TANATOS12

Capítulo 9

Tras semanas en las que apenas nos ocurrían cosas ahora estaba viviendo más de lo que podía llegar a digerir. Parecía que el mundo giraba a mi alrededor a una velocidad superior a cómo había sido durante el resto de mi vida. Y María, María no solo iba a ese ritmo endiablado sino que parecía que era la que había puesto en marcha esa frecuencia, y no se detenía a echar la vista atrás y contemplar los incendios que iba creando. Y es que parecía que saltaba de plataforma en plataforma, como la heroína de un video juego, y tras cada salto explotaba todo lo anterior, y ella no se detenía, solo seguía hacia adelante buscando un check point estresante.

Yo ya no podía tener más cosas en la cabeza y ya no podía hacerme más preguntas. A toda la información que me faltaba de la noche con Álvaro y Guille se sumaba el porqué de aquella cita con Víctor y Edu, el contenido de aquellos susurros en la terraza, lo que había pasado dentro de la cervecería… y lo que le acababa de escribir Edu ahora y a buen seguro le seguía escribiendo mientras yo buscaba un cargador de móvil en la mesa de centro del salón para cargar mi teléfono.

Y es que eran dos cosas las que me tenían angustiado: mi déficit de información y el juego de plataformas de María. Todo aquel seguir adelante sin mirar atrás, por locura que hubiera cometido. Pasaba de temas como el hecho de haberlo hecho sin condón con Guille como si tal cosa. Pasaba del tema de haber hecho sexo anal con Álvaro como si tal cosa. Yo no me podía creer que no le diera importancia a esos hechos o acontecimientos. Era imposible.

Mientras se iniciaba mi móvil pensaba que María a buen seguro se estaría escribiendo con Edu. No era la primera vez que nos veíamos en aquella situación. Meses atrás sospechaba que se escribía según qué cosas con él hasta acabar utilizando nuestra polla de plástico para masturbarse. Tema del que nunca habíamos hablado realmente. Sin embargo no me parecía que se estuviera repitiendo ese hecho, de lo poco que había podido ojear mientras Edu le escribía se desprendían reproches y acusaciones, una reprimenda severa.

Tumbado en el sofá me llegaron las notificaciones de que efectivamente María me había escrito y tenía varios mensajes en los que me preguntaba dónde estaba y si iba a buscarla al despacho. Ni rastro de información sobre que no seríamos cuatro, sino seis, quizás ella no lo hubiera sabido hasta encontrárselos a todos de bruces como me había pasado a mí.

Mientras miraba esos mensajes de María no podía evitar darme cuenta de que estaba permanentemente en línea.

Sentí una extraña desazón, pues sentí que Edu la sometía a una tensión y a un nerviosismo desconocidos en ella. Recordé entonces cuando María se había levantado en la terraza con la intención de marcharse y Edu le había dicho, ordenado, que se sentara. María había obedecido, temblorosa, apocada… Recordé como le había obedecido… y me excité.

Casi simultáneamente a sentir mi miembro palpitar comencé a reprocharme por mi excitación. Y es que allí estaba mi novia, mi prometida, escribiéndose con aquel chulito y petulante fanfarrón… en nuestro dormitorio… y yo no solo no iba allí a pedir explicaciones sino que me excitaba al recordarla nerviosa ante él y me excitaba al imaginármela inquieta y disculpándose. Pues, de todo lo vivido, se desprendía que Edu le había propuesto cosas a las que ella no había accedido.

Me mantenía mirando la pantalla del móvil y seguía María en línea y yo comenzaba a sentir una importante erección. Mi mente fue de nuevo a la cervecería… fue a Víctor… y a las caras de profundo asco que le profesaba María; era un asco mucho mayor que el que le había visto con Álvaro, era realmente desprecio. Y su incomodidad por verse acosada por él… también me excitaba.

María dejó de estar en línea y la escuché trastear en nuestro dormitorio. Pensé que vendría al salón de un momento a otro, pero no lo hacía. Me planteé cenar, pero no tenía realmente apetito, si tenía hambre de algo era de información, pero no sabía cómo abordar el tema. No me veía yendo al dormitorio a rendir cuentas, aunque me veía completamente en mi derecho. Acabé por poner la televisión, por tener algo de compañía y al pensar en compañía pensé en Sara, en si estaría ahora con Víctor, en si realmente se habían liado o si ella solo había aceptado quedar con él para conocer gente en una ciudad para ella desconocida. Y pensé en Edu, en como el cabrón ni me había mirado en todo aquel rato y en como tenía a aquel bellezón de cría, que era Begoña, comiendo de su mano.

Llevaba ya más de media hora viendo la tele cuando alguien me escribió al móvil. Era María. En la pantalla pude leer un escueto “¿Vienes?”.

Lo cierto era que me jodía en cierta forma seguir sus tiempos, como ella quería. Ella se encerraba en nuestro dormitorio o pedía mi presencia a su antojo. Ella permitía que me fuera a dormir al sofá después de insultarme para después venir a arreglarlo como si fuera mi salvadora. Ella se montaba una especie de orgía y yo tenía que atender a sus ritmos, a esperar a que ella tuviera a bien contármelo. Y yendo más atrás también me había contado su noche con Edu cuando ella había querido. Creo que solo lo toleraba por dos motivos, primero porque estaba enganchado a aquella incertidumbre, y segundo porque en el fondo me sentía culpable por aquellos meses en los que había jugado a dos bandas con Edu y con ella, llegando hasta a mandar a ese estúpido engreído fotos sugerentes de ella… Aquello me dejaba en tan mal lugar que siempre había un poso de que yo había hecho peor las cosas de lo que lo estaba haciendo ella.

Caminé por el pasillo y abrí la puerta de nuestro dormitorio. Cerré la puerta tras de mí y María estaba sentada, como una india, casi con la espalda contra el cabecero de la cama, con una chaqueta de pijama satinado azul marino y con sus piernas desnudas. El pelo le caía tapando parte de su cara, una melena castaña que cada vez parecía más y más larga, y con su móvil en la mano. Su cara no es que estuviera colorada es que era toda ella un faro rojo de luz que hasta parecía desprender temperatura a toda la habitación.

—¿Has cenado? —preguntó.

—No, no tengo hambre —respondí sabiendo que algo importante iba a decírseme inmediatamente.

—No nos pusieron casi nada para picar allí, cada vez son más cutres —dijo María y yo miré a mi alrededor como si hubiera gato encerrado. Algo pasaba. Vi la camisa, comprada para Víctor, colgando de un sillón… su traje recogido, solo la lámpara encendida… lo raro no era el dormitorio, sino ella.

—Ya… bueno… ¿Y qué tal? —dije de pie, frente a ella. Sin tener ni idea de qué decir.

Se quedó callada. Lo que fuera que fuera a emerger tenía que salir ya.

—Mira esto… —dijo en un resoplido que le hizo bailar el flequillo. Ardiendo. Y alargó su móvil hacia mí.

Cogí su teléfono.

—No leas. Dale al play. Dale al audio.

Me fue imposible no mirar antes de cumplir su petición. El chat era con Edu. Había varias frases escritas. María le preguntaba qué tal con Begoña. Efectivamente había una nota de audio. También una frase de Edu después del audio, que ponía “ahora tú”.

—Venga, ponlo ya. No leas —insistió María.

Estaba tan descolocado que apenas me daba tiempo siquiera a ponerme nervioso. Pulsé el play y me llevé el móvil hacia la oreja. No miré a María. Dejé mi mirada perdida, como para no perderme nada.

Se escuchaba un zumbido, un ruido de fondo, nadie hablaba. Mi corazón se fue acelerando a medida que fui empezando a descubrir sonidos, mis pulsaciones se dispararon cuando todo se fue haciendo más nítido. Y llegué a retroceder un par de pasos cuando entendí qué era aquello. Mi mirada fue hacia María que impertérrita y nerviosa me miraba pero a la vez bajaba un poco los ojos, sin querer incomodarme o sin querer que yo la incomodase. No había absolutamente ninguna duda. Y menos duda tuve cuando entre gemido y gemido se escuchó en aquel audio un “Ohhh Eduuu” “mmm Eduuu” “me mataas…” “mmmm”, unos gemidos tremendamente morbosos proferidos por una Begoña tremendamente entregada. Edu se había grabado, al menos el sonido, follándose a Begoña.

Aparté un poco el móvil. Miré a María y esta llevó su melena a un lado de la cabeza. Volví a acercar un poco el teléfono y escuché el sonido rítmico de los cuerpos de Begoña y Edu chocar, follar… Era morbosísimo…. Y María se echaba toda la melena hacia atrás, como si pensara hacerse una coleta pero sin hacerla, sin saber ni qué hacer ni dónde poner las manos. Los gemidos de Begoña continuaban y mi polla palpitaba al ritmo de mis pulsaciones… cuando un “¡Edu mmm… cabrón..! ¡qué bien me follas…!” sollozado en un gimoteo de agradecimiento y gratificación salía de la boca de Begoña y casi hace que se me caiga el móvil al suelo

El audio acabó. Miré a María.

—¿Y esto? —solo alcancé a decir.

—¿Qué te parece? —preguntó.

—Joder… no sé… es… tremendo.

—Ya… bueno… lo digo por lo que me dice él.

Tardé un poco en entender qué pretendía decirme hasta que miré la pantalla y leí lo que aparecía después del audio, donde Edu le escribía aquello de “ahora tú”.

—¿Qué? —dije, aprovechando para mirar un poco más de la conversación.

—Que qué opinas —dijo ella, en tono bajo, en otra pregunta, mientras me daba tiempo a leer lo que era un auténtico rapapolvos de Edu hacia María por, al parecer, marearle, tomarle por imbécil, hacerse la tonta y demás acusaciones.

Ante mi falta de respuesta, María me pidió el móvil y me dijo:

—No tiene por qué saberse que soy yo.

María, nerviosísima a pesar de estar ya solo conmigo, me pedía que folláramos y grabara sus gemidos… para enviárselos a Edu… y así compensarle… así disculparse… Mi novia no quería follar conmigo, quería que aquel déspota la perdonase. Parecía no poder soportar haberle decepcionado.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s