FERNANDO

Ocurrió un día que Noelia no vino a comer a casa, nos llamó y nos dijo que comía con la gente del gimnasio con lo que ese día Alba y yo comimos solos. Preparé unos tallarines carbonara y comimos en el jardín aunque debido al calor que hacía nos fuimos al salón con el aire acondicionado puesto. Pusimos una película pero la hicimos poco caso y empezamos a charlar de todo un poco y fue inevitable, terminamos hablando de sexo. Me atiborró a preguntas y eso me extrañó, tenia una hermana que podría responderle sin problema, además sabiendo yo lo zorra que podía llegar a ser sería una de las mejores profesoras. La veía nerviosa, azorada y yo empezaba a excitarme con sus preguntas y sobre todo al notar los pezones de mi prima intentando romper la camiseta y entonces lo soltó, como el que pide la hora por la calle.

—Luismi…¿Me enseñarías tu pene? Pregunto Alba con vergüenza.

—¿Co…cómo? La miré asustado.

Quizás ella no lo supiese o no lo intuyese, o quizás sí, yo que se, pero con ese tipo de juegos terminaría follandome a mi prima pequeña.

—Vamos primo, solo quiero que me dejes ver tu pene, nunca he visto uno de verdad, solo en revistas o alguna peli porno, pero no es lo mismo, mis amigas que si han tenido uno en sus manos me decían que era una pasada.

En esos momentos vi la excitación en los ojos de mi prima que me miraba suplicante y subí su apuesta para ver hasta donde quería llegar.

—De acuerdo Alba, yo te enseño mi polla si tu me enseñas tus tetas.

Me miró con picardía sabiéndose ganadora y sin dudarlo se quitó la camiseta delante de mí sin pensarlo mostrándome sus tetazas enormes firmes, desafiando a la gravedad con una areola y un pezón pequeños pero excitados y duros como piedras. Me quede embobado mirándolos mientas ella lascivamente amasaba sus tetas y me las mostraba sin vergüenza.

—¿Te gustan primito? Decía con deseo, ¿Te gustaría tocarlas?…Eso tiene un precio. Sabia que ya estaba en sus manos, pero sería lo que ella desease.

Me baje mi bañador y mi polla salto ansiosa. Mi prima se llevó las manos a la boca y se sentó en el sofá quedando mi verga frente a sus ojos. Note su nerviosismo, su excitación y su calentura, me miró suplicante y me lo preguntó.

—Primo déjame tocarla ¿sí? Quiero sentirla en mis manos.

La dejé, por supuesto que la dejé. De tocarla pasó a los besos, de los besos a la mamada y a los veinte minutos estábamos en mi cama, desnudos haciendo un 69 mientras ella intentaba llevarme al orgasmo. Pero era tanto su empeño y su poca practica que me hacía bastante daño, así que la tumbé frente a mí y empecé a comerme ese precioso coñito virgen hasta que mi prima chilló su orgasmo con sus manos aferradas a mi cabeza.

—Me corrooooo Luismi, me corrooooo…no pareeees…no pareeeeees…¡¡AHHHHHHH!!

Arqueó su espalda y aprisionó mi cabeza con sus muslos. Me aferré a sus tetas mientras las estrujaba y maltrataba sus pezones, toda ella temblaba y sacudía su cabeza de un lado a otro presa del placer que le proporcionaba su orgasmo.

Yo tenia mi polla a punto de reventar, el olor de mi prima Alba era subyugante y su sabor incitaba a seguir lamiendo para que ese néctar no dejara de fluir de su coñito. Ella me apartó delicadamente de su coño y me dediqué a lamer y besar el interior de sus muslos mientras acariciaba su barriguita suavemente. Notaba su respiración acelerada que se iba tranquilizando cuando su orgasmo empezó a sosegarse.

—Ufffff…primo, ha sido sencillamente brutal. Nunca había sentido un orgasmo así.

Tiro de mi cabeza hasta que me puso encima de ella. Mi polla estaba peligrosamente pegada a su coñito y a poco que empujase la follaria. Me miró con ojitos brillantes y me besó hasta que nuestras lenguas se enredaron para no querer despegarse. Notaba sus caderas moverse y la humedad de su coño embadurnando la punta de mi verga que palpitaba desesperada por meterse en ese templo del placer. Se separó de mí y me miró con amor:

—Follame Luismi, quiero que seas el primero.

Nunca había desvirgado a una mujer y temía hacerla daño. Mi polla no es que fuese pequeña y juguetona es que era grande y gorda y temía no saber hacérselo bien. Había leído mucha teoría, pero la practica es lo que te enseña, así que solo me quedaba hacérselo con todo mi cariño y que disfrutase de su primer hombre.

Metí el glande y la sensación fue increíble, su coño literalmente ardía y estaba hiperlubricada con lo que mi verga se fue colando en su interior abriéndola sin problema. Ella me miraba impaciente, mientras su boca se abría en signo de exclamación. Vi una mueca de dolor e inmediatamente paré.

—¿Te duele cariño? Dije mientras besaba su frente y su cara.

—Solo un poquito mi amor, me esta abrasando por dentro pero no quiero parar.

Me quede quieto en su interior sintiendo su calor y como palpitaba su vagina. Empuje un poco mas y algo me detuvo, era su himen que me impedía seguir. Me tumbé sobre ella y nos abrazamos con fuerza, ella intuía que le iba a doler, pero notaba distendidos los músculos de su vagina como esperando el ataque final y de un golpe de caderas le metí mas de la mitad de mi polla en su interior.

—¡¡AHHHHHH!! Chilló mi prima presa del dolor. Jodeeer primo que bestiaaa…duéleeee…duélee.

Me asusté y fui a sacarla pero ella me lo impidió aferrando sus piernas a mis caderas. Los dos estábamos muy abrazados y mi prima buscó mis labios. Me besó con una pasión inusitada mientras notaba sus caderas impulsándose para meterse mas polla en su interior.

—¿Esta toda dentro? Preguntó mi prima jadeando.

Me incorporé y todavía quedaba un buen trozo de polla por entrar.

—Todavía queda un buen trozo fuera, pero no tengas prisa.

—Joder, estoy llenísima, me estas partiendo en dos con tu pollón pero la quiero toda dentro de mí.

Empecé a follarme a mi prima, entraba y salía de ella suavemente, no quería hacerla daño hasta que vi la lujuria dibujada en su cara.

—Vamos primo…fuerteeee…haz que me corra con tu polla en mi interior.

Sus deseos fueron ordenes aunque aguantaba a duras penas, su coñito me apretaba deliciosamente y me tenia al borde del abismo, mi orgasmo quería estallar en su interior. Estaba asustado, lo estábamos haciendo a pelo y en ningún momento me dijo que me corriese fuera. Vi como empezaba a agitarse presa del orgasmo que se gestaba en su interior mientras que sus caderas empujaban contra mi cuerpo para sentirme más adentro hasta que asustada explotó.

—Primooo…AHHHHHH…DIOOOOS… Me hago pis…que gustooooo…AHHHHHHHH.

Presa del orgasmo con mi polla en su interior pensó que se orinaba. Su coño apretaba mi polla de una manera que ya era imposible parar mi orgasmo. Note como crecía en mi interior y los músculos de la base de mi polla empezaban a contraerse para empezar a bombear litros de semen.

—Alba me corrooooo…no puedo parar…joder…jodeeeer.

—Hazlo dentro mi amor… hazlo dentroooo.

Fue notar el primer latigazo de semen en su útero y abrió mucho sus ojos amplificando el orgasmo que se desataba en su interior. Creo que nunca en mi corta vida amorosa había visto correrse a una mujer de esa manera. Su orgasmo fue larguísimo y no me dejo salirme de ella hasta que se tranquilizó. Cuando miré vi prácticamente mi polla metida en su coñito, ella me tenia abrazado, bueno, los dos estábamos fundidos en un abrazo muy íntimo, mientras nuestros labios no dejaban de demostrarse cariño.

Cuando me salí de su interior, una pequeña catarata de sangre, fluidos y semen salió de su coñito manchando las sabanas. Alba se asustó bastante y se puso nerviosa.

—Joder que “cantada” exclamó, como vean esto a ser difícil negar lo evidente.

—Tranquila, lo limpiamos un poco con papel de cocina y cambiamos las sabanas, veras como no es tanto. Dije para tranquilizarla.

Todo esto lo hicimos desnudos y era inevitable el rozarnos y ella aprovechaba cualquier momento para besarme o abrazarme. Fue a lavarse ya que mi corrida y restos de sangre estaban por el interior de sus muslos, pero cuando salió y vio mi polla no dudó, puso una toalla en la cama, me hizo tumbarme y subiéndose encima de mi se empaló ella solita con un gesto de placer que me enamoró.

Sobra decir que nos pasamos toda la tarde follando. Mi prima tubo seis orgasmos que la dejaron feliz y a mi seco. Mis huevos ya no daban mas de si y esas tres mujeres iban a acabar conmigo, pero que muerte mas dulce, joder. Ya por la noche antes de acostarnos y un poco a escondidas me besó para desearme buenas noches.

—Me escuece el coño, dijo riéndose, pero por nada del mundo cambiaria lo que ha pasado esta tarde, has sido un cielo primito.

—Ya sabes Alba, cuando quieras…repetimos.

Me miró con picardía mientras acariciaba mi paquete que empezó a dar señales de vida.

—Ya cuento los minutos para volver a tenerte dentro de mí.

Durante un mes mi prima Alba fue el centro de mis atenciones, mas que nada porque pasábamos mucho tiempo solos y eso nos dio margen para follar y que mi prima aprendiese a hacer buenas mamadas sin desollarme la polla con sus dientes. Quiso probar de todo y para mi suerte también desvirgué su culito, era imposible resistirse a ese culazo suave, grande, mullido, que abría con mis manos viendo como mi polla era devorada por ese agujero hasta que explotaba en su interior y nos corríamos como animales.

Durante ese tiempo solo follé con mi tía y con mi prima pequeña, Noelia extrañamente siempre que la buscaba me decía que estaba muy cansada y que ya encontraríamos el momento. Era difícil controlarme delante de ella ya que me provocaba continuamente con la ropa mas provocativa que tenía, se dedicaba a calentarme para luego dejarme con las ganas, o eso creía ella, ya que ya fuese mi tía o mi prima Alba se llevaban el calentón que tenia para su alegría.

Ocurrió un miércoles. Como comente iba dos veces por semana al gimnasio, el mismo donde mi prima Noelia trabajaba. Siempre que iba era a media tarde y casi siempre coincidía que mi prima estaba dando clases. Alguna vez nos encontramos y nos saludamos, pero nada más, ella iba a lo suyo y yo a lo mío.

Un día mi tía me llamó y me dijo que no hiciese planes para el jueves, que tenia una sorpresa para mí. No me quiso decir nada mas y cuando terminé de hablar con ella y mire la hora vi que todavía me daba tiempo a ir al gimnasio. Yo iba martes y jueves, pero al decirme eso mi tía decidí ir el miércoles y así no romper la rutina de ir dos veces en semana. Sabia que era última hora, pero conocía al dueño y no me pondría mala cara.

Algo que me extrañó es que cuando llegué estaba todo vacío, no había gente en la recepción, la sala de aparatos estaba vacía y la otra sala donde mi prima daba clases tenia las luces apagadas. Me fui al vestuario a cambiarme y me encontré con un conocido que se estaba cambiando por que había terminado y se iba a casa. Cuando salió oí voces despidiéndose de alguien, yo cerré mi taquilla y me fui al servicio a orinar cuando de pronto se apagaron todas las luces. Iba a protestar cuando de fondo oí la voz de Noelia.

—Como tardes mucho empezamos sin ti…pesado.

—Ya estoy con vosotros, vete abriéndote de piernas zorra.

Esa voz era la del dueño del gimnasio, sabia lo que estaba pasando o lo que iba a pasar, no hay que ser muy listo, mi lado voyeur y mi curiosidad me hicieron salir sigilosamente y acercarme al vestuario femenino.

Me fijé que estaban todas las luces apagadas y la puerta de entrada cerrada con las llaves puestas en la cerradura. Me colé con cuidado y a través de la separación de las taquillas vi a mi prima completamente desnuda, tumbada en uno de los bancos haciéndole una mamada a uno de asiduos al gimnasio que bufaba desesperado ante su inminente orgasmo. La cabeza del dueño estaba entre las piernas de Noelia que movía sus caderas lascivamente ante la comida de coño que le estaban haciendo, todos estaban desnudos y durante la siguiente hora vi como esos dos se follaban a mi prima por la boca el coño y el culo, con dobles penetraciones y corridas en su cara y sus tetas y una extraña sensación de excitación y ahogo me invadía, algo que quise a achacar a los ¿celos?

Algo que me llamó la atención es que a ninguno le dejaba follarla a pelo, siempre con preservativos, bueno por lo menos era sensata, promiscua pero sensata. Aun así era excitante ver a mi primita empalada por dos buenas pollas dejándola bien abierta mientras se corría sin parar y chillaba pidiendo mas rabo, fue inevitable y aunque me sentía engañado, me casque dos buenas pajas viendo semejante espectáculo.

Cuando llegue a casa salió a recibirme mi tía que me dio un morreo espectacular mientras me abrazaba con fuerza contra su cuerpo. Me sentí un poco canalla ya que mi tía se había entregado a mi totalmente y era el centro de su vida en esos momentos, estaba enamorada de mi y yo de ella y eso me lo demostraba continuamente. Entonces…¿Por qué tenía esta sensación de sentirme traicionado? Sabia lo que me había dicho mi prima, nada de enamoramientos, sabía que no era amiga de fidelidades y que si le gustaba un tío y se podía llevar a la cama lo hacia sin dudar. Era muy puta, ella misma me lo decía…pero me había jodido verla follando de esa manera, una cosa es imaginarlo y otra muy diferente verlo.

—¿No has visto a Noelia? Preguntó mi tía. Pensé que vendríais juntos.

Esa pregunta me saco de mis pensamientos, tuve que improvisar y que no se me notase la mentira que iba a contar, mi tía no era tonta y me notaba cuando no contaba la verdad.

—EHHH…No, no estaba en el gimnasio, creo haber oído que se había ido a tomar una caña con los compañeros de spinning.

—Mira me alegro por ella, no era bueno que estuviese tanto tiempo encerrada en casa y tu mi rey la has ayudado mucho, dijo con una sonrisa. Sabes, dijo riéndose con picardía, mañana he pedido la tarde libre, después de comer te voy a dar una sorpresa que ni te imaginas.

—Que sorpresa Paula, no me hagas sufrir, dije haciendo un puchero.

—Mi amor mañana lo descubrirás y se que te va a encantar, dijo susurrando en mi oído, no quiero que te hagas ninguna paja, te quiero hambriento para mí.

Con esto ultimo se separó de mi mirándome traviesa. Me encantaba cuando tomaba esa actitud juguetona por que sabia que me esperaba una buena follada con esa mujer increíble. Poco a poco todos fueron llegando a casa, mi prima Noelia fue la ultima en llegar, saludó y subió a cambiarse a su habitación. Cuando entró a la cocina todos estábamos sentados a la mesa esperándola para cenar.

—¿Qué tal esas cañas con tus compañeros? Preguntó mi tía a Noelia.

—Ehhh…eh…¿Cómo?…yo no… farfulló mi prima sin entender nada.

—Tu primo ha estado en el gimnasio esta tarde y no te ha visto, dijo mi tía levantando una ceja inquisidora.

—Veras prima, dije muy serio y mirándola a los ojos, esta tarde he ido a ultima hora ya que mañana no puedo ir y al no verte he preguntado por ti y me han dicho que habías salido con la clase de spinning a tomar algo.

Vi como mi prima tragaba saliva y su cara palidecía al sentirse descubierta.

—Bueno, ha estado entretenido, hay muy buena gente, dijo intentando esconder su tristeza.

—Hija, pues parece que vienes de un entierro en vez de venir de cañas dijo mi madre perspicaz.

—Es que hoy ha sido un día duro y estoy muy cansada. Se excusó mi prima.

Vi como sus ojos se humedecían, agachaba la cabeza y empezaba a jugar con su cena. Su madre la miró extrañada, pero no la dijo nada más. Terminó de cenar y disculpándose subió a su habitación. Antes de salir de la cocina mi tía dejó la pregunta en el aire.

—Pero bueno ¿Qué le pasa a esta? Preguntó preocupada.

—Creo que es algo que tiene que ver con su renovación de contrato. Comenté con maldad. Esta a punto de cumplir y todavía no le han dicho nada y se que se esfuerza mucho y da lo mejor de sí. Dije a modo de reproche y con doble intención.

Se que Noelia salió de esa cocina llorando, que se jodiese, lo siento pero por alguna razón me sentía traicionado y eso que dejamos muy claro que entre nosotros no había nada solo era sexo, pero mierda, eran mis tres mujeres, mi harén particular y como los hombres somos estúpidos ya pensamos que es algo nuestro e intocable y creo que eso es lo hacía que estuviese molesto con ella. Me consolé pensando en que si en vez de ser Noelia hubiese sido mi tía creo que eso no lo superaría, aunque pensase con el rabo, por encima de mis primas estaba mi tía, el amor de mi vida.

Al día siguiente cuando bajé a desayunar, me encontré a Noelia esperándome en la cocina, según entré vino a mi llorosa y me abrazó.

—Lo viste todo, todo lo que hice con esos dos ¿verdad?

—Prefiero no hablar de ello, pero si, lo vi todo.

—Luismi, quedamos en que nada de enamoramientos, te dije que era muy golfa y me gustaba follar.

—Nadie ha dicho que me tengas que dar explicaciones, parece que te importa a ti mas que a mi que haya presenciado lo puta que eres, pero créeme que eso ahora ya carece de importancia.

—Cielo, dijo melosa Noelia, tengo la mañana libre, déjame demostrarte lo que me importas.

Me acordé de lo que me dijo mi tía, aunque la proposición de mi prima me la ponía mas dura que el acero, no me apetecía encamarme con ella en esos momentos, me sentía como el segundo plato, como que lo hacia para justificarse ante mí.

—Ni de coña primita, como tú has dicho, nada de enamoramientos, ni compromisos, ni justificaciones ante nadie. Tú follas con quien quieres y yo con quien me apetece y te aseguro que no me apetece nada follar contigo.

He de reconocer que la chica se había vestido para la ocasión, camisetita de tirantes sin sujetador y un pantaloncito corto que dejaba adivinar su anatomía y se metía deliciosamente en ese culito tentador. La aparté de mi y fui a salir de la cocina. Ella emitió una ligera risa y me volví a mirarla.

—Tú te has enamorado de mi ¿verdad? Dijo mi prima segura de sí misma.

—Noelia, dije serio, no tienes ni puta idea de quien estoy enamorado, pero te aseguro que no eres tú.

—Entonces dime ¿por qué estas tan molesto conmigo? ¿Por qué estas enfadado? Dijo Noelia incomoda.

—Me jodió verte follando con esos dos ¿VALE? No me preguntes por qué, pero me jodió…ale…ya lo he dicho, ¿contenta?

Noelia esbozó una gran sonrisa, vino hacia mi y me abrazó con cariño mientras me besaba y dejaba que nuestras lenguas jugasen entre sí. Esto empezaba a ser peligroso, mi prima Alba estaba en su habitación y mi polla deseaba follarse a esa preciosidad de mujer…mala combinación.

—¿Sabes? Yo si me he enamorado de ti, dijo mi prima feliz. Y sé que tú de mí también, aunque lo niegues.

—Pues Noelia, curiosa forma tienes de demostrarlo, dije molesto.

—De verdad Luismi que siento que lo vieras. Te aseguro que no va a volver a ocurrir.

Noelia volvió a abrazarme, por supuesto no creí ni una palabra de lo que decía, ella seria mi “segundo plato” no yo el suyo, como sabéis no me gustaba sentirme manipulado y en eso Noelia era una maestra, en manipular a la gente a su antojo para hacer lo que ella quería.

Deshice el abrazo y aunque ella insistió en que nos fuésemos a mi habitación, yo decliné su oferta aduciendo que con su hermana en casa me negaba ha hacer nada, aparte de que en esos momentos no me apetecía nada acostarme con ella, en mi cabeza se repetían las escenas de Noelia siendo follada hasta la saciedad con dos buenas pollas en su interior y berreando de placer. Mi prima se molestó bastante, no estaba acostumbrada a que le dijesen que NO a la hora de follar y saco su lado más soberbio.

—Pues primito, quizás cuando se te pase el enfado no me apetezca nada hacerlo contigo, no pienses que este cuerpo va a estar a tu disposición.

—No te preocupes por eso primita, tengo otros “recursos” para solucionar mi “problema” maticé y por supuesto están fuera del gimnasio.

Lógicamente yo me refería a mi tía y a mi prima Alba, pero ella entendió que tenia alguna folloamiga que me tiraba de vez en cuando…¡¡ayyyy!! Si ella supiese. Termine con esa conversación que no llevaba ningún sitio, bueno, nos llevaría irremediablemente a mi habitación a follar como conejos y no quería eso. Si mi tía me dijo que me quería hambriento para ella, ahora mismo me la comería con ropa y todo. Necesitaba, deseaba que llegase la tarde y ver la sorpresa que me tenía preparada.

La mañana pasó muy lentamente y poco antes del medio día me llamó mi tía para comentarme como haríamos para salir juntos de casa y decirme que tenia su coñito empapado pensando en lo que haría conmigo esa tarde.

Pasadas las cuatro de la tarde, salíamos fuera de Madrid sin yo saber muy bien a donde dirigirme. Mi tía estaba radiante, llevaba un vestido ibicenco largo que marcaba sus formas deliciosamente, su mirada iluminaba ese día ya de por si radiante y su mano juguetona solo hacía que aumentar mi deseo hacia ella. Con sus indicaciones llegamos a un complejo hotelero, me hizo aparcar y me pidió que esperase en el coche. Al poco estábamos metiendo el coche en una especie de garaje y accediendo a una habitación de película con un jacuzzi que parecía una piscina y una cama enorme.

—Paula…¿Es…Esto que…que es? Decía mirándola y mirando todo.

—Uno de mis regalos para ti mi amor. Dijo mi tía abrazándose a mí con cariño.

—Pero mi vida decía preocupado, esto tiene que costar una pasta y ni tú ni yo…

—Shhhh…dijo mi tía sin dejarme terminar besándome con amor. Esto lo paga el rappel de ventas que he tenido este mes, dijo divertida. No sabia que fuese tan buena vendedora.

—¿Pero hay mas regalos aparte de este? Paula solo el mero hecho de estar contigo y aquí ya es una pasada.

En esos momentos mi amada tía se deshizo de su vestido quedando solo con ese conjunto de lencería blanco que me mostro una vez. Os juro que se me corto la respiración. Creo que no hay nada más bello, más hermoso que el cuerpo de mi amada tía con ese conjunto. Su cuerpo lucia sublime, esplendido y mi mirada no sabia donde posarse ya que toda ella me llenaba.

—Paula…diooooos, eres una diosa, perfecta, increíble…logre decir.

—Mi amor, empezó a decir mi tía, nunca creí que esto llegase a ocurrir, pero has sido el hombre que he necesitado a mi lado, el que me ha apoyado, dado cariño, amor y sexo, dijo riendo traviesa, mucho sexo. Cuando me bajé de ese tren mi vida estaba rota y quería morirme, pero después de hablar contigo, de confesarme y de abrirme a ti, vi todo de diferente manera. Me has hecho sentir viva, deseada y muy, muy querida y por eso te amo con locura mi amor, mi cuerpo es tuyo y por eso quiero entregarte lo que más deseas.

Mi tía entro en la cama en cuatro dejándome ver su retaguardia y abrí mis ojos desmesuradamente. Un plug anal estaba metido en su culito, mientras su tanga se metía entre los labios de su coñito brillante de fluidos. Mi miró seductora, sabiendo que mi mirada estaba clavada en su culo y me lo dijo seductoramente:

—Quiero que me rompas el culito, que me partas en dos con tu polla, que me sometas, quiero que me demuestres que soy tu zorra y tu eres mi dueño. Soy tuya mi amor, tuya y de nadie más.

Había mucha tarde por delante, me desnudé en un santiamén, le quité el tanga a mi tía y me bebi sus fluidos y su corrida. Me amorré a ese coñito espectacular y le saqué dos orgasmos más hasta que mi tía me pidió entre jadeos que la follase.

—Mi amor follame por diooooos… necesito sentirte dentro de mí.

Me puse entre sus piernas y se la clavé sin compasión. Mi tía emitió un gemido de placer que me cautivó mientras se abrazaba a mí con fuerza y hacia que mis huevos rebotasen en su plug. Notaba el aparato solo separado por una fina capa de piel, la sensación era bestial y empecé a embestirla con fuerza, mi polla estaba pétrea y taladraba el coño de mi tía sin compasión, notaba como hacia tope en su matriz mientras ella gemía herida y me pedía más.

—Vamos mi amor…fuerteeee…maaaas…dame más pollaaaaa.

No se como se me ocurrió pero metí mis manos por debajo de su culo y me tope con el plug. Lo tome con mis dedos y empecé a moverlo en su interior intentando sacarlo, mientras lo metía de nuevo con fuerza.

—Cabrooon… que me haceeees…siiiiiiiiiii…maaaaasss…maaaaaas…fóllate a tu putaaaaaaa…me corroooooooooo…me corroooooooooooo.

—Te voy a preñar zorraaaaa…tomaaaaaa putaaaaaaa…toma mi lecheeeeee.

No se si seria por la tranquilidad de sentirnos a salvo de miradas ajenas, por la tranquilidad de estar en un sitio que nos ofrecía privacidad y una libertad de poder gozar de nosotros sin miedo, que nos sorprendió un orgasmo tan brutal, que cuando terminó nos dejo sin fuerzas y jadeando como animales en sus últimos momentos. Nos costó recuperarnos de ese primer polvo, aún seguía dentro de mi tía, ella estaba abrazada a mi llenándome de besos, mientras la miraba con amor.

—Dímelo cariño mío, dímelo otra vez, susurraba mi tía.

—Te amo mi amor, te amo mas que a mi vida, te amo por encima de todas las cosas y ya no entiendo mi vida sin ti.

—Yo también te amo vida mía, te juro que nunca me separaré de ti, siempre estaremos juntos, eres mi hombre, el amor de mi vida.

Mi tía me besó con pasión haciendo que nuestras lenguas jugasen entre ellas, con dulzura hizo que me saliese de su interior, cayendo una pequeña catarata de semen y fluidos. Lo que veía en esos momentos era lo mas morboso que un hombre pueda imaginar, a una exuberante mujer abierta de piernas, con medias y ligueros y mostrando su coñito lampiño y babeante mientras mi corrida se escurría entre sus prietas nalgas para depositarse en la sabana.

Mi tía se incorporó y se quedo de rodillas en la cama mientras se quitaba el sujetador y dejaba sus grandes tetas al alcance de mi boca y mis manos que las devoraron a mimaron hasta hacer jadear de placer a mi amada. Ronroneando como una gatita mimosa, se dio la vuelta y apoyó su pecho en el colchón mientras abría sus piernas y meneaba su culito.

—Sácame el plug mi amor, sácalo y toma tu regalo. Jadeo mi tía.

Jugueteé con él, lo intentaba sacar y lo volvía a meter aumentando el deseo de mi tía. Mi polla estaba de nuevo a reventar, congestionada y llena de venas. Saqué el plug del culo de mi tía y ante mi apareció su anito enrojecido dado de si y boqueando como un pez fuera del agua. Mi amada me alargó un bote de gel lubricante y preparé con amor ese culito que me llamaba a gritos. Me incorpore y apoyé el grande en su esfínter.

—Ve con cuidado mi amor, sabes que nunca lo he hecho por ahí.

Vi como sus dedos acariciaban su clítoris y en ese momento empuje con determinación metiendo algo menos de la mitad de mi polla.

—¡¡DIOOOOS MI AMOOOOOR!! Aulló mi tía.

Noté como se tensaba, como sus manos agarraban la sabana hasta que sus nudillos se ponían blancos de la fuerza que hacían. Su anito estrangulaba con fuerza mi polla impidiendo seguir su avance. Sabia que mi tía estaba sufriendo en esos momentos y no sabia muy bien como seguir, no era la primera vez que desvirgaba un culo y no quería que sufriese, pero salió mi vena dominante. Cogí el bote de lubricante y regué su culo y mi polla, agarré su cabellera con una mano como si fueran las riendas de una yegua y tiré de ella. Su espalda se arqueó sensualmente «como en las pelis porno, pensé» la di un azote en su perfecto culo y ella se quejó mirándomecon lagrimas en los ojos y haciendo pucheros.

—Sin dolor no hay placer zorraaa…tomaaaaaa. Susurré en su oído.

De un golpe de caderas le metí mi polla hasta que mis huevos golpearon su coñito empapado de jugos. Vi odio en los ojos de mi tía y me acojoné, pero los gritos fueron la peor parte.

—¡¡HIJO DE PUTAAAA!! ¡¡ANIMAAAAL!! ¡¡CABROOOON!! SALTE DE MI…SALTEEEE…JODEEER, NO QUIERO VOLVER A VERTE…¡¡CERDOOOO!!

Estaba muy asustado, mi tía se revolvía furiosa insultándome y lanzando sus manos hacia atrás arañándome los brazos y lo que pillaba. Intentaba por todos los medios deshacerse de mi y de la polla que en esos momentos la estaba torturando, pero la tenia bien agarrada y no lo conseguía. Me la jugué y le di dos azotes con todas mis fuerzas, que hicieron que me mirase sorprendida. Tenia que tomar las riendas de la situación tire de su pelo e hice que su cuerpo se juntase con el mío. La abracé con cariño mientras llenaba de besos su cuello y sus hombros, ella gimoteaba diciéndome que había sido un bruto. Mi mano empezó a bajar por su tripita hasta llegar a su coñito, estaba empapada y empecé a masajear su clítoris con mimo. Mi polla seguía clavada en lo mas hondo de sus intestinos y no se había movido ni un ápice, hasta que noté un leve movimiento de sus caderas. Su brazo se fue hacia atrás para agarrarme la cabeza mientras de su garganta salía un gemido gutural. Buscó mi boca con desesperación mientras nos besábamos, en esos momentos supe que lo peor había pasado y a partir de ahora seria todo placer.

Mi tía volvió a su posición original e hizo que la agarrase de nuevo de su preciosa melena, me miro con vicio y me lo dijo de forma sensual.

—Vamos mi amor, rómpele el culo a tu puta, párteme en dos con tu polla.

Al principio fui suave con ella, hasta que noté su anito distendido, un poco mas de lubricante y empecé a follarme ese culo de ensueño que desde que tenía uso de razón había sido mi inspiración para muchas de mis pajas.

Mis manos se aferraban a las caderas de esa increíble mujer mientras ella se masturbaba y metía dos dedos en su chorreante coño. Saque mi polla y vi el culo de mi tía dilatadísimo y muy enrojecido de la follada, se la volví a clavar con saña y mi tía volvió a aullar como una loba herida, note su cuerpo temblar y como su espalda se erizaba presa del orgasmo que explotaba en su interior.

—Me corrooooo mi amoooor…me corroooooooooo…gimió presa de su orgasmo.

Noté los espasmos de su orgasmo en su esfínter, estrangulando mi polla, hasta que no aguante mas y me corrí en sus intestinos.

—Paulaaaa mi vidaaaa te amoooo.

Si el primer orgasmo fue brutal, este lo supero por miles, mi amada no dejaba de correrse,  empapo con su corrida mis muslos mis huevos y la sabana mientras gemía poseída por el mayor de los placeres, mi polla no dejaba de soltar leche en sus intestinos mientras le clavaba mi verga hasta lo más hondo de su ser. Cuando terminamos los dos caímos desfallecidos con el corazón a mil pulsaciones por minuto.

—Te amo mi niño. Susurró mi tía.

Me salí de su interior y me tumbé boca arriba, nuestras miradas se encontraron y vi su carita risueña y feliz mientras me lanzaba un beso. Nos miramos por interminables minutos hasta que mi tía se incorporó y se tumbo encima de mi llenándome de besos. Vi su mentón temblar y como le caían dos lagrimas por su preciosa cara.

—Mira como te he dejado mi amor, decía besando mis brazos. Mi hombre, mi dueño, espero que sepas perdonarme lo que te he hecho y lo que te he dicho.

—No hay nada que perdonar cariño mío, por ti todo merece la pena, mi diosa, el amor de mi vida.

—Dime que nunca me vas a dejar, que siempre estaremos juntos, que no te cansaras de mi en la vida.

—Por ti, por lo que mas quiero que eres tú, por nuestro amor…te lo juro.

Mi tía se fundió en un abrazo y un beso que me hizo enamorarme mas de ella si eso era posible. Al entrar en esa habitación encendimos el jacuzzi con lo que estaría a temperatura ideal. Mi tía se terminó de desnudar y nos metimos en un baño muy relajante los dos, muy juntos, transmitiéndonos amor. Fue inevitable el volver a follarme a mi tía con ella a horcajadas con mi polla metida hasta su matiz y agarrando su culo mientras mi boca devoraba sus tetas.

Cuando salimos y nos secamos me dejó descansar muy poco, me tumbó y se puso a jugar con mi polla y mis huevos. Mi tía estaba tumbada boca abajo entre mis piernas dejándome ver su silueta perfecta y la curvatura de su culo. Mi polla ya lucia nuevamente dura y dispuesta a dar todo lo mejor. Se incorporó y me dio una profunda mamada que me hizo poner los ojos en blanco.

—Eres digno hijo de tu padre. Dijo mi tía.

Enseguida vi su cara de susto sabiendo ella que había dicho algo que debía de haber callado. Mi cara de sorpresa debió de asustarla más, mi polla seguía entre sus manos pero debido al comentario empezó a menguar y por supuesto en mi cabeza surgieron preguntas ¿Por qué hacía mención de mi padre ahora? ¿Y que tenia que ver en todo esto?

—Paula ¿Qué…que has dicho? A ver ¿Qué has querido decir?

—Lo siento mi amor no quise decir eso, no sé en que estaría pensando.

—Por supuesto en mi padre, en eso estabas pensando. ¡¡JODER!! Exclamé asustado, Paula no me jodas ¿Te ves con mi padre? Pregunté al borde del infarto.

—No cariño, ni mucho menos, dijo mi tía poniéndose de rodillas y apoyando su culo en los talones.

Me miraba de frente, estaba preciosa y se que cualquier hombre podría cometer una locura por esa mujer. Ahora estaba asustado y temía perderla.

—¿Has preguntado a tu madre por que tu padre desapareció antes de que nacieses?

—Si, dije extrañado, pero nunca me quiso responder a esa pregunta, siempre ha sido un tema tabú entre nosotros.

—Bien mi amor, entre nosotros no debe de haber secretos y va siendo hora que alguien te lo cuente. Ocurrió cuando tu madre estaba embarazada de ti. A los cinco meses de embarazo tuvo un amago de aborto y el ginecólogo le recomendó reposo total y nada de disgustos. Tu padre se pasaba todo el día fuera de casa y a tu madre le hacía falta ayuda, así que me llamó, habló conmigo y me pidió que me fuese con ella que me necesitaba. Como entenderás hablé con tu tío que entendió su urgencia y a los dos días estaba instalándome en su casa.

—¿Y la abuela? ¿Por qué mi madre no llamó a la abuela?

—Cariño por su carácter, tu abuela y tu madre no soportan estar sin discutir mas de veinte minutos y eso a tu madre no le convenia para su embarazo.

—Ya lo entiendo, sabia que la abu y mi madre eran como el aceite, siempre queriendo quedar por encima.

—Por eso mismo mi amor me llamó a mí, ella y yo éramos uña y carne. Empecé a vivir con tus padres, prosiguió mi tía, solo los fines de semana me iba a casa a atender a mi marido, que se que me echaba mucho de menos y el lunes vuelta a empezar, así estuvimos hasta que en el séptimo mes estaba que me subía por las paredes… Mi amor quizás esto que te voy a contar te disguste y no quieras escucharlo.

—Paula como te he dicho, por ti todo merece la pena…hasta sufrir si es necesario. Continua por favor.

Mi tía me miro con cariño mientras acariciaba mi cara. Hizo que me tumbase y ella se tumbó a mi lado apoyando su cabeza en mi pecho.

—Necesitaba follar, tu tío y yo aunque tuviese ese problema éramos un volcán en la cama y estar cinco días sin poder follar me volvía loca e hice lo peor, me dedique a excitar a tu padre. Sabia como me miraba, como le tenia de encendido, casi me mostraba con la ropa mas provocativa que se me ocurría hasta que pasó lo inevitable y me dio una follada que me hizo ver las estrellas y parte del firmamento.

—Joder tía ¿mi padre y tú? No me lo puedo creer, me dijiste que solo había habido dos hombres cuando estabas buscando quedarte embarazada.

—Y solo hubo dos hombres amor. Te mentí un poco pero me parecía muy fuerte soltártelo así de sopetón, por eso te dije que el primero fue ese novio que me volvía loca. Pero no, el primero fue tu padre y el profesor de pilates el segundo.

—Joder…¡¡JODER!! Paula no me jodas, entonces…entonces… diooooos.

—Si cariño, Noelia es tu hermana o hermanastra en este caso.

—Joder…Noelia mi hermana, aun no me lo creo.

Nos quedamos callados por unos minutos, mi tía me besó y yo la estreche contra mi dándole amor. Ella me miró agradecida y continuó su historia.

—Pasó lo que tenia que pasar, tu madre será lo que quieras pero tiene diez sentidos y sabía que algo pasaba entre tu padre y yo. Una noche que la creímos bien dormida, tu padre vino a mi habitación y follamos como animales. Era tal nuestra entrega que ni nos enteramos cuando se abrió la puerta y tu madre se quedó mirando como su marido, el padre de su hijo se follaba a su cuñada hasta hacerla enloquecer de gusto.

—Vale Paula, no hace falta que pongas esos adjetivos, me puedo imaginar, aunque me joda, lo que sentías.

—¡¡Estas celoso mi amor!! dijo mirándome con amor abrazándose a mí. Ocurrió hace veinte años cielo, tu aún no habías nacido.

—Bueno, continua, dije algo enfadado.

—Mi amor no te enfades, soy solo tuya, eres el amor de mi vida y lo que me hizo sentir tú padre esta a años luz de lo que siento contigo. Bueno, poco mas hay que contar, cuando nos sentimos descubiertos fue horrible, tu madre no hizo ninguna escenita, solo le dijo a su marido que saliese de esa habitación y fuese a su dormitorio. Al cabo de las dos horas salió de su casa con dos maletas para no volver a verle nunca más. A mi me dijo que me fuese a mi habitación que hablaría conmigo al día siguiente. Creo que esa fue la peor noche de mi vida.

—¿Qué ocurrió al día siguiente? ¿Mi madre te echo de su casa?

—Ni mucho menos, con una calma que todavía me sorprende, me dijo que imaginaba lo que iba a ocurrir entre su marido y yo, no era tonta, y que no deseaba que me fuese, aunque como castigo me quedaría con ella hasta que diese a luz, de hecho palabras textuales suyas fueron: «Me vas a ayudar a traer este niño al mundo, vas a ser el padre que nunca tendrá»

Mi tía volvía a apoderarse de mi polla que a estas alturas ya pedía guerra desesperadamente al tener a semejante hembra a mi lado. Me miró con amor mientras me besaba y me dejaba sentir todo su cariño.

—Mi amor, me enamoré de ti nada más salir del útero de tu madre, eras lo mas bonito que había tenido entre mis brazos.

—¿Te enamoraste de mi padre? Pregunté con miedo.

—No cariño mío, ni mucho menos, tu padre follaba muy bien…bueno, mejor que bien, aunque era mi cuñado y solo me servia para lo que yo necesitaba en ese momento, que me follase bien follada. Por eso te he dicho que eres digno hijo de tu padre… pero tú, tú le superas en tantos aspectos que no creo que tengas ganas de escucharlos.

—¿Y mi madre? ¿Sabe que mi padre te dejo embarazada? ¿Qué Noelia es mi hermana?

—Tu madre y yo nunca hemos hablado de lo que pasó, pero te aseguro que sabe quién es el padre de Noelia aunque nunca haya comentado nada. Y aunque no me lo has preguntado, Noelia tampoco lo sabe, ella sigue creyendo que sois primos y será así hasta que ellas pregunten por su padre biológico

Mi polla estaba ya a punto de reventar, mi tía se puso encima de mi y metiendo su mano guio mi polla hacia su coñito empapado a estas alturas. Se dejó caer con un gemidito muy sensual, mientras me miraba con amor y me comía la boca.

—Mi amor, nos queda poco para tener que irnos, pero desearía que me follases el culito otra vez.

Mi polla dio un espasmo dentro del coño de mi tía que lo sintió y esbozo una sonrisa maliciosa.

—Confías en mí, amor.

—Con los ojos cerrados. Respondí inmediatamente.

Saco mi polla de su interior y me hizo tumbarme y relajarme, me pidió que me abriese de piernas y agarrase las corvas de mis rodillas. En esa postura mi ano mi perineo y mis huevos estaban expuestos ante ella.

Su boca se apoderó de mis huevos, lamiéndolos, mimándolos, se los metía en la boca mientras me pajeaba con cariño y su lengua bajaba peligrosamente por mi perineo hasta lamer mi ano. Nunca había sentido nada igual, nunca nadie había metido nada por mi culo y ahora mi tía me estaba follando con su lengua y enseñándome un placer que nunca había sentido. Empecé a gemir sintiendo lo que me hacia mi tía que se esforzaba por darme el máximo placer, vi como cogía el lubricante y el plug anal y sentí miedo.

—Paula…¿Qué vas a hacer con eso?

—Tranquilo mi amor, esto te va a encantar.

Mi tía lubricó bien mi esfínter mientras metía un dedo que me dolió algo pero fue soportable. Para hacer mas llevadero todo hizo un 69 conmigo y me pidió que yo la preparase bien. Mi cabeza estaba encerrada entre la piernas de mi tía, creo que no había mejor cárcel que esa con unas vistas privilegiadas.

Note un dolor algo mayor y me quejé pero solo me dijo que tenia dos dedos suyos metidos que aguantase. La sensación de tener mi cabeza lamiendo, chupando y besando lo mas íntimo de mi tía mientras ella me hacia una mamada bestial y metía los dedos en mi culo me puso al borde del orgasmo.

—Paula, como sigas así me voy a correr, no aguanto mucho más.

—Aguanta mi amor, tienes que aguantar, verás cómo te vas a volver loco de placer.

Mi tía eliminó todos los estímulos salvo el de mi culo. Al poco note algo frio que intentaba meterse en mi interior, era el plug que mi tía quería introducirlo dentro de mí. Costó un poco pero al final lo consiguió, era una sensación extraña pero placentera, me sentía lleno y a la vez excitado, mi tía volvió a chupármela profundamente para seguidamente colocarse en cuatro mostrándome sus dos entradas.

—Métemela primero en el coño para lubricarla bien y seguidamente follame el culito mi amor.

Joder como me ponía oírla hablar así, era puro vicio, me mantenía encendido y más duro que el mejor acero.

Eso hice, me follé ese coño divino arrancando gemidos de placer a mi tía, la sensación de moverme con eso dentro de mi culo aumentaba mi placer exponencialmente, era difícil controlarse y sabia que mi tía quería mi polla en su culo nuevamente. La saqué y apunté directamente a su esfínter. Esta vez mi polla entro suave y hasta el final sin problema, mientras mi tía hundía sus riñones y se abría los cachetes del culo para que mi polla entrase mejor.

—Asiiii mi amor, asiiiii…vamos follame fuerte, follame como la puta que soy para ti.

Hice lo que hacían algunos actores porno, me puse en “sentadillas” y me agarre a las tetas de mi tía, yo estaba totalmente espatarrado y ella igual, empecé a follar su culo con penetraciones profundas mientras mi velocidad aumentaba. Vi su mano irse hacia su coñito mientras mis embestidas hacían que ese aparato liberase en mi un placer que no conocía.

—Paulaaaa…no aguanto más…me voy a correeeer. Gemía incontrolable.

—So…solo un poco más mi amor…agggg…aguanta solo un poquito maaaas.

Pero era imposible, veía como mi polla entraba y salía de ese culito, como devoraba mi balano para escupirlo y dejarlo entrar de nuevo, era mi sueño hecho realidad, era la mujer de mi vida, mi imposible y ahora era mía y me estaba dando todo lo que la pedía. Ese aparato del demonio no me dejaba tener el control y las sensaciones que recibía eran muchas y exploté.

—Paulaaaa mi amoooor me corrooooo…auummmmfff.

Bufé mi orgasmo mientras mi polla empezaba a escupir leche dentro de sus intestinos. En esos momentos vi como mi amada se tensaba y empezaba a temblar de pies a cabeza.

—Me corro mi vida…asiiiiii…que gustooooo…no pareeees…no pareeees…ahhhhhhhh.

Volvimos a caer rendidos sobre el colchón, yo estaba agotado, creo que había sido uno de los mejores orgasmos de mi vida. Con algo de esfuerzo logré sacarme el plug y lo deje en la mesilla. Miré a mi tía que jadeaba presa del orgasmo que había tenido, tenía sus mejillas coloradas y un brillo en su mirada de felicidad. Besó sus dedos y los puso en mis labios para que los besase también a modo de beso a distancia. La atraje hacia mí, e hice que se acurrucase contra mi cuerpo, nos quedamos los dos muy abrazados y creo que hasta nos dormimos un poco, pero el sonido de mi móvil nos despertó.

—Es mi madre.

—¿Qué le vas a decir? Dijo mi tía asustada.

—Déjame a mí. Dije con seguridad.

Conteste la llamada con tranquilidad y mi madre enseguida me preguntó que donde andaba. Le dije que estaba en casa de un compañero de facultad, que tenia problemas con un tema para los exámenes de septiembre y seguidamente me preguntó por mi tía.

—Esta en la tienda de Puerta de Hierro, la dueña ha hablado con ella y le ha pedido el favor de que esta tarde este allí, me lo dijo al medio día y como pilla tan lejos de casa la he acercado.

—¿Y para volver? Ese barrio pilla de punta a punta de donde vivimos. Preguntó mi madre.

—Tranquila que he quedado con ella en irla a buscar, no quiero que venga de tan lejos en transporte público, hay mucho baboso suelto.

—Mi niñooo, dijo mi maternalmente mi madre. Si es que no me extraña que tu tía este loquita contigo, eres un amor de hombre.

—Bueno mamá, es la educación que me has dado y los valores que me has transmitido, no sabría ser de otra manera.

—Cuando vengas a casa pienso comerte a besos mi amor, eres un cielo. Venid con cuidado y no corras con el coche.

Cuando colgué y vi la cara de mi tía me eché a reír, pero es que no era para menos, tenia esa cara entre cachondeo e ironía y me miraba con los ojitos achinados.

—Eres un embaucador y un zalamero reía mi tía, me encanta como eres.

—Creo que nos debemos de ir vistiendo, dije con tristeza.

—Anda antes vamos a ducharnos, todavía nos da tiempo.

Nos duchamos y nos acariciamos hasta en el alma, pero no hicimos nada más, no nos daba tiempo. Poco antes de llegar a casa mi tía me hizo parar el coche en otra calle poco iluminada. Durante todo el viaje estuvo apoyada en mi hombro y besándolo, demostrándome su cariño. Cuando paramos se subió encima de mí y me besó hasta dejarme sin aire.

—Se que cuando lleguemos a casa no podré hacer esto aunque lo deseo. Esta tarde no la voy a olvidar en la vida. Te amo mi amor.

Mi tía volvió a besarme con pasión abrazándome con fuerza contra ella. Al poco rato entrabamos en casa y mi madre salió a recibirnos y como dijo me comió a besos, no pude evitarlo y busqué con la mirada a Noelia, la vi sentada en el sofá, se levantó y vino a saludar a su madre. Se que se extraño por como la miraba pero no dijo nada. Durante la cena no dejamos de mirarnos, pero es que la confesión de mi tía había hecho que descubriera que tenia una hermana…mi hermana pequeña.

Se que esa noche muchas preguntas se agolparon en la cabeza de Noelia, mi comportamiento era extraño y ella lo notaba. Mi tía se despidió de mi con su cariño habitual frente a los demás, y al poco rato yo me fui a dormir también, estaba agotado.

Cuando estaba en mi habitación me fije en lo enrojecida que tenía mi polla, después de la follada con mi tía y el ligero dolor de mi culo, debido al plug.

—No quiero pensar como lo tendrá mi tía. Pobrecita mía. Pensé con cariño.

Esa noche dormí como un bebé. Soñé con mi tía y con Noelia, sueños húmedos y lascivos, en los que ellas dos eran mis esclavas sexuales y colmaban todos mis deseos y bajezas. Fueron sueños muy intensos, en los que sus cuerpos aparecían desnudos y provocativos, mostrándose ante mi sin vergüenza y dándome un placer que no conocía.

Cuando me desperté estaba muy excitado, después de la tarde que pasé con mi amada tía tenia una erección de caballo y mis huevos me dolían del calentón que llevaba después de recordar lo soñado. Creo que si Paula hubiese estado en casa la habría follado hasta la extenuación, pero miré la hora y eran la once de la mañana. Mi amada estaría trabajando, Noelia estaría en el gimnasio y solo estaría con mi prima Alba y una sonrisa maquiavélica se dibujó en mi cara.

Me fui a duchar y bajé a la cocina, pero cuando abrí la puerta me encontré con una estampa difícil de olvidar. Noelia estaba en bikini, con sus tetas prácticamente al aire y esa braguita que tapaba mas bien poco y se metía en la rajita de su culo dejando sus nalgas, esos dos perfectos globos de carne a la vista.

—Buenos días Luismi, dijo con cariño, ¿Quieres desayunar?

Me acerque a ella mirándola con amor y la abracé contra mi cuerpo. Ella no rechazó el abrazo pero quería separarse de mí y mirarme a los ojos, dejé que lo hiciera.

—Luismi, desde ayer por la noche estas muy raro…¿Qué ha ocurrido?

—¿Tiene que ocurrir algo para darte cuenta de lo que quieres a una persona?

—¿Me…me quieres? Pregunto indecisa.

—Te quiero mi amor, te amo como no te haces una idea y quiero que sepas que nunca, nunca dejaré que te pase nada malo, siempre estaré a tu lado cuando me lo pidas, protegiéndote y te apoyaré en todo lo que me pidas.

Vi como su mentón temblaba y sus ojitos, sus preciosos ojitos se llenaban de lágrimas.

—Pen…pensé que después de lo que habías visto te había perdido para siempre.

—Nunca Noelia, nunca me perderás.

Mi hermana se abrazó a mi como si de ello dependiese su vida. Buscó mi boca con urgencia y no rechacé el beso pasional que me dio. Tenía su cuerpo prácticamente desnudo abrazándome y yo solo estaba con unos pantalones cortos. Me sentó en una silla y ella se sentó a horcajadas sobre mi ya crecida polla. Me miró con esa cara traviesa y esos ojitos vivaces mientras sus caderas se movían frotándose con descaro sobre mi balano. La miré embobado y es que tenia una hermana que era una autentica preciosidad.

—Noelia, tu hermana esta arriba, esto no es buena idea

Mi hermana sonrió con maldad mientras negaba con la cabeza, se levantaba y deshacía los nudos laterales de la braguita de su bikini para seguidamente quitárselo. Echó mano a su espalda y se quitó la parte de arriba quedando completamente desnuda. Se arrodilló delante de mi y agarrando del elástico de mis pantalones me los quito quedando los dos desnudos.

—Mi amor estamos solos, Alba se ha ido esta mañana a la piscina con la gente del instituto y yo no pienso ir al gimnasio hoy. Tenemos todo el día para nosotros.

Me asusté, después de la follada con mi tía estaba dolorido y seco o eso creía. Lo bueno de tener veinte años es que siempre estas dispuesto para follar. Una buena noche de descanso y preparado para dar placer de nuevo y con Noelia desnuda era difícil decir que no.

Recogimos la ropa del suelo, me dio la mano y nos subimos a mi habitación donde toda la mañana estuvimos disfrutando de nosotros. Follamos como desesperados, aunque una parte de mi se sentía mal por traicionar el amor de mi tía. Pero era imposible resistirse a la pasión de Noelia, mas aun cuando al final de uno de sus muchos orgasmos, me confesó que estaba muy enamorada de mi y que tenia un sentimiento muy intenso que nunca había sentido.

Terminaba el mes de agosto y dio paso a un tranquilo mes de septiembre. Lo único reseñable es que mi madre se ausentaba más a menudo que lo habitual durante un par de días o un largo fin de semana.

Eso me preocupó por que pensé seriamente que se había enamorado de una persona y dentro de poco hablaría conmigo para decirme que un nuevo miembro pasaría a engrosar mi familia y eso podía ser muy peligroso viviendo con cuatro mujeres que eran una autentica preciosidad. Imaginaba la situación al meter a otro hombre en casa con mi tía, mis primas y mi madre paseándose delante de el ligeras de ropa. Creo que habría más que palabras y yo me volvería loco.

Mi madre se hizo cargo, a pesar de las protestas de mi tía, de las matriculas de la universidad de Noelia y Alba. Noelia estudiaría lo que me dijo en su momento Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y Alba eligió Ingeniería Naval, las dos tenían nota de corte para elegir sus carreras, así que cuando empezó el año universitario todas las mañanas nos íbamos los tres en mi coche a la universidad. La normalidad ya se había instalado entre los cinco, atrás quedaban los meses de desesperación por lo que hizo mi tío. Tanto Paula como Noelia y Alba habían aceptado este nuevo modo de vida y se habían adaptado a él.

Hubo muchos más momentos de pasión entre mi tía, mis primas y yo. Mi casa era una balsa de aceite donde tres mujeres aprovechaban la mínima oportunidad para satisfacer sus deseos. Mi tía Paula y Noelia eran las mas pasionales, nuestra relación se basaba en el amor que sentíamos entre nosotros. Alba era todo ternura, pero era la mas cerebral y me lo dejó claro desde el primer momento que le gustaría conocer a más gente.

De que me podía quejar, mi vida seria la envidia de cualquier hombre, era el consentido de cuatro mujeres que se desvivían por mí, me cuidaban como a un rey y era abrir la boca y sobre todo mi tía estaba pendiente de darme todos los caprichos ¿Qué podría ir mal?

Como dijo al principio de esta historia mi madre, las cosas son factibles de cambio en cuestión de horas. Lo que hoy es una relación maravillosa, mañana se torna en una autentica pesadilla.

Ocurrió una semana antes de la navidad. Era sábado y todos estábamos sentados en la sobremesa decidiendo que íbamos a hacer en nochebuena y nochevieja, que pondríamos de cenar, que comeríamos…donde iríamos de fiesta, cuando sonó el timbre de la entrada. Todos nos quedamos mirando y fue mi madre la que habló.

—Luismi, ve a ver quién es. Seguro que es algún repartidor con una cesta para mí. Rio divertida.

Cuando abrí la puerta se me heló la sangre en las venas y una especie de ahogo se apoderó de mí. En la puerta, apuesto y elegantemente vestido se encontraba mi tío con un ridículo ramo de flores.

—Hola Luismi…¿Es…esta tu tía en casa?

—Si claro, dije seriamente, pasa ahora la aviso.

Mi corazón bombeaba furioso, sabia lo que esto podría acarrear, solo pedía que mi tía fuese sensata y le mandase a la mierda por lo que le hizo en su momento, dejarla tirada en la calle con sus hijas. Se que mi tía supo enseguida que algo iba mal cuando entré en la cocina y vio mi cara.

—Tía, en el recibidor hay alguien que quiere verte. Dije con tristeza.

Mi tía se levantó rápidamente y se asomó por la puerta, miro seria a sus hijas y lo dijo sin sentimiento.

—Vuestro padre está en la entrada.

—¡¡PAPAAA!! Gritaron las dos al unísono, saliendo de la cocina a toda prisa.

Vi como mis tres mujeres salían por la puerta. Fui a salir detrás de ellas pero mi madre me detuvo.

—Luismi quédate aquí conmigo, lo que tenga que ocurrir y lo que tengan que hablar, tiene que ser entre ellos cuatro.

—Pero mamá. ¿Como tiene la cara de presentarse así después de lo que les hizo? Dije casi llorando. Le odio, dije fuera de mí, no tiene ningún derecho para presentarse así, sin más.

—Cielo, tranquilízate, he sido yo quien después de muchos viajes y de pasar horas y horas hablando con el he conseguido que entienda que lo que hizo no es lo correcto y que debe de hablar con su mujer.

En esos momentos odie a mi madre por destrozar mi mundo, por quitarme lo que mas amaba en esta vida.

—Ha sido tu tío el que me ha ayudado económicamente a llevar todo esto y el que ha pagado la matricula de tus primas. Si no era imposible que con mi sueldo pudiésemos vivir los cinco tan holgadamente.

En esos momentos entraron los cuatro en la cocina. Mis primas estaban locas de alegría, y mi tía tenia cara de circunstancias. Mi tío se fue a mi madre y la abrazo con cariño.

—Maripi, muchas, muchísimas gracias por lo que has hecho por mí, bueno, por nosotros. Dijo mi tío.

Se volvió y me miro con cariño, abrazándome también. Eso revolvió mi estómago.

—Luismi no se como darte las gracias por como has cuidado de tu tía y tus primas. Estoy en deuda contigo.

¡¡ME LAS HE FOLLADO HASTA DESFALLECER…GILIPOLLAS!! Grité en mi cabeza pero lo que salió por mi boca fue otra cosa.

—No…no tenías ningún derecho de hacer lo que les hiciste…cabrón. Las dejaste en la puta calle.

—¡¡LUISMIII!! Grito mi madre. No eres quien para juzgar a nadie, pide inmediatamente perdón a tu tío.

—No Maripi, tu hijo tiene razón, tercio mi tío, fui un cabrón desalmado por que la ira me cegó totalmente y me sentí engañado. Pero todos estos meses y la ayuda de tu madre me han hecho abrir los ojos. Luismi, siempre nos hemos llevado bien, espero que puedas perdonar lo que he hecho.

Mire a mi tía que en ningún momento me miro a la cara. Sus ojos miraban al suelo, mire a mis primas y veía sus caras de felicidad mirando a su padre con devoción. Estaba a punto de explotar, mi cabeza bullía con ideas de asesinato hacia mi tío.

—Vete a la mierda tío… ¡¡IROS A LA MIERDA TODOS!!

Sali de esa cocina destrozado, subí a mi habitación y del portazo que di casi arranco el marco de la puerta. Al poco rato oír risas, barullo, la puerta de la calle y luego silencio, un angustioso silencio y me eche a llorar como un niño.

No se cuánto tiempo había pasado. Unos nudillos golpearon mi puerta y al poco entraba mi madre, se sentó en la cama y acarició mi cara maternalmente.

—¿Estas más tranquilo mi amor?

—No mamá no puedo estar tranquilo, parece que la tía y las primas se han olvidado de lo que ese hijo de puta les hizo.

—A ver Luismi, mas vale que vayas aceptando, si todo va como tiene que ir, que tu tía y tus primas mañana vuelven a su casa a empezar una nueva vida con su padre. Acéptalo por que es lo más lógico.

Al poco oí como mis primas llegaban a casa cargadas de bolsas. Oí con claridad que mi tía se había ido con su marido y pasarían la noche en el hotel donde se alojaba mi tío. Eso me destrozó anímicamente, me hundió en la miseria. Mi tía, mi amada, el amor de mi vida iba a pasar la noche en un hotel con otro hombre, me da igual que fuese su marido, se iba a acostar con otro hombre. Lloré hasta quedarme sin lágrimas, la sensación que tenia en mi interior me estaba destrozando y terminé vomitando la comida.

Se que tocaron a mi puerta y era Noelia. Al otro lado, mi prima me decía que necesitaba hablar conmigo pero no atendí a su petición. Esa noche no pude dormir, pensando en todo momento que estaría haciendo el amor de mi vida. Las horas pasaron lentamente. Vi amanecer. Oí el despertador de mi madre y al poco a mis primas arreglándose y mas tarde el timbre de entrada y la voz eufórica de mi tío reclamando a sus hijas.

No tardaron unos nudillos en golpear mi puerta y aparecer mi tía guapísima y elegantemente vestida. Según me vio se llevo las manos a la boca y me miró con preocupación, tomo aire y me lo dijo con todo el cariño del que era capaz en ese momento difícil.

—Mi amor vengo a despedirme. Me voy a casa con tu tío y tus primas, nuestro avión sale dentro de unas horas.

De mis ojos empezaron a brotar lagrimas que inundaron mis ojos y cayeron por mis mejillas hacia el suelo. Mi llanto era incontrolable y me estaba derrumbando ante la mujer que amaba.

—No llores mi amor, no hagas esto mas difícil de lo que es. Dijo mi tía con la voz rota.

—Me engañaste…me hiciste creer que siempre estaríamos juntos, decía entre hipidos…

—Entiéndelo mi amor, tengo que pensar en el futuro de mis hijas y…

—Me has mentido, me hiciste prometer que siempre estaría a tu lado y no nos separaríamos me lo hiciste jurar. Lloraba desconsolado.

Mi tía miraba avergonzada al suelo sin saber muy bien lo que decir. En esos momentos no entendía a razones, solo sabia que las mujeres que más quería desaparecían de mi vida de un plumazo y se iban a cientos de kilómetros de mí.

—Vete, no hace falta que estés aquí.

—Luismi…por favor, no me hagas esto, yo…

—Que te vayas, joder, no quiero volver a verte, eres una hipócrita

Vi temblar el mentón de mi tía y dándose la media vuelta salió de mi habitación y de mi vida. Oí como mis primas lloraban cuando su madre les dijo que no subieran a despedirse ya que estaba muy nervioso y mi reacción era impredecible.

—Venga marcharos, ya me encargaré de hablar yo con él, oí que decía mi madre.

Tardaron poco en abandonar la casa y que esta se quedase sorda. Ya no se oían las risas de mis primas, ni mi tía hablando con mi madre, ni sus nudillos golpeando mi puerta para entrar furtivamente y robarme un beso pasional. Volví a llorar con desesperación pensando en que mi mundo se acaba en ese momento. Era como un perro abandonado en cualquier punto de una cuneta de vaya usted a saber que carretera que ni existía en los mapas.

Me quedé dormido de puro agotamiento pero mi sueño no fue tranquilo. Cuando me desperté mi madre había dejado mi teléfono móvil en la mesilla y vi que me lo había cargado. Tenía infinidad de wasap de teléfonos que no conocía. Cuando los abrí supe que eran de mi tía y de mis primas. Esa tarde cuando salieron con mi tío se fueron de compras y lo primero fue comprarles un teléfono móvil. En su momento el se los quitó y el tiempo que estuvieron con nosotros había gastos más importantes que eso.

No me quiero extender con esto, con lo que pensaba y como me encontraba. Solo os puedo decir que fueron las peores navidades de mi vida, pero también los mejores reyes. Se que detrás de esos regalos carísimos estaba la mano de mi tía. Los siguientes días fueron muy tristes. Empecé de nuevo las clases, pero en el coche como al principio de esta historia iba yo solo. Mis primas ya no estaban y echaba todo muchísimo de menos, pero como dijo mi madre poco a poco iras viendo luz al final del túnel.

Mi madre no hizo preguntas comprometedoras, pero se que se extraño y mucho de mi actitud, ante la marcha de mi tía y mis primas, pero lo dejo correr. Terminando enero me dijo que el jueves se iría para hacerse cargo de un caso en La Coruña, estaría hasta el domingo que vendría por la noche. Eso me deprimió, pasaría cuatro días solo, pensando en que si estuviesen mis chicas, no hubiese parado de follar con ellas.

El jueves antes de irse desayunamos juntos. Estaba deprimido, aparte de no poder quitarme de la cabeza a esas tres mujeres, ahora se unía el hecho de pasar cuatro días solo y sin ningún plan. Esto que hoy me atenazaba la garganta, hace un año hubiese sido motivo de alegría porque podría hacer lo que me diese la gana.

—Vamos Luismi alegra esa cara, dijo mi madre con paciencia. Mira te voy a decir algo que se que te va a alegrar el día.

—No creo que nada me pueda alegrar el día. Respondí derrotado.

—Yo creo que sí. Tu prima Alba viene a vivir a casa, su carrera la va a hacer en nuestras cuidad. ¿Sabes lo que significa eso? Vas a poder malcriar a tu prima pequeña, aparte de que tu tía pasará temporadas en casa para estar con su niña.

—¿Y Noelia? Pregunté ilusionado.

—Noelia esta en Salamanca, ella va a hacer su carrera en esa ciudad. Sus padres le han buscado un apartamento muy cerca de la universidad.

«SERA PUTA» Pensé con una sonrisa en mi cara.Un apartamento para ella sola, para follar con quien quiera sin dar explicaciones…la tendré que hacer una visita.

—Y ahora dime que esto no te ha alegrado el día.

Lo confieso, no me lo había alegrado, era mucho mejor, habia hecho que empezase extraordinariamente bien y mejoró cuando llegué de clase y me encontré a mi tía esperándome risueña. Al abrir la puerta mi tía me empujó dentro de casa y me llevó en volandas a mi habitación a follar. Dios, fue increíble, tres días viviendo con mi amada como si fuésemos una pareja de adolescentes salidos.

Ya han pasado cuatro meses desde esa aciaga navidad. Las cosas han cambiado mucho, mi prima Alba vive con nosotros y me da todo el sexo que pueda querer. Mi tía viene a menudo a vernos y curiosamente es cuando mi tío sale de viaje y mi madre tiene que atender otros casos fuera de Madrid, es obvio que algo pasa, pero tampoco quiero hacer preguntas incomodas. Me encanta tenerla a mi lado, sabiendo que en cualquier momento me va a besar o vamos a follar. A Noelia la he visitado ya un par de veces y me ha dejado seco, aunque me ha confesado que folla día sí y día…también. Ha sido, es y será muy puta pero siempre estará disponible para mí.

Mi vida ahora mismo es muy tranquila aunque Alba vive en casa, se que se acuesta con otros hombres, no es que me lo haya confesado pero en su día me lo dijo. Mi tía ha ido poco a poco hablando conmigo, explicándome sus razones, el por qué tomo su decisión de volver con mi tío aunque no le apetecía nada, pero era lo mas sensato. Y gracias a ella ahora estoy saliendo con una mujer maravillosa. La que fue compañera suya en la tienda de lencería, Olga, una chica preciosa que me gustó desde el primer día, me lo dejó caer como quien no quiere la cosa:

—¿Sabes Luismi? El otro día hablando con Olga, mi excompañera de trabajo, me enteré que lo ha dejado con el novio antes de navidad y esta soltera y sin compromiso. ¿Por qué no te pasas un día por la tienda y la invitas a tomar algo?

Paula y yo siempre estaremos juntos. Nos pertenecemos aunque haya otras personas en nuestras vidas. No podemos estar separados aunque somos conscientes de nuestra situación, pero eso hace que nuestro deseo se multiplique al saber que muy pronto nos volveremos a ver y estaremos desnudos en una cama mirándonos con la pasión de dos amantes enfebrecidos.

FIN

 

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Un comentario sobre “Mi tía y mis primas vienen a vivir a casa (3)

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