EREQTUS

Sábado 19 mayo

    El día ha amanecido radiante y prometedor, pero Ainhoa tiene la cabeza enfocada en la noche de fiesta que le espera junto a sus amigas y su novio. Seguramente, hoy tampoco se consumará su relación, pero pocas cosas le gustan más que salir a divertirse, bailar, presumir, beber e incluso esnifar algún gramito.

 

AINHOA:  Mamá, acuérdate de que Mónica se queda a dormir; que vamos a esa fiesta.

MARI:      Acuérdate tú de que tienes a tu hermano en la habitación.

AINHOA:  Ya lo sé. No te preocupes. Llegaremos de madrugada y dormirá en mi cama.

MARI:      No me gusta esto. A partir de ciertas horas no se cuece nada bueno.

AINHOA:  Ay, mamá. Parece que ya no te acuerdas de cuando eras joven.

MARI:      Yo no necesitaba hacer estas cosas que hacéis hoy en día.

 

Leo no tiene tan buen plan: jugará al videojuego sangriento de turno; postergará sus tareas escolares, sin apenas sentimiento de culpa; y aprovechará cualquier ratito a solas para tocarse de nuevo. Tiene algunas dudas sobre lo que le está pasando, pero su padre le contó que es algo normal. Cuando los chicos se corren por primera vez, suelen obsesionarse durante un tiempo.

Tendrá su morbo hacerlo en el cuarto de Ainhoa; incluso podía dedicarse a manchar sus peluches con su lujurioso jugo. Sería como marcar el territorio que esa alimaña intenta negarle.

Leo no está acostumbrado a verse en el espejo sin proponérselo, pero, en la habitación de su hermana, ese es un suceso inevitable. Tiene espejos para maquillarse, espejos de cuerpo entero, espejos decorativos… Espejos y más espejos.

Es tan presumida que se pasará

el día mirando lo guapa que es

Él solo se mira para petarse algún grano cuando se limpia la cara, por las mañanas, pero, en este entorno, está contagiándose del narcisismo de su hermana.

No estoy tan mal

Tras dudar unos instantes y asegurarse de que nadie invadirá su intimidad, se quita la ropa. No recuerda haberse visto nunca desnudo de pies a cabeza. Pronto toda su atención se focaliza en su pene. Temía que este nuevo prisma atentara contra su orgullo, pero lo cierto es que su autoestima está saliendo muy reforzada.

Esto es una polla y lo demás son tonterías

Al menos tiene una cosa buena: un premio que permanecerá consigo a lo largo de toda su vida; una herramienta que sería motivo de gran orgullo si no fuera por sus humillantes disfunciones. Ese incontrolable vigor eréctil le ha estado a punto de costar más de un disgusto en forma de indiscreción y lo que es peor: su precocidad, a la hora de escupir su licuada semilla albina, le hace temer que cualquier relación con una chica pueda convertirse en una frustrante decepción.

La única ventaja de ser un marginado antisocial es que, por el momento, no tiene que preocuparse de que sus inexistentes novias queden satisfechas en la cama. Es muy joven todavía y ve muy, muy lejana la extinción de su virginidad.

Un repentino cambio en la iluminación le quita brillo a su pálida desnudez. Parece que ese arrogante sol flaquea por fin.

 

****

 

El esperado verano, impaciente, pretendía anticipar su llegada. Fuerte Castillo lleva unos cuantos días sometido por la tiranía del astro rey. Últimamente, las sombras no han dejado de esconderse, cobardes, durante la parte más meridiana de la jornada; las chicas más jóvenes han empezado a vestir muy cortas; los helados proliferan junto con el bullicio de las terrazas; las noches parecen tener más vida que en semanas anteriores…

Pero con la llegada de las ferias de San Basílico, unas inoportunas nubes negras han empezado a asomarse, con viles intenciones, amenazando con aguar la festividad del patrón de la ciudad. El año pasado ya llovió por estas fechas, y el anterior, y el otro… Parece que los lugareños sean víctimas de una maldición meteorológica que los fustiga: año sí, año también.

En cuanto ha terminado de desayunar, Ainhoa ha salido con sus amigas. Han ido de tiendas, a la costa, y tienen la intención de comer en el burguer que hay frente al mar.

Leo, como de costumbre, se ha quedado en casa. Ha bajado la persiana y está absorto en un ensordecedor mundo virtual que solo es audible a través de sus voluminosos auriculares: rugidos, gritos, disparos, explosiones, graznidos, roturas huesudas…

Mari no tiene idea del trato que su hijo suele dispensar a tan infames demonios, ni las traumáticas muertes mutiladas que experimenta ese niño cada vez que se ve sobrepasado por dichas fuerzas infernales. Si lo supiera, tomaría cartas en el asunto. De momento, se limita a atender a sus quehaceres cotidianos.

Alberto está trabajando. Ni está ni se le espera hasta la noche.

 

****

 

Una vez adquiridas sus alitas de pollo complementarias, Mónica regresa a la mesa que ha cogido junto a sus amigas. Por un momento se había desubicado, pero las llamativas risas de Isabel y de Amanda la han ayudado a focalizar su destino. Nada más llegar, la chica se hace eco de las lascivas miradas que ha recibido cuando estaba esperando junto al mostrador.

 

MÓNICA:    Babosos everywhere, tías.

AMANDA:  Te digo.

ISABEL:       La mayoría de estos mirones solo salen de casa para salivar.

AINHOA:    Tenéis que ser más comprensivas. Estos pobres caballeros no pueden concebir que se hallen en presencia se semejantes pibones.

AMANDA:  Naah. Es que Móni va enseñando su opulento culo africano por doquier.

MÓNICA:    Eh, eh, eh… Que tus pantalones son tan cortos como los míos, ¿eh? Además, yo he nacido aquí igual que tú.

 

Amanda sonríe con malicia. Sabe, perfectamente, que a Mónica no le sientan bien esa clase de comentarios raciales. Si bien es cierto que los exóticos genes de su amiga le han otorgado una piel notablemente tostada, más allá de su pelo rizado, sus rasgos faciales son más bien occidentales y su cultura es equiparable a las demás integrantes de ese selecto grupo.

 

ISABEL:       Pero mira ese gordo. Parece orgulloso de que le hayamos calado.

AMANDA:  Y encima se ríe, el tonto.

MÓNICA:    ¿Pero cuantos años tendrá? ¿Cuarenta? Es mayor que mi padre.

AMANDA:  ¿No tiene cuarenta tu padre? Ah, Claro. Olvidaba que en el tercer mundo no tienen condones y las parejas tienen hijos cuando todavía son muy jóvenes.

 

Mónica abre los brazos perpleja, pero termina por no dar continuidad a ese despropósito de mal gusto. Ainhoa se ha estampado la mano en la cara para expresar su estupor. Isabel es la única que da sonoridad a su risa, pero se trata de un sonido más grotesco y diabólico que el que esboza habitualmente.

 

-Voy a pagar-   dice en cuanto acalla su trastornada risotada.

-Paga lo mío también-   le sugiere Amanda.

-Pago lo de todas, tonta-   afirma complacida, sin bromear.

 

Cuando el cuarteto ya ha pasado a ser trío, Ainhoa deja caer una interesada propuesta susurrada sobre la mesa:

 

-Tenemos que conservarla en el grupo-

-Ya te digo-   dice Amanda   -Es como la gallina de los huevos de oro-

 

Mónica tiene la boca llena y se limita a asentir, silenciosamente, mientras sonríe con complicidad.

 

AINHOA:    ¿Al final ha cortado con Víctor por fin?

MÓNICA:    Shi nu lo ha hexo, spego que lu hagu prnto.

AMANDA:  Está claro que puede aspirar a algo mejor.

 

Juntas de nuevo, esa cuadrilla abandona el local y emprende el camino de vuelta acompañándose con frívolas charlas juveniles.

 

-!No me jodas!-   protesta Mónica mientras tiende la mano mirando al cielo.

-Mira que si llueve esta noche…-   resopla Ainhoa saliéndose de la acera.

-Míralo en tu móvil, Mandi. Mira si va a llover-   sugiere Isabel tomando la delantera.

-Es que no tengo casi batería. Míralo tú en el tuyo-   rogando.

-Déjalo-   corta Ainhoa   -Subamos a mi casa que casi ya hemos llegado-

-No, yo me voy a casa de Mandi que tengo ahí mi ropa de noche-   dice Isabel.

-No te pongas muy zorra-   bromea Ainhoa.

 

Ya en el ascensor, Mónica y Ainhoa se sorprenden, la una a lo otra, mirándose en el espejo.

 

M:  Qué buenas que estamos, Ainhoa. A veces me gustaría ser bollera.

A:   Pues espérate a ver el vestido que estrenaré hoy. Estoy para morirme… ¿Morirse?

M:  A ver. Ahora nos los enfundamos.

A:   Te aviso que hay público ¿eh? Tengo al idiota de mi hermano de ocupa.

M:  Bueno. Que juzgue él quien de las dos rompe más con la pana.

A:   Nooooh. Quita, quita. No sabes lo salido que está.

M:  ¿Pero qué dices? ¿Cuántos años tiene ese baby?

A:   … … … Ni siquiera lo sé… … … pero agárrate: ayer vi cómo se corría.

M:  !!¿Queeeeeh?!! !!”Wathefuk”!!

A:   Estaba dormido y… … eso no es lo peor… … Es que no puedo ni decirlo.

M:  !¿Pero qué?! Anda, niña… !Que soy yo! ¿Quieres que te tire de la lengua?

A:   Estaba diciendo mi nombre. ¿Te lo puedes creer? Y todavía hay más. Ya te contaré.

M:  ¿Qué dices? ¿De qué va eso? En serio… … estoy flipando mandarinas.

A:   Creo que ha visto mi perfil de guarrona en face.

 

Las chicas entran en casa mientras susurran estas últimas frases. Mari les da la bien venida, ya en el comedor, alimentando sus peores temores meteorológicos.

 

MARI:       Mira quien ha llegado por fin. ¿Os habéis mojado niñas?

MÓNICA:   No. Ahora estaba empezando a chispear… … chispeos.

MARI:       Dice el hombre del tiempo que viene una tormenta del copón.

AINHOA:   La hostia. Voy a mirar en la web si se cancela la fiesta.

MARI:       ¿Pero es que a caso es al aire libre?

AINHOA:   Pues claro, mamá. Es en plan festival. Lo hacen cada año. ¿No te acuerdas?

MARI:       !A sí! Por lo de las fiestas de Fuerte Castillo. El año pasado no te dejamos.

AINHOA:   Aquí no dice nada. Esperaremos a ver si amaina. No me lo puedo creer.

MÓNICA:   Ya, tía. Que mala pata… … !¿Por ké, señor?! !¿Por keeé?!

MARI:       ¿Habéis comido ya?

AINHOA:   Sí. En ese burguer de la playa.

LEO:          !Callaros ya que no oigo la tele!

AINHOA:   Tú cállate, mocoso.

LEO:          Cállate tú, zorra.

MARI:       !He! !Basta ya los dos!

MÓNICA:   HoOolaAa, LeoOo.

 

La chica articula una sinuosa musicalidad en su saludo. Algo inequívocamente jocoso que descoloca al irritado telespectador.

 

-¿Qué haces, tía?-   se ofende Ainhoa.

 

Mónica coge del brazo a su amiga y se la lleva para la habitación entre risas juguetonas. Se acomodan su cama.

 

M:  Si al final no podemos salir, lo vamos a pasar bien igualmente. Nos quedamos y le tomamos el pelo a tú hermano.

A:   Anda ya. Yo paso de ese bicho calenturiento.

M:  ¿Cómo diabletes sabes que ha visto tu perfil?

A:   Porque sospechaba algo. Me fui a mirar a la tablet y empecé a escribir un nombre para iniciar sesión en Face. Automáticamente, se completó un nombre y un apellido porque las cookies lo habían memorizado.

M:  ¿Las cookies? ¿Las galletas?

A:   Sí tía. O lo que sea que memoriza estas cosas.

M:  ¿Pero qué nombre era? ¿El de tu brother?

A:   NoOo. Aquí está la gracia. Ayer me agrego un supuesto tío bueno, jugador del Fuerte Castillo, en el perfil de zorrear. Pues flipa. Es un perfil falso que se ha hecho mi hermano para poder ver mis fotos.

M:  !No me pitufes! ¿Y cómo sabía él lo del perfil? Espera, espera: ¿y tú por qué sospechabas? ¿Te dijo algo?

A:   Algo de si me habían retocado en fotos. El muy memo no puede creerse que de verdad estoy tan buena.

M:  Que megafuerteeeh, tía. Esto es un filón. ¿Él no tiene ni idea de todo esto? ¿De que sabes lo del Face? lo de la corrida? lo de sus pajas…?

A:   Mamá me contó que no deja de encontrarse clínex en su papelera.

M:  Es que debe hacer nada que… … … que ya es un hombre.

A:   Eso no es un hombre ni es nada.

M:  Ya me entiendes, zorra.

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