MOISÉS ESTÉVEZ

Decidieron dar un largo paseo hasta el Reina Sofía. Vincent se moría de
ganas por volver a ver el ‘Guernica’, y de paso bajarían un poco el suculento
desayuno.
– Una mezcla de alimentos tan sencilla y lo increíblemente deliciosa que
sale una vez terminas de elaborarla. Patatas, sal, huevos y por supuesto aceite
de oliva, me parece algo mágico. –
– Mañana si quieres repetimos. – Dijo María sin poder evitar una sonrisa.
– Creo que es una buenísima idea. –
Allí estaba, delante de él, por fin. En todo su esplendor, esa obra
maestra creada por un genio en tiempos difíciles. No se cansaba de admirarlo,
con los ojos como platos, atónito y con los cinco sentidos puestos en aquel
mural, como esperando que de un momento a otro salieran sonidos y olores de
una guerra pasada, un conflicto que había abierto heridas que incluso hoy en
día permanecían abiertas.
– Es impresionante ¿verdad? – Susurró ella.
Absorto, Vincent, consiguió asentir con la cabeza al tiempo que
sentenciaba… – María, voy a dejar mi actual trabajo.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s