ALMUTAMID

Viqui se había convertido en mi filón sexual. Dos veces nos habíamos visto y las dos nos habíamos dado el lote. Pero los seres humanos somos avariciosos y yo ya sólo pensaba en como convencerla para follar. Tenía que perder mi virginidad y estaba seguro de que ella ya no lo era por como mi dedo había entrado en su coño. La verdad es que yo no sabía de eso pero me imaginaba que sería así. Claro, el problema era como plantearselo. Y más sin tener un sitio. Ese era el primer escollo a solucionar. En casa no había posibilidad y no podía pedirselo a ella en su casa pues quería que fuese algo “espontáneo”. La solución se me ocurrió el sábado por la mañana: le pedí prestado el coche a mi padre y le propuse a Viqui ir a un cine en un centro comercial en las afueras, donde hay muchos descampados…

Cuando le propuse lo del cine, pues el final feliz estaba sólo en mi mente, le encantó la idea. Supuse que verse con su novio universitario yendo en coche le subía el ánimo, y yo esperaba que la líbido también. A la hora acordada pasé con el Skoda Octavia de mi padre conduciendo algo acojonado por la longitud y anchura del coche por el lugar donde habíamos quedado. Viqui me esperaba ya y para mi alegría venía con falda sin medias. Me encanta el otoño suave de mi ciudad. Se sentó en el coche alabándole lo guapa que venía con un top azul de tirantas y su faldita de vuelo blanca que al sentarse en el coche me dejaba medio muslo a la vista que casi le meto mano allí mismo. Pero no. Me limité a darle un piquito en los labios y pedirle la chaqueta que llevaba en la mano para ponerla en el asiento de atrás.

Conduje aparentando seguridad hasta que me salté la salida del centro comercial en la autovía y tardamos un buen rato en dar la vuelta y encontrar la salida. Por fin llegamos. La película me importaba un rábano así que cuando me propuso una comedia romántica acepté sin problemas. Sólo quería tenerla contenta para cuando le soltara lo del polvo aceptara encantada. La sala era de esas pequeñas de multicine y en la sala apenas había 10 o 12 parejas estratégicamente separada unas de otras. Para estar fuera de la vista de otros espectadores nos tocó sentarnos en las primeras filas. Se apagaron las luces y empezó la película. Los asientos estaban separados por unos reposabrazos muy anchos lo que me impedía pasarle el brazo por los hombros comodamente, así que como los asientos eran bastante amplios y yo tan delgado le propuse sentarnos en el mismo asiento. Viqui estaba encatada con mis ideas. Bien. La cosa marchaba.

Se sentó en mi muslo de modo que yo sostenía su espalda entre mi pecho y mi brazo y me dejaba la otra mano libre para hacer alguna diablura. Con el ímpetu de la juventud y su culo encima mi polla se puso dura en 10 segundos y Viqui debía notarlo. Miraba absorta la película como si no pasara nada. Yo me estaba poniendo frenético así que apoyé mi mano en su barriga. Me miró, me sonrió, pero no dijo nada. Levanté la mano y la posé en su muslo. De nuevo nula reacción. Seguía pendiente de la película, de la que yo no me estaba enterando de nada.

Me pareció fuerte meterle mano en los bajos así por las bravas, así que vlví a subir la mano a la barriga pero no me detuve llegando hasta su pecho. De nuevo no reaccionó. A ver si se me cabrea porque le gusta la película. Tampoco decía nada mientras mi mano amasaba su pecho sobre el top. Mi polla palpitaba bajo su culo y le sobaba el pecho. Entonces se me ocurrió acercar mi mano por su cuello hasta su cara y al pasar por su boca se introdujo mi dedo índice en la boca y empezó a chuparlo como yo había visto en los vídeos porno que hacían las actrices con las pollas. La mía estaba a punto de reventar allí apretada. Estuvo un par de minutos jugando con mi dedo sin dejar de mirar la pantalla. Cuando lo soltó ni me lo pensé, bajé mi mano a su muslo, introduje mi mano en su braga y con mi dedo mojado busqué directamente su raja. Siguió sin decir nada pero apoyó su cabeza en mi cuello disfrutando del dedo que le estaba haciendo y estrujando mi ya apretada polla con su mano bajo su muslo hasta que se corrió calladamente.

La película fue terminando mientras yo dejaba mi mano dentro de sus braguitas acariciando su vello púbico y Viqui seguía recostada en mi cuello besándome la mejilla de vez en cuando. Cuando por fin salió el rótulo de “The End” saqué mi mano de debajo de su falda y Viqui se recolocó la ropa levantándose de encima mía. Pero tuve que pedirle que esperara para poder salir porque yo seguía empalmado y no quería dar el cante. Cuando noté que bajaba un poco me la recoloqué con la mano disimuladamente y me saqué la camisa por fuera del pantalón mientras al iluminarse la sala pude ver las mejillas encendidas de mi novia por su reciente orgasmo. Estaba muy guapa con la ropa que llevaba y su carita risueña.

Salimos del cine abrazados y así llegamos al parking subterráneo para recoger el coche. Nos subimos al Skoda mientras Viqui no dejaba de comentar emocionada la película. Salimos del centro comercial y ni le pregunté donde quería ir. Me desvié de la autovía y en cuanto ví un descampado suficientemente aislado y oscuro me detuve y apagué el motor. No hizo falta decir nada. Empezamos a besarnos. Viqui tenía claro que yo también quería mi parte.

Antes de meternos mano le dije que nos fuéramos al asiento de atrás para que no nos molestara la palanca de cambios ni el freno de mano. Salimos ligeros como si alguien nos pudiera ver aunque no había nadie. Nos sentamos atrás y cerré los pestillos del coche. Me encanta la amplitud de estos coches atrás. Nos sentamos uno al lado del otro pero en cuanto tuve ocasión conseguí que se sentara sobre mis piernas, de ese modo su coño quedaba apretado sobre mi polla.

Besos largos con mucha lengua y babas y las manos moviendose por ambas espaldas cuellos y cabezas hasta que me lancé a quitarle el top. Me paró las manos.

-¿No nos verá alguien aquí?- preguntó cauta.
-¿No ves que estamos solos? Sólo puedo verte yo…¿no me dejas?

Miró hacia fuera del coche y comprobando que efectivamente no había nadie retomó los besos. De nuevo intenté quitarselo y esta vez colaboro levantando los brazos dejando sus tetas aun ocultas por su sujetador rosa ante mis ojos. Sin perder tiempo lancé mis manos al cierre del sujetador. ¿Quién fabricara esas cosas? Era incapaz de soltarlo con las dos manos hasta que Viqui con una sonrisa me dijo:

-Espera…

Y soltó con dos dedos aquel enganche infernal liberando sus pechos y sacándose las dos tirantas dejándolos a mi disposición. Clavé los ojos en ellos y no pude evitar exclamar:

-Tienes unos pechos preciosos…

Mientras posaba mis dedos índices en cada una de las aureolas pequeñas y rosadas dando círculos y comprobando como su pezón se endurecía al tacto de mis dedos. Estaban allí delante mía a escasos centímetros de mi cara. Tomé uno con mi mano y acerqué mi cara dándole una lamida al pezón con mi lengua. Viqui se estremeció. Repetí la operación con el otro pecho pero esta vez tomé el pezón con mis labios pasándole la punta de la lengua. Un gemido me constató que le gustaba. “Me voy a poner guarro de tetas” me dije a mí mismo. Estuve alternando de teta a teta entre lamidas, chupadas, mando y sorbiendo sus pezones mientras Viqui me despeinaba apretandome la cabeza con sus manos. Me habría podido pasar así toda la noche e no ser porque ya tenía otras ideas en mente. No sabría decir quien de los dos gimió más entre las lamidas, apretones y chupetazos que me estaba pegando con las tetas de Viqui.

Me detuve y me sorprendió que Viqui al ganar espacio entre ambos cuerpos empezó a desabrocharme la camisa. Por supuesto me dejé hacer y como ella colaboré cuando tiró de los puños para sacarme los brazos de la camisa y dejarme desnudo de cintura para arriba. A diferencia de mí que ya había disfrutado de la vista de sus pechos ella no me había visto desnudo aun. Dejó la camisa a un lado y empezó a acariciarme con la mano observando la forma de mis pectorales y abdominales más marcados por delgadez que por fuerza. Jugó con el poco vello que me nacía entre los pectorales y tras darme un pico empezó a comerme el cuello mientras me sobaba el pecho y de gorma inesperada bajó por mi piel hasta alcanzar mis pezones besándolos y succionándolos como yo acababa de hacer con los suyos. Ni que deciros que me estaba encantando y que hasta se me pusieron duros como cuando hace frío. Después su mano tocó mi ombligo y me dió un respingo. Ya a esas alturas yo volvía a masajear sus tetas. Hasta que para mi alegría empezó a desabrocharme el cinturón, botón del chino que llevaba y cremallera levantándose de mi regazo para sacarme los pantalones y dejarme en calzoncillos comprobando mis piernas peludas. Y ya viniendome del todo arriba le dije:

-Viqui, he traído condones…

Viqui se paró un momento con mis pantalones en su mano y sin atreverse a mirarme me dijo:

-Luis yo no estoy preparada todavía para eso….

En mi argumentario no había contado con esa objeción. Lo único que me salió decir en ese momento fue ol obvio:

-Pero, ¿aún eres virgen?

Asintió con la cabeza con la mirada baja mientras mi mente por sí sola respondía: “Y tú también, capullo”. Por fin hablo de nuevo tapándose el pecho con mis pantalones en una postura que me resultó sorprendentemente de lo más inocente y deliciosa:

-Yo entiendo que tú estés acostumbrado a las chicas universitarias, mucho más experimentadas…

¿Experimentadas? No será por María. O yo mismo. Mi noviecita, la perfecta pajeadora era virgen y controlaba los calentones mucho mejor de lo que me imaginaba. Era consciente de hasta donde llegábamos y había decidido no llegar aun más lejos.

-…pero yo no había pensado todavía en eso. Llevamos poco tiempo saliendo…y creo que es pronto.

Luis no quedes ni de salido ni de aprovechado. Hoy no vas a mojar el churro pero si la mandas a la mierda vas a cerrar una puerta. Sé comprensivo…

Tomé a Viqui por la barbilla para que me mirara mientras le hablaba y dije:

-Viqui, yo no quiero forzarte a nada. Yo sólo pensaba que como me gustas mucho y creía que yo a ti te apetecería tanto como me apetece a mi…

Pasé mi brazo por detrás de su espalda y la pegué a mí. Ella soltó mi pantalón y se recostó en mi hombro abrazando mi pecho. El empalme no se me había bajado ni con el disgusto. Viqui seguía siendo una niña monísima abrazada a mi en calzoncillos en el coche de mi padre en un descampado oscuro.

…yo sólo quiero que estés agusto conmigo- seguí diciendo- y hagas todo porque tú quieras.

Viqui empezó a relajarse y empezó otra vez a jugar con los cuatro pelos de mi esternón. No vas a follar pero al menos te llevas otra paja y la niña las hace de maravilla. Y buena está, la verdad que muy buena. Forzando otra vez la situación me quité los calzoncillos levantando mi culo del asiento haciendo que saltara mi polla, otra vez hinchada y con las venas señaladas, de la que tan orgulloso estaba últimamente. Viqui levantó la mirada y me sonrió. Crisis superada. Movió sus dedos por mi barriga como si fuese un muñequito andando hasta llegas a mi ombligo, casi rozando ya mi miembro miemtras yo contraía mis músculos haciendo que se moviera presumiendo de virilidad. Lo agarró y bajó su mano por el tronco dejando el glande totalmente descubierto y dijo:

-Mi niño no se va a ir triste a casa…

Iba a empezar a pajearme cuando la detuve.

-Déjame disfrutar tu cuerpo…- le pedí mientras buscaba com sacarle la falda.

Parecía tan encantada de mi “comprensión” que ella misma se bajó la cremallera de la falda y yo aproveché para tirar de falda y braga y deja totalmente desnuda. La primera vez que una chica se desnudaba para mí. Al paso que iba de excitación me iba a correr sólo de verla. “El día que me la folle me corro en cuanto la meta” fué mi primer pensamiento mientras Viqui se sentaba a mi lado juntando sus piernas por pudor dejando a la vista sólo su vello publico que formaba un triángulo perfecto entre sus muslos.

Mi propia inexperiencia me hizo no plantearme otras cosas pero consciente que si me tocaba la polla empezaba a soltar chorros teniendo en cuenta el cosquilleo permanente en mis pelotas, decidí darme un festín visual y tactil. Le pedí que se sentara de nuevo sobre mis muslos. Viqui no se atrevía a pegarse a mi por miedo a que se le “colara” mi polla y yo mientras aprovechando que abría las piernas para sentarse encima mía para no perder detalle de su entrepierna. Por fin conseguí que se pegara más a mí y que el tronco de mi polla se encajara entre sus piernas rozando su tronco. Cuando vió que toda la cabeza asomaba por fuera se relajó dejando caer su cuerpo. De nuevo sus tetas frente a mi cara y su chocho pegado a mi polla. En el momento que sentí su cercanía suspiré, pero en vez de buscar sus tetas con mis manos las bajé hasta su culo desnudo apretando sus nalgas. Viqui se relajó aun más y buscó mi boca iniciandose el momento más excitante de la noche cuando empezó a besarme moviendo sus caderas rozando su coño contra mi polla lanzando gemiditos. Por un momento sentí el calor que manaba de su interior e incluso creo que me estaba mojando la polla con sus flujos. Pero los gemiditos me tenían a 100. Tanto que tan sólo rozándose conmigo y gimiendome en mi propia boca consiguió que yo empezara a bufar corriendome como un toro pringando mi barriga y la suya. Y más aún cuando ya corrido y con mi glande amoratado de placer Viqui seguía frotándose contra mi miembro esta vez gimiendome al oído.

Yo a pesar d ehaberme corrido seguía empalmadísimo así que agarré con una mano su culo marcando el compás de sus frotamientos y con la otra su teta que amasé como si no hubiera otro día hasta que sentí como se mojaba el tronco de mi polla y mis pelotas entre grititos agudos de mi novia.

Lo malo fue que cuando ya nos levantamos para limpiarnos y vestirnos comprobé que el líquido caliente con el que Viqui había disfrutado su orgasmo había mojado la tapicería del coche de mi padre….

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