MIRZA MENDOZA

Ellos vivían atemorizados dentro de su propia casa. Olores extraños inundaban el ambiente, las luces se prendían sin que se tocase el interruptor. Pasos secos sonaban en el antiguo piso de madera del gran salón. Las puertas se cerraban solas, manchas de agua amanecían por doquier, haciendo que muchas veces la familia se resbalara cuando iban al comedor. Un día ya no soportaron más cuando en plena cena, el televisor se apagó frente a ellos. A voz baja la más anciana proclamó.
—No tolero vivir más aquí, de un tiempo acá estas cosas raras vienen sucediendo.
Todos estaban de acuerdo y pusieron la casa a la venta. No avisaron a los interesados sobre las cosas extrañas que pasaban ahí dentro, aun así, la casa no se vendía.
Pensando la familia en su bienestar, remataron la casa a un precio realmente bajo. Todos rechazaban el ofrecimiento tan raro por lo barato, pero hubo un personaje vestido de negro que aceptó la oferta. El hombre tenía un semblante amargo y nada común. La familia asumió que él seguro había sentido los entes que habitaban dentro de la casa y sabía a lo que se estaba exponiendo. Contentos, firmaron los papeles de la compraventa y no volvieron más.
La vecina que era una chismosa de primera, apenas llegada de su viaje de tres meses, fue a visitar a su nuevo lúgubre vecino para presentarse. Ella conocía la historia secreta que cubría la casa, quería saber si el nuevo ocupante era un gran brujo, que había podido dominar lo que allí dentro pasaba. Se puso su mejor vestido y junto a unos panecillos fue a tocar la puerta de la casa embrujada. Tocó el timbre con nerviosismo y algo de miedo.
—Soy su vecina, recién me vengo a presentar, acabo de llegar de un largo viaje, estoy a su disposición como buena vecina que soy.
El hombre sombrío no sonrió y la invitó a pasar.
—¿Todo bien por aquí? ¿No ha escuchado ruidos en el piso de madera?, ¿no se le han apagado los electrodomésticos? ¿No ha sentido olores raros por ahí?
—Eso y mucho más pero ya todo está bajo control.
—Ah, ya veo, ¿¡es que acaso hizo usted algo tan espectacular para que esas cosas se espanten!?
—Nada que un buen carpintero, gasfitero, pintor y electricista no puedan arreglar.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s