ISA HDEZ

 

Se apaga el día y llega la tristeza,

busca en la penumbra el consuelo,

araña su pecho con fiereza,

y no hay sosiego que acorte su duelo.

 

Desea vagar por el universo,

gritar su nombre entre los astros,

para llevarle todos los abrazos,

alzar el vuelo y recitarle su verso.

 

Siente que su amor se desvanece,

no consigue vivir con ese dolor,

le persigue el ahogo, se adormece,

la gardenia le embalsama con su olor.

 

La noche avanza lentamente,

el insomnio alarga la agonía,

ansía bregar con el céfiro en su mente,

y descubrir el amanecer del nuevo día. ©

Un comentario sobre “La oscuridad

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