ALEIDA ZOMBIE

Capítulo I

Jim

3 de Agosto del 2016. Nairobi.Kenia

No había dormido nada en toda la noche, y estaba ansioso mientras esperaba que Madame Sahle-Work, Directora de la Oficina de las Naciones Unidas en África pudiera atenderme, cuando por fin pude entrar a su despacho, no perdí tiempo con formalidades.

-Madame, algo está pasando en Siria, me llegan informes de enfrentamientos en las montañas de Raqqa.- Exclame intentando mostrarme menos ansioso de lo que me sentía en realidad.

-Pero eso es algo común messiurs Polley, desde los americanos hasta los rusos, hay varias naciones que pueden tener algo que veren eso, ya tenemos equipos en el país prestando servicios.- Me respondió la Directora desestimando mi preocupación.

-No madame, esto no tiene nada que ver con acciones militares de Rusos, Americanos o de cualquier otra nación, es más, hasta donde sabíamos, en esa zona de Raqqa no se habían presentado ataques.- Le indique, esta vez con un tono más apremiante.

-Explíquese entonces Jim, no tengo todo el día ¿Qué es lo que sabe?- Me interrogo la Directora, ya interesada por la situación, ella sabíaque como investigador médico de la ONU no me llamarían la atención un ataque convencional a cualquier país.

-Madame, hace por lo menos 48 horas una base subterránea y por supuesto secreta de ISIS en las montañas de Raqqa fue atacada desde dentro, tal vez infiltrados, o tal vez un intento de cambio en la dirección, sea lo que sea, ha habido explosiones, y parte de los sobrevivientes y heridos se han entregado a puestos de avanzada Americanas y Rusas ubicadas cerca de la frontera con Turquía.- Le conteste, intentando ser lo más claro posible, por supuesto, me faltaba decirle el detalle más escabroso.

-Si eso es cierto, creo que es una noticia positiva, nunca antes ha habido un altercado interno parecido, y tal vez quiera decir que por fin ISIS se está debilitando.- Exclamó la Directora emocionada, aunque al ver la dureza de mi rostro, supo de inmediato que algo no está bien.- ¿O me equivoco Jim?

-Madame, ese es el problema, tengo un par de amigos en la base americana en Al Hasaka, y extraoficialmente parece que se trató de un ataque biológico de algún tipo.- Mientras decía esto, el rostro de la Directora Sahle-Work se ensombrecía enormemente, sabia de las repercusiones de un acontecimiento de este tipo.

-Dios santo, ¿Cuál es la confiabilidad de esta información?- Me interrogó la Directora al tomarse unos segundos para procesar lo que le dije.

-Total Madame, mis informantes son colegas que estudiaron conmigo en América, y saben de lo que están hablando, el problema es… que tengo toda la noche intentando contactarme de nuevo con ellos, sin ningún tipo de suerte, no sé si bloquearon las comunicaciones, o algo peor, lo último que me comentaron es que estaban teniendo problemas para contener los heridos.- Al terminar de decirle estas palabras, ya la Directora Sahle-Work estaba levantando su teléfono.

-Jim, tenemos que alertar a toda nuestra gente en Siria, daremos la alarma, pero intentaremos que no se sepa todavía que manejamos esa información, prepara un equipo, vendrás conmigo a Siria, saldremos en una hora.- La velocidad con la que la Directora reacciono, me hicieron entender porque la habían puesto en un cargo tan importante, en una zona tan difícil.

Pero antes que pudiera salir del despacho, la Directora soltó el teléfono y rodeo su escritorio, mientras tomándome por los hombros preguntó.- Jim ¿Cómo es que una base americana no puede contener a unos heridos?- Su pregunta era clara, concisa, y merecía una respuesta igual.

-Parece que hay unos heridos que no quieren ser controlados madame, atacan al personal médico e incluso a los soldados que intentan contenerlos mostrando una agresividad total, esto es un cuadro clínico nunca antes visto.- Le respondí, tratando de mantener mi propia compostura, con tan poca información, es imposible medir claramente el riesgo, pero Frank y Nicole no me fuesen contactado sino fuera algo grave.

-Santo Dios, espero realmente que tanto los americanos como los rusos puedan contener esto, Siria tiene una ubicación que haría imposible evitar que lo que sea que esté pasando allá se propague por todo el mundo.- Expuso la Directora soltándome los hombros y regresando a su escritorio.

-Madame, hasta donde sé, eso ya pudo haber pasado, no tenemos información de los niveles de virulencia, ni la forma de contagio, ni siquiera sabemos si se trata realmente de un virus o no, estamos a ciegas… voy a reunir el equipo entonces.- Termine de decirle mientras salía del despacho, tenía mucho que hacer y poco tiempo, no me quede a observar la cara de confusión de la Directora, y me dirigí hacia el ala medica del edificio, evitando mirar a las personas a mi alrededor, entre en mi oficina y cerré con seguro, sentándome pesadamente en mi escritorio.

Mi equipo contaba con dos personas a parte de mí, el agente Albert Ocampo, encargado de nuestra seguridad y logística de equipos y la Doctora Mila Wong, una muy joven, pero talentosa microbióloga, ambos eran pareja, cosa que no me molestaba, eso provocaba que conseguirlos fuera más fácil, levante mi teléfono con la esperanza que esta vez, no fuera la excepción.

Aproximadamente al tercer repique, me contestó Mila, con la voz todavía jadeante por alguna actividad física que francamente, en este momento no me interesaba adivinar.- Aquí Mila, disculpe la tardanza señor.

Intente por todos los medios no perder la paciencia, y solo comunique lo importante.- Los quiero a los dos preparados en el helipuerto del edificio en veinticinco minutos, es una emergencia tipo uno.- Ambos son profesionales, y el mejor equipo con el que he trabajo, sabía que no tendría que preocuparme por verlos allí a la hora exacta, así que colgué la llamada sin esperar una respuesta.

Yo tampoco es que era muy experimentado, pero a mis cuarenta años, me ha tocado vivir muy de cerca conflictos bélicos horrorosos, y en varios de ellos se usó extraoficialmente algún tipo de arma biológica que ha requerido nuestro trato.

Entre en el cuarto de baño y lave mi rostro, cuando levante la mirada hacia el espejo del lavado por un momento me vi diez años más viejo, y no precisamente por mis prematuras canas, tenía el rostro demacrado y cansado, lo triste, es que sabía que apenas esto estaba empezando.

Termine de acomodar mi mochila de campo, aunque siempre la tenía lista y preparada, algo que mi antigua jefe en el ejército americano, la doctora Maggie Olivera me había enseñado cuando servía para en la división de virología.

Me hubiera gustado contar con alguien tan inteligente y capaz como lo fue en vida, pero espero haber aprendido lo suficiente de ella, no era mayor que yo, pero en conocimientos y pericia estaba a otro nivel.

Fue la forma en que los superiores del ejército decidieron abandonarla en plena zona de conflicto lo que hizo que me diera de baja, y probablemente hubiera compartido su suerte si no me fuera ordenado regresar a la base para conservar las muestras de esporas de Ántrax encontrada en un campamento abandonado por nuestras propias tropas en Irak.

Antes de salir de la oficina ya preparado con mi mochila, hice una última llamada. –Fiona, cuando escuches esto, probablemente ya estaré en Siria, se trata de una emergencia y quiero que escuches atentamente lo que te voy a decir.- Trate de sonar lo más serio posible para no dejar duda de la gravedad de la situación.

-Recoge toda la comida y bebida que puedas, y márchate de la capital a la casa de tus padres en la isla de Lamu, hay un peligro biológico grave, no puedo explicarte más, pero allí estarás segura, suerte.- Termine mi mensaje, sonando más frio de lo que debería, ya teníamos casi dos años saliendo desde que estoy en este país, pero mis continuos viajes y su propio trabajo en el hospital general de la capital nos hacían imposible llevar la relación a algo más que solo sexo ocasional.

Claro, no podría quejarme, su escultural cuerpo eternamente bronceado era proporcional a su pericia para hacer el amor, era como un instinto superior que la hacían saber donde tocar, donde besar, siendo sin duda, la mejor amante que he tenido, aunque creo que en algún momento pudo ser algo más.

Subí por las escaleras hasta el helipuerto del edificio, y allí ya estaban los miembros restantes de mi equipo terminando de preparar sus propias mochilas.

La Doctora Mila con su imagen de siempre, usando sus jeans negros ajustados, botas de campaña, una camiseta ajustada con el nombre de su grupo preferido “System Of A Down”, y su cabello azul bien corto, lo que si no fuera por sus curvas y aptitud femenina, la hacían parecer más un adolescente que una mujer de treinta años, fue la primera en acercase a mí, en su rostro se mostraba la preocupación que sentía.

-Señor ¿Qué está pasando? Dicen que la Directora ordeno que todos los empleados no esenciales regresaran a sus hogares.- No me esperaba tal decisión de Madame Sahle-Work, por lo menos no sin tener toda la información completa, pero tal vez había escuchado algo más de sus superiores.

-Tenemos información del uso de algún tipo de agente biológico en Siria, los doctores Frank Romero y Nicole Abernathy, me lo confirmaron en correos encriptados enviados hace unas doce horas, el problema es que ya tengo más de ocho horas sin poder comunicarme con ellos.- Le conteste sin preocuparme de dar muchos detalles, sabía que Mila podría atar los cabos que le faltan a la historia.

-Eso quiere decir que tienen problemas de contener la enfermedad.- Conjeturo Mila confirmándome una vez más su enorme capacidad, solo que no era del todo cierto.

-No es la enfermedad lo que no pueden contener, es a los enfermos.- Termine de darle la información que necesitaba su pequeña computadora cerebral, lo que hizo que su rostro se descompusiera inmediatamente.

-Vamos Jefe, no me diga que el mismísimo ejercito de avanzada ruso, y los Marines americanos no pueden contener a unos cuantos enfermos y heridos.- Esta vez, fue Ocampo el que hablo, con mi misma edad, no conozco a nadie que haya estado en más misiones oficiales y no oficiales en todo el mundo, hasta hace apenas dos años se podía considerar un soldado de la fortuna, cuando lo contrate para un par de misiones que requerían protección extra, pero luego de conocer a Mila, supo que no iría a otra parte, aunque es gracioso ver a un hombre de casi dos metros y cien kilos, con facciones hispanas duras, y una colección de cicatrices, ser pareja de una mujer asiática de un metro sesenta, y unos cuarentaicinco kilos.

-Pues existen dos opciones Ocampos, o los soldados de elite americanos y rusos son menos duros ahora, o la situación es tan grave, que fueron superados, esperemos que sea la primera opción.- Conteste dándole mi mochila, mientras veía llegar al helipuerto a la Directora Sahle-Work, aunque me sorprendió que no llevara equipaje.

-Madame Sahle-Work, está todo listo, veo que viajara ligera.- Exclame, aunque al verle el rostro desencajado y con claras muestras de haber llorado, solo pude sorprenderme.

-Jim… messiurs Polley, si, ya veo que esta todo su equipo, pero me temo que viajaran solos, aunque no a Siria, irán a Washington, espero que pueda ayudar todo lo posible con lo que sabe al equipo médico de emergencia biológica, estarán esperándolos para trabajar con lo que sabe.- Me contestó la Directora dejándome confundido y molesto.

-Disculpe, pero no entiendo, la situación en Siria requiere que estemos allá para identificar la situación y contrarrestarla.- Exclame intentando no dejarme llevar por la molestia en el tono más tranquilo que pude.

-Messiurs Polley, no se lo estoy preguntado, es una orden, mis contactos en América me informaron que las primeras camadas de heridos ya están por en camino a Fort Detrick, y se requiere su experiencia. Me contestó con tal severidad que entendí de inmediato que discutir seria perder tiempo.

-Está bien Madame, pero acá está en riesgo, no puede quedarse en Kenia.- Le dije visiblemente preocupado, respetaba a la Directora, y sabía que personas como ella no deben arriesgarse solo porque sí.

-No puedo irme así messiurs Polley, mi esposo y mi hija están todavía en Kenia, y más importante que eso, la ONU necesitara esta oficina operativa todo el tiempo posible.- Al terminar de decir eso, me dio una mano temblorosa, pasándome un pequeño papel en el proceso.- Vaya con Dios Jim.

Nos montamos en el helicóptero de extracción rumbo al Aeropuerto Internacional Jomo Kenyatta en el centro de Kenia, donde iríamos en el avión oficial de la ONU a Washington, sería la primera vez desde el funeral de Maggie que regresaba a casa.

Cuando pude ver lo que decía el papel que me pasó madame Sahle-Work, quede sin aliento, y empecé a sudar profusamente.- Nadie en Siria contestó.- Con esas simples palabras podía imaginar la cantidad de gente con la que habrá intentado comunicarse la Directora, que nadie haya contestado era la peor señal de todas.

-Señor ¿Qué le pasa?- Me pregunto Mila al ver mi reacción, a ella nada se le escapaba, eso era algo que podía ser bueno, y malo.

-El peor de los escenarios, Siria está en un agujero, la Directora Sahle-Work no pudo comunicarse.- Me sorprendió ver a Mila cerrar los ojos y susurrar una especie de oración, en casi cinco años que tenemos trabajando juntos nunca la había visto hacer algo parecido, pero tal vez es lo que todos deberíamos hacer en estos momentos… rezar.

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