PENÉLOPE

Una noche quedé con mi amiga Eva para vernos y recordar nuestros tiempos de juventud, llegué al local donde habíamos quedado y cuando la vi nos abrazamos.

Empezamos a hablar como cotorras, recordando anécdotas, nos reímos mucho, recordábamos cuando éramos jóvenes, y así estuvimos venga hablar y tomando whisky.

Llevábamos un buen rato hablando sobre nosotras, y llegó un chico que me presento como un amigo. Le pregunté si era su pareja, pero dijo que no, solo un amigo, se llamaba Marcos, el caso es que se unió a nuestra fiesta particular.

Nos reímos muchísimo, lo estábamos pasando muy bien, y ahora recuerdo que en ese momento no fui capaz de darme cuenta, que tanto mi amiga como el chico no paraban de invitarme a más copas, de gastar bromas y de hacerme reír.

Llegó un momento que ya estaba con varias copas de más, era tarde porque llegó el camarero y nos dijo que cerraban y debíamos marcharnos, así que como pude empecé a levantarme y mi amiga me acompañó al baño, allí empezó a darme agua fría, con una toalla me la pasaba por la nuca, la frente y me recuperé un poco.

Al salir, estaba Marcos esperando en la puerta del local, dijo que su coche estaba a pocos metros y que subiéramos. Me deje llevar por mi amiga y subí.

Arranco el coche y volvieron con más bromas y no parábamos de reír, me di cuenta que Eva no estaba bebida y me pregunté como lo había hecho para aguantar, si habíamos bebido lo mismo y Marcos estaba como si no hubiera bebido.

Pero no le di importancia, así que sin decir nada, metió el coche en un parking y me ayudaron a salir y subimos en el ascensor que paro en la planta 34 y entramos en un apartamento con vistas a la ciudad.

Eva me ayudo y me llevó a la ducha, donde me metió en ella y empezó a salir un agua helada, me caía por encima y poco a poco iba despejando mi cabeza, después de varios minutos, recupere la mitad de mi malestar de cabeza y me encontraba mejor.

Me dejó un albornoz y salimos de la ducha, Marcos me había preparado un café sin azúcar, muy cargado que fui bebiendo poco a poco. Seguimos hablando y llegó el momento y dije que me marchaba a casa, que me iba a vestir, y Eva empezó a decir que como me iba a ir así, que me quedara en su habitación, que dormiríamos las dos como en tiempos pasados, yo quería marcharme, pero ante su insistencia accedí.

Me acompaño a su habitación y me ayudo a desnudarme y meterme en la cama, caí rendida y me dormí.

A la mañana siguiente, me despertó con besos y caricias, me dijo que llevaba durmiendo cerca de catorce horas, y que despertara que me traía el café, que era culpa suya la fiesta de la noche, y de repente apareció Marcos desnudo, con una polla dura, no era muy grande, pero estaba erecta.

Se puso a mi lado y empezó a quitar la sabana que cubría mi cuerpo, y dejo mis pechos al descubierto y de repente los dos empezaron a chupar mis pechos, mis pezones y masajearlos, la mano de Marcos estaba en mi coño, jugando con mis labios y metió un dedo despacio en mi vagina.

Estaba que no salía de mi asombro, no entendía nada, mi cabeza se negaba a entender nada, no reaccionaba, estaba aturdida, como dormida, era consciente pero no era capaz de reaccionar.

Mi amiga abrió mis piernas, y entonces el bajo y metió su cabeza entre mis muslos y empezó a chupar despacio mientras mi amiga seguía chupando mis pechos, y empecé a estar caliente, muy caliente, tenía fuego en mi interior y cerré los ojos.

En ese momento el se incorporo y se puso encima de mí y metió su polla en mi vagina, y en ese momento reaccioné, apartándolo de mí bruscamente y empecé a insultar a Eva y quise levantarme. Sin darme cuenta Eva me propino un puñetazo en la cara, y al revolverme, Marcos me abofeteó dos veces y la sangre empezó a brotar de mis labios y nariz.

Entonces me ataron a la cama y empezaron a jugar conmigo y entre ellos, yo intentaba desatarme, me negaba a que metiera su polla en mi coño pero no podía hacer nada, pero mi vagina estaba seca y me hacía daño, pero no acabo ahí, sin poder hacer nada, levantaron mis piernas y ataron con grilletes mis tobillos y agachada como estaba, el chico metió su polla en el culo, no tuvo cuidado, embistió fuertemente y solté un grito de dolor, y con la almohada me taparon la boca para que no gritara y siguió follandome hasta que eyaculo dentro, al sacar su polla pude ver como que estaba manchada de sangre.

Y entre el dolor, las bofetadas y el puñetazo, perdí el conocimiento.

Cuando desperté, estaba en la calle, rodeada de cuatro policías que trataban de que volviera en si. Llegó una ambulancia y me llevo a un hospital donde pudieron confirmar que había sido violada por delante y por detrás.

Quise denunciar, pero no sabia donde estaba el apartamento donde me llevaron, no recordaba nada, y en las pruebas de sangre y orina salió un alto grado de alcohol en la sangre y me aconsejaron que no siguiera con la denuncia, porque podía volverse en mi contra, tendría que pagar las costas del juicio y que no pidieran daños a su imagen.

penelope.estudios@hotmail.com

womanpenelope.jimdosite.com

Un comentario sobre “Eva me traicionó

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