DESPEINADAS

Me senté donde estaba ella y vi como su mirada perdida andaba como buscando la muerte sin éxito, era como saber cuándo ya viviste lo suficiente.

Un marido que se fue, un hijo que murió por falta de un trasplante, un arriendo que no puede seguir pagando, un trabajo que no llega, una familia que nunca llamó cuando salió de esa frontera, un país que recuerda.

Sin ganas de nada y con ganas de todo, ganas de salir corriendo, de llorar, de comer algo, de tener ropa limpia, ganas de tener dignidad, decencia, ganas de cobijarse en alguien, ganas de tener esperanza, pero que no llega.

Todo llega lento, tarde o no llega, dice ella, cuando eres hijo de nadie, huérfano de todo, madre de la nada, amigo de lo que se fue, esposa de lo que murió, cuando sin rumbo andas buscándote inclusive a ti mismo pero no te encuentras, solo te embarga la desesperanza.

Un comentario sobre “De paseo con la desesperanza

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