CAPITÁNTRUENO

Capitulo 1.

Habían pasado varios días, y Andrés seguía pensando en ello.
Puede que su vida hubiera dado un giro radical, o puede que aquello no hubiera sido nada especial, pero su mente irremediablemente siempre iba en aquella dirección.
Ahora, con las luces atenuadas del salón, con su mujer tumbada en el sofá de al lado, viendo la tele, Andrés pensaba de nuevo en aquella historia. Aquella historia que le estaba obsesionando.
Pero ¿Por qué? Si en realidad no había pasado nada, ¿o sí?

UNA SEMANA ANTES.
-Andrés, ¿Llevas a la peque al cole?
-Venga, La dejo y me voy a la oficina
-Gracias cielo. Así aprovecho y paso a ver a mi madre.

Andrés y Elena llevaban casados 8 años, y tenían una preciosa pequeñaja de 6 años. Un vida acomodada, no necesitaban nada más de lo que habían conseguido con su esfuerzo. Incluso aquella casa en la que vivían, ya estaba pagada.

Pasaban los días en sus respectivos trabajos, se turnaban para atender las necesidades de la pequeña Sara, los fines de semana quedaban con la familia de él, o con la de ella, o con amigos. Su vida social era una vida normal. Restaurantes, Parques infantiles, algún viaje de fin de semana con amigos.
Andrés no tenía ninguna preocupación, aparte de las propias de su trabajo como asesor en una gestoría. Visitaba clientes, redactaba informes de viabilidad, resúmenes para impuestos de las empresas de sus clientes.
Elena hacía lo propio en su trabajo como administrativa de una empresa de importación y exportación, clientes de la empresa de su marido.

Andrés, después de dejar a Sara en el colegio, se dirigió a su oficina. Aparcó en el parking del edificio.
Entró un mensaje en el móvil, el dispositivo emitió un sonido y vibró.
Lo miró, era un WhatsApp, y pensó en leerlo cuando entrara en el edificio.
Ya en el ascensor, leyó:
-Estás seguro de todo en tu vida?
Remitente desconocido
Lo releyó, ¿Qué es esto?
No le dio más importancia, y se bajó del ascensor en su planta.
Comenzó sus quehaceres, sin acordarse más de aquel mensaje. Y mientras pasaba la mañana entre llamadas, escritos, conversaciones con compañeros, su móvil particular, volvió a emitir un sonido y otra vibración.
-De tu mujer también?
Lo leyó, y tecleó
-Quién eres?
-Eso da igual. ¿Estás seguro?

Andrés apagó la pantalla y se levantó de su mesa en dirección a la sala de descanso. Se preparó un café, y se sentó a leer un folleto de publicidad que encontró sobre la mesa.
Era de una empresa de seguridad. Y Pensó:
-Es una empresa de seguridad, que forma más rara de hacer publicidad.
El móvil volvió a vibrar y a emitir el sonido.
-Todo lo que tú crees que va bien, lo mismo no va tan bien.
-No quiero recibir más publicidad
-Esto no es publicidad. Repasa sus movimientos.
-¿Qué quieres decirme?
-Yo no quiero decirte nada, solo quiero avisarte, para que este alerta.
-No me molestes más. No vuelvas a mandarme nada
-Seguro?
-Segurísimo. Bloqueado.

Un comentario sobre “El sonido del agua (1)

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