GINÉS CARRASCOSO

Que el cielo se blanquea de grises, 
que la luz arremete contra 
la filigrana de los visillos, 
y la deshilacha… la deshilvana. 

Que mis sábanas se desperezan 
en la misma soledad de ayer, 
y yo las miro, y luego... 
miro al cielo que se descose, 
que se me acerca, ¡tanto!...
que se le ven las costuras. 

Que incapaz de olvidarte, 
te exorcizo en hielo y limón. 
Rebosantes los armarios de tu ausencia.
Llorantes las paredes de gastado gotelé. 
El suelo se empaña de tristeza, 
empeñado en no borrar aquel aliento... 
aquel recuerdo, de tus pies descalzos.

Y te echo de menos, 
detrás de los visillos, 
hundido, pequeñito…
arañando las entrañas
del sofá... Rescatando
miradas perdidas, redimiendo
caricias viejas.

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