ISA HDEZ

Creía que solo le pasaba a ella ese deseo recóndito que afloraba en ocasiones cuando se desbordaba su flema y, ya tenía que salir corriendo con premura, como si algo la persiguiera y no pudiera parar. No podía explicarlo ni trataba de que la entendieran porque ni ella sabía porqué le ocurría esa desesperación. Su esperanza era llegar a su dominio y, entonces regresaba al sosiego, descanso y placidez que necesitaba. A veces vagaba por las calles buscando su morada; no encontraba su itinerario o no lo recordaba, y rodeaba los parques, pero siempre regresaba al mismo lugar; daba vueltas como si fuera una noria. Se preguntaba si su mente ya no respondía a sus deseos, sino que iba por su lado jugándole estas malas pasadas para despistarla o le ocurría porque se lo merecía y, no sabía por qué. Siempre temía que pudiera sucederle que se olvidara de su casa y, no pudiera regresar; eso la aturdía y la llevaba por otros senderos equivocados. Miraba a sus adentros y arañaba las paredes de su alma, pero no encontraba la calma y el aliento que buscaba y se topaba con sus recuerdos que la llevaban a la confusión y, volvía a perderse en los caminos infinitos de su mundo lejano. En la espera de llegar al lugar donde habitaba repetía el recorrido buscando la senda, con la esperanza de avanzar sin el desconcierto y la algarabía de no repetir la hazaña de su aventura acaecida, y regresar al lugar donde habita la paz, la armonía y la concordia. ©

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s