AURELIO C.

Una mañana de tantas, fría y sin horarios fijos, sobre la mesa, testigo de breves encuentros, desavenencias, silencios, la misma que hoy, igual que ayer, donde aún permanecen restos, sin recoger, de una probable y frugal cena cubiertos, como consecuencia quizá, de algún indicio vehemente, que otros restos, pedazos de historias, fotografías, palpable delación en blanco y negro, y en sepia, son secretos hoy a voces y, también, catástrofes humildes esparcidas por el suelo en mil pedazos afilados fruto de la siempre ciega ira que no escucha, que no ve, ni para, siquiera sea por descubrir, un enigma, ese que me llevó a encontrar, de nuevo, tus enormes, y glaucos, ojos, ahora ya sin vida, una mañana, digo, te vuelvo a visitar y nadie me recibe.

 

 

https://aurecd.com/2020/02/28/secretos/

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