FERNANDO

Esa mañana cuando me levanté y me preparé para ir a la universidad no tenia ni idea de lo que iba a cambiar mi vida en unas horas, bueno mi vida y la de mi madre y aunque lo hubiese sabido, no creo poder cambiar el destino a mi antojo, estaba escrito y así debería de ser.

Mi familia la componíamos solamente mi madre María Pilar, Maripi para familia y amigos y yo Luis Miguel, Luismi, como me llama todo el mundo desde que tengo uso de razón. Mi madre es una exuberante mujer de 50 años y 1.70 de altura, abogada, muy seria y responsable. Se separó de mi padre antes de nacer yo por motivos que nadie me ha querido contar y gracias a mi abuelo vivimos en el pedazo chalet que ocupamos ahora mismo. De mí que queréis que os cuente, tengo 20 años estudio ingeniería matemática y soy de lo mas normalito. Mido 1.80 voy al gimnasio dos veces por semana y soy bastante resultón, pero sin ser un moja bragas, mi éxito con las tías es de leve a moderado ya que soy algo tímido y poco lanzado.

Mi vida como tal es muy cómoda y agradable, para mi madre soy un hijo modelo y sé que soy su consentido. Nos tenemos mucha confianza y nos contamos muchas confidencias, pero nada que no se pudiese contar. Nunca, nunca le he conocido a otro hombre, su vida íntima es hermética y solo vive por y para su trabajo y su familia. La historia comienza cuando estaba en la universidad, el día transcurría plácidamente y al ser viernes me quedaba nada y menos para irme de fin de semana a mi casa, pero algo rompió esa placidez.

Mi teléfono móvil sonaba insistentemente, estaba en la cafetería de la uni hablando con una compañera y me extrañó que a esas horas alguien me llamase, pero según miré la pantalla y vi “MAMA” me asusté, no era normal en ella llamarme cuando estaba en la universidad, a no ser que fuese muy grave y me temí lo peor, que a mi madre le hubiese pasado algo malo.

—Hola mamá, ¿Estas bien? Respondí asustado.

—Hola cariño, si estoy bien, tranquilo. Solo quiero que cuando salgas de tus clases te vengas a casa y no te entretengas, quiero hablar contigo.

—Mamá me estas asustando. ¿Qué te pasa? Decía atemorizado.

—Mejor cuando vengas a casa te lo cuento, no quiero contártelo por aquí, pero estate tranquilo que a mi no me pasa nada malo.

Diciendo esto ultimo terminó la llamada, pero a mi me dejó muy preocupado, si mi madre se había tomado la molestia de llamarme para decirme eso, es que era algo muy, muy importante. Pensé que algo había pasado en el buffet de abogados de la que ella era socia y se habría quedado sin trabajo o algo peor, al ser abogada criminalista muchas veces había recibido amenazas de muerte, amenazas que ella no daba importancia pero que a mí me preocupaban.

El resto de la mañana pasó muy lentamente para mí, en mi cabeza se agolpaban las preguntas que solo mi madre podría responder y según terminó la última clase salí escopetado hacia mi coche para al poco aparcar frente al chalet donde vivíamos mi madre y yo y entrar en tromba en casa preguntando por ella.

—¡¡MAMÁ, MAMÁ!! La llamé asustado.

—Estoy en el salón hijo. Dijo su voz de fondo.

Entré corriendo y la vi con la ropa de estar por casa y recostada en el sillón y con una copa de wiski en la mano, eso me asustó mas aun, ella no solía beber, me acerqué a donde estaba y me arrodillé a su lado pasando mis manos por su cara brazos cuerpo y piernas, asegurándome que todo estaba en su sitio.

—¡¡NIÑOOO!! Deja de sóbrame que soy tu madre. Dijo algo enfadada.

—Solo…solo quería saber si estas bien, todo esto es muy raro y verte aquí tumbada a estas horas y con una copa en la mano…mira, dirás lo que quieras, pero no es normal.

—No cariño, no es normal, pero la llamada de esta mañana de tu tía Paula me ha dejado en tal estado que me he venido a casa y hoy no creo que haga mucho más.

—¿La tía Paulita? ¿Qué ha pasado?

—Tu tío la ha echado de casa, a ella y a tus primas.

—¿Co…cómo? ¿Qué? Joder, eso es imposible ¿Así sin más? Pero si es una de las familias más unidas que conozco.

—Por supuesto, pero hay descubrimientos que hacen que tu vida se vaya a la mierda y lo que hoy era perfecto mañana se torna en pesadilla.

—¿Y que es lo que ha ocurrido para que el tío las eche de casa?

—Algo tan sencillo como descubrir que su mujer, el amor de su vida le ha sido infiel y que las que creía hijas suyas, no lo son, incluso ni son hijas del mismo padre.

—Dios…no me lo puedo creer, dije sorprendido. ¿Y ahora que les va a pasar? ¿Alguien se puede deshacer de su familia así como así?

—Tu tío no era tan lerdo como creíamos y mi hermanita no era tan lista como ella pensaba. Cuando se casaron firmó, no sé si conscientemente o no, un documento que exoneraba a su marido de cualquier carga familiar, indemnización o soporte económico si se demostraba una infidelidad y creo que tus primas son una clara prueba de ello. De todas formas me tengo que poner en contacto con su marido o con su abogado y ver si realmente puede hacer lo que ha hecho impunemente.

Me quedé callado por unos momentos intentando digerir lo que me había dicho mi madre. No me podía creer que el matrimonio de mis tíos hubiese acabado así, de golpe y sin anestesia. Se, por que me lo contó mi madre, que mi tía cuando era joven era una autentica belleza, pero vaga como ella sola «Tu tía siempre confió en su belleza, terminó a duras penas la E.S.O. y se dedicó a no hacer nada con el consiguiente enfado de tus abuelos. Con 22 años conoció a tu tío y supo enseguida que el sería su salvación quien la mantendría de por vida. Era un “NERD” inteligente hasta decir basta, pero falto de experiencia y tímido, el típico chico al que ninguna mujer mira pero con una familia rica no, lo siguiente. Tu tía no perdió el tiempo y se abrió de piernas para el y ya sabes lo que dicen las malas lenguas, hombre tonto, mujer lista…matrimonio. A los dos años se casaban aunque la familia de el no estuvo de acuerdo con esa boda»

Mi madre miraba su vaso con los ojos muy abiertos, como recordando cosas de su niñez o su juventud. Aunque mi madre nunca me lo ha confesado directamente, sé que siempre ha habido una rivalidad disfrazada de cariño entre mi tía y ella. Mientras mi madre fue muy trabajadora y se “curró” su carrera de derecho y su futuro, mi tía fue por el camino fácil, vivía a todo lujo y no dudaba en restregárselo por la cara a mi madre todos los veranos cuando nos invitaban a su chalet de la costa brava.

—Mamá, y el tío…¿Cómo se ha enterado de la infidelidad de la tía?

—De la manera más tonta. El tío decidió hacerse una vasectomía, aunque antes quiso dejar en un banco de esperma unas cuantas muestras por si decidía tener más descendencia con tu tía…o con otra mujer quien sabe. El caso es que con la primera prueba hicieron un recuento espermático y constataron que tu tío tenía azoospermia…

—¿Azoospermia? Pregunté extrañado.

—Ausencia total de espermatozoides en el semen hijo. Le hicieron una segunda prueba, continuo mi madre, para asegurarse ya que tío dijo que era imposible ya que tenia dos hijas, pero el resultado fue el mismo y el director del banco de esperma le sugirió que fuese al médico y le comentase esto. Se puso en manos de un especialista y el resultado fue devastador, debido a una malformacion congénita tu tío nació estéril. Era de todo punto imposible que tuviese descendencia.

—Dios, no me puedo ni imaginar como se debió de sentir el tío al enterarse de esto, tuvo que ser muy duro para él.

—Puedes imaginarlo, engañado, hundido, traicionado, burlado…El amor de su vida, esa persona en la que el confiaba ciegamente, le había puesto los cuernos y seguramente no solo una vez ni dos, sino infinidad de veces. Aun así, tuvo la sangre fría de recoger muestras de cabello y saliva de su mujer y de sus hijas y hacer un análisis de ADN que le confirmó lo que ya sabía, tus primas no eran hijas suyas, pero lo más sangrante fue enterarse que ni eran hijas del mismo padre.

Según iba contándome la historia mi madre, todo me parecía irreal. Reconozco que mi tía estaba de muerte, muchas de mis pajas fueron a su salud, verla en bikini era un espectáculo y no dudaba en exhibirse, incluso ahora que era una MILF me la follaria a muerte.

—Cuando tu tío tuvo todas la pruebas, reunió a la que fue su familia y se lo comunicó. No dudó en repudiarlas y echarlas de casa con lo puesto ya que dijo que absolutamente todo lo material que tenían era de su propiedad y no les pertenecía. Mi hermana lloró, suplicó, hasta se humilló ante él, pero no sirvió de nada ni siquiera los ruegos y las lágrimas de las que pensó, eran sus hijas le hicieron cambiar de opinión.

—Joder que cabrón, puedo entender que este muy dolido, pero por dios han sido muchos años de matrimonio, asistió al parto de las niñas y las ha criado como si fuesen suyas, no las puede dejar tiradas no es humano.

—Pues lo ha hecho y no le ha temblado el pulso cuando las ha dejado en la calle, eso ha ocurrido esta mañana, tu tía me ha llamado llorando y me lo ha contado todo, no sabia a quien acudir ni lo que hacer, están sin dinero y en la calle así que…así que…

Mi madre me miró muy seria y creo que lo que me iba a decir no me iba a gustar nada. Esa cara que ponía era la de “esta decidido y no hay vuelta atrás”

—Mamá ¿hay algo mas que quieras decirme? Pregunte con miedo.

—Tu tía y tus primas vienen a vivir a casa. Entiende que no las puedo dejar tiradas, las pagué un billete en el AVE y llegan dentro de una hora.

—No…no…¡¡NOOOOOO!! Joder mamá dios, va a ser un desastre.

—Lo siento cariño, pero va a ser así y solo espero que me ayudes y seas cariñoso con tu tía y tus primas, lo están pasando muy mal y lo que menos necesitan en estos momentos son malas caras. Y ahora me voy a vestir y vamos a la estación a recogerlas.

El infierno se me venía encima y no era falta de espacio había sitio de sobra para los cinco. Era por todo lo demás, mi tía Paula aparte de estar buena hasta decir basta era una mujer de 43 años voluble, caprichosa y provocativa que no sabía hacer nada salvo estar en salones de belleza y en gimnasios y sobre todo en tiendas gastando dinero a manos llenas. Su trato conmigo era excelente y se que me quería mucho. Siempre que nos juntábamos estaba pendiente de mí, sus abrazos y besos continuos me ponían en un estado de excitación difícil de ocultar.

Y por otra parte estaban mis primitas Noelia y Alba. Noelia era una preciosidad de 19 años, con una carita y un cuerpo para pecar y hacer lo más pecaminoso que se te pasase por la cabeza. Era casi una copia de su madre y como ella, no sabia hacer nada solo gastar dinero e ir con sus amigas, pero era arrogante y vanidosa y junto con el dinero del que disponía hasta entonces la convertía en un ser despreciable.

Alba era el polo opuesto a Noelia. Ahora entiendo que fuesen hijas de diferentes padres, la genética se tenia que hacer notar. Noelia era una gordibuena de 18 años, pero guapísima o más que su hermana, con el pequeño detalle que era muy inteligente y trabajadora. El único problema que tenia era su falta de confianza en sí misma y el sentirse condicionada por su madre y su hermana, intentando ser lo que no es.

Todos los veranos cuando nos invitaban a pasar quince días con ellos, veía como esa niña se doblegaba a los caprichos de madre y hermana y la trataban cual cenicienta, mandándola a hacer tareas mientras ellas estaban tumbadas al sol. Eso me ponía enfermo y siempre solía enfadarme con ella intentando hacerla ver que ella era increíble y que su madre y hermana solo sentían envidia de ella, que las mandase a la mierda, pero ella sumisa obedecía sin dudar. Insistía tanto, se lo repetía tantas veces que al final siempre terminaba llorando y eso me hacía sentir fatal.

Y luego…joder, y luego estaba su forma de vestir, de andar por casa, con lo mas provocativo que os podáis imaginar. Mi tía Paula y mi prima Noelia no se cortaban en enseñar sus encantos delante de mí sin pudor, si hasta mi madre les llamaba la atención y hasta mi prima Alba con sus lorzas y sus muslos gordos me ponían la polla con venas como “tronchos” de lechuga y claro, pasaba lo que tenia que pasar, mis idas y venidas al servicio eran constantes con el consiguiente cachondeo.

Quizás ahora entendáis cuando dije que el infierno se me venía encima. Tenía las hormonas más revolucionadas que un motor tuneado e iba a tener en mi casa a cuatro mujeres, incluyo a mi madre, que eran una pasada, aunque por lógica, la situación distaba mucho de nuestros relajados encuentros en verano.

A la media hora nos encontrábamos en la estación esperando que llegase el tren que traía a mi tía y mis primas. Mi cabeza no dejaba de pensar como debía de recibirlas imaginando su estado de ánimo, aparte de pensar que mi prima Noelia vendría muy enfadada con su madre por haberla despojado de su modo de vida cómodo y relajado. Al poco entraba el tren en la estación y pasados los minutos vimos bajar a las tres, serias, llorosas y con cara de circunstancias, pero solo verlas ya me la puso mas dura que el mástil de una bandera.

Las tres venían vestidas con unos leggins que marcaban su anatomía perfectamente, unas camisetas muy ajustadas ofrecían el espectáculo de sus tetas, apetecibles, espectaculares con un canalillo muy sugerente aunque sus caras no hacían juego con el espectáculo de sus cuerpos. Según nos vieron vinieron corriendo hacia nosotros y solamente cuando mis primas se abrazaron a mi llorando, me di cuanta del alcance de su desgracia. Mi tía se abrazó a mi madre y las dos lloraban en un fuerte abrazo.

—Tranquila cariño, decía mi madre, veras como todo se arregla.

Mis primas seguían abrazadas fuertemente a mi llorando y me sentía como un ser despreciable ya que tenía una erección difícil de ocultar. Las separé ligeramente de mí y cariñosamente levante sus caritas y besé sus frentes.

—Vamos chicas, no lloréis que al final termino llorando yo también. Tranquilas que ya estáis con nosotros y a partir de ahora todo va a ir a mejor.

Mi tía deshizo el abrazo con mi madre y me miró con cariño, mis primas se fueron a abrazar a mi madre mientras mi tía me abrazaba, me daba un pico en los labios y me dejaba sentir su cuerpo pegado al mío. Fue brutal sentir sus tetas pegadas a mi pecho mientras ella notaba mi erección y frotaba disimuladamente su pubis contra mi polla. Mis manos la abrazaron contra mi y deseé agarrar ese culo que me volvía loco, pero me contuve. Me miró con ternura mientras acariciaba mi cara.

—Cada vez que nos vemos, te veo mas guapo. Siento que te hayas tenido que enterar de esta historia.

—Tranquila tía, entre todos intentaremos solucionar esto, todo va a salir bien.

—Eso espero cariño, eso espero.

Después de ese momento en la estación, nos fuimos a casa, paramos antes en una casa de comidas y compramos algo para comer, empezaba el fin de semana y tocaba organizarnos. Esa tarde después de comer nos fuimos a comprar ropa para mi tía y mis primas y aunque me fastidie reconocerlo, fui de “sujeta-bolsas” pero no todo va a ser malo, por suerte tanto por parte de mi tía como de mis primas me dejaron ver algo de “chicha”, esa noche de seguro me haría una buena paja pensando en esos cuerpos increíbles.

Cuando llegamos y mientras mi tía y mis primas colocaban su ropa en su habitación me fui a duchar, había quedado con mis amigos en salir esa noche y me apetecía desconectar un poco. Al poco de estar bajo el agua se abrió la puerta y apareció Noelia llevando algunas cosas de higiene femenina.

—¡¡JODER NOELIA!! Exclamé alterado, llama antes de entrar y si hay alguien en el baño córtate y no entres.

—Venga ya Luismi, no te pongas así, la de veces que nos hemos visto desnudos. Además vete acostumbrando, vas a vivir con cuatro mujeres.

—Noelia, la última vez que nos vimos desnudos teníamos seis años, creo que desde entonces todos hemos cambiado mucho.

En ese momento la cabeza de Noelia apareció entre las cortinas del baño y me miró de arriba abajo, para seguidamente desparecer mientras riéndose la oía comentar:

—¡¡¡UFFF!!! Primito si que has cambiado, sí. Vaya pollón.

Oí como salía del cuarto de baño mientras miraba mi miembro flácido. Me gustaría decir que ya me había tirado a un montón de tías, pero no, mi experiencia sexual se limitaba a solo una mamada en unos servicios de una discoteca y a un polvo de película con una compañera que me invitó a estudiar en su casa. Tanto la una como la otra alabaron el pollón que tenía y de hecho me sentía orgulloso de el cuándo se ponía en pie de guerra, era grueso, cabezón y largo.

Cuando terminé, me puse mi albornoz y me fui a mi cuarto a vestirme, estaba desnudo cuando mi prima Alba entró sin llamar y cuando me vio fue de lo mas natural, como si fuese lo más habitual.

—¡¡PERO COÑOOO!! Exclamé enfadado intentando taparme mis vergüenzas, ¿pero por qué no llamáis a la puerta antes de entrar?

Mi prima me miró extrañada, salió cerrando la puerta, llamó y antes de decirle que esperase entro nuevamente sentándose en la cama.

—Primo, necesito hablar contigo, que me digas que instituto publico hay cerca de aquí y ver si me puedes acompañar a ver si puedo retomar el curso…por cierto tienes un culo precioso.

—Vale Alba, te ayudaré pero ahora sal de mi habitación y déjame vestirme tranquilo y por favor te digo lo mismo que a tu hermana antes de entrar llamad y pedir permiso, solo os pido eso dije molesto.

Vi que mi prima se puso de pie y me fijé que había adelgazado y empezaba a tener un cuerpo muy apetecible. Seguía teniendo unos muslazos grandes y un culo también grande pero muy rico. Su vientre era plano y las tetas que tenia creo que serían una talla 100 y daban ganas de devorarlas, joder mi polla empezó a levantarse y eso me daba un corte bestial delante de ella.

—De acuerdo, dijo Alba, no te enfades conmigo, me voy para que te vistas tranquilo.

No pude dejar de mirar ese culazo que tenia y que hizo que mi polla se irguiese descarada. Me fui a la puerta y eché el seguro para que nadie me molestase y me hice una soberana paja en honor a mis primitas y mi tía que me supo a gloria.

Esa noche cuando estuve con mis amigos no me las pude quitar de mi cabeza. Hasta los colegas me preguntaban que me pasaba ya que no era propio en mi dejar escapar a los pivonazos que se me acercaban. Sabia que tenia la tentación metida en mi propia casa y eso que solo hacia una pocas horas que habían llegado, ni me imagino el calvario que pasaría en mi día a día con ellas.

Cuando llegué a mi casa serian mas de las tres de la madrugada, entré sigiloso, pero enseguida vi que había luz en el salón y me encontré a mi tía dormida en el sillón con la televisión puesta. Imagino que llevaría la ropa de dormir ya que la parte superior era una blusa blanca muy liviana que dejaba traslucir sus pezones, pero lo peor es que debido a la postura y que varios botones de esa blusa estaban despasados una teta yacía fuera de su refugio, era grande, erguida y pedía ser devorada.

Me arrodillé ante esa diosa, su cara reflejaba tensión pese a estar dormida, podría haberme inclinado sobre ese soberbio pecho y haber devorado ese pezón pequeñito que se mostraba desafiante ante mí, pero decidí que no era moralmente correcto debido a la situación. Miré con gula y pena esa teta, sabía que mi tía se había operado las tetas hacia algo mas de un año y ver ahora el resultado sin nada que la tapase era una pasada. Con amargura y mucho cuidado puse la tela tapando esa maravilla e intenté cubrirla lo mejor posible. En eso estaba cuando vi su mano posarse sobre la mía con cariño. Miré asustado a mi tía que me observaba agradecida.

—Tía solo intentaba taparte, la explicaba azorado, un pecho tuyo estaba fuera y no quería…

—Shhhh, cariño mío, dijo mi tía acariciando mi cara, lo se y agradezco tu gesto.

Vi como su mentón temblaba y sus ojos se inundaban, para seguidamente echarse a llorar con desesperación abrazándose a mí. Yo me senté y la abracé atrayéndola hacia mí. Dejé que se acurrucase contra mi cuerpo y eso hizo que la manta que la cubría dejase su perfecto cuerpo al descubierto, solo llevaba esa blusa para dormir y una braguitas muy sexys con lacitos rosas. Ella agarró la manta para cubrirse nuevamente y volvió a abrazarse a mí.

—Tía no llores, tranquilízate, es duro, ni me imagino lo que tienes que estar pasando, pero en mi tienes todo el apoyo que necesites.

Mi tía me miro con los ojos rojos y me dio un piquito en los labios. Ese gesto lo hacia muchas veces, al igual que mi madre y no le daba ninguna importancia, pero me ponía como una moto, para que negarlo.

—Mi niño lindo, dijo mi tía con arrobo, me encanta como has crecido y en lo que te has convertido, eres todo un hombre y mi sobrino favorito.

—Bueno tía, dije acariciando su cara cual enamorado, cierto es que soy tu único sobrino, por parte de madre, claro.

Mi tía me miro risueña. En ese momento teníamos una conexión brutal los dos, nos lo decíamos todo con la mirada y las yemas de nuestros dedos. Su mirada tornó triste de nuevo y su mentón volvía a temblar.

—¿Tú también piensas que soy una puta?

Esa pregunta fue como un torpedo a la línea de flotación de ese momento mágico que se había creado entre los dos. Para mi fue una pregunta trampa y debía de ser muy cuidadoso con mi respuesta.

—Yo no soy quien para juzgarte, ni soy quien para encasillarte en una definición de persona. Imagino que tus motivos tendrías para hacer lo que hiciste.

—Esta noche tu prima Noelia me ha avergonzado delante de tu madre y Alba. Me ha llamado puta, y no una vez ni dos, sino muchas veces, y me culpa de mi ligereza moral y de que su vida se ha hecho añicos por mi culpa…y no la culpo. Decía echándose a llorar nuevamente.

La abracé nuevamente, mientras ella se aferraba a mi con toda su fuerza desatando el mar de lágrimas que llevaba dentro. Mi prima Noelia, ¡¡cómo no!! Me limité a acariciar su cabecita y besar su cara para que se serenase. La deje que se desahogase y se tranquilizara y volvió a mirarme y darme un pico, pero este se alargó mucho más, notando sus labios y la humedad de estos.

—No te haces una idea de lo que te puedo querer sobrino, eres un cielo.

—Yo también te quiero mucho tía, mas de lo que imaginas.

—Te quiero contar algo que nadie sabe, solo yo y bueno, si me dejas quiero compartirlo contigo, me quema por dentro, llevo con ello 19 años y quiero que tú también lo sepas.

—¿Yo tía? ¿Por qué?

—Porque eres mi sobrino, el hombre en quien más confío ahora mismo y el que se que nunca me hará daño. Veras, yo no he sido muy lista, algunas personas incluso piensan que soy boba y facilona, pero eso es solo fachada, una fachada que me ha ayudado. Antes de conocer a tu tío estuve con dos novios más, novios con los cuales intimé, de echo uno de ellos, el primero se llevó mi virginidad a los 16 años.

Mi tía se calló mirando a la nada y recordando, esos recuerdos deberían de ser agradables puesto que sonreía.

—A esas edades eres un tanto alocada y sabia lo que provocaba en los hombres, ¡¡AY SOBRINO!! Si me hubieses conocido con 18 añitos, era un dulce, una niña que volvía locos a los hombres. Mi primer novio se volvió muy posesivo y celoso y corté con él, pero al mes ya tenia a un mocetón diez años mayor que yo que me volvió loca.

Si supiese esa mujer lo que provocaba en mí no hablaría en pasado, para mi seguía siendo una diosa que me volvía loco y me provocaba continuamente sin ella saberlo.

—Todo eso pasó, fue mi adolescencia y parte de mi juventud y entonces conocí a tu tío. Me impresionó desde el primer momento por lo atractivo, solo y asustado que se le veía, la gente se burlaba de él, pero a mí me atrajo su sensibilidad y su inteligencia y te juro por lo que mas quiero que en esos momentos ni sabia quien era, ni por supuesto que era millonario eso lo supe mucho después, después de haberme acostado con el varias veces y que nos enamorásemos perdidamente.

Un movimiento atrajo mi atención y vi una sombra al final de la escalera que llevaba a los dormitorios. Supe enseguida que era Noelia aunque no hice nada por que supiese que la había visto. Iba desnuda, con unas tetas preciosas y solo unas braguitas tapaban el tesoro que tendría entre las piernas, estaba follable la mirases por donde la mirases. Aun así mantuve mi postura y solo mis ojos se desviaban para mirarla disimuladamente, mi polla estaba estallándome dentro de los pantalones y me dolía a rabiar, pero no hice nada por “acomodarme”.

—Esto que te voy a contar es un tanto violento, pero es parte de la historia. Continuo mi tía. Cuando tu tío eyaculó por primera vez no le quise dar importancia, pero fue muy poca cantidad en comparación con mis dos amantes que se corrían como animales dejándome embarrada. Además su semen era muy aguado mientras que el semen de mis amantes y bueno dijo poniéndose colorada, y de algún otro al que masturbé, era denso, blanco y su olor era intenso.

Mi tía estaba colorada como un tomate. Parece mentira que una mujer tan…tan exuberante y provocativa, tuviese esa vergüenza escondida.

—Supe que tu tío tenía algún problema, fueron muchas las veces que se corrió sobre mi y dentro de mí y mis sospechas se confirmaron al intentar quedarme embarazada. Estuvimos un año entero follando a todas horas y no había manera, fui al ginecólogo y supe que yo no tenía problemas era fértil y por descarte tu tío era el culpable, pero el decírselo, el que supiese que tenia alguna enfermedad que no le permitía tener hijos le dejaría su frágil autoestima por los suelos y eso no lo iba a consentir. Bastante me había costado que creyese en mi y en mi amor por él.

Yo permanecía callado, mirando a mi tía y mirando a mi prima que hacia esfuerzos infructuosos por escuchar lo que hablábamos, exponiéndose más aun y dejándome ver su escultural cuerpo. Además la manta que tapaba a mi tía se había bajado dejando su culo y sus muslos a la vista y era de lo mas morboso, aparte de notar sus tetas aplastadas contra mí, notando su dureza.

—Opté por la peor de las decisiones, una inseminación costaba mucho dinero y mi marido no era tonto, lo descubriría enseguida, así que buscaría un donante que me gustase y follaria con él. El primer candidato fue ese ultimo novio que me volvía loca, sabia donde trabajaba y su horario, así que un día fui y me hice la encontradiza con él. Ya sabes lo típico, que alegría verte, estas estupenda, tomamos un café y a la hora estaba dentro de mi dejándome su simiente. Esos encuentros se alargaron por un par de meses hasta que un test de embarazo y un análisis me confirmó que estaba embarazada.

—¿Y que dijo tu amante, cuando se lo contaste?

—Luismi, no era mi amante, no quiero que utilices esa palabra, prefiero que utilices la de “donante” Pero eso me vino muy bien para terminar la relación con mi donante, cuando le dije que estaba embarazada, salió despavorido y no le he vuelto a ver. Cuando se lo dije a tu tío se puso loco de contento y me trató como a una reina. Reconozco que me sentí fatal conmigo misma por la traición a tu tío, pero todo se olvidó cuando nació Noelia.

—Tía, ¿Te puedo preguntar algo?

—Claro cariño, dime.

—¿Disfrutaste de esos encuentros hasta que te quedaste embarazada?

Mi tía me miro muy seria, pero enseguida su rostro mostró esa picardía de la que hacía gala y sonrió provocadoramente.

—Ummm, a mi sobrino le gustan los detales morbosos, afirmó mi tía. Si cariño, disfrute de todos y cada uno de los encuentros y me encantaba sentir su polla dentro de mi follandome y notando como se corría una y otra vez, me hacia alcanzar unos orgasmos increíbles, además de que me trataba como a una puta y probó todos mis agujeritos.

Jooo…deeer, estaba a nada y menos de correrme imaginado a mi tía en cuatro siendo follada por ese semental, casi veía su culo en pompa y la polla de ese tío entrando y saliendo de ella mientras gritaba sus orgasmos. Un sopapo en mi cara me devolvió a la realidad y vi la mirada seria de mi tía.

—Luismi, céntrate, dijo mi tía algo enfadada. Si disfrute o no es cosa mía, solo nos centraremos en mi objetivo de quedarme embarazada, los detalles escabrosos nos los saltamos, no te estoy contando una película porno

—Lo…lo siento tía, no quería ofenderte.

—Cariño, me estoy sincerando contigo, quiero que entiendas mis razones y el porque lo hice. Y no me ofendes al contrario, me halaga saber que todavía soy capaz de excitar a un jovencito muy guapo, no creas que no siento algo muy duro clavado en mi espalda.

Tierra trágame, mi cara ardía por la vergüenza de sentirme descubierto, mis manos dejaron de abrazarla intentando separarla de mí y de mi permanente erección, aunque ese sopapo y lo que me dijo hizo que mi polla se relajase ligeramente. Mis ojos se fueron hacia la parte alta de la escalera intentando ver a Noelia, pero ya no estaba.

—No seas bobo y no dejes de abrazarme, dijo agarrando mis brazos y haciendo que rodease su cuerpo. No te haces una idea de lo bien que me siento al hablar por fin esto con alguien.

—No quiero que te sientas incomoda, pero entiende que tenerte tan cerca, abrazada y encima contándome esto, pues…pues hace que me excite.

Mi tía me miro con amor, mientras acariciaba mi cara donde momentos antes me había dado un ligero tortazo, se acomodó mejor sentándose encima de mi polla, notaba su culo presionando mi cipote, mientras su cabeza se acomodaba en mi hombro.

—A los dos años de nacer Noelia, tu tío y yo hablamos de tener un segundo bebé, nos pusimos manos a la obra aunque yo sabia que él no me dejaría embarazada. Necesitaba buscar a otra persona que me inseminase y esa fue un monitor de pilates que tenía. Era atractivo, tenía tres hijos y alguna vez le había pillado mirándome de forma descarada mis tetas o mi culo. No me fue difícil quedarme un día a solas con el y seducirle y con este fue más rápido te lo aseguro, un disparo y me dejó embarazada.

—¿Fueron las dos únicas veces que le fuiste infiel? Pregunte con algo de miedo.

—Solo esas dos veces y fue por un fin justificado, quería ser madre y por otra parte no podía dejar que mi marido se viniese abajo, lo conozco y el saber que es estéril lo hubiese matado. Se la imagen que doy, la de zorrón, la de ninfómana, buscona o puta, pero gracias a esta actitud tu tío subió como la espuma en su trabajo y la gente empezó a respetarle. Fueron muchos los hombres tanto jefes como amigos que me dijeron abiertamente que querían follar conmigo, pero por no airear delante de todos sus pretensiones y arruinarles su cómoda y placentera vida, accedieron a mis exigencias, siempre en favor de tu tío.

—Detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer, ¿verdad tía?

Ella solo sonrió amargamente y sus ojos volvieron a inundarse, la abracé contra mi fuertemente y besé infinidad de veces su mejilla mientras susurraba en su oído que se tranquilizase.

—Tía tu no eres ninguna puta, puede ser discutible lo que hiciste en su momento, hay mas alternativas, pero lo hecho, hecho esta, no le des más vueltas. Hiciste lo que creías que era mejor para ti y tu marido en esos momentos, no te martirices.

Nos quedamos abrazados un buen rato mientras mis manos acariciaban el cuerpo de mi tía. Deseaba bajar mi mano y tocar ese culo que me tenia embrujado, meter mi mano entre sus piernas y descubrir el coño de mi tía que de seguro estaría lampiño y jugoso. Mi tía me miró y me besó varias veces en los labios, solo faltaba dejar a nuestras lenguas actuar, pero eso no ocurrió, mi tía se incorporó y se puso en pie dejándome ver su espléndido cuerpo mientras doblaba la manta que la cubría, joder que buena estaba.

—Vámonos a dormir cariño, es tardísimo. Dijo mi tía agarrando mi mano y tirando de mí.

Apagó la luz del salón y encendió la pequeña luz de las escaleras que llevaban a los dormitorios. Subía detrás de ella y veía como su culo, ese culo perfecto se movía provocador a escasos centímetros de mi cara, mi polla volvió a tomar vida y se irguió en el interior de mis pantalones pidiendo libertad y que alguien se ocupase de ella, era de todo punto imposible ocultar la carpa que formaba en mi bragueta.

Mi tía me dejó en la puerta de mi habitación, volvió a abrazarme y besarme los labios con cariño, mientras notaba su pubis pegado a mi erección. Se separó de mi con una gran sonrisa mientras acariciaba mi cara.

—Mi amor me ha encantado hablar contigo de veras, esta noche voy a dormir muy bien y creo, dijo mirando mi paquete con picardía, que deberías de aliviarte para que tú también duermas más relajado. Dijo con una risita seductora.

—Ufffff, que vergüenza tía de verdad perdóname no puedo evitarlo.

—Cariño no te disculpes, esto, dijo señalando el bulto de mi bragueta, es uno de los cumplidos más grandes que puede recibir una mujer, eso me demuestra que te atraigo y que no soy tan vieja.

Al terminar de decir esto volvió a acercarse a mí, agarró mi mano y la llevó a una teta suya mientras me miraba seductoramente y mi mano amasaba con dulzura ese pecho duro, turgente y con un pezón que empezaba a ponerse duro como el diamante. Oí gemir a mi tía suavemente mientras veía una se sus manos meterse entre sus piernas, sus ojos cerrados y mordiéndose su labio inferior en una mueca de placer, me habría quedado toda la noche así pero ella dio por terminado ese pequeño “desliz”

—Seguro que esto te ayudará a aliviarte. Hasta mañana amor, que descanses y de nuevo gracias por escucharme.

La vi desaparecer por el pasillo meneando ese culito que tenia hasta que cerró su puerta. Sobra decir que cuando yo cerré la mía baje mis pantalones y mi ropa interior y me sorprendió ver mi polla como nunca la había visto, mas grande, congestionada y llena de venas, la agarré y un escalofrió recorrió mi espalda, solo un par de movimientos y empezó a escupir semen como una fuente poniendo el suelo perdido. Mi orgasmo fue largo y me dejo temblando con la imagen de mi tía y mi prima, joder ni 24 horas que hacía que estaban en casa y ya estaba así, esto iba a ser muy duro.

Esa noche no dormí muy bien. Mi tía aparecía en mi cabeza continuamente y recordaba nuestra conversación. Tenia que tener control sobre esto por que si no me iba a volver loco. Aunque me había acostado tarde me desperté muy pronto y no me apetecía dormir. Me puse mi ropa de deporte y me fui a correr, eso me ayudaría a poner orden en mi cabeza y evitar de alguna manera el encontrarme con mi tía, estaba tan avergonzado por lo ocurrido que no sabría mirarla a la cara.

Cuando llegué a casa seria las once de la mañana. Al entrar me encontré con mi madre, Alba y mi tía vestidas para salir, mi tía me miro con cariño y eso de alguna manera me alivio, Alba me dio un beso de buenos días.

—Aggg…Luismi estas sudado, vete a la ducha.

—Alba, es lo que ocurre cuando vienes de correr, dije divertido mientras me acercaba a ella para achucharla y ella se escabullía entre risas.

Mi tía subió a su habitación a por algo que se le había olvidado y mi madre, aunque estaba sudado me abrazó.

—Mamá, que estoy empapado, protesté.

—¿Y qué? Es solo agua, además es el sudor de mi niño, de mi hombre, dijo con orgullo.

La miré extrañado, ¿a qué venia eso ahora?

—Tu tía me ha contado lo que pasó ayer por la noche cuando llegaste. Como la trataste, como la escuchaste y como le diste cariño y comprensión. Ayer cuando me fui a dormir deje a una mujer rota y esta mañana tenia a la Paula de siempre, alegre y divertida. Solo puedo decirte gracias mi amor, gracias por ser como eres.

¡Ay! Mamá, si tu supieses realmente mis intenciones de ayer por la noche, de seguro que me cruzarías la cara por degenerado. Pensé mirándola a los ojos.

—No me des las gracias mamá, creo que hice lo que tenia que hacer y lo que me pediste, he ayudado y he sido cariñoso con ella, lo necesitaba.

—Claro que si cariño, me dijo con amor. Anda ve arriba a ducharte, nos vemos a la hora de la comida.

Antes de entrar en mi habitación mi tía que salía de la suya me llamó. Iba guapísima con una camisa entallada mostrando unas tetas increíbles y un canalillo seductor, unos vaqueros ajustadísimos que la hacían una figura envidiable y unos zapatos de tacón que realzaban sus piernas y ese culito impresionante, me enamoré de ella.

—Buenos días cariño, ¿Has dormido bien? ¿Te aliviaste pensando en mí?

Me quedé bloqueado sin saber lo que decir, notaba su mirada excitada, su perfume y entonces se acercó a mi oído y me lo susurró.

—Yo me tumbé en mi cama, me quité mis braguitas y me abrí bien de piernas metiendo tres dedos en mi interior mientras pensaba en ti…me corrí como una burra.

—Ti…tiaaa, dije excitado con un hilo de voz, ¿Por qué me haces esto? Pregunté inocentemente.

—Por esto mi amor, dijo señalando a mi erección descontrolada, me encanta provocarte. Por cierto, dijo alejándose con una sonrisa malvada en su cara, tu prima Noelia se queda en casa, ten cuidado con ella.

Cerré la puerta me desnudé y volví a masturbarme pensando en mi tía y en lo que me había dicho. Me corrí como un animal mientras en mi cabeza aparecía mi tía abierta de piernas y corriéndose, será cabrona, pensé, me tiene en sus manos.

Me fui a la ducha enfadado conmigo mismo, por idiota, inocente, parguelas, huele bragas y mas adjetivos que no se me ocurren en este momento pero describirían lo estúpido que puede ser un hombre a manos de una hermosa mujer.

Mi cabreo contra mi tía subía en enteros por momentos, si hay algo que odiaba es sentirme manipulado y a merced de una persona caprichosa y mi tía sabia como controlarme, estoy seguro de que sabía mi atracción por ella desde que era un adolescente y ahora en mi casa y con toda esta historia seguro que me tendría como a un perrito faldero y no lo iba a consentir.

Cuando terminé, me vestí y bajé a la cocina a tomar algo, una cerveza me vendría bien.

—Buenos días Luismi.

La voz de Noelia sonaba dulce detrás de mí. Cuando me di la vuelta ella estaba de pie y puse cara de «esto no puede ser» allí frente a mi se encontraba mi prima con una camiseta ajustadísima y sin sujetador debajo, sus tetas se dibujaban perfectamente así como sus pezones que iban a romper la tela. Unos leggins que eran como una segunda piel se ajustaban a su anatomía perfectamente, no llevaba ropa interior los labios de su coñito se dibujaban nítidamente sobre la tela, se dio la vuelta y abrió una puerta del armario para buscar algo poniéndose de puntillas y mostrando un culito redondo, respingón con forma de manzana. Esa tela dibujaba su contorno, parecía que iba desnuda y me confirmó que no llevaba ropa interior, no había marcas de costuras ni nada parecido.

Ella vino hacía donde estaba, mirándome desafiante a los ojos, abrió la puerta de la nevera y se sirvió un zumo de naranja para retornar nuevamente frente a mi apoyándose en la encimera de la cocina y mirándome fijamente.

—Ayer por la noche te vi hablando con mi madre. ¿De qué hablasteis?

—De todo y de nada. Dije con indiferencia.

—Te contó que tuvimos bronca ayer en la cena.

—Me contó que su hija mayor la había avergonzado delante de su familia y la había llamado puta no una ni dos veces, sino infinidad de ellas.

—Esa zorra me ha arruinado la vida, explotó Noelia enfurecida, por su puta culpa mira como me veo ahora mismo, viviendo de vuestra caridad, sin un puto euro y con mi futuro muy incierto y todo por que en su momento no supo mantener las piernas cerradas la muy puta.

Mire a mi prima Noelia desencantado, como siempre egoísta, soberbia, superficial y mal hablada, eso la afeaba enormemente.

—¿Te has oído Noelia? Solo he escuchado yo, yo, yo y mas yo eres la niña más egoísta que he conocido y creo que antes de juzgar a tu madre deberías de conocer el porque hizo lo que hizo. Ten en cuenta que no solo estas tú en una posición difícil, también lo esta tu hermana pequeña que está demostrando más madurez y entereza que tú y tu madre que tiene un cargo de conciencia brutal por haberos metido en esta historia. Y por favor, no llames puta a tu madre, ¿Te has visto como vas vestida? Tu si que pareces una puta, además de las más vulgares y baratas, ve a cambiarte antes de que vengan todos y por favor ten un respeto a tu madre.

Noelia estaba llorando en silencio. Toda su altanería estaba cayendo en forma de lagrimas por sus mejillas, pero no sentí ninguna empatía hacia ella se fue hacia la puerta pero antes me miró desconcertada.

—¿Sabes? Me has defraudado Luismi, pensé que tú me entenderías, pero veo que también estas contra mí.

—Me alegro de haberte defraudado y primita tu sola pones a la gente en contra tuya según ven tu forma de ser y como eres.

Mi prima salió de esa cocina llorando y se encerró en su habitación. Noelia pensó que presentándose vestida de semejante manera babearía por ella para ganarme y ponerme contra su madre y así formar frente común para joderle la vida, pero eso era otra forma de manipulación y me negaba a entrar en ese juego.

Me fui a mi habitación y me puse a estudiar y a continuar un trabajo que tenia que presentar. Mi di cuenta que aun viendo a mi prima de la forma que iba vestida ni me inmuté. Lo normal es que hubiese tenido una erección bestial, pero me mantuve tranquilo todo el rato que estuvimos charlando. Me puse algo de música y me concentré en lo que estaba haciendo, por una horas de mi mente desparecieron mi tía y mi prima.

Al poco las voces de mi madre y mi tía, anunciaron que habían llegado a casa, esperé a que entrase mi madre como siempre hacia a saludarme y cuando me vio supo que algo había pasado. Le conté lo que había ocurrido con Noelia, incluso le dije como iba vestida y aprobó mi actitud y lo que le contesté.

—Cariño, se que esto va a ser duro para todos, dijo mi madre, pero veras como en unas semanas todo cambia.

—Eso espero mamá, eso espero.

—Además, tu tía ha encontrado trabajo en una tienda muy conocida de lencería. Íbamos por el centro comercial y al pasar por el escaparate había un cartel de “se necesita dependienta” no lo ha dudado, ha entrado y ha hablado con la dueña. El lunes empieza por la tarde.

—Pues mira, eso le va a ayudar a pasar mejor este mal momento.

—¡Ah! Y otra cosa, Alba me ha comentado lo del instituto, déjalo en mis manos, conozco al director del Joaquín Rodrigo y nos podrá echar una mano, seguro.

El instituto Joaquín Rodrigo estaba a escasos trecientos metros de mi casa y si Alba conseguía entrar allí seria estupendo por la cercanía. Mi tía intento hablar conmigo en mi habitación, pero amablemente le dije que me esperase abajo que en esos momentos no podía atenderla. Necesitaba que hubiese gente para que mi tía no me excitase hasta volverme loco, no iba a dejar que me manipulase a su antojo. Se que le molestó ese detalle, pero agradeció el que hubiese hablado con Noelia.

Ese día la comida fue algo tensa, todos comimos en silencio, Noelia tenia los ojos rojos de llorar y prácticamente no probó bocado. Nadie le dijo nada, pero conocía a mi madre y no soportaba esa actitud, de seguro que a la noche de cenar tendría el mismo plato.

Esa noche volví a salir con los amigos e intente olvidarme un poco del lio que tenia en casa, aunque no lo conseguí. Sobre las cuatro de la mañana llegue a casa y vi de nuevo luz en el salón, jure en arameo pensando que podría ser de nuevo mi tía, pero cuando entré me encontré con Noelia dormida en el sillón y con la televisión apagada. Estaba preciosa, mentiría si dijese lo contrario, solo me limité a ponerle una manta por encima e irme a dormir, estaba muy cansado.

El domingo por la mañana me levanté tarde. Mi madre y mi tía estaban en la cocina charlando y viendo la televisión estaban mis primas. Saludé a mis primas con cariño y las di un beso a cada una de buenos días, ese detalle sé que Noelia lo agradeció. Cuando entré en la cocina las dos me miraron con cariño.

—Buenos días “bello durmiente” dijo mi tía con una gran sonrisa.

—Niño, me increpó mi madre, cada fin de semana te levantas más tarde.

—¡Ay! Maripi, protestó mi tía, tiene 20 años por dios, está en la edad de hacer locuras y si no acuérdate de tus 20 años estando en la facultad, yo todavía me acuerdo y eso que tenía 13 años de lo tarde que llegabas a casa.

Las dos se echaron a reír y recordaban las broncas que armaba a mi madre mi abuelo según llegaba casi amaneciendo.

—Además, dijo mi tía, seguro que ha habido “temita” rio divertida.

—Eso, eso, ¿ha habido “temita”? Pregunto mi madre inquisidora

Las dos apoyaron sus mentones en las palmas de sus manos mientras me miraban con sorna. A ver, entenderme, domingo por la mañana, con algo de resaca y recién levantado. No estaba para mucho cachondeo y encima no hubo “temita” con lo que callar sus ataques de “marujeo” intentando averiguar mi actividad con el sexo opuesto, podía haber mentido, inventarme algo, pero estaba espeso y me limité a mirarlas dejándolas por imposible.

—No ha habido “temita” mentes morbosas, solo estuve con los amigos de marcha, y ahora no me deis la lata, voy a desayunar e irme a mi cuarto a llorar mi poco éxito con el sexo opuesto. Dije teatralmente.

Las dos rompieron a reír y algo cuchichearon, las risas se oían en toda la casa. Vaya estaba un poco molesto, así que desayuné lo más rápidamente que pude mientras mi madre y mi tía no sé si se reían de mí, o conmigo. Aunque me dijeron que me quedara con ellas a charlar un rato, opté por desparecer e irme a mi cuarto a estudiar y a seguir preparando mi trabajo.

Cerca de la hora de la comida unos nudillos golpearon mi puerta y antes de que dijese nada, mi tía entraba dentro de mi habitación cerrando la puerta tras de sí. Se quedó apoyada en la puerta con sus manos detrás de su cuerpo mientras me miraba con cariño. Estaba algo asustado a la vez que excitado, su manera de vestir era provocadora y ahora la tenia frente a mi con un jersey de lana de angorina y un escote en forma de pico y una faldita corta. Se notaba que no llevaba sujetador, sus pezones se marcaban nítidamente sobre la lana y sus piernas lucían sin medias.

—Hola tía, ¿Qué quieres? Dije tímidamente.

—Nada mi amor, solo venia a verte y a decirte que bajes, dentro de nada vamos a comer.

Mi tía vino hacia donde estaba, me abrazó apoyando sus tetas en mis hombros y sus labios besaban mi mejilla. Sus manos empezaron a acariciar mi torso bajando peligrosamente hacia mi vientre y acercándose a mi ya incipiente erección. Joder, esta mujer tenia un poder sobre mi total y no sabia como actuar, era mi tía, pero me volvía loco de deseo.

—Ufff…tía, paraaa…

—¿Quieres que pare? Me decía ronroneando.

—Eres…eres mi tía…esto no…no está bien…ufffff…no es correcto.

Su mano ya había rozado la punta de mi polla varias veces, mientras sus labios se paseaban por mi cuello. Giró mi cabeza y me besó, pero esta vez nuestras lenguas se conocieron y se enredaron entre ellas.

—Mi vida, dijo mirándome a los ojos, yo solo veo a un hombre joven y a una mujer que se siente deseada desde hace mucho.

Nos volvimos a besar y esta vez su mano se metió por dentro de mis pantalones del pijama y agarró mi polla pajeándola suavemente. Esa sensación por poco hace que me corra.

—Paulaaaa que gustooo. Gemí excitado.

—Ummmm mi niño, como has crecido, eres todo un hombre.

Sacó su mano de dentro de mis pantalones, pensé que todo se acababa en esos momentos, pero giro mi silla y se situó frente a mí, nos mirábamos a los ojos y veía su carita de cariño, mientras acariciaba mi cara y nuestros labios volvían a juntarse. Se arrodilló y agarrado mis pantalones tiró de ellos.

—Levanta el culete cariño, esto te va a gustar aún más.

Cuando bajó mis pantalones mi polla salto erguida, amoratada, pegada a mi vientre. Vi como mi tía abría mucho sus ojos y me miraba sonriente.

—¡¡CARIÑOOO!! Exclamó mi tía sorprendida, si que has crecido, sí.

Volvió a agarrarla mientras la miraba como hipnotizada, sabia lo que iba a ocurrir y me preparaba, no quería quedar mal delante de la mujer de mis sueños, pero iba a ser inevitable, según notase el calor de su boca, la suavidad de sus labios me iba a correr como un adolescente salido.

Y ocurrió, besó la punta mientras me miraba a los ojos y vi como abría su boquita y hacia desparecer mas de la mitad de mi polla en su interior para seguidamente sacarla lentamente, chupando, absorbiendo, haciendo que su lengua envolviese mi glande.

—Paulaaaa…joder…jodeeeer…

Me iba a correr, era inevitable, pero es que mi tía me estaba haciendo una de las mejores mamadas de mi corta vida. Eché mi cabeza hacia atrás y cerré mis ojos pensando en lo mas desagradable que se me pasase por la cabeza, pero era de todo punto imposible. Note sus labios su lengua jugando con mi glande para seguidamente notar el calor abrasador de su boca en toda mi polla. Cuando miré vi que su nariz había tocado mi pubis y mi verga estaba metida hasta los huevos en su boquita, eso fue devastador para mí. Noté las pulsaciones en mi perineo, y ese cosquilleo placentero previo a la eyaculación y la avisé.

—Paulaaaa…me voy a correr, no aguanto más…

Mi tía sacó mi polla se su garganta llena de babas me miró traviesa mientras me pajeaba y se la volvió a meter hasta la garganta mientras me miraba con vicio, y exploté en su boquita. Fue inevitable y ella lo sabía, cuando notó mi eyaculación empezó a tragar como si en ello le fuese la vida mientras se aferraba a mi balano, acariciaba mis huevos y absorbía sacando mi polla de su boca intentando sacarme el cerebro si hacía falta. Fue un orgasmo larguísimo y muy placentero que me dejó con ganas de ella, de sentir piel con piel, de devolverla el placer que me había dado.

—¿Mejor mi amor? ¿Te ha gustado? Pregunto mi tía.

—Joder tía, ha sido fantástico…no…no lo puedo expresar.

Me puse en pie y la abracé besándola con amor. Mis manos bajaron hasta su culo, su deseado culo y mis manos aferraron esos dos globos perfectos de carne atrayéndola hacia mi y dejando mi polla entre nuestro cuerpos. La besé con desesperación, pero mi tía me paró en seco y me miró con pena.

—Se lo que deseas mi vida, dijo mi tía, pero ahora no es el momento, hemos hecho una locura que nos podía haber costado cara. Te deseo mi amor, te deseo como no te haces una idea, pero debemos de ser cautos, esto no acaba aquí.

Agarró una mano mía y la llevó entre sus piernas, fue increíblemente morboso notar sus braguitas empapadas, mis dedos apartaron la tela y mi dedo jugó con su ya encharcada vagina, pero su manó la sacó inmediatamente de allí mostrándomela frente a mis ojos.

—Chupa tus dedos cariño, dijo mi tía en un susurro.

Metí los dedos en mi boca, probando su sabor, su excitación, su deseo y mi polla volvió a erguirse buscándola nuevamente. Mi tía miró complacida y me besó con gula notando nuestros propios sabores.

—Y ahora mi rey, vamos a comer. Estoy deseando tenerte dentro de mí.

Cuando se iba hacia la puerta subió su falda mostrándome su perfecto culo, solo cubierto por la fina tirita de su tanga. Miró por encima del hombro traviesa y me lanzó un besito al aire. Cuando se cerró la puerta tras de si me dejé caer en mi silla sin creer lo que había pasado, pero esto solo era el principio.

—Luismiiii…Paulaaaa a comeeeer. Oí exclamar a mi madre.

Al poco estábamos todos sentados en la mesa comiendo, yo todavía no me creía lo que había pasado, intentaba entrar en la conversación, pero en mi cabeza solo veía a esa increíble mujer que tenia a mi lado haciéndome una mamada increíble. Ella sabia que la miraba, pero estaba hablando no se que de unos pantalones para el trabajo. Noté como su pie desnudo acariciaba mi pantorrilla como diciéndome «estoy contigo, a tu lado» Me limité a sonreír a los comentarios que hacían todos, como si estuviese atento a lo que decían.

—Luismi, Luismiiii, oí la voz de mi madre llamándome. Hijo parece que estas en babia, ¿Te ocurre algo?

—No mamá, es que tengo un problema con el trabajo que tengo que entregar y no me lo puedo quitar de la cabeza.

—Este chico no sabe desconectar de su carrera, ni cuando esta dormido. Dijo mi madre a modo de reproche cariñoso. Te preguntaba que si quieres postre.

—No mamá gracias solo tomaré un café solo.

—Pues entonces ayuda a recoger la mesa mientras preparo los cafés, me dijo mi madre.

Eso hice, recogimos la mesa en un santiamén, mi madre, mi tía y Alba se fueron hacia el salón con una bandeja y el café y en la cocina solo quedamos mi prima Noelia y yo terminando de meter todo en el lavavajillas. Cuando íbamos a salir mi prima me agarro del brazo.

—Luismi, ¿podemos hablar un momento?

—Claro Noelia, dime.

—Solo quería pedirte perdón por mi actitud de ayer. Se que fui egoísta y mal educada, pero entiéndeme que mi vida, perdón, nuestra vida a dado un giro de 180º y estoy todavía algo aturdida sin creer que nos esté pasando esto.

—Noelia, yo no te tengo que perdonar nada, es a tu madre a quien has ofendido. ¿Has hablado con ella?

—Si, y me ha explicado lo que creo que también te contó a ti, no apruebo lo que hizo, pero entiendo porque lo hizo y sus motivos, eso me hizo ver a mi madre de diferente manera de como la veía.

—¿Y cómo la veías?

—Mejor no quieras saberlo.

Imagine que la veía como una zorra ninfómana come hombres que todos los días se follaba a cuatro o cinco tíos y luego llegaba a su casa a esperar a su marido con mirada enamorada pero llena de leche por todos sus agujeritos. Creo que yo la miraba así antes de hablar con ella, Miré a Noelia con cariño, la atraje hacia mi y la di un abrazo. Me encantó sentir su cuerpecito pegado al mío y eso hizo que mi polla muy sensible desde antes de comer se volviese a erguir. Aunque intente que no lo notara fue muy evidente y ella se abrazó aún más a mi juntando su pubis a mi erección.

—Entonces Luismi…¿No estas enfadado conmigo?

—No cielo, si acaso algo molesto.

—¿Molesto? ¿Por qué?

—Por tu atuendo de ayer, cuando entraste a la cocina estabas para comerte con ropa y todo.

—¿Y porque no lo hiciste? Me pregunto traviesa.

—Es obvio Noelia, me habrías utilizado haciendo frente común ante tu madre.

Su mirada era entre divertida, traviesa y viciosa. Seguía abrazada a mi y se frotaba suavemente con mi polla, me estaba poniendo a mil la jodia niña, pero me miraba esperando algo más.

—Espera, dije confundido, me esta diciendo que si yo…ósea que si te hubiese, como decirlo…a ver… si me hubiese insinuado…tu y yo…

—¿Hubiésemos terminado liados? Aclaró mi prima seductoramente. Pues posiblemente Luismi, posiblemente, aunque eso ya no lo sabremos, ¿No crees?

Me dio un pico en los labios y salió por la puerta meneando su culito provocadoramente, yo me quedé en la cocina para tranquilizarme. Esto era mucho para mí, primero mi tía, estaba claro que iba a follar con ella si o si, ¿pero con mi prima Noelia? Es que ni se me pasaba por la cabeza aunque también lo desease y lo de hace un momento me indicó que todo podría ser posible.

Cuando entre en el salón todos estaban sentados charlando y tomando su café. Mi tía me miró y me indicó que me sentase a su lado en el sofá. Me sirvió un café y nos pusimos a ver una anodina película romanticona pero que enganchaba al televidente a la trama y posterior desenlace ya conocido por todos y todas. Deseaba abrazarla y que ella me abrazase a mí. Deseaba sentir sus labios de nuevo y quería tenerla desnuda para mí, pero la película transcurrió entre caritas de “que bonitoooo” o “que romántico, yo quiero algo así” Mi tía aprovechaba cuanto podía para agarrarse a mi brazo y dejarme notar su teta de la manera mas inocente pero sabedora lo que me ponía que hiciese eso.

Mis primas no perdían detalle de la película y mi madre, muy suya como siempre sin prestar atención a la película pero leyendo las noticias en su Tablet. Cuando terminó la película todos comentamos lo bonita que había sido y en esos momentos mi madre dijo algo que me puso los pelos de punta.

—¿Os apetece que vayamos al cine?

Mis primas saltaron de alegría con un sonoro siiiii, mi tía solo me echó una mirada que me dijo todo.

—A mi me apetecería, dije con tristeza fingida, pero tengo que estudiar mucho.

—A mi me gustaría, pero prefiero quedarme y preparar la ropa de mañana, quiero causar buena impresión en mi primer día de trabajo.

—Que aburridos sois, dijo mi madre. Venga chicas arreglaros que nos vamos al cine y lo vamos a pasar de película.

Las tres subieron a arreglarse. El corazón se me iba a salir por la boca, latía a mil pulsaciones y mi polla empezaba a llenarse de sangre sabedora de que iba a pasar. Mi tía miró hacia las habitaciones asegurándose que no había nadie y agarro mi mano con fuerza mientras me miraba y sonreía.

—Si metieses tu mano entre mis piernas, sabrías como estoy por ti. Llevo deseando esto hace mucho tiempo.

—¿El estar conmigo? Pregunté estúpidamente.

—Mi amor, el follar contigo. No podía ignorar tus miradas en la piscina y las veces que ibas al baño. Me parecías tan tierno, tan deseable que si no hubiese estado con mi marido te hubiese follado cuando tenías quince años.

—Tía me hubiese encantado que lo hubieses hecho, eres mi diosa, la mujer de mis sueños, algo inalcanzable para mí.

Recobramos la compostura cuando escuchamos la algarabía de mis primas y mi madre bajando por las escaleras. Cuando llegaron a nuestra altura se despidieron.

—Bueno muermos, vosotros os lo perdéis, dijo mi madre, llegaremos tarde así que si queréis cenar tenéis la nevera, serviros vosotros mismos.

Vimos como salían y según se cerró la puerta, nos fundimos en un beso lleno de pasión, aunque mi tía lo cortó rápidamente.

—Cariño se lo que deseamos los dos, pero toda precaución es poca. Yo me voy a la ducha, dejemos pasar un rato por si acaso.

Estaba muy excitado, mi polla me dolía a rabiar por la erección que tenía, necesitaba hacer algo, incluso pensé en hacerme una paja para luego poder aguantar más, pero quería correrme con mi tía. Me hubiese encantado meterme con ella en la ducha y empezar el juego, es algo que deseaba hacer desde hace mucho tiempo desde que vi alguna peli porno en la que los actores follaban bajo el agua de una ducha.

Pensé juiciosamente que ya había pasado tiempo suficiente. Ni mi madre ni mis primas iban a volver. Me desnudé me fui al baño que ocupaba mi tía y me metí debajo del agua con ella. Cuando me vio se mordió el labio inferior y enseguida se abrazó a mí, por fin notaba su cuerpo desnudo pegado al mío y esa sensación nunca la olvidaré.

—Mi amor, pensé que no te atreverías a entrar, me gusta que no me hayas obedecido

—No aguantaba más tía, necesito sentirte.

—Cariño, quiero que me llames Paula, me vuelve loca cuando lo escucho de tu boca.

—De acuerdo Paula.

Nos fundimos en un beso largo, lleno de vicio y deseo, nuestras manos no estaban quietas y acariciaban nuestros cuerpos. La piel de mi tía era como la seda, suave y cálida, mis labios se fueron hacia su cuello y empecé a besar lamer y mordisquear esa zona tan sensible. Los gemidos de mi tía se hicieron más profundos, mis dedos jugaban con su anito y su clítoris y mi boca llegó a sus tetas, enormes, generosas con un pezón marcadísimo que era casi como una judía y una areola marrón y pequeña. Desde luego el cirujano que la operó hizo un trabajo increíble porque eran totalmente simétricas y perfectas. Mis dedos seguían jugando entre sus piernas y mi boca devoraba esas tetas divinas, chupando y mordiendo esos pezones esplendidos mientras que la mano que me quedaba libre las amasaba y maltrataba.

—Mi amor me tienes a punto, quiero sentir tu boca en mi coño.

Mi tía apoyo la espalda en la pared y puso un pie en una de las repisas de obra de la ducha y poniendo sus manos en mis hombros me indicó el camino para que mi boca se apoderase de su coñito. Había visto muy pocos coños en mi vida, con el de mi tía era el tercero, pero me enamoré de él. Cerradito, pequeño, con unos labios mayores suaves y mullidos y unos labios menores pequeños cubriendo mínimamente el clítoris que se veía rojo y fuera de su capuchón. Mi boca no tardó en apoderarse de él, de lamerlo y mimarlo. Mi lengua jugaba con su coñito y la penetraba hasta que ya no podía más, la postura era algo incomoda así que me limité a su clítoris, y metí dos dedos dentro de su coñito para poder follarla con ellos.

—Me corro cielo, anunció mi tía con la respiración acelerada, no pares mi amor…así…asiiiii…aahhh.

Sus manos se aferraron a mi cabeza para que no dejase de chupar, su cuerpo temblaba y sus muslos aprisionaban mi cara. Noté su corrida cayendo por mi mano y mi brazo, inundando mi boca y mojando mi barbilla y cuello. Eso me volvió loco, su sabor era como la adrenalina, todavía estaba recuperándose de su orgasmo pero yo no aguantaba más, me puse en pie, y con algo de violencia la di la vuelta y ella sabiendo lo que iba a hacer apoyó sus manos y su cara en los azulejos y sacó su culito provocativamente.

—Te voy a follar Paula, te voy a follar hasta que te arda el coño y te rebosen mis corridas.

—Ahhhh…mi vida si, follame, vamos hazloooo.

Mi polla buscó la entrada de su coñito y se la clavé hasta los huevos despacio pero sin pausa.

—¡AHHHHHHH! Que gustooooo por diooooos…follameeeee.

Por fin mi deseo se hacía realidad y la sensación de estar follandome a mi tía era increíblemente mejor de lo que me imaginaba. Su coño era estrechito o mi polla demasiado grande, no lo sé, el caso es que su vagina aprisionaba mi balano deliciosamente, notaba la suavidad de su interior, como mi glande la abría sin problemas mientras ella gemía pidiendo más y el calor abrasador que emanaba de esa cueva del placer. Mi orgasmo estaba ya en puertas, muchos años deseando esto y ahora mis cinco sentidos se estaban inundando de ella. Me agarré a sus tetas mientras bombeaba furiosamente su coño y mi tía literalmente se moría de gusto.

—Paulaaa, me corrooo, no aguanto maaaas.

—Dentro mi amor, hazlo dentrooo…diooos me corro… me corrooooo…si…si…siiiiiiiiiiiii.

Noté como su vagina exprimía mi polla, como se aferraba a ella y la estrangulaba para sacar toda la leche de mis huevos. Clavé mi polla en lo más hondo de su ser hasta rozar su matriz, mi tía arqueó su espalda y echó su cabeza hacia atrás herida de placer. Creo que en mi vida me he corrido de esa manera tan brutal, mi rabo no paraba de soltar leche que golpeaba en el útero de mi tía haciéndola gemir de deseo.

—Mi amor para, paraaa por lo que mas quieras. Decía intentando recuperar la respiración.

—Te quiero Paula, le decía besando su espalda.

Mi polla seguía en su interior, dura como el diamante, sentía las pulsaciones de su orgasmo todavía sobre mi verga eso me mantenía encendido. Eso y el saber que estaba follándome a la mujer de mis sueños. Mis caderas tomaron la iniciativa y empecé un bombeo lento en el coño de mi tía.

—Mi amoooor que me haceees…ummmmm…sigueeeee.

Quise cambiar de posición, necesitaba ver su cara, besar sus labios. Me Sali de su interior y la di la vuelta estaba preciosa, con su carita arrebolada y sus ojitos brillantes de deseo. Nos abrazamos, levanté una pierna suya pasando mi brazo por la corva de su rodilla y la volví a penetrar de nuevo.

—Diooooos que ricoooo, gimió mi tía.

Empecé a bombear de nuevo sabiendo que esta vez iba a durar mucho más. No pasó mucho tiempo cuando vi como mi tía hacia su respiración mas profunda y me besaba con pasión, mi otra mano estaba aferrada a una nalga suya, notando su dureza y su suavidad, amasándola, atrayéndola hacia mi para hacer la penetración mas profunda. Sus caderas empezaron a moverse sin control y pego un grito que se tuvo que escuchar en toda la manzana.

—Me corroooooo…me corroooooo.

La abracé contra mi y busqué su boca para acallar sus gritos. Ella se aferró a mi cuello y noté como sus caderas se movían sin control, su cuerpo temblaba y bufaba presa del placer que estaba sintiendo. Yo no dejaba de bombear ese coñito divino, con una cadencia constante, aunque de vez en cuando la follaba salvajemente, creo que no había terminado su orgasmo cuando le sobrevino otro y al poco otro más, yo no aguantaba, mi orgasmo crecía imparable y con un bufido descargué mi corrida dentro del coño de mi tía. Nos costó tranquilizarnos, recuperar nuestras respiraciones, por suerte seguíamos bajo la ducha, si no creo que estaríamos empapados en sudor, Seguíamos muy abrazados, mi tía con un movimiento de cadera suave sacó mi miembro de su interior, dejé que se apoyase con sus dos pies aunque no deshicimos el abrazo, seguíamos besándonos pasionalmente.

—Mi vida ha sido impresionante, me encanta lo que me has hecho sentir, dijo mi tía con mimo, mientras apoyaba su cabeza en mi hombro.

—Paula, eres mi sueño hecho realidad. Te quiero.

—Yo también te quiero mi amor. Anda, vamos a lavarnos y a secarnos y vamos a la cama.

Eso fue música celestial para mis oídos, mi tía y yo nos enjabonamos mutuamente poniendo especial atención en nuestros sexos y fue inevitable que mi polla se volviese a erguir altiva y desafiante, preparada para un nuevo asalto. Mi tía la miró hipnotizada y la dio un par de mamadas.

—Bendita juventud, me vas a dejar el coño hecho unos zorros.

Cuando llegamos a la cama de mi tía, ella entro en cuatro provocativamente, mostrando su coño enrojecido de la follada y su anito, precioso algo dilatado. Parecía un cráter en miniatura y pedía ser lamido, chupado y poseído. Su culo era como una obra de arte esculpido a base de gimnasio, era redondito y respingón. Agarré esos dos globos perfectos de carne y los separé para hundir mi boca y mi lengua en ese esfínter, lubricarlo bien y follármelo, creo que mi tía entendió mis intenciones y me hizo parar.

—No mi amor, por ahí todavía no lo he hecho y además hace falta limpiarlo muy bien. Si no, sería muy asqueroso.

Mi tía vio mi cara de decepción. Follarme ese culazo era para mi ya el sumun del placer con esa diosa.

—Pero eso no significa que no desee que me folles el culito. Solo dame algo de tiempo y déjame prepararlo bien para mi hombre. Y ahora mi amor regálame otro orgasmo.

Mi tía apoyó su cara en el colchón ofreciéndome su coño. Estaba abierto y brillante de los juguitos que salían de su sexo. Apunté mi polla y la dejé ir dentro de golpe hasta que mis huevos rebotaron en su clítoris.

—Diooooos siiiiiii… revienta a tu zorra con tu polla. Aulló mi tía.

Empecé a follarla brutalmente, mi pelvis chocaba con su culo llenando la habitación de ruidos parecidos a azotes, mis huevos golpeaban su clítoris haciéndola dar unos grititos muy sensuales. Su anito boqueaba para mí, llamándome, provocándome. Chupé mi dedo pulgar y empecé a acariciar su esfínter, sé que le gustó por el gemido de placer que dio pero me llamó la atención.

—No cariño, decía con voz entrecortada, por ahí no.

Un azote en ese perfecto culo hizo que diese un grito y me mirase sumisa.

—Calla y disfruta zorra.

Metí mi dedo en su culito y ella suspiro de placer mientras mi polla la perforaba y mi dedo dilataba algo su esfínter. Sus caderas empezaron a moverse de nuevo preludio del orgasmo que iba creciendo en su interior. Era terriblemente excitante ver como su coño se comía mi polla , como su redondo culo se movía al ritmo de mis embestidas y como gemía, era algo que siempre había querido, hacer gemir de placer a mi tía mientras la follaba.

—Mi amor, mi amor…me corrooooo…ahhhhhh…diooooos.

Mi tía arqueo su espalda y levanto su cabeza intentando coger aire, su orgasmo exprimía de nuevo mi polla y mi dedo metido en su culo notaba como también lo estrangulaba presa del orgasmo que atravesaba su cuerpo.

—Cariñooo, haz que esto no termine, decía con voz entrecortada, te quierooo.

—Paulaaaa me corrooo…aggggg…tomaaaaa…tomaaaaaa.

Clavé de nuevo mi polla hasta los huevos mientras me vaciaba en su interior, para los dos fue un orgasmo muy largo que nos dejó agotados. Mi tía se dejó caer en la cama y yo caí encima de ella con mi polla bien clavada en su interior. Sabia que esto llegaba a su fin, no sabia que hora seria pero de seguro que nos tendríamos que vestir.

—Me encanta sentirte en mi interior, como me llenas, como me haces alcanzar unos orgasmos increíbles.

Mis labios la llenaban de besos, y susurraba en su oído lo que la quería y lo que la deseaba. Mi tía ronroneaba mimosa sintiéndose querida. En esos momentos una alarma sonó insistentemente, los dos nos sobresaltamos mi tía me hizo salirme de ella y alargó su mano apagando un despertador.

—Debemos vestirnos mi amor, creo que la película ya habrá terminado y tu madre y las niñas estarán aquí dentro de un rato. Dijo mi tía con pena.

—Paula, me encantaría pasar la noche contigo.

—Lo se cielo mío, yo también lo deseo, pero tenemos que ser muy cuidadosos. Anda ve a vestirte.

Nos dimos un beso y nos costó separarnos, dios, había sido una tarde increíble, todavía no me lo creía, yo un chaval de 20 años me había follado a una mujer de bandera, a mi amor platónico. Al poco ya estaba vestido y había cambiado un poco el aspecto de mi escritorio. Conocía a mi madre y sabia que se fijaba mucho en las cosas y como me dijo mi tía, todo cuidado era poco.

Me acerqué a su habitación y ya había hecho la cama, tenia algo de ropa cuidadosamente colocada sobre la cama, pero ella solo tenia unas braguitas muy sensuales puestas, eso hizo que mi polla nuevamente se pusiese dura, mientras me acercaba a ella y la abrazaba pegando mi dureza a su culo.

—Luismi para ya, dijo mi tía con voz seria. Sabes que me encantaría seguir pero debemos de parar. Bájate y espérame en la cocina, anda, dijo secamente.

Mi tía no había bajado aun cuando oí la puerta de la calle abrirse entrando mi madre y mis primas, me dieron un beso las tres y mi madre subió a cambiarse, mientras mis primas se quedaban conmigo hablando de la película que habían visto. Al poco bajaron mi madre y mi tía y se fueron a la cocina y a la hora estábamos cenando para irnos a dormir. Empezaba una nueva semana.

Un comentario sobre “Mi tía y mis primas vienen a vivir a casa (1)

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