ESRUZA

Es la tarde de un jueves cualquiera de finales de febrero, el silencio inunda el ambiente. El campo está completamente seco y el calor es asfixiante, a pesar de ser invierno todavía, pero el viento es fuerte y frío, parece un contrasentido, pero así es.

Me siento tranquila, pero me falta algo. El silencio me gusta, pero a veces me aturde. No deseo hacer nada, mi rutina diaria está terminada por hoy. Las tardes son pesadas, no encuentro qué hacer que me satisfaga, sólo leer me da cierto placer, y a veces, escribir, pero ya no tanto.

Pronto vendrá la primavera, todo se pondrá verde otra vez , y habrá flores silvestres de colores, son hermosas, pero el viento sigue, aquí siempre hay viento, es el que lleva mis pensamientos donde quiero.

El silencio persiste, no deseo escuchar música, no por el momento; prefiero pensar, aunque los pensamientos duelan. Las aves están tranquilas, los perros no ladran, creo que tienen calor. La tarde sigue silenciosa, yo también, sólo pienso observando el campo seco a través de mi ventana. ¿Qué pienso? Que quisiera saber qué haces en estos momentos.

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