ECONOMISTA

El lunes me llamó Claudia al trabajo.

– No te lo vas a creer, me ha llamado mi tío Gregorio, quieren ofrecerme un puesto de trabajo en la Consejería de educación, parece que les corre prisa…¿que hacemos?

Aquello nos pilló de improvisto total, me hizo gracia la pregunta de que hacemos, como si yo fuera a formar parte de esa decisión, Claudia llevaba años dando clases en el instituto y ahora que por fin había conseguido llegar a directora le ofrecían un nuevo cargo político de libre designación. Su tío Goyo, hermano de su padre, había estado toda la vida metido en política y parece que querían colocar a mi mujer en un puesto de nivel alto en la administración.

No me dió tiempo a asimilar la llamada de Claudia, yo estaba tranquilamente en mi oficina, saboreando una taza de café y recordando lo que me había pasado el sábado por la noche cuando mi mujer llegó de fiesta. Se había cumplido una de mis fantasías de manual de buen cornudo, que ella saliera de marcha con sus amigas, en este caso Mariola y que llegara sin braguitas.

Lo peor no es que llegara sin ellas, que a saber donde las había dejado, lo peor es lo caliente que llegó, mientras me despertaba y abría los ojos Claudia ya se estaba bajando la cremallera de su falda de cuero y me estaba plantando el coño en la boca. Quería correrse con mi lengua.

A pesar de acabar de despertarme se me puso dura en un instante y Claudia fuera de si comenzó a restregarse contra mi cara.

– Vamos cómemelo cornudo…eso es…no eres la primera persona que me lo come esta noche, te lo puedo jurar, me dijo Claudia.

Esas palabras me volvieron loco y me sorprendió aun mas cuando Claudia sentada en mi cara echó la mano hacia atrás y me sacó el pito del pijama para comenzar a pajearme.

– Noooooooo, Claudiaaaaaa, nooooooooo, no hagas esoooooooooo, ahhhhhhhhhhhhhh, dije zafándome como pude.

Pero ya era tarde, mi polla empezó a escupir semen empapando la mano de mi mujer que no paraba de decir.

– ¡¡¡Eres patético cornudo, eres patético cornudo!!!

Luego se sentó en mi pecho y se quedó mirándome unos segundos, para después meterme los dedos en la boca.

– Límpiame bien cornudo, no quiero que dejes ni rastro…

– Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm……….mmmmmmmmmmmm…

Uno a uno me fue metiendo los dedos en la boca hasta que no quedó ni rastro de esperma en ninguna de ellos. Ahora tenía la boca cubierta de jugos y el semen me resbalaba con dificultad por la garganta.

– Vamos trágatelo joder, eso es…trágate tu propia corrida cornudo, dijo pegándome un tortazo.

Una vez que terminó se volvió a sentar en mi cara y después se quitó la camiseta dejando libre sus tetas. Luego se frotó contra mi boca alcanzando el orgasmo también bastante rápido mientras se pellizcaba ella misma los pezones. Cuando terminó se metió en el baño a lavarse los dientes, a desmaquillarse y a prepararse para dormir.

No me dejó hacer mas preguntas sobre lo que había pasado esa noche. Solo sabía que otra persona le había comido el coño antes que yo y que había llegado a casa sin ropa interior.

Volviendo a ese lunes, por la noche habían preparado una cena informal, con su tío Gregorio y otro político que debía ser Director General de algo de formación del profesorado o una cosa así en la Consejería de educación, quedamos con mis suegros para que se hicieran cargo de las niñas y acudimos a la cita Claudia y yo.

A mi todo esto me parecía muy precipitado, ahora teníamos la vida organizada, no nos hacía falta el dinero y en un principio acudimos a la cita mas bien por cortesía hacía su tío que era el que había dado el nombre de mi mujer para el puesto. Claudia se había vestido de manera informal pero elegante con unos vaqueros ajustados y un jersey de color azul clarito bastante fino junto con unos buenos zapatos de tacón.

Cuando llegamos al restaurante ya estaba su tío Gregorio junto con otro señor, se levantaron de la mesa para saludarnos y volvimos a sentarnos los 4. Le eché una ojeada rápida a Basilio que así se llamaba el político que estaba con el tío de mi mujer, era un señor bastante bajito, sobre 50 años, apenas mediría 1,60, mi mujer con tacones era mas alta que él, complexión media, gafas de pasta y lucía una calva particular, pero con mucho pelo y bastante rizado por los laterales y la parte de atrás.

Enseguida Basilio sacó sus dotes de buen político, era muy hablador y bastante simpático, aunque a mi había algo que desde el principio no me gustaba de él, no sé, todo lo que decía me parecía muy falso de contenido. Era un charlatán.

– Ya me ha dicho tu tío que eres directora del instituto, necesitamos gente como tu, encajas perfecta en el perfil que estamos buscando, edad, buen curriculum, trabajadora, con experiencia en el sector.

“Y ya si es mujer y tiene buena presencia” pensé yo.

– Estamos en un momento importante en la educación, tu no te preocupes por el puesto que tenías, te lo dejamos guardado en excedencia el tiempo que estés en la consejería, pero ahora tienes que ir un poco mas allá, dentro de poco se avecinan reformas en la ley de educación, necesitamos opiniones sobre todo la gente que lleváis tanto tiempo al pie del cañón, dando clase, vosotros sabéis de primera mano lo que está pasando y como se puede mejorar, pero también queremos mejorar la formación del profesorado y ahí básicamente es de lo que nos encargamos nosotros…

Apenas podía intervenir mi mujer, cuando iba a objetar algo enseguida Basilio eludía el tema y lo llevaba donde él quería. Hablaba mucho, pero escuchaba poco.

– Tendríamos que pensarl…

– Te necesitamos para ya Claudia, te voy a ser sincero, es un buen puesto que hemos creado y encajas perfecta en el perfil. No tienes nada que pensar.

Mi mujer miró a su tío Gregorio que le dijo que si con la cabeza como animándola a que aceptara, luego Claudia me miró a mi.

– Tendríamos que ver los horarios y como me puedo organizar, tenemos dos niñas, además voy a hacer una buena faena en el instituto que acaba de empezar, va a ser un lío…

– Por eso no te preocupes, esta misma semana dejamos solucionado tu sustituto en el instituto, estaría bien que fuera uno de los profesores que está ahora, seguro que ya tienes algún candidato que pueda encajar, dínoslo y eso lo dejamos solucionado lo mas rápido posible para ocasionar las mínimas molestias en el funcionamiento del instituto y al alumnado, dijo Basilio que parecía que no aceptaba el no por respuesta.

Vi en Claudia que ya tenía la idea en la cabeza. El tal Basilio se lo había vendido muy bien y mi mujer se veía perfectamente en ese puesto y porque no, mas adelante en otro puesto político de mas nivel dentro de la consejería. Claudia era ambiciosa en su trabajo y la estaban ofreciendo la posibilidad de ir un poco mas lejos.

Esa misma semana anunció que dejaba el puesto de directora en el instituto. Empezaba una nueva vida para nosotros.

– No me has contestado a lo que te dije, preguntó Lucas.

– ¿Todavía estás con eso?, déjate ya de bromas, al final voy a pensar que me lo estás diciendo en serio, dijo Mario.

Lucas dejó el cuaderno de dibujos que estaba ojeando sobre la cama y se sentó al lado de su amigo que garabateaba algo en una hoja grande.

– Es completamente en serio, le gustas a Mariola y le gustaría follar contigo, tu dime si a ti te gustaría o no…

– Pero Lucas, es tu…no sé como decirlo, tu novia, tu chica, estás tu con ella…

– ¿Yo?, jajajaja, no…solo es una follamiga, ella seguro que se acuesta con otros aunque no me lo diga y a mi me deja a mi hacer lo mismo…yo en la universidad piensa echarme novia, Mariola es lo que es, me saca 20 años…lo pasamos bien y punto…y ahora me ha dicho que le gustaría estar contigo…

– ¿En serio?…¿y a ti no te molesta que me acueste con ella?, está contigo…no sé, es un poco raro…

– No tío, hablamos de muchas cosas, de situaciones morbosas y salió tu nombre, Mariola me dijo que le gustas y que no le importaría acostarse contigo…

– Joder, ¿habláis de mi?

– Alguna vez…

– ¿Y que se supone que tengo que hacer?, te digo que si que quiero estar con ella y nos organizas tu la cita, o como va esto?

– Jajajaja, si, mas o menos…

– No sé, me da mucho corte…

– Venga no seas rajado, está muy buena…

– Ya, ya lo sé que está buena, te recuerdo que la he dibujado muchas veces…

– ¿Entonces?

– No sé…es muy raro…

– Pásate un día por el banco y la ves vestida con una faldita o unos vaqueros bien ajustados, verás como se la marca el culazo, vengo no me digas que no te gustaría metérsela por el culo a una directora de banco…

– Joder Lucas dicho así…

– Entonces la digo que si…

– Pero…pero cuando sería?

– Cuando quieras…

– Déjame pensarlo un poco, dijo Mario.

– ¿Te parece si esta semana organizo un partido de padel y así la ves?, hablamos luego un poco con ella para que te empieza a dar mas morbo…

– No tengas prisa…

– Es una cerda total, engaña mucho la pinta de pija, pero tiene un vicio la cabrona, jajajajaja, ni te imaginas lo que pasó el domingo cuando fui a comer a su casa…

– ¿Que pasó?, dijo Mario.

– Me dijo que había salido de fiesta la noche anterior con Claudia…y no me quiso contar que es lo que pasó, pero la profe había terminado en su casa y se había dejado las braguitas allí en el suelo…

– Venga ya…

– Joder eso pensé yo, ¿como cojones te puedes dejar las bragas en casa de tu amiga?, pero Mariola me juraba que era cierto…no me quiso contar lo que había pasado entre ellas, pero insistía que la creyera, las bragas eran de Claudia.

– ¿Y que pasó?

– Pufffffffffffffffff, de todo, primero me dijo que las cogiera…eran la hostia tío, así como con encajes, eran suavecitas, tipo seda, Mariola también las lleva parecidas, estas zorras llevan una ropa interior que con tocarla se te pone dura…

– Mmmmmmmmmm, ¿y que pasó?…

– Que me dijo Mariola que las oliera…

– ¿Que las olieras?

– Si, tío me hizo sentarme a su lado y me las puso en la nariz…

– ¿Es en serio?…¿y a que olían?, preguntó Mario.

– No puedo describir lo que sentí, esas cosas de oler la ropa interior y tal no me ponen nada, nunca me ha gustado eso, de hecho me daba bastante asco, pero esas bragas eran especiales, deje que Mariola me las plantara en la cara y te lo juro, me las puso en la nariz y aspiré y mmmmmmmmmmmmmmm…el olor del coño de Claudia se me metió hasta dentro, me atravesó desde la nariz hasta la polla, se me puso durísima…pero es que de lo dura que se me puso hasta me llegaba a doler…

– Joder…¿tan bueno era ese olor?

Lucas se mordió los labios y movió la cabeza.

– Lo mejor del mundo, yo mismo me las sujeté contra mi nariz y aspiré varias veces, tuve que cerrar los ojos para centrarme en lo que estaba sintiendo…y mientras Mariola aprovechó…

– ¿Aprovechó para que…?

– ¿Tu que crees?…se puso a hacerme una mamada…

– Ahhhhhhhhhhh, jajajajajaja…¿y que pasó luego?

– Mariola tenía ganas de marcha, se desnudó y delante de mi, me arrancó las braguitas de la cara y me dijo “¿quieres que me las ponga?”

– Y se las puso…

– No solo eso, se notaba que eran mas pequeñas que su talla, la gomita lateral se la apretaban mucho contra la cintura, era muy morboso tío…y luego me dijo que me la follara, que me la follara con las braguitas puestas…

– Noooooooooooo….

– Siiiiiiiiiiii, se puso a cuatro patas y se las tuve que apartar a un lado para metérsela desde atrás, yo estaba que no podía mas y ella se dió cuenta, me dijo que no me corriera que quería hacer una cosa…

– ¿Otra sorpresa?

– Si, la última, la dije que hiciera ya lo que tuviera que hacer, porque no me aguantaba mas…

– ¿Y que hizo?, preguntó Mario.

– Pues me hizo tumbarme en el sofá y se quitó las braguitas, luego las cogió con la mano y me la envolvió con ellas…

-¿Que te envolvió la p…?

– Si, la polla, me la cubrió por completo y se puso a hacerme una paja apretándome con la palma de la mano por arriba, no tardé en empapar de lefa las bragas de Claudia, ¡¡¡joder tío, me corrí en las braguitas de la profe!!!

– ¡¡Que cabrón con suerte!!, y …esa Mariola es una puta del infierno, dijo Mario.

– Ni te lo imaginas tío el vicio que tiene, va de pija y en el fondo es una guarra de cojones…pero tranquilo, que dentro de poco vas a averiguar lo que es follar con ella, ¡¡te lo vas a pasar de puta madre!!

– Joder Lucas, me has convencido, dijo Mario con una empalmada que no podía disimular, – lo dejo en tus manos…cuando tu me digas voy donde sea para acostarme con Mariola…

– No quiero que solo te acuestes con ella joder, quiero que la des duro, que la hagas de todo, que la folles la boca a lo bestia, que se la metas por el culo, que te corras en su cara y en su pelo, que la azotes fuerte…lo que se te ocurra…tienes carta blanca…puedes hacer con ella lo que te de la gana…

La semana fue de locura, tuve que acompañar a Claudia al instituto para que recogiera sus cosas, estuvo un rato hablando con los compañeros, se disculpó con ellos e hicieron un consejo de urgencia para nombrar a una profesora como directora interina provisional, después otro día me tocó llevarla a hacer papeleo y al nuevo edificio de educación, donde ya la habían asignado una oficina, tan solo quedaba la publicación de su plaza nueva en el boletín oficial de la comunidad. Eran unos días de no parar.

Y para colmo el fin de semana me tenía que ir a unas jornadas informativas de empresarios que habían organizado en Salamanca sobre pymes en el ámbito local, acompañando a Carlota. No me apetecía nada aquello y con la excusa de que la semana había sido muy agobiante intenté eludir ese viaje, pero Claudia me animó y me dijo que nos iba a venir muy bien tanto a Carlota como a mi.

Después de comer pasé a recoger a la hermana de mi mujer por su nuevo piso de soltera, para ser primeros de octubre anunciaban un fin de semana con buena temperatura y Carlota me sorprendió con un vestido veraniego de tirantes que la llegaba hasta los pies. En el trayecto del portal hasta el coche me quedé mirando como la botaban las enormes tetas de su voluptuoso cuerpo mientras se acercaba.

– Llegas 5 minutos tarde, me dijo con su tono borde habitual a modo de saludo

Luego dejó las maletas esperando a que se guardaran solas en el maletero y se sentó en el asiento del copiloto. Me tocó meterlas dentro del coche, una enorme maleta y una bolsa grande que no se que llevaría ahí para solo dos días.

– Bueno, vamos a ver que tal lo pasamos, dije intentando ser un poco simpático, cuando volví a ponerme delante del volante, pero mi cuñada ni me contestó.

Vaya viajecito me esperaba con ella de dos horas. Iba a ser “muy agradable”, pero eso no era lo peor, es que además luego tenía que estar con Carlota dos días enteros en aquellas jornadas de empresarios. Se me iban a hacer eternos.

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