SIX

Me tomé el segundo café junto con la tostada que había preparado para mí. Luego, me dediqué a ir recogiendo el salón, despacio. Me pesaba el cuerpo, pero sabiendo que si no me movía no haría nada en todo el día. Así que iba obligándome a mí mismo.

Me ayudaba esa extraña sensación de felicidad eufórica que sentía, al saber que Ana estaba en mi casa, desnuda, tomándose un baño. Y tras lo sucedido anoche, todo apuntaba que se repetiría.

Pero tenía que tener cuidado, debía ser realista, no me podía fiar plenamente de Ana, así que era mejor no hacerse demasiadas ilusiones, ser realista y aprovechar lo que tenía en el momento. Aun así, no me podía quitar una estúpida sonrisa de la cara mientras limpiaba.

Tuve que frotar el sofá con un paño húmedo y jabón, porque estaba lleno de pegotes por todas partes. Sonreí pensando en el tiempo que eso no pasaba en mi casa. Suerte que el sofá se escogió para poderse lavar en caso de necesidad!

“Si estos cojines hablaran…”, pensé.

Luego fregué el suelo, y recogí la ropa de Ana dejándola en la mesa. Me hizo mucha gracia comprobar que no había braguitas entre sus prendas.

Y volví a sonreír.

Cuando acabé, le di un poco de tiempo a Ana, y me tiré en el sofá y me puse la tele, no daban más que basura. Me parece increíble que sigamos teniendo un servicio así de televisión, debería desaparecer ya, y dejar paso a internet, que cada uno elija lo que quiere ver, como en YouTube, más o menos… Es el futuro.

Al cabo de unos minutos, de divagaciones, zapping, y un montón de mierda televisiva, me levanté y fui al baño.

-Qué tal?- dije al entrar.

Ana movió su cabeza para mirarme, y sonó el ruido del agua. Estaba tumbada aún en la bañera, con pinta de relajada. Me miró parpadeando despacio, y torciendo su boquita para sonreír.

-Genial…- Susurró.

No pude evitar mirar su cuerpo, sus tetas flotaban en la línea del agua, mojadas y brillantes, Llenas de algo de espuma. Y sus pezones parecían estar sacando la cabecita para poder respirar medio sumergidos.

Antes estaba muy dormido para apreciarla, pero ahora, mucho más despierto, empecé a sentir un ligero cosquilleo al verla desnuda en el agua.

Y mi polla también empezó a despertar, debajo de aquella toalla parecía cobrar vida por segundos.

-Me alegro, voy a llevarme esto.- Le dije agachándome para coger la bandejita con las cosas, obviando el calentón que me estaba entrado.

Al alzarme, vi que Ana me miraba el bulto que ahora se notaba debajo de la toalla, y sonreía. Disimuló cuando la miré, y los dos sonreímos.

-No quieres darte un baño tú?- Me preguntó moviendo el agua con la mano.
-No, yo ya me he duchado.- dije dándome la vuelta con la bandeja en la mano.
-Espera.- Dijo mimosa. –No me das un beso?
-Claro.

Me di la vuelta, volví a dejar la bandejita en la banqueta, y me agaché para besarla. Ana alargó su lengua justo antes de que mis labios la besaran, y me dio un beso muy húmedo.

Noté un tirón de mi toalla y esta se deslizó hasta caer al suelo.

-Uy!- Soltó Ana juguetona.

Y se le escapó una sonrisa en mi boca, mientras noté como sus manos mojadas me cogían la polla.

-Eres muy traviesa…- Bromeé.
-Se te ha caído la toalla…- Susurró con un tonito claramente juguetón.

Noté como empezó a pajearme, mientras me seguía comiendo la boca.

-Levanta.- Susurró.

Y le hice caso, Ana tenía ese don para hacerme perder el control, Ahora mi voluntad ya estaba en mi polla. Así que acabé de pie, junto a la bañera, mientras ella tiraba de mi polla hacía ella.

Me miró, agarrando mi polla y acercándose al borde, luego sonrió y alargó la lengua sin dejar de mirarme. Tenía una mirada traviesa.

Le dio un lametón y suspiré. Aquello pareció gustarle, sonrió como si supiera que me tenía bajo control. Y siguió lamiéndome la punta de la polla. Con cada lametón, sonreía y me miraba, examinando mis reacciones. A mí se me abría la boca notando su lengua, llegando a lugares que me provocaban escalofríos. Hasta que consiguió que estuviera dura y palpitando frente a sus labios.

Entonces abrió su boca y se la metió muy despacio, haciendo que me estremeciera.

-UUuhh…- Gemí temblando.

Ana sonrió con mi polla en la boca, y después volvió a concentrarse, empezó una mamada lenta y muy placentera, con muchos lametones lentos por el tronco, y unos besos muy húmedos, mirándome para observar mis reacciones.

Movía su mano lentamente al compás de su boca y sus labios, y con la otra se agarraba al borde de la bañera para no resbalar y hundirse. No había otro sonido en el baño, que mis gemidos graves, y el sonido el agua de la bañera con el movimiento de Ana.

Se me cerraban los ojos sintiendo su lengua, se metía mi polla en la boca y la lamía desde el interior como un caramelo, y podía ver como se le hinchaban los carrillos.

-Uffff…- Suspiré.

Ana se la sacó de la boca y volvió a sonreírme a la vez que le daba un beso húmedo en la punta. Luego recorrió en tronco con la lengua y sus labios pegados a mi polla, hasta que lamió y besuqueó mis huevos.

-MMMhh…- Gemí mordiéndome los labios.

Sentía cosquillas, las típicas cosquillitas que te ponen nervioso y te calientan.

Volvió a subir, con su lengua pegada al tronco de mi polla, hasta que llegó a la punta, abrió su boca y succionó, tragándosela.

No iba deprisa, de hecho lo hacía endemoniadamente despacio, haciéndome sentir un placer impaciente, difícil de describir. Me provocaba ansiedad por que siguiera y fuera más deprisa, pero algo en mí la dejaba hacer, me gustaba ese sufrimiento.

Le peiné un poco su pelo húmedo hacía atrás, apartándoselo de la cara, quería verla. Quería ver como se tragaba mi polla tan despacio. No solo sentía un placer enloquecedor, también era precioso mirar como lo hacía. Parecía disfrutar de mi polla, y divertirle mucho que me mostrara tan vulnerable gimiendo.

Y de repente me miró, se sacó mi polla de la boca y le dio unos besos.

-Déjame ducharme, y acabare esto fuera…- Susurró mirándome y dándome algún lametón.

Yo la miré embobado, aun estremeciéndome. Y Ana se levantó despacio, goteando. Me había dejado con la polla palpitando, con unas ganas de que acabara aquella mamada tremendas.

Pero mi única reacción fue mirarla de arriba abajo. Su cuerpo brillaba desnudo por el agua, tenía algún rastro de jabón formando burbujitas en su piel, y resbalando hacía abajo.

La abracé sin importarme acabar mojado, y Ana se abrazó a mi dándome un beso muy húmedo en la boca.

Aquel beso se alargó, se alargó mucho. Ahora era yo el que la besaba con ganas, porque me había dejado muy cachondo, y mis manos acariciaron su espalda mojada, para atraerla hasta mí sin llegar a sacarla de la bañera, y acabaron estrujando su culo.

Ana se mordió los labios mirándome con un gesto de dolor.

-Me duele el culo. Me duele mucho.- Se quejó mimosa con sus labios a milímetros de los míos.

Mi mente repasó la noche anterior como si me pasaran una película a cámara rápida, y sonreí.

-Eso les pasa a las niñas que son muy malas…- Bromeé.

Ana abrió su boca, mirando a mis labios, alargó su lengua y me dio un lametón en la boca, luego sonrió.

-Déjame ducharme y verás que bien me porto luego…- Dijo ronroneando sin dejar de sonreír.

Ahora sonreí yo, Ana sabía ponerme cachondo. De hecho Ana hacía que mi cuerpo se revolucionara con solo sentir su aliento.

Le di un pico, y me agaché para coger mi toalla, anudándomela a la cintura de nuevo. Mi polla aún seguía firme, y se notaba un tremendo bulto debajo. Los dos sonreímos mirándonos con segundas intenciones. Luego recogí la bandeja, y me giré para mirarla una última vez.

-Tomate el tiempo que quieras… Estaré fuera.- Le dije.

Salí de allí escuchando como se abría el grifo. Tenía la polla durísima, y aún sentía el cosquilleo de su boca y su lengua entre mis piernas.

Me cogí la polla, no para meneármela, sino por el simple placer de sentirla tan dura, notando como palpitaba.

“Joder con Ana!”, Pensé.

Nunca habéis conocido a alguien que solo con verla la sangre te hierve? El tono de su voz, su olor, la manera de moverse, todo os pone de una manera especial. Y os hace sentir un cosquilleo continuo. Eso era Ana para mí.

Podéis pensar que eso es amor, que estaba colado por ella. Y no estaríais tan equivocados, estaba colado por ella, pero no era amor lo que me atraía hacía Ana.

Era morbo, deseo, sexo. Era extraño, porque no me veía teniendo una relación con ella, pero si me veía follando, continuamente, y todo lo que pudiera.

Me había tirado en el sofá de nuevo, sentado frente al televisor, aún seguía encendido. Agarré el mando y acabé poniendo los típicos programas de trueques e intercambios de cosas viejas, donde sale uno que es muy experto en casi todo lo antiguo, y hacen un medio reportaje de los trastos en cuestión.

No es que me apeteciera verlo, de hecho apenas prestaba atención, porque a medida que mi polla dejó de estar tan firme, fue volviendo el tremendo dolor de tarro, y estaba tan chafado que me daba igual lo que saliera en la tele.

Al rato salió Ana del baño con una toalla anudada en el cuerpo por encima de las tetas, y otra hecha un remolino en su pelo.

-Que estás viendo?- Me dijo cariñosamente después de darme un pico y tirarse junto a mí en el sofá.
-Mierda… Mierda televisiva… Creo que esto ya lo he visto, lo repiten una y otra vez.- Respondí.
-Y no dan nada más?

Le pasé el mando, no suelo ver la tele nunca, y las pocas veces que la pongo siempre acabo viendo los canales de documentales, que curiosamente repiten sin parar.

Ana cambió de canal unas cuantas veces hasta que acabó dejando una de esas pelis de humor absurdo. Y nos pusimos a verla.

Yo me recosté en el respaldo, y Ana se quitó la toalla de la cabeza ahuecándose el pelo, para acabar tumbándose con la cabeza en mis piernas. Al cabo de un buen rato, se movió e hizo una mueca de dolor al acomodarse, yo me di cuenta de esa mueca, y ella de que yo me había percatado.

-Me has destrozado el culo, que lo sepas.- Me dijo.

Sonreí.

-No te rías, no hace gracia, apenas me puedo sentar!- Se quejó.
-Pues ayer parecía gustarte.- Susurré.

Ana se quedó callada, pero empezó a ponerse colorada.

-Te sonrojas?- Le dije.

Intentó contener una sonrisilla nerviosa, pero no le salió bien, y se puso en evidencia.

-Si, joder, si!! Me gustó! Me gustó mucho! Pero no recordaba que doliera tanto después! Si lo llego a saber…- Se quejó exagerando.
-Eso es porque no estas acostumbrada. Aunque quien lo diría! Jajaja!- Bromeé.
-Imbécil!- Me soltó dándome un manotazo.- No creo que haya una próxima vez!

La miré y los dos guardamos silencio. Luego miré a la tele.

-Yo si lo creo… Y me lo acabaras pidiendo tú.- Solté sin mirarla, siguiendo la película.

No contestó, noté que me miraba, intentando encontrar las palabras para replicar.

-A lo mejor me niego…- Soltó al final con un tono juguetón.
-A lo mejor te ato y te obligo…- Le dije con el mismo tono que ella, mirándola.

A Ana se le abrió la boca un poquito, luego la cerró y volvió a ponerse colorada.

Los dos nos miramos unos segundos, mientras Ana se ruborizaba.

-Te gusta que te ate?- Le susurré.

Ana fue a contestar, pero su boca acabó en una mueca mordiéndose los labios como si se lo hubiera pensado mejor.

-Por cierto, tu no me debías una mamada?- Susurré de nuevo.

Me miró como si la hubiera pillado, jugó con una esquina de la toalla que tenía anudada al cuerpo.

-Quieres que te la chupe?- Dijo mimosa jugando todavía con el extremo del nudo de su toalla.

La sola idea de sentir de nuevo su boca hizo que se me empezara a poner durísima, Ana lo notó bajo su cabeza, y la movió en círculos demostrándome que sentía mi polla debajo de la toalla.

-Uy! Noto algo duro…- Dijo divertida.

Parecía gustarle el jueguecito de calentarme, y se reía.

-Es que te está esperando…- Susurré.

Ana se mordió el labio, y jugó con el nudo de su toalla, mirándome y sonriendo con cara de viciosilla. Luego se incorporó lo justo para besarme. Fue un beso largo, que acabó de ponérmela muy dura.

Se levantó sin dejar de sonreírme, y se colocó delante de mí, tirando del nudo de la toalla y dejándola caer para quedarse desnuda frente a mí. Sonrió y se agachó separándome las piernas para acomodarse entre ellas.

Luego me desató la toalla mientras me miraba y se mordía los labios, abriendo mi toalla para dejarme desnudo. Me la cogió y empezó a meneármela muy despacio con una mano, y con la otra empezó a tocarse una teta, acariciándose.

Sonrió satisfecha al verme suspirar, se apartó el pelo de la cara y se agachó para lamérmela.

-SSshhh…- hice dejando escapar el aire entre mis dientes al sentir su lengua húmeda y caliente lamer mi polla de nuevo.

Si, llevaba deseando aquel contacto húmedo desde que su boca abandonó mi polla en el baño.

Estiró la piel de mi polla y empezó a lamerme haciendo círculos con la lengua entorno a la punta. Yo empecé a suspirar, y eso a ella le pareció divertido.

De vez en cuando se metía en la boca tan solo la puntita, humedeciéndola, sin dejar de lamerla entre sus labios, y yo me estremecía.

Me estaba deshaciendo de gusto, y de manera refleja, fui a acariciarle el pelo.

-No, déjame a mi…- Susurró Ana apartando mi mano. –Tú disfruta.

Aparté mis manos y Ana se dedicó a hacerme una mamada lenta y placentera, que me desesperaba de gusto.

Mi respiración se aceleraba y ella bajaba el ritmo lamiéndome y besuqueándomela, para luego seguir mamando cuando me veía más calmado, como si degustara mi polla dentro de su boca sin perder en todo momento el contacto con su lengua juguetona.

Me provocaba continuamente, sentía la necesidad de coger su cabeza, de empujarla, de obligarla a acelerar, pero no lo hacía, me dejaba llevar admirándola y sintiendo su increíble boca rodear mi polla.

Era un eterno y delicioso castigo, que me tomé como una pequeña venganza de Ana por lo sucedido la noche anterior.

Cada vez que ella me escuchaba suspirar, o notaba una palpitación en mi polla bajaba el ritmo, incluso levantándose para tocarse y sonreírme orgullosa de tenerme así.

Luego se agachaba y continuaba metiéndose mi polla hasta el fondo, despacio, haciéndome sentir cada milímetro húmedo de su boca, y continuar con aquella deliciosa mamada.

La tentación de tomar el control, de obligarla y cogerle la cabeza, no desaparecían, pero su boca me tenía dominado. Deseando que siguiera aquel dulce suplicio.

Y mis manos se cerraban y se abrían por la tensión.

-Jodder…- Se me escapó.

Y Ana me miró de reojo divertida, y se peinó el pelo hacía atrás para dejarme ver mejor como succionaba mi polla con delicadeza.

La tensión a la que me sometía era tan intensa que empezaron a salir algunas gotitas trasparentes de líquido preseminal de mi polla, y Ana jugaba con ellas besuqueándolas y luego jugando con la puntita de su lengua.

Le divertía verme así, tenerme bajo su yugo. A mí me vuelven loco las mamadas, a veces las prefiero antes que una follada, y aquella me estaba volviendo loco.

Así que Ana se estaba tomando la revancha, vengándose ahora que sabía que me tenía bajo control.

De mi dolor de cabeza no había ni rastro, de hecho, del mundo no había ni rastro, solo existía su boca, sus labios, y su maravillosa lengua.

Me empezaron a temblar las piernas, debido a la sensación de tener el orgasmo a las puertas pero saber que le faltaba un empujoncito. Ese empujoncito que Ana se estaba encargando magistralmente de retrasar.

-Uuh… Uh… UUuuuhh…- Empecé a gimotear de manera ridícula.

Cuanto más me veía así Ana, más sonreía y más se aplicaba a imponer su justicia, lenta y placenteramente.

“Hija de puta!”, Pensé.

Me mano se levantó para agarrar su cabeza, pero Ana se anticipó y me la agarró colocándola de nuevo en mi pierna.

“Cabrona! Necesito que vayas más deprisa!!”, Pensé mientras gimoteaba.

Estaba tan cerca!

Decidí que no la avisaría, sería mi pequeño contraataque, mi venganza. Pensé: “Hija de puta me estás haciendo sufrir, no pienso avisarte, te estallará en la boca!”

Mis manos acariciaban mis muslos o se agarraban a mi piel, en tensión, sintiendo el vértigo del vacío antes de la caída. Pero ese empujón no llegaba.

De nuevo alcé una de mis manos y se la llevé a la cabeza sin poderme controlar más. Pero ella dejó de chupármela y me colocó la mano de nuevo en mi pierna.

-No.- Susurró.

Y le hice caso como si fuera una mascota bien adiestrada, mientras ella volvió a besármela, y lamérmela sonriendo.

Continuará…

Un comentario sobre “Asuntos de trabajo (68)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s