ROSA LIÑARES

El último día de las vacaciones fue el más tranquilo. Susana ni siquiera salió de la habitación hasta la noche, que fueron a cenar con Lola y Pablo. Con la excusa de sentirse indispuesta, evitó a Sergio todo el día. Isabel se fue a comer con Laurent, y Sergio y Charo decidieron comer juntos en el restaurante del hotel. Luego ella subió a echarse una pequeña siesta y Sergio salió solo a dar un paseo para despejarse un poco. Todavía le daba vueltas a lo que había pasado la noche anterior.
Isabel estaba viviendo en una nube. Lo que había empezado a sentir por Laurent era muy grande. Nunca se habría imaginado encontrarse en esa situación. Y ahora que había encontrado al (segundo) hombre de su vida, tenía que despedirse de él. Por suerte, no tardaría mucho en verlo de nuevo, ya que él tenía que viajar a España en septiembre por temas laborales, así que volverían a verse en poco más de un mes. Pero ¿y después? ¿qué pasaría después? Ahora ya no sabía si soportaría estar mucho tiempo separada de él. Había entrado en su vida por la puerta grande, llenándolo todo.
Sergio paseó sin rumbo casi toda la tarde. Necesitaba aclarar su cabeza porque estaba hecho un lío. Ni él mismo entendía sus sentimientos hacia Susana. En los últimos meses se había convertido en alguien importante en su vida. Ciertamente, la apreciaba. Y le parecía muy guapa. Y simpática. Y si lo pensaba bien, tenía todo lo que le gustaba en una mujer. Pero no creía que estuviese enamorado de ella; no sabía por qué había intentado besarla la otra noche. La apreciaba como amiga, disfrutaba mucho el tiempo que pasaban juntos e incluso podía reconocer que alguna vez se había imaginado tener alguna relación más “íntima” con ella. Pero no era amor. No al menos como él lo concebía. Y lo que ella pensaba de él ahora era todo un misterio. No se habían visto en todo el día y tampoco sabía cómo iba a reaccionar cuando se viesen. Lo que tenía claro era que no quería perder su amistad.
Susana, por su parte, le daba vueltas al tema en su cabeza. ¿Cómo iba a decirle a Sergio que eran hermanos? ¿Y a Isabel? Cuanto más pensaba en ello, más aterrada se sentía. Desearía quedarse en París para siempre y no tener que afrontar lo que le esperaba al volver a España. Pero se lo había prometido a Charo y tenía que cumplir su palabra. Había llegado la hora de contar verdades.
http://www.lallavedelaspalabras.wordpress.com

Un comentario sobre “Otra vida (43)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s