ECONOMISTA

Habían pasado dos semanas sin noticias de Víctor desde la noche del hotel. Claudia le llamó al móvil y le mandó varios mensajes pero él no contestaba. Sin duda alguna había sido humillado por mi y un macho como él no lo podía soportar, el cornudito le había levantado el culo de Claudia que tanto esfuerzo le había costado trabajarse dejándole con un palmo de narices. Mi mujer pensó que no íbamos a volver a tener noticias de él y dijo que era mejor, así terminábamos esa etapa de nuestras vidas, pero yo sabía que una vez Víctor recapacitara volvería a llamar a Claudia. No sé si serían días, semanas o meses, pero estaba convencido de que tendríamos noticias suyas, un tío como él no podía huir con el rabo entre las piernas y dejar que todo terminara así.

Era un animal herido en su orgullo y ahora era todavía mas peligroso. Ni me imaginaba que se le podría ocurrir hacer con mi mujer cuando reapareciera, si es que lo hacía.

Nosotros seguimos adelante, en pleno Julio preparando el fin de semana familiar en la casa rural que los padres de Claudia habían alquilado. Después de lo que pasó en el hotel mi mujer no tardó en dejar bien claro quien era la que mandaba y el rol de cada uno. La siguiente vez fue ella la que me folló el culo con un arnés con polla de 22 cms que me hizo mamar previamente unos cuantos minutos. Otro día volvió a follarme, pero esta vez delante de la cam, para que lo viera Toni y me dijo que como castigo durante el verano es lo único que íbamos a hacer, arnés y comerla el coño para que se corriera. Ella no pensaba tocarme.

Me encantaba el castigo.

Llegamos a la casa rural, odiaba esos fines de semana familiares, se me hacía eternos, pero como ya sabéis lo único bueno es que podía mejorar mi colección de fotos privadas de mis dos cuñadas en bikini. Carlota como siempre seguía en plan amargada, aunque ya se había mudado sola a un pequeño piso que había reformado a su gusto, luego no tardaron en llegar Pablo, Marina y sus cuatro hijos.

En cuanto la vi me entraron unas ganas locas de sacar la cámara, se había vestido con unos shorts vaqueros cortísimos y una camiseta blanca de tirantes en el que lucía sus dos preciosas tetas de silicona. Llevaba su gran melena suelta y se escondía la cara bajo unas enormes gafas de sol, en cuanto me vió vino a darme dos besos y yo aspiré su perfume. Mi polla palpitó bajo las bermudas.

Como me ponía esa mujer. Iba a ser mi musa pajillera toda la vida.

No tardaron los niños en meterse a la piscina mientras mi suegra Pilar preparaba la comida. Los adultos en traje de baño nos quedamos a la sombra vigilando a los peques, aunque yo no soportaba el calor que hacía y me metí en el agua. Enseguida vinieron los niños a jugar conmigo y luego fue Marina la que se unió a nosotros, pero ella no se metió en el agua, se quedó sentada en la orilla con sus gafas de sol y su bikini negro, el resto de los Álvarez se quedaron hablando en una improvisada reunión.

Pero yo pasé de ellos, me centré en Marina que estaba de foto, yo de vez en cuando la miraba de reojo y ella por supuesto que se percataba de que lo hacía a la vez que me ponía una sonrisa cómplice.

– Van a acabar contigo estos niños, me dijo simpática.
– Tranquila que puedo con ellos.

No acababa de decir la frase y dos de sus hijos se me habían subido encima haciéndome caer dentro del agua como un pato mareado.

– Te lo dije, jajajaja…cuidado niños, despacio que le vais a hacer daño a David…
– No te preocupes.

Al rato nos llamaron para comer, yo por supuesto hice una foto de familia para inmortalizar el momento, luego me llegó la primera sorpresa desagradable del día.

– Oyes David, para finales de septiembre hay un congreso de empresarios, estábamos hablando de que estaría bien que fuera Carlota…y tu podrías ir también, me dijo mi mujer.
– Ehhhhh…¿un congreso?…donde…
– Que da igual, que yo no quiero ir, no seáis pesados, dijo Carlota.
– Tienes que ir, te vendrá bien, salir, dijo Pablo.
– Ya soy mayorcita para que vengáis organizando planes…y menos la compañía…

Desde luego que menuda encerrona me habían preparado, con el calor que hacía además me empezaron a caer chorretones de sudor por la cara, no me apetecía nada pasar un fin de semana con la “simpática” de mi cuñada, por el otro lado Marina me miraba con carita de pena, con una medio sonrisa.

Cuando terminamos de comer, nos subimos a la habitación, estaba dispuesto a echarle la bronca a Claudia por el tema ese del congreso.

– No me apetece nada ir a eso y menos con tu hermana, a mi tampoco me gusta que me organicéis la vida, parezco un pelele siempre haciendo lo que os de la gana…¿de eso estabais hablando en la reunión?
– Vale, no te pongas así, ha surgido el tema y ya está, Carlota quería ir, pero no se acababa de animar, ha sido cosa mía, lo he dicho yo que a lo mejor tu también estabas interesado, podría estar bien, es un congreso de economía para empresarios,nunca están de mas estas cosas, se pueden hacer muchos contactos…
– Pues que vaya Pablo…
– Pablo ya ha estado varias veces, pero este año le pilla justo en un viaje a la India por esas fechas…pero vamos que si no quieres ir no pasa nada…gracias de todas formas por ayudar a mi hermana, dijo de modo irónico.
– ¿Ayudar a tu hermana?, no te entiendo…
– Si, no acaba de recuperarse de lo de Gonzalo y está bien que empiece a hacer cosas, que se distraiga un poco, vamos no creo que te cueste mucho estar un fin de semana con ella, tampoco creo que sea para tanto…
– ¡Madre mía que encerrona!, anda que ya te vale, no te preocupes, iré a ese congreso con Carlota, dije resignado.

La verdad es que no me apetecía nada en absoluto pasar un fin de semana con mi cuñada, pero bueno, supongo que tampoco tendría que estar mucho con ella, alguna conferencia, comida gratis y dormir un par de noches solo en una buena cama de hotel, había que mirar el lado bueno del asunto.

Por la tarde me eché la siesta y cuando bajé se estaban bañando de nuevo los niños, Claudia, Carlota, Marina y mi suegra estaban tomando el sol y Manuel y Pablo estaban hablando sentados en una mesa bajo la sombrilla, posiblemente alguna cosa del trabajo.

Yo saqué el móvil e hice algunas fotos, justo antes de que mi suegra llamara a los niños para merendar. Carlota y mi mujer se fueron a la cocina y me quedé en la tumbona justo al lado de Marina que estaba tomando el sol.

– Hace mucho calor, dijo ella.
– Si, va a ser un fin de semana muy caluroso…
– Me voy a dar un baño, dijo poniéndose de pies.

No pude evitar fijarme en su culo antes de que se metiera en el agua. Me quedé observándola mientras se hacía un par de largos nadando con suavidad, luego salió de la piscina y a mi me pareció una sirena cuando se echó el pelo a un lado para escurrir el agua. Me entraron muchas ganas de hacer una foto, pero no quería parecer un pervertido, en ese momento no tocaba, así que me tuve que aguantar.

Luego entré en el Instagram de ella y empecé a curiosear, desde que salía en la tele había puesto varias fotos y el número de seguidores la habían aumentado bastante, ya casi tenía 5000 seguidores, cosa que no estaba nada mal para trabajar como presentadora en una tele local.

– Bueno ¿y que tal en la tele?, te vemos todos los programas…
– Pues la verdad es que genial…me ha venido muy bien trabajar…estoy disfrutando mucho…

Volvió a recostarse en la tumbona mientras se ponía las gafas de sol. Estaba relajada, guapa, mojada y aquellas largas piernas en las que se reflejaba el sol me parecían lo mas hermoso del mundo.

– Si, se te ve distinta, no sabría que decirte lo que es, pero estás cambiada…
– ¿Ah si?, distinta en que sentido, dijo ella quitándose las gafas de sol y mirándome.
– Estás como, no sé como decirlo…como mas segura de ti misma, mas realizada por así decirlo, antes te veía como una madre y ahora…pues eres presentadora de televisión…me supongo que habrá sido un gran cambio para ti trabajar después de tantos años…
– Si, ha sido una gran oportunidad y no quería desaprovecharla, oyes que una ya tiene una edad y estos trenes no vuelven a pasar..
– Pues si, me parece perfecto…anda mira casualmente me has salido en el Instagram, se te ve mas activa en las redes, dije mirando el móvil.
– Si, me he hecho un perfil público…

La mayoría de sus fotos era de apariciones en el programa, pero también tenía alguna familiar e incluso un par de ellas en biquini o pantalón corto. Pensé que en la pose que tenía podía ser una buena foto para su Instagram. Cogí el móvil y sin decir nada la hice dos o tres fotos, ella no se dió cuenta.

– Esta te quedaría genial en la cuenta, dije enseñándola la foto.
– Anda, ha quedado muy bien, dije sentándose en la hamaca mientras se quitaba las gafas de sol para ver mejor la foto, mándamela por bluetooth para que no pierda calidad, luego con unos filtros…

Hice lo que me pidió y Marina se volvió a tumbar en la hamaca mientras manipulaba el móvil.

– Ya está, mira a ver que te parece, me dijo.

Efectivamente volví a entrar en su Instagram y allí estaba la foto que yo le había hecho. Marina tumbada en la hamaca, con el pelo mojado y en gafas de sol con su bikini negro y una pierna semi flexionada con un pie de foto que decía “Relajada”.

Me encantó que hubiera subido una foto que además había hecho yo. Le dí al me gusta y luego puse un pequeño comentario.

“Ese fotógrafo debe ser muy bueno para hacer una foto así, jajajaja”

– Te he dejado un comentario, dije.
– Ya lo he visto…estos días si quieres me haces alguna foto mas que lo mismo subo otra, voy a aprovechar que estás, porque Pablo para las fotos es un desastre…bueno anda voy a tomar un poquito el sol antes de que salgas las fieras, dijo dejando el móvil en el suelo y volviéndose a colocar las gafas de sol.
– Las que quieras…

Me metí dentro de la casa emocionado ante la posibilidad de ser el reportero fotográfico de mi cuñada. Iba a conseguir un buen material para estarme haciendo pajas todo el año hasta el verano siguiente. De momento iba a empezar por la foto que había publicado en su Instagram, no sé porqué pero saber que era yo el que se la había hecho me daba mucho morbo.

Entré en el baño de la habitación y me quedé de pies mirando detenidamente la foto mientras me pegaba varias sacudidas a la polla. Dudaba de si correrme o no, el ambiente familiar me echaba para atrás, pero aquella diosa merecía que lo hiciera. Finalmente la voz de Claudia me interrumpió.

– ¿David, estás ahí?
– Ehhhh, si, si, aquí estoy dije guardándomela en los pantalones.
– Que los niños han terminado de merendar y quieren bañarse y jugar contigo…
– Ya voy…

Paja cancelada.

Por la noche estuvimos cenando, justo enfrente mío me tocó a Carlota, habían pasado meses desde su separación con Gonzalo, pero seguía sin levantar cabeza, a pesar de ello no había adelgazado nada y lucía unas enormes y desproporcionadas tetazas que inevitablemente miré varias veces casi sin querer, llevaba en un bikini de color rojo que no se había quitado y es que todos íbamos muy ligeros de ropa, a pesar de ser las 9 de la noche el calor era asfixiante.

Cuando nos metimos en la cama yo me quedé con el ordenador guardando las fotos que había hecho durante el día. Claudia ya estaba acostumbrada a que lo hiciera así que se giró y en pocos minutos estaba dormida. Fui repasando una a una cada foto y luego me hice una carpeta aparte para guardar algunas en las que estaban mis cuñadas Carlota y Marina, cuando mi mujer repasara las fotos del fin de semana tampoco quería que se encontrara un reportaje de Marina.

El calor no ayudaba a que se me pasara el calentón y me costó dormirme cuando decidí hacerlo sin correrme. Al día siguiente salimos todos de excursión a unas cascadas que había cerca de donde estábamos. Cuando llegamos allí nos estuvimos haciendo las típicas fotos familiares y antes de irnos me quedé yo solo retratando el paisaje, no me percaté cuando apareció Marina.

– ¿Me haces una foto aquí?
– Claro, las que quieras.

Se puso de pies junto a una barandilla que había de madera, llevaba unos shorts vaqueros cortísimos y con una camiseta blanca de tirantes. Luego se puso de espaldas mirando hacia la cascada por lo que pude hacer unas buenas fotos de su culo y para terminar se sentó en la barandilla de madera con varias poses, en total casi 30 fotos de todos los estilos, en blanco y negro, en modo retrato con el fondo difuminado y yo por mi hubiera seguido, pero no tardó en interrumpirnos mi mujer.

– ¡Vamos David, de verdad que pesado te pones con las fotos!, que os estamos esperando…
– No le eches la culpa Claudia, he sido yo, dijo Marina sacando la cara por mi.

De vuelta a la casa rural nos dimos un baño antes de comer y cuando salimos del agua estuve repasando el móvil junto con Marina, le mandé varias fotos por bluetooth y al final puso un par de ellas mas en su Instagram posando en la cascada, una en blanco y negro de espaldas y otra sentada en la barandilla.

– ¡Que buenas fotos, vas a ser mi fotógrafo oficial!, dijo Marina de bromas.
– Yo por mi encantado, jejejeje…
– Creo que Pilar nos llama para comer…
– Pues vamos para allá, la verdad es que no apetece nada con el calor que hace…
– Desde luego, yo esta noche me tuve que levantar a darme un baño en la piscina porque era incapaz de dormirme, me dijo Marina.
– Anda, no es mala idea, yo he dado muchas vueltas en la cama, seguro que después de un bañito se duerme mas relajado…
– Si, me ha sentado muy bien.

Llegamos a la mesa y no pudimos seguir hablando, pero en mi cabeza se me quedó la imagen nocturna de Marina bañándose en la piscina. Aquello tenía que ser una maravilla, además ¿porqué me lo había dicho?, no lo entendía muy bien, pudo haber sido un simple comentario, pero yo quería ver algo mas, parecía que Marina empezaba a tontear conmigo, o a jugar, según se mire, primero me dejaba que la hiciera todo tipo de fotos, luego me decía que se levantaba a darse un baño. ¿Me estaba calentando o eran solo imaginaciones mías?

Si la anterior noche ya me había costado dormirme ésta me iba a resultar casi imposible, primero el calor todavía era mas pegajoso y molesto, estaba solo con el calzón sobre la cama pasando las fotos al ordenador, ver a Marina hacía que me palpitara la polla, no podía dejar de mirar esas tetas y el culo que tenía, me había puesto en bandeja hacer aquel publi reportaje, pero no solo era ella, también Carlota, tenía varias fotos de ella en bikini, me seguían encantando sus tetas, era regordita, pero muy guapa de cara con esos ojos claros, estropeaba un poco el conjunto aquel culo tan gordo que a pesar de todo tampoco tenía mucha celulitis.

Apagué el ordenador y me tumbé sobre la cama, Claudia estaba dormida, pero también daba vueltas por el calor, una de las niñas me llamó que quería agua, luego me volví a acostar, me giraba de un lado a otro, sofocado, caliente, molesto…no dejaba de sudar…ni de pensar en Marina, ¿se estaría bañando otra vez en la piscina?

Miré el reloj, eran casi las tres de la mañana y seguía sin pegar ojo, al final me senté sobre la cama y me puse el bañador por lo que desperté a Claudia.

– ¿Pero que haces?, me preguntó.
– No me puedo dormir, me bajo a la piscina…
– ¿Ahora?, ¿que hora es?…
– Casi las tres…
– Anda que vaya horas, haz lo que quieras, pero no despiertes a las niñas…
– No, tranquila…

En silencio me bajé a la piscina, llevaba el bañador puesto y la toalla al hombro. Enseguida vi que alguien estaba nadando, era como si me estuviera esperando. Por supuesto que era Marina. Me dió un poco vergüenza aparecer así, por la tarde me había contado que la gustaba bañarse por la noche y ahora iba yo como si fuera detrás de ella.

Me metí en un pequeño cuartito que había junto a la piscina, allí teníamos una cámara para guardar bebida fría y un par de mesas para preparar la comida si hacíamos una barbacoa o algo del estilo. Estaba apoyado en la entrada pensando como iba a hacer para llamar la atención de Marina para que me viera y no se llevara ningún susto, así que al final me acerqué al borde de la piscina y dejé la toalla en una de las hamacas.

Marina dejó de nadar y se quedó en uno de los lados, al levantar la mirada me vió allí.

– Te has animado a bajar…me dijo como si no se sorprendiera de verme, se está muy bien aquí.
– Si, hace un calor tremendo, es que no me puedo dormir…y Claudia se duerme con una facilidad.
– Pablo igual, a las 23:00 está dormido y a las 7 despierto, todos los días igual…
– Estos Álvarez son de dormir bien…
– Si, jajajaja.
– Voy a tomar algo, ¿quieres que te acerque alguna cosa?, dije yo.
– No, tranquilo, ahora voy.

Me acerqué hasta el pequeño cuarto y me saqué un botellín de cerveza con limón, luego me quedé apoyado en la puerta mirando hacia la piscina. Entonces ocurrió algo inesperado que hizo que me pusiera a temblar como un niño pequeño.

Marina empezó a salir del agua, sin embargo ¡¡tan solo llevaba puesto la parte de abajo en bikini!!. Sus tetas de silicona lucían espectaculares bajó la luz tenue de la farola de la casa rural, tenía la piel súper morena y apenas marcas de bikini por lo que me imaginé que en el jardín de su casa solía tomar el sol así en topless.

Fue algo violento y vergonzante para mi, sin embargo a Marina no parecía importarle, de hecho cogió la camiseta y la toalla que tenía sobre la hamaca y se acercó desnuda al cuarto donde estaba yo mientras se secaba el pelo con la toalla.

– Ehhhh…ehhhhh…¿quieres una cerveza?, dije yo tartamudeando.
– Una entera no me apetece, bebo un poco de la tuya, si te parece bien, me dijo quitándome el botellín de las manos.
– Ehhhh, si…si…sin problemas….

Le dió un trago a la cerveza y luego me la devolvió mientras se seguía secando el pelo.

– Hace una noche perfecta, dijo ella.
– Demasiado calor…quizás…

Yo no me atrevía casi a mirar donde estaba Marina, se metió un poco en el cuartito y se quedó de pies apoyando el culo en una de las mesitas, entré yo dentro y le volví a pasar el botellín, ella estaba delante de mi, a menos de un metro, entonces pude ver sus preciosas tetas, como se bamboleaban mientras ella no dejaba de secarse el pelo con la toalla.

Aquella visión era lo mas erótico que había visto en mi vida.

Entonces mi polla reaccionó cuando Marina le dió un trago al botellín y fue a devolvérmelo, fue una erección involuntaria, espontánea e incómoda. A veces pueden quedar mas disimuladas, pero aquella quedó de tal forma bajo mis bermudas que era bochornosa para mi y lo peor es que no podía recolocarme la polla al tener delante a mi cuñada.

Para mas vergüenza me dió el botellín a la altura del estómago con ella mirando hacia abajo, por lo que se percató enseguida de lo que pasaba. No pudo disimular una ligera sonrisa picarona que trató de disimular con la toalla agachando la cabeza para seguir secándose el pelo.

Y de repente me vi a las tres de la mañana, sudando, excitado, en un pequeño cuarto junto a la piscina a solas con Marina y compartiendo una cerveza mientras ella me mostraba las tetas sin ningún pudor.

Parecía todo un plan perfectamente orquestado por Marina y yo había caído en su juego, ¿que se supone que tenía que hacer en esa situación?

Un comentario sobre “Cornudo (113)

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