PENÉLOPE

Éramos nuevos en la ciudad, una tarde después de un día intenso de trabajo, llegamos a casa Mark y yo y lo primero que hicimos fue ponernos cómodos. A Mark le encanta estar con su pantalón del pijama de cuadros, que los tiene de todos los colores y una camiseta de manga corta y yo me puse una camiseta suelta de manga larga pero muy cortita, apenas me cubre el culete y sin ropa interior como siempre.

Fui a la cocina y descorche una botella de cava y la llevé al salón, junto con dos copas. Serví el caldo en las copas y brindamos, es algo que me encanta hacer, no siempre tienes que brindar por celebrar algo.

Charlábamos de los cambios que se estaban dando en nuestras vidas, cuando de pronto sonó el teléfono del portero automático. Mark contestó hablando amigablemente, eran una pareja de amigos que pasaban por la calle y recordaron que vivíamos ahí y subieron saludarnos y a darnos la bienvenida.

Carlos, un chico alto bien parecido y Diana, una chica morena de mediana estatura, vestida con un vestido corto negro y zapatos de tacón. Llevaban una bolsa con dos botellas de cava.

Mark las llevó al frigorífico y sacó dos copas más y terminamos la botella que teníamos empezada, la conversación era muy amena y al rato fui a la cocina para sacar una de las botellas que habían traído los amigos de Mark.

Cuando regrese con la botella, la conversación se centraba en las relaciones de pareja, el sexo, me embarqué haciendo preguntas y empezamos a reír y beber. Al rato saqué la otra botella de cava del frigorífico y entre risas por el tema y las copas iban haciendo su efecto y se fue caldeando el ambiente.

En un momento dado preguntamos que les parecía si poníamos una película porno en la televisión, sin pensarlo dijeron que si. Mientras Mark buscaba una peli en el televisor, fui a buscar otra botella de cava a la cocina.

Diana me siguió dándome charla, diciéndome que mis tetas eran pequeñas, pero bonitas, que mi pezon grande le gustaba, ya que se apreciaba con lo fino de la tela de mi camiseta. De pronto se desabrochó el escote, sacándose una teta, indicándome que se la tocara, que eran operadas.

Me llamo la atención y me acerqué a tocarla, era la primera vez que tocaba una teta de silicona, pero me gusto, tan redondita y grande… una 100 de talla, menudas tetas se había puesto, lo cierto es que eran muy bonitas.

Entre risas salimos al salón con el cava. Mark estaba esperándonos para poner la película y le dio al play. La temática era de un trío, como no, pero eso sí el protagonista calzaba una tranca de veintidós centímetros, que aunque es una bestialidad, me pone verlas.

Pronto nos pusimos cachondos todos comentando las escenas, ver cómo el chico se empotraba a una de las chicas y la otra chica le comía el coño, al mismo tiempo que este la tocaba las tetas.

El morbo se palpaba en el ambiente, me fijé que tanto Mark como Carlos tenían unos bultos pronunciados dentro de sus pantalones, como aquel que no quiere, con disimulo me acerqué rozando la polla de Mark con el brazo, poniendo mi mano entre sus muslos.

El me paso la mano por detrás, por debajo de la camiseta y me empezó a acariciar el culete. En el otro sofá Carlos, le iba metiendo mano a la teta de Diana y con la otra mano, se la metió entre las piernas de ella.

Diana le bajó la cremallera del pantalón y sacó su polla, tamaño medio pero con un diámetro aceptable, unos tres centímetros y le empezó hacer una paja.

Yo me incliné para bajarle el pantalón a Mark, viendo cómo salía su polla totalmente firme, me puse de rodillas frente a él y me la metí hasta el fondo de mi garganta, moviéndome despacio pero sin bajar el ritmo.

Me puse cardiaca al notar la dureza de su polla y esas gotitas que tanto me gusta notar en mi boca, al rato, no podía esperar, mi coño goteaba y me puse de espaldas a Mark, me senté sobre su polla y me empece a moverme, levantándome y sentándome, metiendo y sacando su polla de mi vagina.

Entonces veía a Diana y Carlos cómo jugaban, ella se había quitado el vestido y estaba totalmente desnuda, tenía un corte brasileño en el coño, él estaba de pie metiendo su polla en la boca de Diana, mientras ella estaba de rodillas.

Cuando vio mi postura, se acercó y mientras seguía metiéndome la polla de Mark, Diana se agachó y empezó a chuparme el clitoris . Wow, que placer, vi las estrellas de todos los colores.

Entonces mientras Diana estaba comiéndome el coño, Carlos se le acercó por detrás y le metió la polla en su vagina, la noté como gemía, mientras seguía chupandome sin descanso, pero aceleró sus lengüetazos y oía los gemidos de todos.

Ufff mi excitación estaba al límite y al momento estallé de una forma brutal, sin aliento, fue tremendo. Pero Diana seguía lamiéndome, parecían sollozos sus gemidos, hasta que por fin estalló, a continuación noté como Mark me inundaba con su líquido y Carlos echó todo su semen sobre el culo de Diana.

Quedamos exhaustos, pero con una sonrisa en los labios. Mark y yo pasamos al baño de nuestro dormitorio y ellos al de invitados, nos duchamos y pusimos camisetas limpias y salimos al salón, al rato llegaron ellos y terminamos las copas de cava.

El juego surgió, sin esperarlo y nos gustó tanto que lo repetimos de vez en cuando.

penelope.estudios@hotmail.com

womanpenelope.wordpress.com

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