AURELIO C

No eligieron cómo, ni dónde, ni a través de qué o cuál medio, conocerse. Solo propusieron decidir, entre ellos, sinceridad, respeto, honestidad, si ello fuera posible bajo un singular y mutuo acuerdo que fueron construyendo como era mostrarse, todo ello públicamente, detrás de una imagen y un nombre falso que no les descubriera ni relacionara y recurrir a otros medios para contactar, pero ya de manera privada entre ellos, donde pudieran conversar por mensaje o llamadas telefónicas y todo, armados de paciencia, para concertar una cita, un día, cuando la ocasión y cierta confianza y conocimiento entre ambos, fuera propicia. Hasta entonces dejarían, en último lugar, conocer el aspecto físico de cada uno pues antes deseaban aprenderse, disfrutarse, entristecerse o sorprenderse con cuanto se contasen.

 

La distancia que mediaba entre ellos, que era enorme, menguaría un día para su primer encuentro y, quién sabe, tal vez se decidieran por partir juntos en vez de volver, a sus respectivos hogares, solos.

Alguna vez, en medio de una conversación, alguno de los dos, Laura o Luis, pensaba qué extraño pudiera parecerle todo esto a sus amigos si supieran de esta relación. Dos que reconocen, por vagos indicios, haberse conocido o coincidido de un modo singular, en uno de sus muchos viajes, visitando toda clase de lugares; descubriendo, con el tiempo, que han podido encontrarse muy próximos, cuando recuerdan, casi al alcance de sus manos, pero sin saberse siquiera, tan absortos caminando por salas largo tiempo abandonadas, aunque tal vez recordaran una mirada, el timbre de una voz o algún gesto singular, quién sabe si no era, si no es tan solo uno de esos extraños, incomprensibles deseos que se les atribuye siempre a los demás. Y es que, quizá por cierto desencanto en el amor, quizá por alguna muy personal intención de no volverse a complicar la vida, pues con la edad y la experiencia valoraban notablemente su espacio y soledad y no es momento de volver a comenzar, de volver a estar en compañía. Todo esto ya no era algo buscado. Todo esto fue una sorpresa que aún no saben si la quieren para sí, quizá todo se acabe en nada al encontrarse un día.

http://aurecd.com/

 

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