ALMUTAMID

A la mañana siguiente me levanté temprano y me vestí dejando a Oscar durmiendo aun. Bajé a desayunar pero como no conocía a nadie me senté solo, pero a los 5 minutos apareció Víctor y se sentó conmigo. Mejor desayunar acompañado que solo. Su facultad quedaba algo retirada de la residencia y al igual que yo no quería llegar tarde el primer día.

La facultad estaba en un antiguo palacete en el centro de la ciudad, apenar a 15 minutis andando de la residencia. Entré y pregunté a un ugier por las listas de clases, me indicó y comprobé el grupo que me había tocado. Al lado la lista de asignaturas, profesores y aulas. Lo apunté en mi agenda y volví a mirar la lista del grupo. Oscar tenía razón triple de chicas que de chicos. Como había llegado temprano me dí un paseo por el edificio y localicé la cafetería, la biblioteca o la copistería antes de ir al aula para la presentación de la primera asignatura. Cuando llegué ya había bastantes sitios ocupados así que me senté en un hueco que encontré en las primeras filas. Pedí paso a una chica que estaba junto al pasillo y me senté.

Mientras llegaba la profesora la chica se me presentó.

-Hola, me llamo María, por lo que veo vamos a ser compañeros.
-Hola, encantado…-respondí mientras me daba dos besos- yo Luis
-¿Qué asignaturas tienes este cuatrimestre?- me preguntó de inmediato casi sin tiempo a fijarme en ella.
-Pues no lo sé, deja que mire la agenda…

La saqué de mi cartera y se las enseñé.

-Coincidimos en todas, niño. Ya tengo con quien hablar y compartir apuntes.

Y tanto que hablaba. Hasta que llegó la profesora no calló. Habló de lo que había leído de los profesores, del precio de los libros, de que siempre había querido estudiar traducción…Yo la escuchaba y por fin pude fijarme en ella. María era mona, con la cara redondita, una pariz pequeña sobre la que apollaba unas gafas que le daban aire de intelectual pero que escondían unos ojos muy vivos. Su cara la completaba una boca pequeña con labios finos y dientes pequeñitos a juego que mostraba con una sonrisa casi permanente.

La primera clese fue breve, la presentación de la profesora, la programación, criterios de evaluación, bibliografía y poco más. Faltaba casi una hora para la clase siguiente y María propuso tomar café. Yo acepté, no tenía nada que hacer ni conocía a nadie más. Así la ví depie. Más bajita que yo, para el estreno del curso se había puesto unos vaqueros que la verdad, le quedaban bastante bien cuando miré su culo con disimulo al levantarse del pupitre. Arriba llevaba una camiseta suelta y una chaqueta también vaquera. Se le adeivinaban buenas tetas pero tampoco iba a mirar tan descarado.

Hablaba mucho pero preguntaba poco. Y eso me gustó. No era cotilla. Nos contamos de donde éramos, donde residíamos y detalles académicos. Ella compartía piso con 3 chicas más. Yo admití que mi madre no se fiaba y me mandó a la residencia.

Así pasamos las 2 clases siguientes de la mañana y nos despedimos pues ella comía en su piso aunque yo preferí ir a los comedores universitarios. Pero habíamos quedado en vernos por la tarde para comprar libros. Nos habíamos propuesto comprar la mitad cada uno hasta comprobar si realmente los profesores los seguían y copiarnos las partes que fuesen así.

Bueno. Al menos tenía una compañera de clase guapa aunque muy charlatana. Y no me aburría con ella. Yo creo que me vió tan pardillo que se fió de mí. Lo bueno es que ya no estaba solo.

***

Llegué casi para la cena y me encontré a Oscar en la habitación. Venía de correr y estaba sudado. Me pidió que lo acompañara a las duchas y ya bajábamos a cenar. Total si yo también me tenía que duchar. Por los pasillos ya se veía más actividad. De hecho tardamos en llegar a las duchas porque me presentó a dos compañeros veteranos de planta, Manuel y Miguel. Llevaban compartiendo habitación 3 años y Oscar me dijo que siempre iban juntos a todas partes.

En la puerta de las duchas aparecieron las mismas chicas del día anterior. Oscar conocía a la bajita tetona. Inmediatamente me la presentó. Se llamaba Vanessa. Ella nos presentó a la otra chica, que también era nueva como yo. Vestía como el día anterior con los shorts y la camiseta ajustada. No me atrevía a observarla mejor pero me pareció que se le marcaba un pezón. Tonto de mí me puse colorado justo en el momento en que Vanessa nos presentaba. Se llamaba Claudia y tras presentarnos los dos guardamos silencio escuchando la conversación de Vanesa y Oscar. Nos despedimos y entramos a las duchas. No había pensado al decirle a Oscar que lo acompañaba que me tenía que desnudar delante de él. Pero entre que me lo pensaba y disimulaba colocando el albornoz y el neceser Oscar ya estaba en pelotas rascandose los huevos delante mía. No me extrañaba su éxito, personalidad arrolladora, descaro, guapete, cuerpazo de deporte totalmente depilado y un pollón con unas pelotas gordas que me intimidaban aun más.

Él hablaba mientras yo me desnudaba y en cuanto quedé totalmente desnudo y me giré rapidamente le escuché decirme:

-Luisito, esa mata de pelo del nabo espanta a las titis. Recortatelo aunque sea no vayas a estropear un ratito con una churri que ni eres tan feo, ni tan esmirriado…

No sé si me avergonzó más lo descuidado de mi pubis que el hecho de que Oscar se fijara. Lo veía muy confiado en sus posibilidades así que disimuladamente saqué unas tijeras del neceser y me recorté el vello púbico dejandolo casi al ras con la tirilla que me baja del ombligo y que es afortunadamente todo el vello que tengo en el torso. Entre la operación estética y la ducha me demoré lo suficiente como para que cuando salí con mi albornoz Oscar ya me esperaba con una toalla en la cintura. Así regresamos al dormitorio.Yo con mi albornoz y él presumiendo de cuerpo. Al girar el pasillo escuchamos una voz de chica gritar:

-!!Oscar, tío bueno, que te gusta presumir¡¡

A lo que respondió:

-!!!!Y tú que lo disfrutes¡¡¡¡

No se cortaba un pelo. Nos pusimos ropa cómoda de andar por casa y bajamos al comedor donde encontramos también a Vanessa y Claudia. Vanessa se había puesto unos leggins cortos y una camiseta de tirantas por donde asomaba la tirilla de sujetador que sujetaba sus enormes tetas mientras su compañera vestía la misma ropa. Y sí pude confirmar que no usaba sujetador porque efectivamente se marcaba un pezón y sus pequeños pechos se movían más de lo esperable obligándome a hacer un esfuerzo sobrehumano para no dirigir mi mirada a ellos permanentemente. De nuevo Oscar y Vanessa marcaban la conversación conando anécdotas de la residencia y lugares de marcha de la ciudad. Yo era tímido, pero Claudia era epsecialmente callada, o quizá más tímida que yo.

Tras la cena nos fuimos a la habitación y Oscar me soltó:

-¿Has visto las tetitas más ricas de Claudita? Puff, está para comersela…
-Sí, es muy guapa…- dije quitandole importancia.
-¿Qué guapa? Está para echarle un polvazo. Pero bueno este año voy a contenerme para queno me venga la otra con lo de yo tenía razón y mejor sola que coronada…

Así terminó me segundo día en la residencia.

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