LADY VAN

Hola Mamá. Antes que nada, quería agradecerte por ser la persona que más profundo e incondicionalmente me amó en la vida. Y si bien trato de retribuirte, así de irónica es la vida, no puedo devolverte ese tipo de amor de la misma manera de una forma sana. Porque el deber de los hijos es crecer, pese a todo el amor que en él deposita su madre. Y porque nadie dijo que sería justo; la entrega total de una Madre nunca va a compararse con el amor que le tengan los hijos.

Hoy Mamá, te escribo pero en realidad siento que me estoy hablando a mí. Quería contarte que las relaciones a veces no son tan complicadas. Que a veces lo que se siente se dice y es lisa y llanamente eso. Que no hay segundas intenciones, manipulaciones ni ventajas. Que a veces la gente simplemente se sienta y disfruta de un café, aunque no haya nada importante ni urgente que resolver o solucionar; que lo demás puede esperar. En serio, no es tan urgente.  Que esa sencilla acción, a veces llena muchos vacíos. Porque nos muestra que no estamos solos. Que no necesitamos de un hombre (cualquiera) que esté a nuestro lado para tapar agujeros o para resolver lo que nosotras no sabemos. Sea arreglar un caño o nuestra soledad. Que depende de nosotras disfrutar esa soledad, y rodearnos de todas las personas que amamos brindándoles nuestro tesoro más importante: el tiempo. El de calidad, digo. El tiempo que se comparte, se brinda, se da, se entrega y se recibe. El que se charla en ida y vuelta. El que muestra las emociones de dos corazones que se quieren. No sabemos cuánto tiempo nos regalará la vida, y sería bueno replantearnos en qué o en quien lo estamos usando. Si murieras mañana, ¿estarías satisfecha con el modo en que usaste tu vida hoy?.

Yo se que hoy sentís un vacío que crees que nadie será capaz de llenar. Y nadie lo hará, más que vos. Ningún hombre, ningún hijo, ningún trabajo. Por eso te deseo, hoy, que tengas poco trabajo, que tengas mucho tiempo disponible, y que no encuentres ningún novio. No sin antes enamorarte de vos; de esa leona luchadora y fuerte cuando es necesario, sensible y cariñosa cuando se lo permite. De esa mujer para la cual “fuerte” no sea un adjetivo descriptivo sino una opción.  De esa mujer que lee, que sueña, que viaja, que se aventura, que se come el mundo. De esa mujer a quien  algunas cosas no le salen, pero no deja que la vida la avasalle. Enamorate de esa mujer que muchos suponen inalcanzable, hermosa. De esa mujer madre, independiente y canchera. De esa  mujer que sigue trabajando en sí misma, sin desalentarse por todo lo que todavía resta. Enamorate de la mujer feliz que sos Mamá.  Esta vida es tuya con sus miles de posibilidades. Busca el deseo que puja desde lo más profundo de tu interior y empezá a concretarlo. Cambiá el aire, abrí las cortinas, alegrá tu hogar con una nueva mascota, marcá en el calendario una fecha límite para tocar fondo y dejar de llorar. Que la realidad que conocés hasta ahora no te limite. En serio, solo conocemos una parte influenciada por todas las experiencias similares que nos tocó vivir hasta aprender la lección. Viajá sola y por placer aunque sea una vez en la vida.  Hay mucha gente que sí consigue ser felíz, un buen  albañil para que le arregle la casa y solucionar sus problemas fiscales. Eso no es lo importante. Lo importante es seguir avanzando. Lo importante es no arrepentirse cuando veamos la luz al final del túnel. Lo importante es lo que das, no lo que tenes, y lo más valioso que podés dar es tiempo, porque es limitado. ¿En serio vas a dedicárselo tanto al trabajo?

Te juro y te re juro que NO sos una carga. Que así como cuando yo estuve triste vos estuviste conmigo, con tus formas y buenas intenciones, porque te nace y porque nos amamos, yo QUIERO estar con vos y acompañarte. A mi forma y con mis limitaciones. Pero decidí que mi vida quiero medirla en momentos de conexión con mis seres queridos y no en logros laborales o académicos. Así que por favor ayudame, y si queres verme, decímelo. Quiero dedicar mi tiempo a los abrazos, a la emoción, al compartir. Y es difícil en la vorágine de la vida cotidiana, pero no imposible. Y menos si me ayudás.

Te repito (y me repito): no siempre las relaciones  son tan complicadas. Que a veces lo que se siente se dice y es lisa y llanamente eso. Que no hay segundas intenciones, manipulaciones ni ventajas. Que a veces la gente simplemente se sienta y disfruta de un café, aunque no haya nada importante ni urgente que resolver o solucionar; y que si lo hay, puede esperar.

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