CAROL SOLÍS

 

Ya no queda más que un recuerdo lejano en mi mente.

Ya no quedan historias que compartir o anécdotas vividas.

Solo queda el vacío que de mi pecho emana

y que a veces se convierte en luz, olvido, y en locura consciente.

 

Ya no queda más que un recuerdo distante,

un borroso sueño, tan solo un instante.

Y te voy olvidando,

como quien olvida que la luna siempre sale de noche.

 

Entonces te busco,

como si el empeñarme en la búsqueda interminable

me trajera el recuerdo, me volviera las memorias.

¡Qué torpe corazón!, que te busca de día y

te trata de encontrar en vano, por la noche.

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