SIX

“Joder!! Joder!! Joder!!!” Me repetía mentalmente fuera de mí. Estaba flipando, aquella forma de gemir me estaba volviendo loco. No podía parar, me estremecía al escucharla y seguía bombeando en su culo como un animal sediento de sexo y morbo.

Ana intentó varias veces apoyar sus codos y levantarse, pero le puse una mano en la espalda, obligándola a permanecer recostada en la mesa.

-Quieta!- Solté como una orden.

Seguía agarrado a sus caderas con la otra mano, bombeando sin parar, escuchando ese lamento que me tenía hipnotizado.

Empecé a sentir en mi polla esa alarma, esa sensación aguda de que se acercaba una explosión de placer. Y esta vez no podría controlarme, no podía parar.

Me agarré con fuerza a sus caderas, y comenzó una lucha interna contra mí mismo, mientras Ana seguía gruñendo de placer tirada en la mesa como si la estuvieran matando de gusto.

Se había rendido a lo que mi polla le hacía sentir, con la cabeza ladeada entre los brazos alargados sobre la mesa, mientras yo, agarrado a sus nalgas la enculaba salvajemente desde atrás pensando:

“Grita!! Es lo que has venido a buscar!! Es lo que querías!! Verdad??”

Había iniciado una carrera hacia el abismo, no había vuelta atrás, bombeaba y bombeaba como un loco detrás de ella.

“Toma!! Mira como la hundo hasta el fondo!! Te gusta?? Te gusta sentirla??”

Gruñía agarrado a sus caderas, follándome su culo súper dilatado, mi polla salía y entraba sin esfuerzo, mientras Ana seguía con ese lamento eterno que me daba tanto morbo.

-UUUuuuuuUUuuuuUUuuuuUUUuuuUUUuuuUUUuuuUUUuuuuhhh…- Gemía sin parar, variando el tono con cada golpe.

“Una más, aguanta una más, aguanta un poco más, solo un poco más!! Demuéstrale a esta zorra quien manda!!” Pensaba sin poder detenerme.

Estaba al límite, no podía parar, era como si otro yo me dominara, alguien sin miramientos, ni contemplaciones.

De repente disminuí el ritmo, pero no por cansancio, sino porque acababa de cruzar la línea, había saltado al vacío, y sentía esos segundos intensos de ingravidez.

Fui aminorando hasta que las embestidas fueron convirtiéndose en empujones separados y violentos, uno… Otro… Otro… Otro más…

Cada vez más separados, y más lentos.

-OOogh!! OOogh!! OOogh!! OOogh!!- Gemía Ana cada vez que se la clavaba hasta el fondo.

De repente, sentí como mi espalda se arqueaba, tensándose, y mis nalgas se apretaron.

-UUUUUUuuuuugggghhh!!!!!! OOOOOOOOOOHHHhhhh!!!!- gruñí al sentir la descarga.

Y Exploté.

Sentí como mi polla se hinchaba al descargar dentro de Ana, me agarré a sus caderas con fuerza, y ella levantó su cabeza, curvando su espalda, soltando un gemido al notar lo profunda que se la había hundido.

El mundo se me vino encima un segundo, aplastado por la oleada de placer que sentí. Sentí un escalofrío brutal desde mi nuca, recorriendo mis brazos y mi espalda hacía abajo, como una ola eléctrica sobre mi piel.

No podía moverme, mi polla palpitaba, y con cada espasmo sentía como llenaba el interior de Ana, sintiendo un placer terrible. Y con cada ligero movimiento sentía un latigazo, una corriente eléctrica con cada nueva descarga, como si me aplicaran mil voltios de intenso placer en el cuerpo.

Ana giró su cabeza, buscándome, yo aún seguía rígido.

-No pares!!- Me gritó desesperada.

Su cara lo decía todo, necesitaba más, y yo no me podía mover, cada roce en mi polla me producía un espasmo que me dejaba rigido.

Dio un empujón con su culo hacía atrás, lo que hizo que mi polla reculara sin llegar a salirse. Y yo solté un gritito ridículo tras un jadeo.

-No pares hijo de puta!!- Volvió a gritar desesperada.- Fóllame!! Fóllame el culo!!!

Daba pequeños empujones hacía atrás, mientras me hacía gimotear de gusto, y con cada empujón, sentía un placer tan intenso en la punta de mi polla que llegaba a dolerme.

Ana seguía empujando su culo hacía mi, desesperada. Las copas empezaron a tintinear en la mesa, y la botella resbalaba de adelante hacía atrás, en pie, estoica.

Temí que se cayera, pero no era capaz de separar mis manos de las nalgas de Ana y cogerla. Cada vez que Ana daba un golpe hacía atrás, sentía un dolor agudo e intenso de placer, y gimoteaba, necesitando agarrarme a sus nalgas para no caerme.

Ana continuó moviéndose, había logrado clavar sus codos en la mesa, y movía sus caderas, insultándome. Pero yo me había quedado medio sordo por el tremendo orgasmo que había sufrido y apenas la escuchaba, solo sentía calambrazos en la punta de mi polla, y un placer terrible que me bloqueaba pero quería seguir sintiendo.

-Sigue cabrón… Fóllame… Fóllame!!- Escuchaba a lo lejos, como si Ana estuviera a kilómetros.

Poco a poco aquel dolor fue disipándose y se convirtió lentamente en otra cosa.

En una especie de frenesí, que intenté controlar, pero fue inútil. Mi polla aun palpitaba dentro de su culo y ya era imparable. Me invadió una especie de ira, algo salvaje se estaba apoderando de mí.

Y una vocecilla interna dijo:

“Con que esas tenemos… putita… Ahora te vas a enterar”.

Alargué una mano y la cogí del pelo, tirando de su cabeza hasta que Ana se puso casi en pie.

-AAAaaghh!!- Gritó.

Con la otra mano le tapé la boca, tirando del todo de ella y atrapándola contra mí, acabé abrazándola, y pellizcándole uno de sus pezones con la mano que no la amordazaba.

Volví a follármela, y esta vez más salvajemente que antes. Ana empezó a emitir unos gruñidos nasales brutales.

-ÑÑñrrrrhh!!! ÑÑñññnrrrrhh!!! ÑÑññnnrrrhhh!!!!

Cada gruñido me volvía más loco. Y la embestía, y la embestía abrazándola con fuerza contra mí.

Sentía mi polla entrar y salir con un millar de delicadas sensaciones potenciadas por la sensibilidad tras el orgasmo, y mi polla, en lugar de decaer, parecía que se había endurecido más.

No era deseo, ni morbo, sino ira, lo que me la ponía como una piedra.

Ana había conseguido picarme, lograba ese efecto en mí, excitándome de manera incontrolada. Sacando una parte de mí que ni siquiera conocía.

Mi polla iba y venía dentro de su culo, sentía como me estrujaba el tronco y notaba un calor tremendo debido a la fricción.

-ÑÑñrrhh!! ÑÑñrrhh!! ÑÑñrrhh!! ÑÑñrrhh!! ÑÑñrrhh!!- Ana seguía gruñendo con cada golpe de caderas.

Se la clavaba sin miramientos, fruto de la rabia y el desenfreno que me habían provocado el cumulo de sensaciones. Ana tenía el culo tan dilatado que parecía que me la estuviera follando por el coño, lo sentía húmedo, seguramente por mi corrida. Imaginé, por la intensidad del orgasmo que había sentido, que la había dejado bien llena. Y ahora sentía su culo muy lubricado, mi polla resbalaba con mucha facilidad y Ana acompañaba mis movimientos echando su culo hacía atrás cuando la embestía, estaba totalmente entregada a aquella enculada.

-Te gusta?? Te gusta sentir como me follo tu culito??- Susurré con rabia entre su pelo, hundiendo de nuevo mi cara cerca de su oído. -Lo sientes lleno de mí?? Te gusta que me corra en tu culo, eeh??

No sé qué me pasaba, había perdido la cabeza, solo me importaba penetrarla una y otra vez. Le hablaba con rabia, entre dientes, con el frenesí que me provocaba verla tan entregada y tan mía.

Ana seguía mugiendo y gruñendo con mi mano tapándole la boca, tenía los ojos en blanco, el pelo por la cara, y cabeceaba con cada embestida que sufría. Seguía estrujándole los pezones y cerraba los ojos cuando lo hacía. Me estaba dejando la mano con la que le tapaba la boca llena de babas.

Aquella mesa estaba a la altura perfecta, solo tenía que mover mis caderas, el culo de Ana me quedaba justo a la altura de la polla, y Ana se encargaba de alzarlo lo justo para ser penetrada con facilidad. Estaba tan dilatada y lubricada que me asombraba lo fácil que resultaba encularla.

Por alguna razón, entre embestidas, recordé que Ana me dijo una vez que lo había intentado por el culo alguna vez, con algún antiguo novio, sin mucho éxito. Y con cada nueva embestida, sumándole que yo estaba fuera de mí, empezó a no cuadrarme tanta facilidad y disposición.

-ÑÑñrrhh!! ÑÑñrrhh!! ÑÑñrrhh!! ÑÑñrrhh!! ÑÑñrrhh!!- Seguía gruñendo a través de mi mano una Ana entregada, que ya no se resistía a nada.

Era posible que tras lo sucedido en París, Ana, quizás quedara muy pillada con el sexo anal. A lo mejor incluso se lo había pedido a…

De repente, en mi cabeza se dibujó una imagen. La de Marc hundiéndosela por el culo, disfrutando de ese agujerito como lo hacía yo en ese momento. Agarrado a sus nalgas y empujando.

Me invadió una mezcla de asco, rabia y celos…

No!

Empecé a sentir un calor tremendo nacido desde dentro, lo que me hacía acelerar, y darle más fuerte a Ana mientras ella gritaba. Eran celos, mi cuerpo estaba destilándolos en una mezcla de rabia y frenesí. Como podía estar dejándose follar por semejante subnormal!!! Qué coño veía en él!!

Le solté la boca, necesitaba oír sus gritos. Oír el sufrimiento placentero de mis embestidas directamente de ella.

-Te gusta??- Empecé a repetir en un susurro entre dientes, casi más para mí que para que ella me escuchara y contestara.- Te gusta??

Ana ni siquiera me escuchaba, su boca emitía grititos muy abierta, y se cerraba cada vez que su cabeza daba un pequeño bote provocado por el golpe de mis caderas en sus nalgas.

“Te vas a enterar!” me repetía mentalmente. “Te voy a enseñar yo a follarte a otros!!”.

Ana no era nada para mí, lejos de lo que pudiera sentir o no, tan solo era una compañera de trabajo a la que me estaba follando en esos momentos, pero mis celos, un sentimiento que me era extraño, me hacían sentir que me pertenecía, que Ana era mía!

Porque era yo quien había abierto esa puerta para ella, y a Ana parecía encantarle estar al otro lado, tanto que me llegaba a sentir orgulloso de ser quien había logrado follarse aquel culito de aquella manera. Y tenía la sensación de que aquello me pertenecía a mí.

No había sido yo quien había desvirgado su culo, pero si quién había logrado follárselo.

Era mio!

Estiré mi mano agarrando su pelo de nuevo, tirando de ella hasta que se levantó y su cabeza quedó mirando hacía el techo. Y sin dejar de encularla, acerqué mi boca a su oído.

-Dime quien más te ha follado el culo!!- Le solté entre dientes dándole un tirón de pelo.
-Ogh!! OOgh!! AAAh!!!- Ana me miró de reojo, tenía la cara desfigurada por la tremenda follada. –Nnoo… OOgh!! No me lo ha follado NNnnnññh… OOgh!! Nadie!!!

Sonreí, aminorando para metérsela a fondo con cada empujón. Ana abrió su boca y cerró los ojos, gruñendo y sintiendo como mi polla la llenaba.

-Miramé!- Solté zarandeándola del pelo.

Volvió a abrir sus ojos y mirarme de reojo, con la mirada sumisa de una niña a la que estaban castigando.

-He sido el único??- Le solté mirándola a los ojos.

Podía ver como Ana iba y venía dando pequeños botes provocados por mis embestidas, abría mucho más su boca cuando se la hundía hasta el fondo, y me miraba con un gesto lastimero, pero cargado de morbo y vicio en su cara.

-ÑÑññrrrgh!!! SSssii!!! OOOgh!!! El… Oogh!! único!! – Gruño.

Volví a acelerar, y tiré aún más de su pelo, obligándola a mirar hacia arriba y pegándome más a ella.

Ana intentó agarrar la mano con la que le tiraba del pelo alzando sus manos atadas, forcejeamos un poco, y al final logré atraparle las manos e hice que las pegara a la mesa, con la que me quedaba libre, atrapándola.

-No seas mentirosa!! – Solté entre dientes. –Mira cómo se hunde! Con lo golfa que eres! Este culo ha tenido que estar tragando pollas sin parar!!

Ana abrió su boca haciendo una mueca de dolor, pero se transformó en una cara de vicio cuando aceleré para follarme su culo mucho más deprisa, y ella empezó a gritar y gruñir como una salvaje. Me ponía cardiaco verla así con el pelo por la cara, la boca desencajada gritando, o cerrándola hasta morderse los labios con fuerza para gruñir mientras fruncía fuertemente el ceño.

Entre embestidas hizo el esfuerzo de mirarme de reojo.

-ÑÑÑgGGrrrhh!!! Eressshh… OOogh!!! Eres el único!!! OOoogh!!! Te lo juro!!! OOOgh!!!- Soltó entre gritos.

Aunque me gustó oír aquello, una parte de mí no se lo creyó del todo, aun así aquello me subió el ego a un nivel difícil de controlar. Me lo tomé como si yo fuera el único capaz de llevarla a ese estado de entrega y sumisión, sintiendo un placer que la volvía loca.

La bestia interior que ahora me dominaba se lo creyó, Ana sabía alimentarla.

Tomó el control un buen rato y se dedicó a encular a fondo a Ana, mientras ella no paraba de gritar, gruñir y rugir. Me vi agarrado a sus caderas y hundiéndosela como un loco, y más tarde, abrazándola desde atrás, para agarrarla por el cuello.

-Muévete!- Le solté con rabia entre dientes en un momento dado.

Ana empezó a empalarse con mi polla moviéndose como podía de adelante a atrás con ímpetu. Y yo aproveché de nuevo para frotar su coño mojadísimo.

Tenía las piernas empapadas, algo húmedo le corría entre las piernas, perdiéndose por sus muslos hacía abajo.

Sentía su cara pegada a la mía, y Ana trataba de mirarme de reojo cuando podía.

De repente, por el ajetreo, una de las copas se tumbó y rodó por la mesa, no sé ni cómo la atrapé justo en el borde antes de que se estrellara contra el suelo. Mi polla se salió con un ruido viscoso de su culo, y yo puse la copa otra vez encima de la mesa, desatendiéndola unos segundos.

Y Ana se escabulló de entre mis brazos, y se giró buscando mi boca, alargando su lengua. Se le veía en la cara lo cachonda que estaba, ya no le quedaba maquillaje, tenía el rímel corrido, los labios y la boca llena de babas y su pelo le tapaba media cara.

Me besó, o mejor dicho, nos comimos la boca. Y cuando acabamos de besarnos, dio un pasito hacia atrás hasta dar con el borde de la mesa, las copas tintinearon de nuevo, parecía borracha, pero no era el alcohol lo que la mareaba, parecía estar colocada, era puro sexo lo que la tenía así.

Agarré la botella de cava de la mesa y le di un trago largo, como si fuera agua, me daba igual, necesitaba sentir algo fresco. Las burbujas me subieron a la nariz, y un calor interno se apoderó de mí.

Nunca me había gustado el cava, y me sentó como un elixir de morbo que me calentó desde dentro.

Continuará…

Un comentario sobre “Asuntos de trabajo (62)

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