PENÉLOPE

Llevaba alternando un local de moda de copas más de 4 meses, conocía a la mayoría de las personas que trabajaban y a los Clientes, casi siempre eran los mismos.

Era un lugar donde me sentía segura, allí conocí un grupo de gente al que me uní y aceptaron. Me había separado de mi pareja y ellos me ayudaron a superar la ruptura.

Cada fin de semana me encerraba en ese local y con los nuevos amigos manteníamos conversaciones, reíamos, bailábamos.

Nos mandábamos mensajes durante la semana a través del móvil y organizábamos quedadas.

Un sábado por la noche como tantos después de meses de conocernos quedamos para vernos el Grupo.

Allí me esperaba uno de los chicos más dulces, simpáticos y atentos del grupo. Había congeniado muy bien con el. No habíamos tenido nunca nada, solo besos en las mejillas y nada más.

Esa noche fue una de las más divertidas que habíamos disfrutado todos los amigos, sobre las 4am, aparecieron dos amigos suyos, me los presento y empezamos a hablar entre todos, ellos tres y yo sola, el resto se había marchado.

No suelo beber, tan solo siempre una cerveza y después un whisky. Siempre lo mismo.

Ya era tarde y los Clientes se iban marchando, cada vez quedábamos menos, pero estaba a gusto con estos tres chicos, reíamos y lo estaba pasando bien. Y llego el momento de marcharnos, cerraba el local.

Al salir como siempre, saque el móvil para llamar un taxi y me llevará a casa. Y en ese momento se ofrecieron a llevarme a casa. Eran agradables y simpáticos y como conocía a uno de ellos de meses, pues dije que perfecto, que bien.

Tenía el conductor un Buick y era tan grande y limpio que no dude en nada de ellos.

Monte atrás e indiqué mi dirección, estaba algo retirado y eran como unos 45 minutos en coche, al otro lado de la ciudad.

Cuando llevábamos medio camino, íbamos cantando, riendo y todo era perfecto, lo estaba pasando bien. Pero camino de casa, hay un parque grande, muy grande y de repente, el conductor del coche giró el volante y cogió un camino que va a dar a un cementerio.

Yo pregunté y me dijeron que iban a beber una cerveza que llevaban en el maletero. No me gusto mucho, pero el que estaba a mi lado, empezó a gastar bromas y contar cosas graciosas y volví a relajarme no sin antes decir que tenía que llegar a casa lo antes posible, trabajaba al día siguiente. Y dijeron que era rápido que allí no iba la policia.

Al llegar al final del camino, me entró un escalofrío, estábamos en una pared de el cementerio.

Al intentar abrir la puerta para bajar, el que tenía a mi lado me sujeto por el brazo y los de delante se echaron encima de mí arrancándome la ropa, no tenía palabras y estaba como en otro mundo,  cuando quise darme cuenta estaba desnuda, solo podía ver a uno de ellos con un pene gigante que quería metérmelo en la boca, era tan grande que apenas entraba en mi boca.

Me enseñó una navaja y dijo que si mordía o gritaba me pincharía.

En ese momento empezó mi calvario, me la metieron por delante y por detrás y el otro por la boca. Dolor, enfado impotencia y no sé qué más, se me hacía eterno y no tenía noción del tiempo, se paró el tiempo.

Cuando de repente el que tenía su pene en mi boca eyaculo dentro de mi boca, el que me la tenía metida por delante también echando todo dentro y el que la tenía metida por detrás la saco y me la metió por delante y el tiempo no pasaba, creí que iba a morir y solo pensaba que porque no terminaba ya , y termino eyaculando todo dentro de mi.

Después de reírse de mí y restregar sus penes por todo mi cuerpo me sacaron del coche y me dieron patadas, taconazos y lanzaron por el aire para que viajara dentro del cementerio pero como la pared era alta, volvía a caer al suelo y así varias veces más hasta que perdí el conocimiento.

Cuando desperté estaba sola, tumbada desnuda y sin nada, se llevaron todo.

Amaneciendo saque fuerzas y medio arrastrándome logre recorrer tres km hasta que salí a la calle principal. Allí nadie me recogía hasta que pasó un coche patrulla y me llevo al hospital.

Allí después de curarme tarde dos días en despertar. La Policia estaba allí para tomar declaración.

Cuando estuve mejor, porque tenía la cara como un monstruo, cinco costillas rotas, el brazo izquierdo roto y el pie derecho también roto, me llevaron a casa.

Fue tanto tiempo recuperándome que me despidieron del trabajo y casi echan del apartamento.

Terrible la historia de nuestra amiga, está en camino de superar este episodio de su vida.

womanpenelope.wordpress.com

Un comentario sobre “Un día cambió mi vida #Reload

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