ALEIDA ZOMBIE

Capitulo III

Mike

2 de Agosto del 2016. Al Hasaka.República Árabe Siria.

Podía sentir el calor de la piel de Nicole con cada beso que le daba a su cuello, y como gemía entrecortadamente al ritmo de mis embestidas, mordiéndose los labios para no hacer ruido por el temor a ser descubiertos.

Nicole era por mucho la mujer más bella e inteligente con la que me había ligado, y aunque no era la primera vez que teníamos sexo a escondidas en el depósito de equipos médicos de la base, me seguía costando evitar que todo fuera más rápido de lo que debería ser.

Cuando me vine con un ahogado gemido, Nicole se subió su pantalón médico, acomodo su rubia coleta y volteándose rápidamente con una mueca en forma de sonrisa, me dio un beso de despedida mientras me decía.- Nos vemos en la mañana, vas mejorando Mike, tranquilo.

Salió del depósito tan rápido, que todavía tenía los pantalones abajo, el preservativo puesto y una cara de estúpido de campeonato, en ese momento me pregunte como era que una mujer como ella podía tener algo conmigo, no es que en una base militar hubiera escasez de hombres viriles y en forma para usarse como desahogo sexual.

Sin mencionar que Nicole era unos diez años mayor que yo, con un título en medicina y varios rangos más que a los que algún día podría lograr un pueblerino tonto que nunca había salido de su condado antes de unirse al ejército.

Me arregle lo mejor que pude, y trate de dejar el cuarto de depósito lo más normal posible, aunque sabía que nadie notaria absolutamente nada, a no ser que en algún momento falten los antidepresivos y calmantes.

Cuando cerré la puerta del depósito tras de mí, me encamine hacia la salida del campamento médico para ir a las barracas y descansar algo antes de mi guardia, pero en ese preciso instante un par de Marines de patrulla entraban mientras sostenían a un hombre horriblemente herido, prácticamente sin mejilla y con sangre en toda su ropa, además estaba visiblemente en shock, hablaba en sirio, pero lo hacía tan rápido que nadie podía entenderlo.

Solo la voz de uno de los Marines me hizo reaccionar.- Tú, soldado, vienen más heridos, incluso algunos que no quieren cooperar, necesito que ayudes a instalarlos.- Exclamó hacia mí, mientras el Doctor Romero y Nicole pasaban a mi lado.

Nicole puso su mano en mi hombro, mientras se ponía el estetoscopio y me daba una sonrisa fugaz.- Haz lo que dice Mike, no pierdas tiempo.- Exclamó mientras se volteaba y corría hacia otro herido que ahora entraba también en las instalaciones, este estaba aún peor que el anterior, ya que tenía una parte de su pierna cercenada.

Termine de reaccionar y corrí evitando a cuatro vigías de la base que llevaban a un hombre completamente perturbado por sus heridas, debía de ser uno de los heridos que no querían cooperar, aunque lejos de lo que podía imaginar, este quería atacar a quien los ayudaba, a tal punto que había logrado morder ya a uno de los nuestros en el brazo.

Pero lo que más me dejo impresionado fue el hecho que ese sujeto tuviera parte de sus intestinos guindando de una abertura en su estómago, y aun así tuviera fuerzas suficientes para atacar a cuatro sujetos fuertes y entrenados.

Afuera era un caos, había varios civiles que no estaban visiblemente heridos, pero pedían a gritos ser llevados lejos de allí, incluso pude escuchar a uno decir que a su amigo se le metió un demonio que quería comérselo.

Vi a uno de los Marines con una grave herida de mordida en la base del cuello, justo sobre la clavícula, nunca he sido un experto en atención médica, pero presumí que no era tan grave como a primera vista se observaba, ya que no presentaba hemorragia, por lo que lo ayude a incorporarse y a meterlo al campamento médico.

Pasamos unas horas instalando a todos, incluso hubo que habilitar varias camas de las barracas para someter a los heridos agresivos que no podían ser controlados, amarrándolos con lo que se podía, aunque en el proceso varios compañeros, enfermeras, e incluso el mismísimo Doctor Romero fueron heridos por mordiscos, en el caso de él, uno leve en su mano izquierda.

El Coronel Spencer jefe de la base entro en el campamento medico justo cuando la situación parecía controlarse un poco, y pidió un informe al Doctor Romero y Nicole, mientras yo ayudaba a limpiar la herida de uno de los Marines heridos.

-Mi señor, según los Vigías a las 2200 horas se divisaron civiles pidiendo auxilio a las afueras de la base, varios de ellos heridos de gravedad, parte de los Marines de patrulla recibieron a los heridos y los trasladaron aquí, al campamento médico.- Respondió el Doctor Romero visiblemente agotado, mientras revisaba el vendaje de su mano que no parecía tener muestras de sangrado.

-Los soldados, Marines, y efectivos médicos heridos se sucedieron en el traslado y control de heridos agresivos que no querían ser atendidos.- Término de exponer, Nicole, sin quitarle la vista al vendaje en la mano de su colega.

-Bueno, hasta ahora ha sido un trabajo excelente señores, ya comunique parte de la situación a mis superiores y terminaré de darle mi informe inmediatamente.- Contesto el Coronel Spencer, aunque para mi sorpresa Nicole agarro su hombro antes de que este volteara para retirarse.

-Señor, esto no es un simple ataque, o heridos colaterales, no solo todos presentan heridas de mordidas, la mayoría de estos sujetos dicen que vienen de una base del ISIS en Raqqa, desconocemos que es en realidad lo que sucede, y aunque empezaremos a realizar estudios en todas las muestras, sería bueno que retiraran a nuestros heridos y se los llevaran a instalaciones más seguras.- Exclamo Nicole, sorprendiendo a todos los presentes por su franqueza, serenidad y porte, a tal punto que pude ver como el Coronel Spencer tragaba grueso y retrocedía un paso.

-Entiendo… Doctora Abernathy, daré órdenes inmediatas, hagan lo que tengan que hacer.-  Respondió el Coronel Spencer antes de retirarse casi al trote del campamento médico.

Nicole voltio y me miro directamente a los ojos, solo que esta vez no sonrió, ella me sostuvo la mirada unos segundos y se llevó al Doctor Romero al laboratorio medico donde manejaban las pruebas biológicas.

Paso casi una hora desde que Nicole y el Doctor Romero se metieron al laboratorio médico, y ya el cansancio me estaba afectando, más aún cuando dos de las enfermeras que fueron mordidas tuvieron que retirarse a las barracas a descansar la fiebre que les estaba afectando, parece que aunque las mordidas fueran menores, y el sangrado era casi inexistente, la herida rápidamente se infectaba.

Esa duda me carcomía por dentro, entendía que existían casos leves que no deberían sangrar mucho, pero incluso al Marine cuya herida en el cuello que estaba limpiando en estos momentos, podía ver su carótida palpitar, no presentaba hemorragia.

Claro, había un fuerte olor a carne descompuesta saliendo de la herida, y había pequeñas venas negras cubriéndole el cuello y esparciéndose incluso en su rostro, sin mencionar la alta fiebre, que desde hacía un rato lo tenían inconsciente.

Las enfermeras le habían dado una alta dosis de antibióticos para controlar la infección, a él y a todos los demás heridos, pero a ninguno parecía retrocederle los efectos siquiera de la fiebre, al contrario, a cada minuto todo empeoraba para ellos.

No me di cuenta cuando Nicole salió del laboratorio, ni podría saber cuánto tiempo estuvo detrás de mí mientras limpiaba la herida del Marine, por lo que me sorprendí cuando su suave mano toco mi rostro.

-Disculpa si te asuste, el Coronel Spencer ya ordeno el traslado de nuestros heridos, no contamos con el equipo, ni mucho menos el personal suficiente para atenderlos, prácticamente estamos a ciegas.- Me dijo Nicole suavemente, casi en forma de susurro, su rostro estaba increíblemente demacrado, parecía que había envejecido unos diez años en menos de dos horas.

-Pero no entiendo ¿Qué está pasando aquí? ¿A qué nos estamos enfrentando? Estas no son simples heridas de mordidas, no soy un experto, por Dios, apenas si se leer, pero he visto muchas heridas en mi vida, y estas no se parecen a ninguna de ellas.- Le pregunte aterrado, como desahogando esa duda que me comía por dentro, y creo que ella se sorprendió que yo me hubiera dado cuenta que algo no era normal.

Nicole resopló, tomo un taburete y se sentó a mi lado.- El Doctor Romero y yo hemos hecho algunas pruebas, aunque no tenemos todo el equipo necesario, estamos casi seguros que se trata de algún agente biológico liberado, no sabemos si accidentalmente, o como arma.- Expuso sin dejar de mirarme fijamente.

-¿Me estás diciendo que estos heridos son armas?- Pregunte alarmado, si ellos son armas, significaría que todos fuimos expuestos a lo que sea que estuvieran transportando.

Antes de que Nicole pudiera contestarme el caos se desato, ráfagas de disparos desde las torres de vigilancia en los muros de la base avisaban de un ataque sorpresa, algo que nunca antes nos había pasado.

-Carajo, cuando la porquería viene junta nadie la para.- Exclame, dejando sola a Nicole mientras corría a la casilla del campamento medico donde guardaba mi Carabina M4, y regresaba junto a ella que en ese momento revisaba al Marine herido que empeoraba a pasos agigantados.

-Nicole, esto no es casualidad, seguro esos supuestos heridos solo fueron una distracción para atacarnos.- Le dije mientras revisaba el cargador de mi arma, y la ponía a punto, dudaba que entraran a la base, pero era mejor estar preparado.

-Mike, escucha los disparos.- Respondió Nicole, mientras se levantaba del taburete me tapaba la boca y sostenía mi mano para que dejara de hacer ruido. –Solo se escuchan disparos de nuestro lado, sea lo que sea a lo que los vigías están disparando, no reciben respuesta.

Sus palabras me sorprendieron, jamás hubiera podido darme cuenta de eso si ella no me lo hubiera dicho, pero tenía razón, podía reconocer las ametralladoras ligeras M249 desde las torres vigías, los M16 de los Marines, además de gritos desesperados y al fondo, un par de Black Hawk que seguramente venían a transportar nuestros heridos.

El doctor Romero llego hasta nosotros sorprendiéndonos, su aspecto era horrible,  y se le podían ver las mismas pequeñas venas negras que tenía el Marine ya casi en todo su cuerpo, pero en menor medida cubriendo su mano y parte de su cuello.

-Nicole, ya le mande a Jim y otro par de colegas toda la información que teníamos, espero nos crean, y puedan hacer más que nosotros.- Exclamo, sentándose pesadamente en el taburete al lado del Marine herido, como si nada de lo que pasaba en el exterior le importaba ya.

-¿Cómo te sientes?- Le pregunto Nicole, desestimando su anuncio y tocando su frente sorprendiéndose.- Estas hirviendo Frank

 

Justo cuando nada podía ir peor, el Marine que hasta hacia segundos estaba inconsciente por su herida en el cuello, empezó a convulsionar, derramando sangre muy oscura por su boca.

Antes que el Doctor Romero y Nicole pudieran poner sus manos en el Marine para ayudarlo, este se incorporó de golpe y con un grito, o mejor dicho, un alarido cayó desplomado en la camilla.

-Nicole busca el desfibrilador.- Exclamo el doctor Romero mientras comenzaba a darle RCP al Marine, al tiempo que yo solo podía escuchar más y más disparos y gritos en el exterior.

Yo estaba congelado, toda la situación simplemente me sobrepasaba, y mis piernas no reaccionaban, sabía que debía ir fuera a ayudar a mis compañeros, pero a su vez no quería abandonar a Nicole, tenía que protegerla, y lo haría con todas mis fuerzas.

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