por no molestarnos más. Y sí, me cabreaba, me cabreaba no ser capaz de haber ganado, me cabreaba no haberla desnudado, y me cabreaba que ella todo se lo tomó a guasa y no aparentaba en ningún momento algún grado de morbo o excitación por mi desnudez. Y era lo que más me cabreaba

Desayunamos juntos en la cafetería cercana a la residencia y las chicas estuvieron muy amables, supongo que para rebajar nuestro corte ante ellas. Para más inri, en un nuevo quite de importancia de Claudia, dió a entender que ver una polla no tenía nada de especial, como si anduviera viéndolas por ahí todo el día. Al ver mi cara de pocos amigos explicó su comentario: era la hermana mayor de 4 niños y había limpiado muchos culos y visto mucha churra con tienda de campaña incluída por las mañanas. Lourdes también pareció tranquilizarse al escuchar la explicación pues se había escandalizado un poco pensando que su amiga era ligera de cascos. Víctor parecía ajeno a la discusión. Andaba más callado que de costumbre. Luego entendimos la causa en el almuerzo. Se había ofrecido a acompañar a Lourdes a su rresidencia y de camino se había disculpado por el juego. Ella amablemente nos había culpado a Claudia y a mí, que en realidad habíamos sido los picados. Ante su respuesta él le había confesado que había pasado un mal rato por dar una imagen frívola ante ella, y cuenda ella le había quitado importancia Víctor se había declarado diciendo que ella le gustaba y no había sido la forma. Ella el había sonreído reconociendo que la atracción era mútua y se habían dado un casto beso en los labios para despedirse.

Fue la forma de contarnos como se habían hecho pareja. La felicidad de mi amigo era grande pues todo lo que no había hablado en la partida y el desayuno lo había largado de golp en el almuerzo. Claudia lo felicitó con un abrazo y yo me alegré enormemente de ver al que creía competidor retirado de mi pugna por conseguir los favores de nuestra amiga. Para rematar le dije:

-Un besito, Víctor. Después d elo de anoche lo que pega es un polvo…

Frase que terminó con el sonoro golpe de la colleja que me había dado Claudia.

-Mira que eres bruto…, dí que no, Víctor, que ha sido muy bonito y muy romántico. No le eches cuenta a este animal…

Y yo ganando puntos. Pero si es que no lo conseguía. Ni María ni Claudia me paraban bola y las dos me veían como un amigo estupendo. !No quiero ser un amigo estupendo, quiero ser como Óscar y pegarme un revolcón con alguna¡. Creo que me estaba obsesionando con follar y eso no me ayudaba. Me provocaba ansiedad. Tenía que convencer a Viqui y por suerte venía un puente largo e iba a estar varios días en casa. Tenía que conseguirlo. Ya me imaginaba a Víctor y Lourdes dale que te dale y yo a dos velas.

Lo mejor de todo. Que ni María, ni Claudia al estar conmigo se percataban de mis pensamientos. Me seguían viendo como el chico amable con conversación divertida y dispuesto siempre a colaborar. Vamos, un buen amigo…

El juego había tenido consecuencias positivas para Víctor pero negativas para mí. Él iniciaba una relación a pesar del mal trago y yo ni empezaba, ni veía, ni siquiera ganaba confianza con Claudia. Ella había tratado de volver a la normalidad pero era yo el que seguía con el retintín del juego. Una noche cenando en la residencia empecé con preguntitas irónicas contra la que se suponía que era mi amiga y mi deseada oculta:

-Bueno, Claudia, ya que estamos en confianza. ¿Qué polla te gustó más la mía o la Víctor?
-Ya podías dejar el temita- contestó hastiada.
-Ya que ha pasado, oye aprovechar el momento ¿no?.- insistí.
-No me fijé- se escabulló.
-Sí que te fijaste. Te vi mirándomela.
-Pero no me puse a comparar. Ya os dije que no os podéis quejar de eso, ¿vale?-empezaba a molestarse.
-Pero eres una tía te fijarás en esas cosas… Oye yo soy tío y me fijo en las niñas, tú ya me entiendes…

Entonces ya con cara de cabreo me soltó:

-No te enteras de nada, imbécil. ¿Tú crees que para mí merece la pena un tío por eso? ¿Te crees que soy como Vanessa que cada vez que se pega un revolcón con Óscar me cuenta que si lo bien que lo hace, que si vaya pollón que tiene? Para eso me iba con un descerebrado como él. A mí me gustan los tíos inteligentes, sensibles, empáticos, buenos amigos antes que amantes, idiota…y si vas en ese plan paso de tí, capullo…

Se levantó y se fue de la mesa muy cabreada sin tomar el postre. Víctor había asistido a la conversación sin intervenir pero finalmente me dijo:

-Esta vez la has cagado y bien…

Me sentí mal y subí a su dormitorio a disculparme. Llamé a la puerta y me abrió Vanessa. Le pedí el favor de que avisara a Claudia y cuando me vió salió con cara de pocos amigos. Nos fuimos al descansillo de la escalera.

-Perdoname. Me he puesto muy pesado. La culpa es mía. No sé que me pasa y la estoy cagando contigo.
-No pasa nada. Yo también me he alterado un poco- me contestó- no me lo tomes en serio. Ya te lo dije el sábado: es sólo un juego, no le des importancia. Sólo te pido que no saques más el tema.
-Te lo prometo. No quiero que pienses que soy un salido….
-Tranquilo, sé que todos los tíos sois unos salidos, jajaja.-se relajó riendo.- Y para tu tranquilidad, que sé que a los tíos eso os preocupa. Que sepas que no vas a defraudar a ninguna chica.
-Gracias…y perdóname de verdad.
-Ya está olvidado…

Nos abrazamos sintiendo sus tetitas duras clavarse en mi pecho y me besó la mejilla antes de irse a su dormitorio de nuevo. Bueno al menos segúíamos siendo amigos. Y a la chica que me gustaba le gustaba mi polla. O yo que sé. Pero bueno que me perdonaba y no iba a cagarla más con ese tema. Y es que mi problema era ese, que estaba más salido que el pitorro de un búcaro. Necesitaba mojar ya. Así creía que se me bajaría esa líbido tan alta quedisimulaba permanentemente con mis amigas salvo algún momento en que se me escapaba en situaciones comprometidas. Además cada puente era una nueva oportunidad con Viqui y al día siguiente regresaba a casa y la vería de nuevo. Ya tenía pensada otra sesión de cine y coche de mi padre en el descampado…eso sí con toallita para la tapicería…

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