ISA HDEZ

Soñaba con el día de carnaval. Había quedado para verse con él tras un tiempo que se habían dado para consolidar su relación. Estaban deseosos de verse, y se habían convencido de que estar juntos era lo mejor. En el pasado habían lamentado conocerse y no se trataron con la confianza que requería mantener la relación amorosa y, por ello pensaron que el distanciamiento pudiera favorecer de nuevo la convivencia con la ilusión y el ensueño que anhelaban. Acordaron el lugar de la cita en la plaza central donde se celebraba el baile de carnaval, vestidos con los disfraces y con las caretas para suavizar el encuentro; estaban impacientes y temían mostrarse trémulos. Ella lo vio acercarse, lo conoció por el movimiento al andar; él no la conoció a pesar de que llevaba puesto el sombrero rojo que él le regaló, ¿o no la quiso conocer? Pasó delante de ella, apuesto, elegante; la miró a los ojos y siguió su camino acercándose a otra máscara a la que susurró algo al oído y, la abrazó. Ella se retiró la careta esperando que él se acercara al conocerla, pero no solo no se acercó, sino que se marchó del lugar con la otra máscara a la que llevaba agarrada de la mano. Pasaron por delante de su cara como si nada fuera con ella. Se retiró apenada en un mar de lágrimas, suspiros y soledad y, se rompieron sus quimeras; nunca más supo de él. Su corazón aún sigue esperando que llame a su puerta y, en su pensamiento sigue albergando los sueños que un día idealizó, y que por errores del pasado aún sigue clamando con anhelo y esperanza. ©

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