ALEX LLORENS

Hoy me apetece hablar desde lo más metafórico. ¡Porque sí! Es ahí donde nuestro entendimiento se hace más profundo o quizás un poco más inteligible.

Son muchas las veces que nos ejemplifican mediante metáforas situaciones diarias, cotidianas, etc. Momentos que nos ayudan a discernir si cabe con más claridad todo aquello que nos sucede. Hay una razón lógica. La metáfora en si nos adentra en nuestra mente inconsciente. La de los sueños.

Y así apelando a esa mente quiero empezar mi Metáfora.

Imaginémonos pues un terreno yermo lleno de luces de muchos colores. Distintos, y con una variedad de intensidades infinita. Esos somos nosotros, los seres humanos. Entre nosotros, un hilo de color blanco nos une, generando así una red interminable de conexiones que, o bien nos potencian, o por el contrario nos atenúan.

En el terreno, muchas luces brillan más que otras, igual que sucede con las estrellas. Cada uno vibra y genera su propia luz creyéndose al margen de las demás. Pero, ¡no es así! La conexión es inevitable e infranqueable; así funciona.

Sin embargo, nos empeñamos en querer relucir por encima de otros, como si de una competición se tratara. En ocasiones, intentamos hacer que otros iluminen menos que nosotros. En muchas otras, incluso pretendemos apagarlas. ¡Y sí! Un destello de luz a veces puede causar ceguera. Como sucede con algunas personas, y os garantizo que eso molesta; y mucho.

A veces, tan solo pretendemos querer brillar con la misma intensidad y el mismo color que alguien que tenemos en frente. La iniciativa no es mala. Por lo pronto no hago ningún daño a nadie… aparentemente. Pero nos distancia un poquito de nuestro auténtico color y nuestra propia intensidad. Otras tantas veces queremos cargar de energía a otras luces, que recién están empezando a brillar. Con el simple afán de que creemos que así, nuestro propio halo brillará aún con más potencia.

No es cuestión de brillar más, sino de transmitir tu auténtica luz.

Quizás si supiéramos que esta red de conexiones nos mantiene a todos entrelazados, y únicamente por contagio, ¡SI! Solo por contagio, alcanzaríamos nuestro máximo esplendor, lograríamos finalmente brillar juntos.

Yo sin dudarlo, me uniría.

https://sacaloxlaboca.wordpress.com/

Un comentario sobre “Luces y sombras

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