CAPITÁNTRUENO

Capítulo 5

Como todas las mañanas, en la carretera, atasco.
Andrés se encendió un cigarrillo, bajo un poco la ventanilla y subió la música.
Mientras escuchaba aquella versión en español de “Old Time Rock and roll” su mente se dispersaba por pensamientos, que al final siempre le llevaban al mismo sitio.
¿Quién estaba enviando esos mensajes? Y ¿Por qué?
¿Elena le era infiel? Y si le era infiel ¿cómo tenía que reaccionar? Él también era infiel.
La música se bajó de volumen y en la pantalla del coche apareció:
-Tiene un WhatsApp sin leer
Pulso algunos botones de la consola, y en aquella pantalla a todo color de su flamante coche:
-Mira, para que te convenzas.
-IMAGEN
Andrés se quedó blanco. No lo podía creer. En la imagen aparecía una mujer con una minifalda muy corta, y unas piernas preciosas, se la veía de espaldas, la melena rizada y rubia, abundante. Conocía esa minifalda. No ubicaba el sitio. La mujer estaba como paseando, esperando, o quien sabe qué. La foto parecía hecha desde un coche, o desde la otra acera. Pero ella, estaba claro. Era Elena.
-IMAGEN
Ahora la mujer estaba de frente, era de la misma serie, seguro. Le veía el rostro, era Elena. Llevaba una blusa apretada, con un escote espectacular. Esa camisa se la había visto 2 veces como mucho.
-¿Me vas creyendo?
Andrés estaba como en una nube. Sonó un claxon, levantó la vista y los coches habían avanzado. Pidió disculpas por el retrovisor y reanudo la marcha.
Más botones en la consola.
TELEFONO. MARCAR. CONTACTOS
-Llamar a Raquel
-Raquel móvil, Raquel oficina, Raquel…….

El dispositivo nombró 6 variantes de Raquel.
-Llamar a Raquel Móvil
Después de un par de tonos
-¿Si?
-Buenos días. ¿Puedes hablar?
-Sí, Estoy en la cafetería.
-Me ha mandado dos fotos de Elena
-¿Dos fotos de Elena?
-Si dos fotos
-Ya, pero dos fotos ¿haciendo qué?
-Haciendo nada, esperando, o paseando, o yo que se
-Vale, vale, cálmate
-¿Cómo quieres que me calme?
-A ver Andrés. Te han mandado dos fotos de Elena en la calle. ¿Y?
-¿Cómo qué y?
-Que la gente sale a la calle, pasea, espera a otra gente. Da de comer a los pájaros…
-Raquel. Que me ha mandado dos fotos de Elena. ¿Lo entiendes?
-Que sí. Que está sola en la calle
.
En mitad de la conversación, entró un mensaje.
-Ha entrado otro mensaje. Ahora te llamo.
Andrés colgó, giró hacia la derecha y se metió en el parking de la empresa.
Nada más aparcar. Cogió el móvil y busco el mensaje.
-Buenos días cariño, aun me dura el gustito.
-Joder que susto Elena.
-¿susto? ¿Por qué?
-Me envías un mensaje a estas horas, para decirme eso
-Si gilipollas, te mando un mensaje para que sepas que me ha gustado. Pero vale. Déjalo. Qué raro estas tío.

-Perdona, es el curro, estoy nervioso. Luego hablamos.
MENSAJE
Mientras hablaba/escribía con Elena, entro otro mensaje
-Al final confiaras en mí.
Andrés salió del coche, no se molestó en ponerse la americana, aún en el mes de febrero, y estaba sudando. Su talante siempre tan tranquilo, se estaba desmoronando.
Pero si solo eran mensajes. De alguien que…que no sabía quién era ni que quería. Pero estaba claro que seguía a Elena. Aunque esas fotos no demostraban nada.
Su cabeza era un remolino de pensamientos. Subió a su planta, se dirigió a su despacho
-Sr Iriarte. Buenos días
-Buenos días Maria
-Disculpe, le ha llamada su suegra.
-¿Mi suegra?
-Si Sr Iriarte.
-María, te he dicho mil veces que no me llames Sr Iriarte, me llamo Andrés
-Ya Sr Iriarte, pero también me ha dicho que cuando hay gente delante, le tengo que decir Señor Iriarte.

Cuando Andrés giró la cabeza, y miró dentro de su despacho. En una silla de espaldas había alguien sentado.
-Gracias María.
Andrés entró, cerró tras de sí. Y le dijo a su visita:
-¿Qué haces aquí Julia?
-Hooolaaa Cariñoooo
-Hola. ¿Qué haces aquí?
-He venido a verte.
-¿Porque no has llamado antes de venir aquí?
-AY cariño, aterrice a las 5 de la mañana. ¿Querías que te llamara a esa hora?
-¿En qué hotel estas?
-En ninguno. Voy a tu casa ¿no?
-Julia. Joder Julia. Sabes que Elena….
-Ay que estirada y rancia es esa mujer tuya.
-Vale. ¿Puedes bajar a la cafetería de aquí abajo? Y me esperas allí
-Vale cariño. Ahora te veo, un besito cielo.

La visita salió del despacho. Y María, la secretaría de Andrés, entró. María era secretaria de Andrés desde hacia 3 años. Cuando Andrés la conoció en la cafeteria del edificio, y se quedo enamorado de sus ojazos azules y del tipazo escultural que tenía, parecía una modelo. Delgada, alta, poco pecho, piernas larguisimas y una cara preciosa. Tras hablar con ella, investigo donde estaba su departamento y movió sus hilos, terminó siendo su secretaria. Y algo mas……
-Andrés perdóname, ha insistido en esperar dentro
-No te preocupes Maria
-Pero es que no sabía quién era.
-Es la mujer de mi padre.

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