PENÉLOPE

El sábado pasado decidí hacer un regalo a Mark, quería dedicarle el juego solo para él, es adorable y siempre está pendiente de mí, de cualquier cosa que necesite, así que pensé en algo que a él le gustará.

Desde por la mañana, cuando nos levantamos, me paseaba por toda la casa con una camiseta, justo a ras de mis nalgas y sin ropa interior.

Mientras preparaba el desayuno, Mark se sentó en la isla de la cocina, leyendo el periódico. Me agaché para coger la leche del frigorífico y noté como levantaba la mirada y la posaba en mi trasero.

Sonreí para mis adentros y continué con mi tarea, después buscando cosas en los cajones, hacia lo mismo, me agachaba como aquel que no quiere la cosa, mostrando mi tesoro.

Mark empezaba a estar inquieto y miraba por el rabillo del ojo como su bulto empezaba a ser pronunciado.

Serví las tostadas con mantequilla y mermelada junto con el café y un zumo de naranja, recién exprimido, como a él le gusta y me senté junto a él, mirándole, con los pies apoyados en el primer escalón de la banqueta, para que se viera bien mi coño.

Mark le dio un sorbo al café con la mirada fija en mi joya y yo fingía no darme cuenta, dándole un mordisco a la tostada. Termine rápido mi desayuno y me lance.

Metí la mano por dentro de su pantalón de pijama y cogi su polla y empecé a tocarla despacio, con mimo, él me miraba sorprendido pero dejándose hacer. Rápidamente su polla empezó a crecer y hacerse grande, entonces me agaché y me la llevé a la boca, chupandola despacio.

Cuando noté que ya estaba cachondo perdido, le quité el pantalón y le volví agarrar la polla con la mano y empecé a moverla de arriba abajo, mientras pasaba la lengua por toda su arma.

Despacio le lamía los huevos, por delante, por detrás, jugando  con la lengua por todas sus partes, sin descuidar con mi mano los movimientos de la polla, estuve unos cinco o siete minutos chupando todo.

Mark no era capaz de articular una sola palabra, pero su polla si se expresaba, por momentos estaba más dura, ufff como me hubiera gustado meterme ese tronco dentro.

Pero fui fuerte y volví a metérmela en la boca, esta vez hasta la garganta, chupaba despacio, la metía y la sacaba de mi boca, cogí su mano y la puse en la polla y me centre en ella, al mismo tiempo que me tragaba su polla, me metía parte de sus dedos también. Lamiendo sus dedos un buen rato, jugando con los dedos y la polla al mismo tiempo.

Cuando le noté que ya no aguantaba más, que se iba a correr, hice que se hiciera una paja, mientras yo le lamía la punta de la polla.

Wow wow wow, tremendo, fue una pasada ver cómo estalló. Exploto retorciéndose y salpicándome toda la cara con su semen, parte de su líquido se quedó en mi boca y se lo mostré con una sonrisa.

Después fuimos a lavarnos y terminamos de desayunar, fue un sábado genial, estuvo tan cariñoso que por la noche me invitó a cenar y cuando regresamos a casa, el regalo me lo dio él a mi, comiéndome el coño, con ansia. Fue bestial.

penelope.estudios@hotmail.com

womanpenelope.wordpress.com

Un comentario sobre “Un regalo para Mark

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