SIX

Cogió mi polla, le dio un lametón, y la engulló de un golpe.

-Oofff…- Solté sin querer mordiéndome los labios y quedándome sin respiración.

Aquel gemido ahogado que solté sin querer llenó el baño como si lo hubiera gritado, el sonido rebotó en las paredes y sonó hueco. No pude evitarlo. Luego el silenció volvió a envolvernos.

Tenía tantas ganas de sentir su boca, que en lugar de sentir como se la metió hasta el fondo, me dio la impresión que Ana me tragaba entero. Su calidez, su humedad, y su maravillosa lengua, me inundaron, me envolvieron, y nublaron mi juicio.

De un solo chupetón, Ana había llamado a gritos al hijo de puta que llevo dentro. Me agarré a su cabeza con ambas manos, y comencé a bombear follándome su boca sin demasiados miramientos. Ana cerró sus labios en torno al tronco de mi polla, y comenzó a succionar con fuerza mis embestidas, agarrada a mis caderas. Succionaba tan fuerte, que me parecía notar que toda mi sangre me hinchaba la polla.

Y el baño se llenó ahora de un ruido repetitivo y viscoso.

-SSshhh!!!- Sorbí aire entre mis dientes evitando gemir. –Así… Calladita estas más guapa…

Le susurraba entre dientes, con un tono algo despectivo. Me había puesto tan cachondo que solo quería correrme. Ana tragaba, tragaba, y tragaba… La velocidad con la que se la hundía en la boca era bastante elevada, pero ella aguantaba el ritmo. Comenzó a apretar más sus labios para evitar que se le escapara su saliva, pero no podía evitar que algún goterón se resbalara por la comisura de su boca, y quedara colgando de la barbilla.

Hasta que de repente se la hundí todo lo que pude y permanecí así, inmóvil hasta el fondo. Ana no se lo esperaba, noté como cerró su garganta, e intentaba toser resistiéndose a la invasión de mi polla. Y para protegerse, se cogió con las manos a la base de mi polla, estrangulándomela, y a poyándose en mi pubis.

-Cgoff!!- Tosió.

Aquel lavabo se llenó de los ecos de sus tosidas y gorgoteos, resonando como truenos. Y cada uno de ellos me provocaba un escalofrió que alimentaba el ego de mi otro yo. Por alguna razón me ponía mucho verla así, ahogándose con mi polla. Me hacía sentir que la dominaba, que la sometía de alguna manera.

-Si! Mira… Mira lo dura que me la has puesto enseñándome el coño delante de todos… Lo notas puta??- Resoplé entre dientes.

Y cuando vi que era suficiente, la solté. No sé qué me pasaba, solo me importa someterla! Me había abandonado a la locura!

Ana se sacó mi polla de la boca y cogió aire como si nunca hubiera respirado, su pecho iba arriba y abajo hinchándose y deshinchándose. Y me miró.

Tenía los ojos desencajados de puro vicio, vidriosos y enrojecidos por el esfuerzo de retener mi polla tan cerca de una arcada, pero sonreía de puro triunfo.

Me impresionó su mirada. Fui a peinarle un poco el pelo con mis dedos, pero ella me apartó la mano sin dejar de mirarme. Fue como un “no me toques!”, que me asustó.

Me había pasado. Pensé. Seguro que era eso. Joder!

Pero de repente me agarró la polla y empezó a meneármela. Mirándome, desafiándome. No me dio tiempo a reaccionar, y se la metió de nuevo en la boca de golpe. Esta vez dominando ella la mamada porque en cuanto se la metió de nuevo en la boca, fui suyo.

-Aaahh…- Gemí.

No pude retener un gemido, y el sonido rebotó de nuevo en aquel pequeño baño, recordándome donde estábamos.

Ana me bebía. Con cada sorbida y chupetón anulaba mi voluntad. Cada lamida de su lengua me envolvía, como si me lamiera entero.

-Uffff…- Resoplé.

Me ofreció unos minutos de un mamadón digno de lo cachonda que estaba, de las ganas que tenía de polla. Someterla había vuelto a funcionar. Ana se vengaba de mí con su boca mientras aquel baño se llenaba de sonidos viscosos. Chupetones, y gorgoteos al ritmo que marcaba con su boca sobre mi polla.

Y yo, resoplaba, y resoplaba casi temblando de puro placer. Quedándome sin respiración cuando la engullía hasta necesitar apoyarme en la pared del baño.

-Uffff…- Iba resoplando cuando mis fuerzas me lo permitían.

Ana devoraba mi polla como si se hubiera olvidado del mundo y de mí se bebiera lo que necesitara para vivir.

Su lengua jugaba con la punta de mi polla dentro de su boca, lamiéndome, disolviéndome de placer como si yo fuera un caramelo. Sacándosela de nuevo para besarla, lamerla, volverla a besar, y metérsela de nuevo hasta el fondo. Me miraba, sabiendo que lo que hacía me volvía loco, sabiendo que en ese momento me tenía, que esas miraditas me volvían loco. Era suyo, y ella lo sabía, disfrutaba torturándome.

Y yo lo único que lograba hacer era seguir apoyado en la pared como un tonto mientras Ana me bebía y me anulaba. Se me abría la boca, y casi me flojeaban las piernas. De vez en cuando me descubrí a mí mismo mordiéndome los labios para no gemir.

Aquella mamada. Su boca, me llevaban a una velocidad de vértigo al orgasmo. Lo sabía, lo notaba, pero no podía pararla, no tenía fuerzas para detenerla. Casi no podía respirar con normalidad.

Su boca, sus labios, su lengua, y su garganta me cortaban la respiración unos segundos, y luego cuando me daba un segundo de cuartel, recogía todo el aire que podía permitirme coger, para volver a caer en ese vacío cuando ella volvía a succionar y a devorarme.

A Ana parecía divertirle mis reacciones, y me miraba con esos ojos de vicio mientras volvía a sacársela de la boca y a volvérsela a meter hasta el fondo. O la lamía desde el tronco a la punta, y se la metía lentamente en la boca observándome de nuevo disfrutando de como reaccionaba frente a su maravillosa tortura, viéndome sufrir de placer.

Creo que para ella era como una venganza, como si se estuviera vengando de haberla puesto tan cachonda, o de haberla usado como juguete sexual hasta ahora. Quizás por haberle pedido que viniera hoy sin ropa interior.

Era como un “Me toca a mí! Ahora verás!” delicioso y maravilloso.

Pero tuve un segundo de lucidez, un parpadeo que me insinuó a lo que jugaba en realidad Ana.

La miré, vi cómo se metía con aquellas ganas mi polla en la boca, y comprendí lo que estaba haciendo.

Pero su boca me nublaba el juicio, ese calor de su lengua bajo mi polla… Que era??

Su boca no me dejaba pensar!

-Oogh!!- Gemí.

“Joder! Joder!” Que pedazo de mamada me estaba pegando!

Y eso era!

Me estaba sometiendo a un mamadón tan brutal, porque quería que me corriera. Quería acabar con aquello. Terminarlo ya para que nadie nos pillara, y minimizar el riesgo.

“Hija de puta!”

Y al ritmo en el que me sometía su boca, lo iba a lograr!!!

Yo quería alargarlo. Tomar el control de nuevo! Era yo el que quería jugar con ella… El que debía jugar con ella!!

“Joder!!”

Empecé a luchar entre mis deseos y mi lujuria. Ana alimentaba lo segundo con una maestría húmeda y muy caliente. Me tenía a punto de explotar ya!

“No! No! No! No! Nooo!!!” Me repetía.

Suspiré y en un acto heroico, reuní el suficiente valor para sacársela de la boca, agarrarla y tirar de ella hacía arriba.

Me miró con una sonrisa perversa. La había pillado. Mi polla palpitaba entre los dos reclamando su orgasmo. Ofreciéndome pequeños escalofríos de placer y vacío a partes iguales, mientras jadeaba mirando a Ana.

-Hija de puta!- Susurré entre dientes con mi polla en mi mente, repitiéndome: “No te corras! No te corras! No te corras joder!!”

La agarré de nuevo del pelo y la zarandeé.

-Que pretendías zorra??- Le susurré entre dientes casi en la cara.

Pero Ana en lugar de quejarse sonrió de nuevo reconociendo su triunfo. Y su sonrisa fue orgullosa, perversa, sublime. Me acababa de retar.

Continuará…

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