MOISÉS ESTÉVEZ
En Aquellos días de primavera hallé en la escritura una forma bastante
placentera de evadirme de la realidad circundante. Escapar de mi tormentoso
pasado no estaba siendo tarea fácil. Había puesto de por medio cientos de
kilómetros con un gran océano incluido, pero hay ciertas cosas, pensamientos
recuerdos… que te persiguen y que la distancia es incapaz de solucionar.
Intentar construir un presente sobre unos cimientos castigados no me
estaba resultando sencillo, mi pretérita vida no era el material correcto, así que
opté por empezar de nuevo, y no me cabe la menor duda que había elegido el
camino adecuado. Un senda que me llevara al olvido, enterrar parte de la
memoria, vivencias y recuerdos ingratos, gente que no me quiso nunca,
aunque dijeran lo contrario.
Otro país, otra cultura, otro idioma, otra perspectiva, una ingente
cantidad de hormigón y acero que rezuma caos pero que a la vez me sumerge
en una reconfortante anonimia, necesaria para mí y para el destino que el
diablo me tenga deparado…

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