ELIZABETH GARCÉS FERRER

 

El año pasado la ví por primera vez cuando la primavera ya no estaba tan lejos y el sol empezaba a mostrarse más a menudo. No recuerdo cómo llegó hasta la meceta suspendida en el balcón de mi casa pero el hecho es que ahí estaba : altiva, bonita y con mucha valentía.

La primavera regresa nuevamente con su cortejo de luz y despertar. La naturaleza sale de un letargo durante el cual todo es gris aunque con cierto encanto.

Hace dos días, salí al balcón de manera despreocupada y, de pronto, me dí cuenta que allí estaba ella, nuevamente . Ella, esa plantita frágil de la cual se elevaba un fino tallo que es coronado por un ramillete de delicadas florecitas blancas.  No había prestado atención antes pero, de golpe, la ví y me alegré de que estuviera de regreso.

Nace entre plantas silvestres que no gozan de ningún tipo de « pedigree ». En aquella maceta la mezcla es visible, no se puede decir que exista una jerarquía establecida y, sin embargo, la plantita que llegó de un modo que soy incapaz de recordar, se desarrolla de manera exuberante.

Todo un personage que me « saluda » cada día con el control total de lo que es vida. Los rayos del sol la acarician con delicadeza, intentando no dañarla y que pueda vivir el más tiempo posible.

Las flores se juntan entre sí ofreciendo una belleza digna del màs famoso pintor. Cuando las toco parece como si mis dedos recorrieran un pedazo de seda . Frágiles, ciertamente, pero me transmiten una increible fuerza que viene directamente de las entrañas de la Naturaleza.

Delicada, tierna y dando la impresión de que se partirá en cualquier momento, enfrenta los días. Dentro de la fragilidad puede estar la fuerza, no es raro encontrar un estado dentro del otro y con importante solidez : la plantita los tenía y el resultado era explosivo.

Con la lluvia endosaba múltiples gotas que corrían sin cesar hasta la tierra. Cuando el viento hacía acto de presencia durante días ella no parecía tener miedo y se lo demostraba : su delgado tallo se plegaba una y otra vez golpeado por la ventolera pero siempre adquiria su rectitud.

La planta con sus florecitas es una profesora que imparte lecciones de sobrevivencia, de lucha y de valor. Nace en un ambiente nada perfecto y goza del día y de la noche, a pesar de los contratiempos típicos del medio ambiente.

¡ Una guerrera en la maceta de mi balcón !

 

https://cubafranciaemigrar.wordpress.com/

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