ISA HDEZ

 

Gemía su alma de pena,

al no poder alcanzar la flor,

mas atemperó su dolor,

con el fulgor de su ternura.

 

Ascendía hasta el universo,

viajando por las estrellas,

atrapando a las más bellas,

con todo su embeleso.

 

Deslumbraba tanta belleza,

en el jardín de los sueños,

de jazmines y amapolas,

para colmarla de apegos.

 

Retornó el aliento a su vida,

Chispeando de nuevo al verla,

anhelante de poseerla

Entre esencias y alabanzas.

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