Cuando Óscar me vió aparecer a las 7 de la mañana en la habitación se extrañó. Con naturalidad le dije que venía de dormir con dos chicas en su habitación de hostal. Su cara de incredulidad no tenía precio. No sé si se lo creyó, pero ni me preguntó detalles. En su mente de marchito guaperas no cabía que un canijo como yo se hartar a de follar. Ni en su mente ni en la mía, porque mucho morbo pero nada de mojar el churro. Casi era mejor mi vida anterior, al menos no tenía la zanahoria delante como el caballo sin poder morderla. Bueno me quedaba Viqui…

A diferencia de mis “éxitos” anteriores esta vez les conté el sucedido a mis amigos. Tuvieron respuestas muy diferentes. Víctor se mostró con incredulidad delante de Claudia aunque en cuanto nos quedamos solos me pidió todos los detalles. Me sorprendió su curiosidad por saber los detalles más estéticos, tipos de bragas y sujes, o si tenían la señal del bikini. Ni me había fijado en eso teniendo culos y tetas delante, pero se ve que a él eso le ponía.

Claudia me pasaba la mano por la espalda y me sonreía hasta que me dijo:

-Tiene que estar divertido ese juego. Seguro que os desnudo a los dos jugando…

Os prometo que casi se me sale el corazón por la boca cuando la escuché. Sólo de imaginar mela sentada en el suelo en braguitas con sus tetitas ante mí me la puso morcillo na y yo creo que debió notar me el nerviosismo en la cara. Lo que ya no me hacía tanta gracia era imaginarme a Víctor en medio. Por fin reaccioné:

-Pero ¿sabes jugar al poker?
-¿Tú qué te crees, chulito?
-No hay huevos…-reté.

Víctor nos miraba incrédulo sin decir nada.

-Yo no tengo huevos, Luisito…-respondió Claudia- pero tengo unos ovarios más gordos que tus bolitas…
-¿Me estás retando?- dije ofendido por su ataque a mi hombría.
-Tú mismo…jajaja, niños, que llegó tarde a clase.

Nos dejó boquiabiertos a los dos aunque duró poco el asombro pues fue el momento en que Víctor empezó a preguntarme detalles. Me pasé todo el día pensando si Claudia sería capaz de jugar la partida y desnudarse. Me puse tan atacado que casi no estaba echando cuenta a María tomando café en la facultad contándome sus historias. Tanto que no recuerdo las clases de ese día. Y tanto que acabé masturbándome en el baño de la facultad sustituyendo el rostro de la chica de los pecho puntiagudos y los labios marcados con la que había dormido esa noche por el de Claudia…pero en mi fantasía acababa de otra manera el juego.

Yo no le saqué el tema a Claudia en las siguientes conversaciones pero el sábado conseguí que salieramos los 3 con Lourdes. Ya habíamos hablado que para salvar los horarios tan estrictos de su colegio de monjas avisara que un fin de semana se quedaría a dormir en casa de una compañera, o sea, en nuestra residencia con Claudia. Habíamos pensado para no llamar mucho la atención del portero que a las 2 entraran las chicas y 5 minutos más tarde Víctor y yo. La verdad es que lo pasábamos bien como 4 amigos tomando ccubos llenos de botellines, o bailando con unas copas. Ya habíamos decidido que cuando termináramos los exámenes en febrero nos ibamos a pasar una noche en blanco de marcha.

Pero cuando volvíamos a la residencia yo envalentonado por el alcohol que había tomado saqué el tema:

-Lourdes, ¿te ha contado Claudia a qué nos ha retado?
-A ver, que es eso- respondió la interpelada.

Claudia me miró extrañada como si hubiese olvidado la charla de la mañana anterior. Yo proseguí entonces:

-Claudia asegura que nos gana al streep poker y que nos deja a Víctor y a mí en pelotas…
-¿Eso les has dicho?- preguntó Lourdes a Claudia.
-Era otro contexto…- se disculpó Claudia.
-Te estás rajando…-dije yo envalentonado.
-Para nada. Yo cumplo lo que digo…- respondió.
-¿Y por qué no esta noche que estamos los 4?- apreté.-Id subiendo a la habitación, Víctor y yo compramos algo en el chino y vemos quien gana…

Lourdes fue a protestar pero para entonces los dos chicos ya ibamos para la tienda y ellas se dirigieron a la residencia…

Mientras comprábamos algo de alcohol y picoteo antes de subir a la habitación de Claudia Víctor y yo estábamos inusualmente callados pese al reto que se nos ofrecía. Y no me refiero a la partida de poker sino a conseguir desnudar a las chicas. No sé en que pensaría mi amigo pero yo estaba desnudando paso a paso a Claudia visualizando la ropa que llevaba ese día puesta. Claudia tenía un estilo propio y se reflejaba lógicamente en su forma de vestir. Aquella noche se había puesto una falda de cuadros negra y roja a medio muslo ajustada en la cintura pero con algo de vuelo con medias negras y sus botas negras. Arriba llevaba un jersey suelto negro que no se había quitado en toda la noche por lo que me imaginaba que llevaba uno de sus tops ajustados sin sujetador. ¿Vería por fin sus tetitas que tan loco me tenían?

Por fin entramos sigilosamente en la residencia y nos encaminamos a la habitación de Claudia. Primera sorpresa, había un calcetín puesto. Aun así llamamos. De haber estado Vanessa nos habrían avisado las chicas por mensaje al móvil. En un instante en el que se nos venían abajo las esperanzas de jugar se abrió la puerta. Era Lourdes. Habían puesto el calcetín por precaución. La cosa marchaba.

Entramos en el dormitorio y el corazón se me iba a salir por la boca a la vez que el estómago se me cerraba y no podía dejar de tragar saliva. Mientras sacábamos de la bolsa lo que habíamos comprado Claudia habló:

-Hemos pensado una cosilla mientras llegábais. Como esto ha surgido por una especie de apuesta de que yo os despelotaba. He convencido a Lourdes para que juegue…-Víctor y yo nos miramos con complicidad-…pero con las siguientes reglas. Y no son negociables.

¿Se estaban rajando? ¿Iban a poner límites?

-A ver, dime- respondí con difiultad.
-Vamos a jugar por equipos. Chicas contra chicos. Si el que gana es de un equipo el otro miembro no se quita prenda. El juego termina cuando uno de los equipos quede en ropa interior.
-Así no vale-protesté-. Lo de los equipos vale, pero la gracia está en desnudarse. Veros en sujetador es como veros en la playa.
-Si se diera el caso- explicó Claudia- nosotras nos quitamos el sujetador pero no las bragas. ¿Contento?
-Hay que llegar a quedar desnudos del todo…-insistí.
-¿Tanto interés tienes en que os veamos los pirindolitos?- dijo Claudia con el mismo tono socarrón de la mañana anterior.
-Si se diera el caso- la parafraseé con sorna- ya verás que de “ito” nada. No vaya a ser que te asustes de lo que veas…
-Pues que así sea entonces…-contestó Claudia ante la cara de asombro de Lourdes que evidentemente había sido la que quería evitar el desnudo integral.

Nos sentamos entre la mesa y una de las camas en el suelo. A pesar del calor que proporcionaba la calefacción todos teníamos los jerseys puestos pese a empezar a sudar. Era una prenda más. Nos sentamos enfrentados, las chicas sobre la alfombrilla y nosotros en el suelo. Víctor empezó a barajar la primera mano y el juego empezaba…

La primera mano la ganamos chocando las manos y observando como las chicas se quitaban los zapatos. Yo sudaba por el calor y por la emoción de la victoria y su premio.

La segunda también la ganamos y empezamos a animarnos mutuamente por la victoria segura. Lourdes empezó a preocuparse pero Claudia tenía una sonrisa cínica mientras se sacaba el jersey dejando a mi vista su top negro sin sujetador como yo sospechaba. Estaba a tres prendas de sus tetitas. Tan emocionado estaba que me pilló mirandoselas. No sé como esta niña me hablaba con la de veces que me había pillado mirandoselas. O no se daba cuenta o le daba igual.

Tercera mano y tercer triunfo. Esto iba a ser pan comido. Lourdes se sacó las medias marrones cubriéndose con el vestido. Ahora era Víctor el que miraba embobado. Creo que a Víctor le gustaba Lourdes y que a ella también por lo colorada que se puso al ver como la miraba mi amigo. Pero Claudia me sorprendió quitándose la faldita de cuadros. Se puso de pie y se bajó la cremallera dejando caer la prenda. Las medias eran tan tupidas que no se transparentaban ni las bragas, pero se ajustaban totalmente a su cuerpo marcando sus nalgas y lo que más nervioso me puso, su monte de venus. Creo que me quedé boquiabierto. Los nervios se me bajaron del estómago a otro sitio ya sentía el cosquilleo en los huevos y mi nabo recolocarse solo amorcillandose.

Claudia se sentó con las piernas juntas de lado y empezó a repartir las cartas con algo de cabreo. Ya sabía lo competitiva que era. Pero las tres siguientes manos las ganaron ellas para tranquilidad de Lourdes. Así que zapatos, calcetines y jersey fuera. En parte fue un alivio por la calor que estábamos pasando.

Siguiente mano. Las chicas le daban la vuelta a la tortilla. Fuera camisas. No era la primera vez que me desnudaba de cintura para arriba delante de Claudia pero era otro contexto. Era evidente que a Lourdes le gustaba Víctor. Se puso coloradisima viendo al chico desnudándose. Parecía avergonzarse de mirarlo.

Otra derrota más. No levantábamos cabeza. Esto se ponía peligroso. Había que quedarse en calzoncillos. Por orgullo me levanté y empecé a soltar los botones del pantalón. En vez de los boxers de tela de cuadros que me había comprado mi madre ese día me había puesto unos boxers ajustados con elástico grueso de los que usaba para jugar al fútbol por lo que se me marcaba todo y mas semierecto como andaba. Claudia ya con mejor humor por el cariz del juego soltó:

-Al final no tenías un pingajillo…machote, jajaja.

No era el momento de morbo que buscaba. Lejos de excitarme el”halago” de la chica que me gustaba me avergonzó y me senté cabizbajo sin saber como poner las piernas para no marcar todo el paquete. Víctor también bastante cortado se quedó también en boxers mientras Lourdes no se atrevía a mirar.

Reparti las cartas siendo conscente de que podía ser la última y que teníamos que enseñarle la churra a las chicas. Me temi lo peor cuando no conseguí ligar ni una pareja, pero Víctor ganó la mano con un trío. Lo celebré exageradamente más por alivio que otra cosa. Lourdes se bajó la cremallera del vestido pero no se lo quitó. Se metió la mano por dentro y se soltó el sujetador, pidió a Claudia que sujetara el vestido mientras sacaba los brazos. Se sacó el sujetador y volvió a meter los brazos en las mangas. Sólo habíamos visto un poco de su espalda. Claudia se quitó las medias sentada y se quedó en bragas. Unas bragas pequeñitas negras de algodón que no veía del todo bien por la postura. Mi polla se despertó de nuevo. “Ahora no, nooooo”

De nuevo la tensión de una mano que podía ser definitiva para nosotros pero que nos podía permitir verle por fin los pechos a las chicas. Y llevaba buena mano. Tenía dobles parejas y con el descarte full. Me puse nerviosisimo y empecé a sudar. Iba a ver por fin las tetitas que me volvían loco. Claudia hablaba primera. Pareja de reyes. Víctor, dobles pareja de 6 y 9. Esto estaba hecho y enseñé triunfalmente mi full carta a carta. Ya me deleitaba en la que para mí era la victoria final. Pero entonces Lourdes me mató sacándose de la manga ¡un poker de 10!. En lo que menos pensé era en desnudarme. ¡¡¡No iba a conseguir ver las tetas de Claudia!!!

Las chicas se abrazaban y mostraban su alegría. Pero cuando dije:

-Enhorabuena juego terminado.

Laura se giró y con una sonrisa de sorna dijo:

-No os escapeis. A ver esos culitos y esos pitos…

Me quedé paralizado. Quería su trofeo aunque sólo fuera por humillar. Víctor reaccionó más tranquilo:

-Hay que cumplir, Luis. Como si estuviéramos en las duchas y ya está.

Se levantó y me ayudó a levantarme. Nos dimos la vuelta y de espaldas a las chicas nos bajamos los calzoncillos mientras Claudia decía:

-Esos culitos, fiu fiu…- mientras Lourdes reía- pero daros la vuelta que veamos cómo está el mercado, jajaja

Víctor y yo nos miramos y tapandonos con la mano nos pusimos frente a ellas.

-¡Fuera esas manos!
-Esos, fuera, fuera- acompañó Lourdes desbocada entre risas.

Primero Víctor y después yo quitamos las manos dejando nuestras pollas a la vista, ambas morcillonas mezcla de morbo y vergüenza.

-¿Niña has visto que bien puestos están nuestros amigos?-dijo Claudia con una sonrisa mirando mi polla.

Lourdes no contestaba. Volvía a estar colorada y miraba a Víctor a la cara sin atreverse a vernos los miembros desnudos. Entonces Claudia se dió cuenta de la incomodidad de su amiga y dijo que ya nos podíamos vestir. Cuando ya me estaba acabando de vestir y ella se había puesto unos pantalones de chándal se me acercó y me dijo:

-¿No estarás enfadado conmigo?
-Contigo no. Es que no soporto perder…

Me besó la mejilla y me dijo:

-Es sólo un juego entre amigos. No le des importancia.

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