ISA HDEZ

Su actriz favorita era Marilyn Monroe, cada vez que la veía en la tele o en alguna revista o si alguien se la nombraba, daba saltos de alegría y su corazón palpitaba revolucionado hasta el punto de que tenía que recostarse para recuperar el ritmo y serenarse, no conseguía evitarlo, siempre ocurría, hasta Azabache jadeaba a su lado con las orejas tiesas y brillantes. Sus amigos no se lo creían hasta que lo presenciaron y quedaron azorados al ver a su amigo junto a su gato bruno como una noche sin luna, con sus luceros azules que exploraban con fijeza hasta dar repelús, al lado de su amo enardecido, casi frenético por su musa; como si Azabache, que así se llamaba el gato, tratara de protegerlo ante todos los peligros que pudieran acecharle cada vez que entraba en ese trance. No entendían como una persona con apariencia de sensatez, lograra ser capaz de llegar a ese estado delirante por una diva, o por cualquier otra ocurrencia. Siempre a una persona con cordura se le exigía lucidez o clarividencia para afrontar situaciones que alcanzaran a presentarse en circunstancias extremas; pero llegar a esa compostura poniendo en peligro hasta su salud, a punto de que lograra ocasionarle una anomalía emocional, o un riesgo cardíaco, no parecía describir a una persona equilibrada. A pesar de todo lo que pensaran sus amigos, a él no le importaba, y, su mente albergaba el deseo de fantasía y magia de su Marilyn.

Un comentario sobre “Azabache

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